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Friday, September 12, 2008

La causa secreta de la guerra

Moisés Naím (Editor de Foreign Policy) – EL TIEMPO – Septiembre 7 de 2008

Vladímir Putin tiene muy clara la causa de la guerra en Georgia: fueron las elecciones estadounidenses. El primer ministro ruso explicó a CNN que la candidatura de John McCain necesitaba un empujón y nada mejor que una guerrita para dárselo. Según Putin, la Casa Blanca estimuló al presidente de Georgia, Mijaíl Saakashvili, a retomar el control por la fuerza de Osetia del Sur y Abjasia, las dos regiones separatistas de su país. "Falso", "absurdo", "irracional", contestaron inmediatamente los voceros del gobierno estadounidense.

Es muy posible que, sabiendo lo que saben hoy, muchos de los protagonistas de esta tragedia no hubiesen actuado como lo hicieron. El presidente de Georgia hoy sabe que su cercana alianza con E.U. no le compra mucha seguridad y que su país está pagando muy cara su aventura bélica. Los rusos saben que su desproporcionada reacción a la provocación de Georgia los ha aislado internacionalmente tanto política como económicamente (el mercado de valores ha caído en picado y la fuga de capitales se ha disparado). Y los estadounidenses hoy saben que al oso ruso que derrotaron en la guerra fría es mejor no seguir provocándolo, humillándolo y suponiendo que ha perdido la ambición de volver a ser una superpotencia, o al menos de ser tratado como tal. Esto, por supuesto, no quiere decir que Saakashvili, Putin o Bush admitirán estas realidades. Más bien cada uno de ellos -y sus propagandistas- seguirán explicando de muy diferente manera cuáles fueron las causas de tantas muertes, quiénes fueron los agredidos y quiénes los agresores. Este intercambio de acusaciones y explicaciones sobre las razones de la guerra ha servido para esconder una importante fuente del conflicto: tanto Osetia del Sur como Abjasia son importantísimos centros mundiales de todo tipo de tráficos ilegales. Narcóticos, armas, personas, uranio enriquecido, dólares falsificados y una amplia gama de productos prohibidos son exportados al resto del mundo por poderosísimas redes criminales que utilizan estas regiones como base de operaciones. Al igual que en Transdniéster, una región separatista en Moldavia, en Osetia del Sur y Abjasia el poder lo detentan los criminales y no el Gobierno. Son ellos quienes tienen las armas, el dinero y la posibilidad de premiar generosamente a sus aliados y castigar brutalmente a sus enemigos. Son ellos quienes controlan las empresas más perfectamente integradas con la economía global y, por tanto, las actividades más lucrativas y de más rápido crecimiento: el comercio ilícito.

Es muy importante para estas redes criminales defender el statu quo: la permanente confrontación separatista mantiene una debilidad institucional (de la policía, el sistema judicial, el Ejército, las aduanas, las autoridades financieras) que permite a las empresas criminales operar a sus anchas y proyectarse desde allí al resto del mundo. No hay dudas de que las exageraciones de la reacción rusa en Georgia se nutrieron del nacionalismo, de la necesidad de contener la expansión de la OTAN, de cálculos geopolíticos y de la necesidad de mostrarle al mundo que Rusia merece respeto. Pero también es cierto que en las últimas dos décadas Rusia ha experimentado una profunda politización de sus criminales y criminalización de sus políticos.

Susan Glasser, periodista experta en el Kremlin y coautora junto con Peter Baker de uno de los libros más respetados sobre la Rusia de Putin, me dijo que si bien durante el gobierno de Yeltsin hubo una gran expansión de las mafias rusas, bajo Putin hubo una consolidación de las grandes empresas criminales. "Se integraron íntimamente tanto con los servicios de inteligencia como con los principales actores políticos, haciendo así que hoy día Estado y mafia muchas veces sean indistinguibles", dice Glasser. Ésta es la información que hay que añadir a cualquier análisis sobre lo que pasó y puede pasar en Georgia y sus ex provincias (recién reconocidas como Estados independientes por Rusia).

Los negocios criminales basados en Osetia del Sur y Abjasia generan miles de millones de euros al año. Es imposible que actividades ilícitas de esta escala no estén vinculadas con los grandes conglomerados criminales rusos. Y, a su vez, estos tienen tentáculos variados y profundos en todas las estructuras de poder en Rusia. En algunos casos son las estructuras de poder. Lo que esto último quiere decir es que los criminales no sólo han penetrado los centros de poder, sino que los centros de poder han tomado para sí el control de las empresas criminales. No se puede entender lo que sucede en el Cáucaso si no se entiende esto.

Sunday, August 03, 2008

Operación Jaque

Por Mario Vargas Llosa
12/Julio/2008 11:48

La liberación de Ingrid Betancourt, junto con tres norteamericanos y once militares colombianos que llevaban muchos años como rehenes de las FARC, ha sido una hazaña de corte cinematográfico -la destreza, audacia y perfección del rescate hacía pensar en las proezas de Jack Bauer, el héroe de «24»- por la que hay que felicitar, antes que a nadie, al presidente Alvaro Uribe, luego a su ministro de Defensa Juan Manuel Santos y a los anónimos oficiales de inteligencia de las Fuerzas Armadas de Colombia que la diseñaron y ejecutaron.

Esto parece obvio pero no lo es, pues cualquiera que haya ojeado la prensa y escuchado a los medios aquí en Europa en la última semana, diría que el verdadero héroe de la operación ha sido el presidente francés Nicolás Sarkozy quien, sin haber intervenido para nada en la Operación Jaque -así fue bautizado el salvamento-, salvo para obstruirla y demorarla, es quien hasta ahora le ha sacado mayor provecho publicitario. Pero, ya sabemos, la política y los políticos son así.

El rescate no sólo pone fin a los indescriptibles padecimientos a que fueron sometidos a lo largo de muchos años Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio en manos de la organización narcoterrorista en que se han convertido las FARC. Además, pone en evidencia la naturaleza criminal y sádica de esta guerrilla para la que hasta apenas ayer el presidente Chávez de Venezuela, con amplios apoyos en América Latina y en Europa, pedía la legitimación política internacional y que fuera borrada de la lista de partidos, movimientos y grupúsculos terroristas en que aparece, en lugar prominente, en la Unión Europea, los Estados Unidos y la comunidad de países democráticos. Después de haber escuchado el testimonio de la propia Ingrid Betancourt sobre las condiciones en que transcurrió su cautiverio y la conducta y actitudes de sus verdugos, esperemos que nadie -nadie que no sea imbécil o cómplice, se entiende- pretenda todavía presentar a las FARC como un romántico movimiento de idealistas que ha tomado las armas para luchar por la justicia y la igualdad de los colombianos.

Pero la conclusión política más importante que se desprende de la Operación Jaque es la lucidez de visión y el coraje de ese gran estadista latinoamericano que es Alvaro Uribe, el primer gobernante colombiano que, enfrentándose para ello no sólo a sus naturales enemigos -la guerrilla terrorista, el extremismo antidemocrático, los comunistas, Cuba, la Venezuela de Chávez y la internacional de tontos útiles al servicio de la revolución para América Latina- sino, también, a los gobiernos y partidos democráticos de buena parte del mundo que lo demonizaron y acosaron sin descanso todos estos años, ha demostrado en los últimos meses que las FARC no eran invencibles, ni siquiera populares, y que podían ser militarmente derrotadas, con el beneplácito y la resuelta colaboración del pueblo colombiano. No es de extrañar que Uribe, cuya discreción y casi mudez luego del rescate han sido casi totales, a diferencia del aprovechamiento frenético que ha hecho de él, el mandatario francés, goce ahora de un 90% de popularidad, seguramente el más alto porcentaje de respaldo a un gobernante democrático en el mundo entero.

En las decenas de artículos y comentarios que he visto, leído u oído en la prensa a lo largo de la semana referidos a la liberación de Ingrid Betancourt no he visto uno solo que recuerde la insolencia y la insistencia con que el gobierno francés exigió al mandatario colombiano que evitara las acciones militares contra las FARC, y que diera muestras de apaciguamiento y buena voluntad contra la pandilla de asesinos, torturadores, secuestradores y narcotraficantes que anida bajo esas siglas, incluso liberando a uno de sus jerarcas, y las simpatías que mereció en la comunidad internacional la intromisión del presidente Chávez, de Venezuela, y sus afirmaciones de que sólo él era capaz de conseguir la liberación de los rehenes en manos de las FARC (sus amigos y cómplices, como demostraron los ordenadores capturados en el campamento de Raúl Reyes).

Nadie se acuerda ya, por lo visto, que el Parlamento Europeo perpetró la ignominia, hace muy pocos años, de recibir al presidente Uribe con un bosque de carteles de vituperios en manos de diputados socialistas, comunistas y hasta algunos liberales, como a un enemigo de los derechos humanos, y que Al Gore, cuando era vice-presidente de Estados Unidos, se negó a reunirse con él, alegando la misma razón. América Latina ha servido siempre a politicastros europeos y norteamericanos, y buen número de intelectuales, supuestamente demócratas, para darse un disfraz progre y una buena conciencia revolucionaria sin riesgo alguno. Es verdad que la capacidad del extremismo antidemocrático de izquierda para desacreditar y satanizar a sus adversarios es casi infinito, y, por ello, buen número de gobernantes y políticos latinoamericanos, temerosos de ser víctimas de esas campañas de desprestigio montados por la extrema izquierda, ceden y se dejan manipular y paralizar por unas supuestas fuerzas populares que, a menudo, como las FARC, resultan ser, a la postre, unos gigantes con pies de barro.

El presidente Alvaro Uribe no pertenece a esa clase de políticos acomodaticios, pusilánimes y sin principios que tanto abundan en América Latina. Desde que asumió el gobierno dejó muy en claro que, en nombre de la legalidad y de la democracia, se enfrentaría a la guerrilla terrorista con resolución, a la vez que dejándole siempre una puerta abierta para negociar su rendición. Las fantásticas campañas lanzadas contra él en Colombia y en el exterior, y los atentados contra su vida, no lo hicieron cambiar un milímetro en esta línea de conducta que, muy pronto, fueron haciendo suyos sectores cada vez más amplios de la sociedad colombiana, a medida que, como resultado de aquella política, el Estado recuperaba las carreteras y regiones enteras del país, y un sentimiento de esperanza echaba raíces en la población. La Operación Jaque es la culminación de aquel progreso en la lucha contra la barbarie y el terror y un ejemplo de lo que debe ser la conducta de un gobernante democrático frente a quienes han desatado una guerra a muerte contra la democracia y la libertad.

La lucha de Uribe contra el terror se ha llevado a cabo sin menoscabar en lo más mínimo la libertad de prensa, la independencia del poder judicial, la oposición parlamentaria y extra parlamentaria, y haciendo al mismo tiempo un esfuerzo continuo para desarmar a las fuerzas paramilitares y combatir la corrupción, muy extendida por desgracia en el aparato político y estatal y aún en su propio entorno. Aunque ha habido errores y fallos, también en estos campos el progreso ha sido considerable, como lo comprueba cualquiera que vaya a Colombia y viaje por el país y hable con la gente, y lo haga con el espíritu abierto y sin prejuicios. Yo lo he hecho, varias veces en estos años, y cada vez tuve la impresión de que había un avance considerable y que no sólo la esperanza, también las instituciones y la economía mejoraban y las FARC retrocedían. Por eso me parecía una injusticia atroz que el gobernante democrático que con más talento y valentía defendía la libertad en América Latina tuviera en la escena internacional menos consideración y respeto que demagogos pintorescos y ruinosos para sus países como Evo Morales o Hugo Chávez.

¿Cambiarán ahora las cosas? Confiemos en que, por lo menos, algunos ingenuos abran los ojos y entiendan de veras lo que pasa en Colombia. Que la liberación de Ingrid Betancourt y sus catorce compañeros de martirio no fue una casualidad ni un milagro, sino consecuencia de una política inteligente, audaz y firme en defensa de la libertad. La única que corresponde a un gobierno democrático que no quiere suicidarse y entregar a su país al absolutismo y al terror.

¿Qué ocurrirá ahora? Si quisiera reelegirse por tercera vez, Uribe lo conseguiría con absoluta facilidad. Esperemos que no lo haga y que se retire al término de su mandato, para que no se diga de él que la codicia de poder enturbió la formidable tarea que ha realizado. Ahora ya sabe que sí hay en Colombia quien puede reemplazarlo con éxito en la política que ha llevado a cabo. Juan Manuel Santos (Nota de La Carambola: hay mejores), su ministro de Defensa, ha sido, en todo este tiempo, un colaborador, leal y tan firme como él en el objetivo por alcanzar, que es la pacificación de Colombia y el fortalecimiento de su democracia. Ambos están ahora más cerca que nunca en las últimas décadas.

Madrid, Julio de 2008

Sunday, April 20, 2008

El misterio de Lucía

Nuevas revelaciones indican que detrás de la presencia de la estudiante mexicana en el campamento de 'Raúl Reyes' hay un sorprendente tinglado continental de las Farc.


Fecha: 04/19/2008 -Tomado de la Revista Semana No. 1355
Las lágrimas de Lucía Morett conmovieron a los mexicanos, mas no a los colombianos, quienes no entienden cómo una ‘inocente’ estudiante pueda haber visitado un campamento guerrillero de las Farc

Esta semana, Lucía Andrea Morett Álvarez, la estudiante mexicana sobreviviente del bombardeo al campamento de Raúl Reyes en Ecuador el primero de marzo, asombró a los colombianos con su versión de los hechos. Al ser dada de alta del hospital donde la atendían en Quito, Morett dijo las siguientes perlas: que su visita al campamento era parte de una investigación académica sobre la cultura de América Latina, que fue ultrajada verbalmente por los militares colombianos, que no había armas de las Farc en el lugar, que presenció ejecuciones a sangre fría de sobrevivientes por los mismos soldados que la auxiliaron, que todo fue un montaje y que es víctima del "terrorismo de Estado colombiano". Su nueva apariencia ante los medios, con el pelo arreglado, gafas de alumna aplicada y oso de peluche en mano no convenció en el país y en cambio, para muchos colombianos quedó claro que no decía la verdad y que de forma descarada buscaba legitimar a las Farc. Curiosamente, esta lectura no es la misma entre amplios sectores de la sociedad mexicana, como lo descubrió el presidente Álvaro Uribe en su visita a ese país los pasados martes y miércoles.

El mandatario pensó que tendría cabida el calificativo de terroristas con el cual se refería a Morett y los otros ciudadanos aztecas que murieron en el campamento de Reyes. Pero no cuajaron del todo sus explicaciones, como quedó reflejado en un editorial de El Universal después de su visita: "Los mexicanos que estaban en el campamento guerrillero en Ecuador no habían cometido delito otro que estar vinculados por simpatía ideológica con la guerrilla".

Pero nueva información que conoció SEMANA pone en entredicho esta interpretación tan benigna. Es cada vez más claro que la presencia de la Morett y sus compañeros en un congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB) en Quito, días antes del ataque al campamento, no era una simple casualidad. En realidad, este encuentro de organizaciones de izquierda latinoamericana es una pieza clave de un rompecabezas, que muestra una dimensión continental de las Farc, desconocida en el país, y deja inquietudes sobre lo que el gobierno del presidente Hugo Chávez está dispuesto a hacer para expandir su ideario bolivariano.

La CCB es una iniciativa que aglutina un centenar de organizaciones sociales y políticas, varias de ellas de extrema izquierda que creen en la vía armada como una forma legítima para llegar al poder. Hasta el momento los voceros de esta organización han insistido en que la presencia de las Farc en sus actividades obedece a una identificación por las causas revolucionarias, sin distingo de sus formas de lucha. Con este argumento, hábilmente la Coordinadora, y de su mano las Farc, ha logrado cruzar fronteras sin mayores reparos, e incluso abrir oficinas simpatizantes por todo el continente.

Los nombres de quienes hacen parte de la presidencia colectiva han sido manejados con gran discreción. Y con razón. Dos colombianos tienen allí asiento: Manuel Marulanda Vélez, 'Tirofijo', y Alfonso Cano, los máximos jefes de las Farc. Y gozan de gran simpatía, como quedó consignado en la ceremonia de clausura del foro. Cuando el dominicano Narciso Isa Conde, un líder comunista que se ha convertido en una suerte de ideólogo de este grupo, mencionó "al comandante Alfonso Cano, coordinador del Movimiento Bolivariano, y a esa leyenda de América, el comandante 'Tirofijo', Manuel Marulanda Vélez", el auditorio estalló en aplausos.

Desde su país, Isa Conde le dijo a SEMANA que la presencia de los jefes guerrilleros en la presidencia de la CCB es sólo honorífica y que por su situación de clandestinidad no hay forma de que ellos participen activamente ni en las actividades, ni en los lineamientos de la organización. Que su presencia se limita a saludos que envían en los congresos, como el que 'Raúl Reyes' hizo en video a los asistentes de Quito en la última semana de febrero.

Pero esto no parece ser tan exacto, según se desprende de una investigación conjunta de SEMANA con el diario El Comercio de Perú, en la que se les hizo seguimiento a los correos que se encontraron en los computadores incautados a las Farc. El más diciente es un mensaje de febrero 7 de 2007, enviado por el comandante guerrillero Iván Márquez a Marulanda y demás miembros del Secretariado de las Farc. En él dice que "se está promoviendo la iniciativa de convertir la Coordinadora Continental Bolivariana en Movimiento Continental Bolivariano". Agrega: "La razón: estamos creciendo". Y detalla la forma como esta idea se tendría que debatir en varias reuniones en la Coordinadora en los meses siguientes. Eso efectivamente sucedió en tres cumbres de esa organización que tuvieron lugar en marzo, en Caracas; luego en abril, en República Dominicana, y finalmente en el encuentro en Quito, al cual asistieron los cinco mexicanos que acabaron en el campamento de 'Raúl Reyes'.

Lo sorprendente es que todas estas actividades se dieron siguiendo los lineamientos consignados en el mensaje de Iván Márquez, lo que confirmaría de paso que la participación de las Farc en la mencionada Coordinadora es mucho más que honorífica.

La idea de un Movimiento Político de gran escala sería la siguiente etapa en lo que las Farc llaman "la Patria Grande". Una iniciativa integracionista de América en la que ellas serían protagonistas.

El otro aspecto que asombra del mensaje de Márquez es que en su programación prevén "una entrevista con el presidente Rafael Correa en Quito para informarlo del proyecto y buscar su vinculación al mismo. Una respuesta afirmativa significaría apoyo logístico institucional y al mismo tiempo protagonismo del Ecuador en la iniciativa". Y remata diciendo: "Una gestión del camarada Raúl (Reyes) en este sentido reforzaría el planteamiento". Según el mensaje, a la reunión asistiría una comisión de la Coordinadora, encabezada por alguien que llaman 'Tino' y a quien describen como el Presidente Alterno del Parlamento Latinoamericano, e Isa Conde. Según el diario El Comercio de Perú, 'Tino' es Amílkar Figueroa, diputado venezolano y miembro del Parlamento Latinoamericano.

Lo sorprendente es que un año después, efectivamente tuvo lugar una reunión en Quito, donde no participó el presidente Correa, pero sí su ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea. Por la CCB participaron Isa Conde y Figueroa. Si las Farc juegan un papel sólo honorífico en la CCB, ¿cómo fijan la agenda de esa organización y logran que se vuelva realidad?

Isa Conde asegura que la reunión no fue programada por las Farc sino por personas de la CCB en Ecuador, porque "estábamos en el deber de informar que íbamos a realizar ese congreso por razones diplomáticas. Por razones protocolarias, por razones de decencia". Pese a esta aclaración, hay más elementos que dejan ver la mano de las Farc tras la CCB.

En el congreso de Quito se discutió varias veces la idea de la creación del "Movimiento Continental Bolivariano", tal como lo plantea el correo enviado por 'Márquez' al Secretariado. Según ese mensaje, tener un movimiento político trasnacional "es un salto cualitativo (para la Coordinadora) y surge de algunos compañeros venezolanos", lo que deja entrever otra pieza de este complejo rompecabezas: la conexión venezolana.

Aunque la CCB tuvo su origen remoto en un encuentro en 2003 en Caracas, el gobierno venezolano ha reiterado que no tiene velas en ese entierro. Sin embargo, han aparecido indicios que comprometerían esa posición oficial.

La Dirección contra el Terrorismo (Dircote), un organismo de inteligencia de Perú, asegura que 12 integrantes del capítulo peruano de la CCB viajaron al congreso de Quito financiados por la embajada de Venezuela en Bolivia, según publicó la revista Caretas, la más influyente en ese país. El dinero se habría girado a una organización denominada 'Casas del Alba ' (Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América). Estas son asociaciones creadas por seguidores peruanos del presidente Chávez que, entre otras, impulsan programas sociales conocidos como 'misiones'. Aunque sus oficinas están empapeladas de propaganda chavista y se afirma que son financiadas por Caracas, el gobierno venezolano niega públicamente haberlas apoyado económicamente. Aun así, desde que los computadores de las Farc dejaron en entredicho la credibilidad del presidente venezolano en esta materia, un posible nexo económico Chavez-Casas del Alba genera una creciente preocupación en el gobierno de Alan García y el Parlamento, el cual aprobó recientemente una comisión para investigarlo.

La CCB intranquiliza a las autoridades de Lima a tal punto, que detuvieron a siete peruanos cuando regresaron del congreso de Quito. Están siendo investigados por terrorismo, y algunos por presuntamente haber recibido entrenamiento militar de las Farc.

En México, mientras tanto, las autoridades investigan preliminarmente si Lucía Morett y sus compañeros de viaje también recibieron fondos venezolanos. Isa Conde, vocero de la Coordinadora, dijo a SEMANA que esta es autónoma, pero no descarta que organizaciones que participan de ella sean financiadas por entidades gubernamentales de Caracas.

Aunque no hay una prueba reina sobre la participación del gobierno chavista en la CCB, todas estas coincidencias despiertan inquietud acerca de si este conglomerado de organizaciones de izquierda es realmente el punto de encuentro entre las Farc y el proyecto expansionista de Hugo Chávez. A cualquier desprevenido asistente al congreso de Quito le habrían llamado la atención las vivas por igual al "comandante Chávez, al comandante Castro y al comandante Marulanda".

Todo lo anterior podría indicar que la fórmula de las Farc para expandir su tinglado en el continente está ligada a la CCB (ver recuadro). De allí la importancia de la ficha del rompecabezas que quedó en evidencia con el congreso de Quito y la visita de varios de sus participantes latinoamericanos al campamento de Raúl Reyes, entre ellos Lucía, la estudiante mexicana.

Pese a los avances, aún falta mucho para poder vislumbrar la imagen completa que se esconde tras estas piezas sueltas. Eso, al parecer, lo saben los dirigentes políticos cuyos nombres han salido a flote en este entuerto. En particular, los presidentes Rafael Correa y Hugo Chávez, que frente a estas nuevas revelaciones han reaccionado como si hubieran intercambiado sus papeles. Correa parece un Chávez desenfrenado, y el locuaz venezolano luce como un ecuatoriano prudente.

Por un lado, el presidente Correa ha intensificado su retórica anti-Uribe, y por el otro, ha buscado distanciarse de la subversión y sanear su casa. Sacó a una cúpula militar que le causaba desconfianza y nombró a su secretario privado ministro de Defensa. El viernes pasado cambió al embajador ecuatoriano en Caracas, lo que fue interpretado como un giro en la relación entre esos dos países. El anterior diplomático era un reconocido militar de izquierda a quien se le atribuye haber creado el eje Correa-Chávez.

El líder bolivariano, en cambio, después de los primeros días de virulencia verbal, ahora guarda silencio. Colombia dejó de ser tema principal de sus Aló Presidente. Lo que para algunos es un avance en la diplomacia, para otros tiene que ver más con las posibles conexiones que queden en evidencia de su proyecto bolivariano con los intereses de las Farc.

Para Chávez no es una preocupación menor que comparta hurras con Marulanda o que su nombre aparezca en mensajes electrónicos. A lo que le teme de verdad es a que la información que está saliendo a flote lleve a que gobiernos como el de Estados Unidos contemple la posibilidad de incluirlo en la lista de países patrocinadores del terrorismo. En esa categoría están Irán, Corea del Norte y otros, lo que los ha convertido en parias ante la comunidad internacional.

Hasta organizaciones que han participado de la CCB han empezado a mostrarse inquietas con la acumulación de evidencia del verdadero papel de las Farc en esta coordinadora. Es difícil esperar que Lucía Morett y los demás simpatizantes ingenuos cambien la versión con la que de forma incauta se han comprometido. Pero no hay duda de que el bombardeo al campamento de 'Raúl Reyes' y las investigaciones que de este se han derivado han sacado a relucir realidades desconocidas sobre el papel de las Farc en la CCB y el posible papel de Chávez en la misma, que tiene preocupados a más de uno.

Friday, April 04, 2008

Guerrillero de las Farc se entregó a las autoridades con dos secuestrados que tenía a cargo

Tomado del Diario El Tiempo

La deserción se produjo en el departamento de Nariño, informaron este viernes fuentes humanitarias regionales.

El defensor del Pueblo en Nariño, Álvaro Vallejo, dijo a la radio RCN que el rebelde desertó este jueves en una zona rural de Pasto.

Los liberados, que no estaban en el grupo de rehenes con fines de canje, son John Jairo Perea Varela y Juan Carlos Bernal, y habían sido hecho cautivos hace dos años y medio en los departamentos del Guaviare y el Valle del Cauca, respectivamente, según la versión.
Se trata de "funcionarios de una multinacional", dijo un corresponsal de la radio en Pasto, y apuntó que eran mantenidos cautivos en el Caquetá, departamento selvático en el sur colombiano y cercano al de Nariño.

"Fue una entrega voluntaria que realizó la persona que los tenía custodiados", explicó el defensor del Pueblo en Nariño tras advertir que su participación se derivó de una solicitud que le hicieron familiares de los cautivos y el guerrillero, a quien no identificó.

Vallejo dijo que "tuvimos una participación estrictamente humanitaria para garantizar que el retorno a la libertad de estas personas secuestradas se pudiera cumplir con las mejores condiciones de seguridad".

La entrega de ambos secuestrados se formalizó en un templo católico rural de Pasto, ciudad a la que luego fueron trasladados los liberados, donde fueron sometidos a un reconocimiento preliminar médico.

El defensor regional del Pueblo dijo que los informes que le fueron facilitados indican que, en términos generales, la salud de Perea y Bernal "es buena".

La misión fue confirmada en Bogotá por el defensor nacional del Pueblo, Vólmar Pérez, quien indicó que está pendiente la entrega del desertor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) a las autoridades.

Esta puesta en libertad de secuestrados con fines económicos por parte de un guerrillero es la primera que se registra en Colombia y se presenta pocas semanas después de que el presidente Álvaro Uribe anunciara la creación de un fondo de cien millones de dólares para recompensar a rebeldes que se entreguen con cautivos.

Con EFE

Saturday, March 29, 2008

ARTICULO DE CARLOS CASTILLO CARDONA EN SU COLUMNA DE "EL TIEMPO"

Refleja el sentir de muchas personas que rechazamos la intolerancia y el fundamentalismo.

NO ENGAÑARSE
Ineficiencia o Piedad

Si lo secuestran, ¿a quién acudiría: al Gobierno o a Piedad Córdoba?

Si tuviese la mala fortuna de caer en manos de las Farc, ¿usted preferiría acudir para su liberación al gobierno nacional, con Álvaro Uribe de presidente, o recurrir a las gestiones de personas como Piedad Córdoba? Le hago la pregunta a usted, que hace parte de los que han apilado una montaña de insultos, amenazas y maldiciones que caen sobre esta senadora, colombiana de buena fe.

No sé si usted ha tenido el valor de oír ese programa de radio Caracol, Las voces del secuestro, en el que, de noche y hasta la madrugada, los parientes de secuestrados envían al aire, incontrolado y azaroso, los mensajes que esperan que alguien reciba en la mitad de la selva, en un cambuche inhumano, seguramente encadenado a las patas de un camastro. Con angustia, con la voz entrecortada, leen o improvisan sus mensajes, como un náufrago que lanza al océano un mensaje en una botella. Allí hablan los esposos, los padres, los hijos y los nietos. A veces, algún amigo. Muestran, sin quererlo, que su esperanza está debilitada, especialmente cuando ruegan a las Farc (que deben morirse de la risa) el envío de alguna prueba de la supervivencia de sus parientes secuestrados, que atiendan sus enfermedades, que respeten su vida.

Como los parientes de los secuestrados se sienten abandonados de todos, usualmente piden la protección de Dios, que tampoco se ha mostrado muy generoso con eso de la liberación de secuestrados. Estoy seguro de que usted, que tanto desbarra de Piedad, no tiene a algún ser amado en manos de las Farc o del Eln. Creo que es necesario que reflexione un poco, porque si usted estuviera en esas condiciones comprendería que la falta de acuerdo humanitario y las amenazas no ejecutadas de rescate del Gobierno y sus adjetivaciones insultantes de nada han servido en estos largos cinco, casi seis años, del presidente Uribe. Que pueden ser seis más. Tampoco sirvió la presidencia boba de Pastrana, también ineficiente en estrategias y acciones. Son muy pocos los que han sido rescatados por las armas. Entre ellos la Chiva Cortés, pero vaya y pregúntele cómo explica el milagro de no morir asesinado o por una bala perdida en un ataque sorpresivo del Ejército.

Si usted tuviera a alguien secuestrado sabría que no importan las palabras sino las acciones. Si Piedad Córdoba no insulta a los secuestradores, no necesariamente se debe a que los tiene en alta estima. ¿No será porque si uno tiene que negociar, no insulta ni amenaza? Si usted estuviera en vilo, no le diría vendepatrias, aliada de las Farc o una chavista enamorada. Usted reflexionaría y comprendería mejor, en vez de insultar a tontas y a locas. Tampoco criticaría a los parientes de los secuestrados que no participan en marchas. Pensaría, con razón, que las Farc, conociéndolas como las conoce el país, se ensañarían con los secuestrados y los pondrían en condiciones más inhumanas de las extremas que ya tienen. Tampoco diría usted, como lo dice un general de la república, que la mamá de Íngrid ha sobrevalorado a su hija y que por ello sigue presa. No afirmaría que la Betancourt dio papaya, se expuso solo por su vanidad, y que bien merecido lo tiene. Tampoco juraría usted que el Presidente no puede ceder porque estimula otros secuestros. Eso solo es un argumento para justificar la incompetencia del Gobierno.

No se engañe usted, ni se justifique diciendo que soy de las Farc o me volví mamerto. Yo estoy totalmente en contra de la violencia ejercida contra gente inerme e inocente. Tampoco soy incondicional de las actitudes de Piedad, ni de algunos de sus discursos salidos de tono. Pero no creo aceptable que muchos colombianos, víctimas de la ceguera, la insensibilidad y el prejuicio, fruto de la ignorancia, se vayan en contra de Piedad Córdoba por las gestiones a las que muchos de los parientes de los secuestrados se aferran como la última tabla de salvación.

Ay de los disidentes en un país unanimista

HERNANDO SALAZAR PALACIO

29 de Marzo 2008

A pesar de que Colombia se declara democrática, y de que hay gente que saca pecho diciendo que aquí no hay dictaduras desde hace 50 años, todo indica que esta sociedad es cada vez menos tolerante, lo cual es contradictorio.

Me explico. Somos una 'democracia', pero los unanimistas de estos tiempos, que son tantos y tan ruidosos, no aceptan el disenso.
En realidad lo 'aceptan', pero en porciones 'homeopáticas', es decir, de tal forma que las voces en contra de la opinión única sean mesuradas, controladas y que no molesten. Mejor dicho, que no se sientan. Que haya oposición, pero poquita.
Si no es así, esos unanimistas quieren y están dispuestos a 'quemar vivos' a los disidentes.
En esas condiciones, casi no hay espacio para el disenso, que es un ingrediente fundamental de la democracia, entendida como lo que es: un concierto de contradicciones.
Eso es más o menos lo que viene pasando en esta Colombia democrática con la senadora Piedad Córdoba.
En la marcha del 4 de febrero contra las FARC vi carteles en Bogotá que llamaban "apátrida" a la senadora.
En Facebook he encontrado expresiones impublicables sobre la política liberal. En Internet ha circulado una falsa carátula de la revista Soho con un montaje de la senadora que es, francamente, oprobioso, además un fotomontaje de ella en compañía del presidente Hugo Chávez, de Venezuela.
Ese odio parece ser la retribución que los unanimistas le están dando a Córdoba por haber logrado la liberación de seis de los secuestrados que tenían las FARC desde hace años.
Hay que decirlo sin rodeos: Clara Rojas, Consuelo González, Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Jorge Eduardo Gechem y Orlando Beltrán están libres gracias a los buenos oficios de Córdoba y del presidente Hugo Chávez.
Que uno comparta o no lo que dicen y hacen Córdoba y Chávez es otra cosa.
Pero odiar como algunos sectores están odiando a Piedad Córdoba deja mucho que desear de esta sociedad tan "civilizada", donde paramilitares degüellan niños para que no sean guerrilleros cuando grandes o donde la guerrilla condena a prisión perpetua a los secuestrados y los mantiene como animales.
Ese odio expresa que aquí muchos no toleran la locuacidad de Córdoba, que, a veces, la hace ser imprudente e irreflexiva.
Pero otra cosas es querer crucificarla a base de infamias y especies, como las que se vienen escuchando desde hace algún tiempo.
La democracia es ruidosa e implica la confrontación de ideas, siempre y cuando no resolvamos las controversias en la hoguera ni a bala.
Eso no lo pudimos aprender en el siglo pasado, cuando comenzamos a matarnos. ¡Y no hemos parado!
Aquí unos sectores muy poderosos no han podido entender que la oposición tiene derecho a existir y que la batalla es a voto limpio, en vez de los machetes, las balas y las motosierras.
Y aquí otros radicales de la oposición tampoco han entendido que el poder se consigue con los votos, no con los fusiles ni las presiones armadas.

En medio de la confusión, ha hecho carrera la especie de que todo aquel que se opone al gobierno municipal, departamental o nacional hay que eliminarlo porque inmediatamente se relaciona con los que hacen oposición con las armas. Y esa es una trampa absolutamente macabra que termina por minar más la débil democracia colombiana.

Monday, March 17, 2008

EXCELENTE artículo escrito en "El País" de España por Joaquín Villalobos, quién fuera uno de los líderes de las guerrillas Salvadoreñas entre 1980-90

TRIBUNA: JOAQUÍN VILLALOBOS

Legitimidad a cambio de rehenes maltratados
16/01/2008
Cuando comencé a conocer el conflicto colombiano me costó creer que los jefes de las FARC viajaban en vehículos con aire acondicionado y que sus campamentos tenían muchas comodidades; igual me sorprendió el evidente sobrepeso de algunos de sus comandantes. La guerra civil salvadoreña se explicaba por el exceso de poder del Estado, contrariamente, el conflicto colombiano se explica esencialmente por la debilidad del Estado en el control de su propio territorio. Colombia tiene lugares donde no hubo gobierno durante más de 40 años. Este vacío lo llenaron paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes y bandidos que se convertían automáticamente en autoridad, bajo la indiferencia o anuencia de los gobiernos.

Los guerrilleros salvadoreños disputamos en combate cada metro cuadrado de nuestro pequeño país a gobiernos autoritarios sostenidos militarmente por los Estados Unidos. En Colombia, por el contrario, las FARC han sido una guerrilla sedentaria, que sin combatir mucho controló extensos territorios en los que no había gobierno. Por ello llevan 43 años en el monte y algunos de sus jefes han muerto de viejos. Sin embargo, en la misma Colombia, el Movimiento 19 de Abril (M-19) fue la primera guerrilla latinoamericana que, a costa de muchos muertos, negoció reformas políticas democráticas. Ahora el M-19, como parte del Polo Democrático, es la segunda fuerza del país. Es decir, que en Colombia la izquierda podría ganar las próximas elecciones, como ya ocurrió en Chile, Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Brasil, Perú, Panamá, República Dominicana, Venezuela, Guatemala y Nicaragua.

Hay quienes continúan viendo a Latinoamérica como repúblicas bananeras en las que la violencia política es legítima. El mapa, los tiempos y el dinero de la cocaína coinciden con el crecimiento de la violencia de las FARC en los 90. Antes de eso eran una insurgencia perezosa, y por lo tanto poco relevante. En 1990, al morir su líder político Jacobo Arenas, las FARC se quedaron sin contención ideológica frente a los cultivos de coca que proliferaban en sus territorios. Comenzaron extorsionando narcotraficantes y terminaron de dueños de la mayor producción de cocaína del mundo. Transitaron de última guerrilla política latinoamericana a primer ejército irregular del narcotráfico, convirtiéndose en un reto real para el Estado colombiano.

Los gobiernos de los últimos 20 años tuvieron que comenzar a revertir la debilidad del Estado y a corregir abusos pasados. Primero acordaron la paz con las insurgencias políticas, luego desarticularon a los grandes carteles de narcotraficantes que dirigía Pablo Escobar, seguidamente un Gobierno bogotano inventó formas exitosas de combatir la cultura de violencia, y finalmente iniciaron la recuperación del campo. Propusieron negociaciones a las FARC que fracasaron debido al secuestro de doce parlamentarios que fueron ejecutados en junio de 2007. La fuerza del Ejército y la Policía crecieron y se desplegaron de forma permanente en los 1.120 municipios de Colombia. Los paramilitares empezaron a ser combatidos y desmovilizados. Los jefes guerrilleros perdieron sus vehículos con aire acondicionado y sus campamentos con refrigeradora. Acorralados, incurrieron en el terrorismo. Ciento diecisiete pobladores murieron refugiados en la iglesia de Bellavista cuando ésta fue destruida por las FARC; un coche bomba con 200 kilos de explosivos demolió un club bogotano lleno de familias; esto se volvió cotidiano, y los civiles muertos y heridos sumaron miles. Sin embargo, ahora la violencia de las FARC es decadente y en el 2007 no pudieron realizar una sola toma u hostigamiento a los poblados que controla el Estado. Sus combatientes se desmovilizan masiva y voluntariamente, 2.400 sólo el año pasado, y hay evidencia pública de que algunos jefes guerrilleros han recuperado las comodidades perdidas en el territorio venezolano.

Las FARC no tienen futuro como guerrilla, aunque lo tengan como narcotraficantes. La inmensa selva colombiana les facilita mantener a los rehenes que secuestraron en el pasado y usarlos cómo su último cartucho político. Las duras condiciones en que mantienen a éstos evidencian desmoralización y pérdida de control; ni siquiera sabían dónde estaba el niño Emmanuel. Las FARC hicieron del secuestro, la extorsión y el narcotráfico sus principales actividades, son los mayores secuestradores del planeta. Una insurgencia negocia a partir de la legitimidad política de sus demandas o de la fuerza militar que detenta, pero exigir legitimidad a cambio de rehenes maltratados y amenazados de morir, equivale a pedir respeto por ser malvado. El anti-neoliberalismo no justifica explotar el dolor de las familias de los rehenes. Si Chávez estuviera sólo ayudando a salvar rehenes sería positivo, pero su reconocimiento político a las FARC, reaviva la violencia colombiana, le abre las puertas de su país a la cocaína y lo convierte en protector de unos crueles narcoterroristas.

Thursday, March 06, 2008

Gobiernos auspiciadores del terrorismo

Por Saúl Hernández Bolívar
OPINET.NET
Marzo 4 de 2008

Lo grave del caso de ‘Raúl Reyes’ no es la supuesta ‘violación de soberanía’ sino que Ecuador y Venezuela auspician el terrorismo de las Farc.

Los acontecimientos de las últimas horas en Colombia han tomado un giro inesperado: de la buena noticia de haber abatido a ese criminal despiadado y sanguinario que era alias ‘Raúl Reyes’, el segundo al mando del grupo terrorista de las Farc, se pasó a las tensiones de un posible conflicto regional entre Colombia y sus vecinos, Ecuador y Venezuela, cuyos gobiernos auspician el terrorismo como se sospechaba desde hacía largo rato y como ahora ha quedado en evidencia ante los reclamos airados de Hugo Chávez y de Rafael Correa por la ‘violación de la soberanía’ del Ecuador durante el operativo militar que dio cuenta del terrorista.

Los sucesos desencadenados por la muerte de ‘Reyes’ van de lo más absurdo a lo verdaderamente insólito. El Gobierno colombiano informó, desde el comienzo, que el terrorista había sido abatido en territorio ecuatoriano y su campamento bombardeado por la aviación militar. Se informó que, acto seguido, unidades terrestres penetraron la frontera y tomaron su cadáver para evitar que la guerrilla negara la muerte del cabecilla, como ha sido su costumbre, además de incautar documentos y cuatro computadores. Eso le informó el Presidente de Colombia a su similar de Ecuador, y fue divulgado ampliamente por los medios de comunicación, la mañana del sábado. En un principio, Correa aceptó la explicación y se limitó a decir que su gobierno investigaría los hechos. Fue Chávez, en la tarde, quien calificó la acción como una violación de la soberanía y advirtió que si eso llegara a pasar en Venezuela sería ‘casus belli’, causa de guerra.

Lo del domingo fue peor. Correa salió a vociferar que, en efecto, se había presentado una flagrante violación de la soberanía del Ecuador, y coincidió con Chávez al afirmar que no había sido un combate sino un “cobarde asesinato”; que a ‘Reyes’ lo habían sorprendido dormido y que Colombia debió informar al Ecuador para que sus fuerzas capturaran al delincuente. De forma inconcebible, extravagante y asombrosa, Chávez —y su corte— le brindó un minuto de silencio en homenaje al compañero caído y lo tildó de “buen revolucionario” cuando ninguna víctima de las Farc le ha merecido a ese gobierno la menor consideración. Los responsos fueron acompañados desde Nicaragua por su presidente, Daniel Ortega.

Luego vinieron las decisiones conjuntas contra Colombia. Chávez movilizó diez batallones a la zona de frontera, ordenó alistar los aviones de combate Sukhoi —sus nuevos juguetes— y cerró la embajada en Bogotá, notificando a todo su personal que debían regresar de inmediato. Correa no se quedó atrás: envió tropas a la frontera con Colombia, llamó a consultas a su embajador en Bogotá y expulsó al embajador de Colombia en Quito. A eso se sumó después el coronel golpista, expulsando de su país a la delegación diplomática colombiana.

Como colofón a estos insucesos, el lunes varios gobiernos de todo el mundo mordieron el anzuelo y criticaron la acción de Colombia, pero pasaron por alto el meollo del asunto: el hecho de que ‘Raúl Reyes’ durmiera a pierna suelta en Ecuador, lo cual constituye la prueba reina de que ese país alberga a terroristas. De ese hecho ya existían más que sospechas; el mismo Luis Eladio Pérez, uno de los secuestrados (por casi siete años) que las Farc liberaron la semana anterior, relató que la guerrilla lo tuvo un tiempo en ese país, y que la comida era ecuatoriana, la dinamita era ecuatoriana y la munición era ecuatoriana. Eso no lo venden en la tienda de la esquina. Pero, además, en las fotografías y videos que se han conocido del campamento donde fue abatido el terrorista se puede apreciar que este no era un refugio pasajero. Las características de su construcción demuestran que era un albergue permanente de varios meses de construido y en el que se sentían seguros, precisamente, por estar ‘fuera del alcance’ del Estado colombiano.

Tras los actos terroristas de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York, el Derecho Internacional prevé mayores esfuerzos contra el terrorismo que trascienden, incluso, la integridad territorial de un país, eso es secundario. El operativo realizado por el Ejército y la Policía de Colombia se desarrolló en un área selvática donde no hay infraestructura de ningún tipo, ni civiles ecuatorianos que pudieran ser víctimas ‘accidentales’. En esos campamentos sólo había criminales colombianos que martirizan a sus compatriotas y corren a resguardarse en territorios vecinos, ahí sí violando la soberanía, ingresando de manera ilegal porque ni siquiera los gobernantes de esos países tienen fuero constitucional para otorgarle patente de corso a los delincuentes de naciones vecinas.

No habiendo posibilidad, entonces, de provocar ‘daños colaterales’, se ejecutó una operación limpia en la que además no había intención alguna de permanecer en el territorio extranjero o de sustraer su dominio. De hecho, la operación sólo duró 14 minutos y ni siquiera se intentó ocultarla. En esto, en su carácter transparente, el Gobierno colombiano ha sentado cátedra, ha actuado siempre con la verdad —como se demostró en el caso del niño Emmanuel— en tanto que las Farc y sus amigos siempre han mentido. Basta recordar las palabras de Hugo Chávez en una visita a Colombia en 2004: “No apoyo ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana, ni a movimiento subversivo alguno contra gobierno democrático alguno. Les juro por Dios y mi madre santa (…) que si yo apoyara la guerrilla no tendría cara para venir aquí a Cartagena” (ver http://www.youtube.com/watch?v=6sEWDlTirWU).

Las fuerzas de Colombia podrían haber sacado sin afanes todos los cadáveres, haber vaciado el campamento y haber limpiado la zona, para luego armar un escenario de guerra en territorio propio y señalar que ‘Reyes’ fue abatido en Colombia. En ese caso, Ecuador tendría que haber guardado total silencio porque lo contrario sería reconocer su complicidad. ¿Por qué el gobierno de Uribe no actuó así? Es cuestión de convicciones, el gobierno colombiano prefirió hacer las cosas al derecho, aunque Maquiavelo hubiera recomendado otra cosa. Dirán algunos que también se pudo o se debió recurrir a las autoridades ecuatorianas, pero la verdad es que habiendo tantas dudas sobre su neutralidad eso habría sido frustrar un éxito contra el terrorismo y a esta hora seguiría ‘Reyes’ cometiendo crímenes contra los colombianos.

Lamentablemente, es obvio que Ecuador no está reclamando por un par de árboles tumbados por las bombas, sino por los terroristas que protegía en su territorio, actitud que debería ser castigada por la comunidad internacional.

Saturday, January 26, 2008

Una buena descripción de Gobierno


Otraparte, enero 26 de 2008

El presente es el discurso de inauguración del Primer Congreso de Escritores Colombianos, pronunciado el 30 de septiembre de 1998 en el auditorio de Comfama, en Medellín, ante el vicepresidente de la república, Gustavo Bell.

Por Fernando Vallejo

Señor vicepresidente, señora directora de Comfama, amigos escritores:

Que cada quien hable por sí mismo, en nombre propio, y diga lo que tenga que decir que el hombre nace solo y se muere solo y para eso estamos en Colombia donde por lo menos, en medio de este desastre, somos libres de irnos y volver cuando queramos, y de decir y escribir y opinar lo que queramos, así después nos maten. ¡Y qué importa! Una libertad de semejante magnitud no tiene precio. En uso de esa libertad espléndida que me confiere Colombia, que a nadie calla, me dirijo a ustedes esta noche aprovechando que todavía estoy vivo. ¡Y que se callen los muertos! Con eso de que cualquier vida humana aquí no vale más que unos cuantos pesos, los que cuesta un sicario... ¡Y adivinen quién lo contrató! Esa es la ventaja de vivir en Colombia, de morir en Colombia, que uno se va tranquilo sin saber de dónde vino la bala, si de la derecha o de la izquierda, y así, ignorante el difuntico del causante de su muerte, sin resentimientos ni rencores, se queda por los siglos de los siglos en la infinita eternidad de Dios.

Pero una cosa por lo menos para mí sí está muy clara, pese a lo turbias que parecen que están aquí las aguas: que hoy por hoy el signo de Colombia es la impunidad, que se le viene a sumar al de la infamia. ¿Cuál infamia? La de siempre, la ignominada, la que todos padecemos pero que nadie señala como si nadie la viera porque fuera invisible, y la que nadie nombra como si no tuviera nombre. Y sin embargo sí lo tiene y sí se ve. Es cuestión de querer nombrarla y verla. Es de ella de la que voy a hablar aquí, y para empezar les diré que tiene la duración de nuestra historia, la historia de Colombia.

Ya va para doscientos años que nació esto, un día en que se quebró un florero. ¿Lo quebraron los criollos? ¿Lo quebraron los peninsulares? Unos y otros lo quebraron puesto que eran unos mismos: tinterillos de corazón en busca de puesto. Acto seguido les declaramos la guerra de independencia y se la ganamos. ¿Pero independencia de qué? ¿De quién? ¿Por qué? ¿De España? España era eso: los tinterillos, las estampillas, el papel sellado. Pues los tinterillos con sus estampillas y su papel sellado han pesado desde entonces sobre nosotros y se han parrandeado nuestro destino. Nosotros lo hemos permitido, nosotros les hemos dejado hacer, la culpa es nuestra.

¡Cuánta tinta no ha corrido por este país en esos doscientos años en constituciones y plebiscitos, en ordenanzas y decretos y leyes! Casi tanta como sangre. ¿Y para qué? ¿Para estar en donde estamos? Me salto las guerras civiles para llegar de carrera al presente. Me salto las muchas del siglo pasado y la de comienzos de éste, pero no la de mediados de éste porque de esa a mí me tocó saber de niño, la guerra no declarada en el campo entre conservadores y liberales, la del machete; un machete de doble filo, por un lado conservador y por el otro liberal, pero solo y único, cortador de cabezas. ¿Y cuándo va a llegar la hora en que las palabras “conservador” y “liberal” se entiendan aquí como lo que son, los nombres de la infamia? ¿Habrá que esperar a los historiadores del año tres mil para que la etiqueta de la infamia se la pongan ellos a quienes se la ganaron? ¿O seremos capaces de ponérsela de una vez nosotros? Y para que no digan que soy un calumniador y que les estoy poniendo a quienes no debo los calificativos que no debo, y que en un congreso de escritores, y justamente el primero que se celebra en Colombia, estoy usando mal las palabras, les voy a recordar unos nombres: El Dovio, Fresno, Irra, Salento, Armero, La Línea, Letras, Icononzo, Supía, Anserma, Cajamarca, El Águila, Falan. El genocidio de El Dovio, el genocidio de Fresno, el genocidio de Irra, el genocidio de Salento, el genocidio de Armero, el genocidio de La Línea, el genocidio de Letras, el genocidio de Icononzo, el genocidio de Supía, el genocidio de Anserma, el genocidio de Cajamarca, el genocidio de El Águila, el genocidio de Falan, ¿qué? ¿Nunca ocurrieron? Centenares de campesinos decapitados, extendidos en fila por el suelo con las cabezas asignadas por manos caritativas a los cuerpos a la buena de Dios. ¡Qué! ¿Colombia ya los olvidó? ¿Es que con tanto muerto le entró el mal de la desmemoria y se le borró la historia? A mí no. Pues esos genocidios se cometieron en nombre de los principios irrenunciables del gran partido conservador o de los principios irrenunciables del gran partido liberal, según fuera la filiación de los asesinos y del pueblo de los muertos. Poquito después los dos partidos se pusieron de acuerdo, crearon el Frente Nacional y se repartieron los puestos. ¿Y los muertos qué? ¿Y los principios qué? ¿No dizque eran irrenunciables? Si eso no es infamia, entonces yo no sé qué quieren decir aquí las palabras.

Y sin embargo seguimos eligiendo para los puestos públicos a quienes se siguen llamando, o se dejan llamar cuando les conviene, conservadores o liberales. O son o no son. Si no son, díganlo y renieguen del nombre. Pero si lo son, carguen con la responsabilidad de lo que es hoy Colombia y con la etiqueta que se merecen de infames.

Todo lo regularon, todo lo legislaron, todo lo gravaron. No se movía aquí una hoja de árbol sin que pagara un impuesto o la controlara una ley. Hubo aquí un impuesto de ausentismo para los colombianos que vivíamos afuera, y un impuesto de soltería para los que no teníamos hijos. ¿Ausentismo el de los millones de colombianos que vivíamos en los Estados Unidos, en México, en Venezuela, regados por el mundo, donde fuera, porque aquí nos cerraron todas las puertas? ¿Y soltería donde la gente se reproduce como animales y ya no cabemos? Los animales los matamos, los bosques los tumbamos, los ríos los secamos, y los que aún corren los volvimos cloacas. Cuando yo me fui, hace años, muchos años, me llevé en la memoria al Cauca, el río de mi niñez. Se fue conmigo ese río caudaloso, torrentoso, sonándome en el corazón sus queridas aguas. Un día, en uno de mis regresos, lo volví a ver: era una quebrada sucia.

Yo no soy vocero de nadie ni hablo por nadie, pero en estos instantes siento como si hablara a nombre de esos millones que se fueron de Colombia sin querer, porque yo también me fui, porque yo soy uno de ellos. Yo nunca me he querido ir. Yo no tengo más patria que ésta. ¡Impuesto de ausentismo como si la ausencia forzada fuera una traición!

¡E impuesto de soltería como si casarse para imponer la vida fuera una obligación! ¿No será al revés, crimen lo que creen mérito? Quitar la vida incluso, lo cual va contra el quinto mandamiento, es un delito menor. Imponer la vida es el crimen máximo, así para ese no haya mandamiento que lo prohíba. Aquí todo el mundo se rasga las vestiduras por los treinta mil asesinados de Colombia al año con los que nos hemos convertido, y desde hace mucho, en el país más asesino de la tierra. ¿Y quién levanta su voz por los quinientos mil o un millón de niños que sin haberlo pedido nacen en el país cada año? ¿La Iglesia? ¿La Iglesia que es la que los va a sostener? La Iglesia no sostiene a nadie, ella está para que la sostengan. ¿Y dónde van a vivir? ¿Y qué van a comer? Vivirán en las comunas de Medellín que son una delicia, y comerán maná del cielo que les lloverá la Divina Providencia.

Ni el partido conservador ni el partido liberal ni la Iglesia, que aquí son los dueños de la voz, han hablado nunca por ellos. Por eso de los dos millones que éramos al comenzar este siglo ya somos cuarenta y no nos toleramos porque no cabemos.

Pero estábamos en la proliferación de impuestos. ¡Cómo así que un impuesto de guerra! ¿No se ha venido pues gastando siempre el Ejército una parte enorme del presupuesto nacional? ¿Todo ese dinero qué se hace, qué se hizo, a qué saco roto ha ido a dar? Como el impuesto de guerra lo que nos resultó fue el impuesto de la derrota, ahora estrenamos gobierno con el impuesto de la paz. ¿La paz un impuesto? O sea, como quien dice, que aquí pagamos porque estamos vivos y pagamos porque estamos muertos. Un Estado que no es capaz de protegerle la vida a nadie no tiene derecho a cobrar impuestos. Ni de paz ni de guerra ni de nada. Eso es una inmoralidad.
Poniendo una tras otra las leyes y constituciones que aquí se han expedido desde el Congreso “admirable”, le podemos dar la vuelta a esta galaxia. La más reciente Constitución le cambió el nombre a la capital y se lo volvió al del comienzo, Santafé de Bogotá, que era el que tenía hace ciento ochenta años, cuando lo del florero. Así que aquí avanzamos retrocediendo como el cangrejo. No faltará otro presidente genial que convoque otro Congreso admirable que nos expida otra Constitución admirable que le vuelva a cambiar el nombre a esa ciudad por el que tenía cuando nacimos, el de la simple Bogotá. Ya dirán que es lo más conveniente para el correo. Sigan brillando, genios nuestros de la administración y de las leyes, que mientras más brillen ustedes nosotros más nos apagamos.

¡Y el actual Congreso! No éste de esta noche de esta sala sino el otro, el honorable. El espectáculo que nos ha venido dando durante estos últimos años el honorable, ¿no les hace pensar a ustedes, amigos escritores, que estamos usando muy mal el idioma? Yo tenía entendido que “honorable” significaba “gente de bien” y no lo contrario. Entonces una de dos: o la palabra “honorable” pasa en adelante a designar lo opuesto a lo que designaba cuando yo nací y así se lo notificaremos a la Real Academia Española de la Lengua para que tome nota, o se la quitamos al Congreso de Colombia. Yo le propongo a este Primer Congreso de Escritores Colombianos aquí reunidos que al Honorable Congreso de la República de Colombia le quitemos el “honorable”: primero para aligerarlos de arandelas; y segundo para que tratemos de salvar aunque sea, en medio de esta catástrofe, el idioma, de suerte que si nos vamos a seguir matando por lo menos nos entendamos y nos podamos decir por qué.

En la confusión los linderos de las palabras se nos han borrado y ya estamos en plena torre de Babel. Ya no sabemos dónde está la decencia y dónde la delincuencia. Ya no distinguimos a la víctima del victimario. Se nos enloqueció la semántica.

La brecha inmensa que se ha abierto entre los colombianos en estos dos siglos que van corridos desde el florero no es entre ricos y pobres como dicen muchos. Pobres siempre ha habido y siempre habrá, y mientras más se reproduzcan más. La brecha, la brecha injusta, la brecha inmensa es entre gobernantes y gobernados, entre funcionarios y ciudadanos. Aquí no hay servidores públicos. Esos son cuentos. Lo que hay es aprovechadores públicos que se reparten y parrandean los puestos. Se los pasan de padres a hijos, de amigos a amigos, de compinches a hermanos: las alcaldías, las gobernaciones, los ministerios, la presidencia. Ellos son los que dicen, ellos son los que hablan, ellos son los que ges-ticulan; nosotros los que los oímos y los vemos y los padecemos. Ellos son los protagonistas de la Historia; nosotros los comparsas de su gloria. En ellos están puestos los reflectores; nosotros estamos en la sombra. Ellos son los que suben; nosotros los que bajamos. Ellos son los que cobran; nosotros los que pagamos, los que pagamos los impuestos y los platos rotos de su fiesta. Dueños ellos y señores de las primeras planas, nosotros saldremos en la página roja. Ellos van, vienen, funcionan, y mientras más van y vienen y funcionan, con sus patas enormes de elefante ciego más nos atropellan. Nosotros somos los servidores y ellos son los señores. Ellos trocaron los papeles. La sirvienta se nos convirtió en la dueña de la casa.

Todos los caminos nos los bloquearon, todas las puertas nos las cerraron, en todo se metieron y lo que estaba bien lo dañaron y lo que estaba mal lo empeoraron. Para nada sirven pero en todo están: en la salud, en la economía, en el transporte, en la educación. Hasta convocan congresos de escritores y nos ceden un ratico la palabra. Muchas gracias y aprovechemos y sigamos que el tiempo se nos va a acabar.

Y ya piensan gravar a la industria editorial. La van a quebrar. También la van a quebrar. ¿Y quién nos va a editar los libros?

Siempre se las arreglan para conciliar los contrarios. Y así son pero no son y están pero no están; quitan para poner y ponen para quitar. Hoy crean un ministerio de cultura, mañana lo quieren quitar, pasado mañana volverlo a poner. Políticos de Colombia, o sea burócratas, camarillas del partido conservador y liberal: No más trabas, no más leyes, no más cambios, no más impuestos. No declaren más en los noticieros. Desaparezcan, bórrense, ¡déjennos respirar!

Al monstruo bicéfalo liberal-conservador últimamente le salieron otras cabezas: la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico. Y así tenemos hoy pesando sobre Colombia a la hidra de cinco cabezas. Si bien las viejas produjeron a las nuevas y hacen parte de un solo animal, las cabezas no se hablan ni se ven ni se quieren reconocer. Temen verse en el espejo. Aunque a ratos cambian de opinión y sí se miran y se ven y se reconocen y arman híbridos de cabezas. Entonces nos nacen el Frente Nacional y la narcoguerrilla. En estos días dos de las cabezas resolvieron hablarse y reconocerse y andan en diálogos de paz. Por eso el impuesto de la paz.

¿Y el de la guerra entonces qué? ¿Contra quién era la guerra? ¡Era una guerra entre cabezas! ¡Y yo que de malpensado en México pensé que era contra Venezuela!

Para ser equitativo con las cabezas pero sin abusar más de su paciencia, les voy a leer una última paginita.

Aquí, en esta tierra mía de Antioquia, en las montañas del municipio de Envigado, el capo de los capos, difunto ya y cuyo nombre todos conocemos, al viceministro de no sé qué de un presidentico reciente y genial (el que con estas avenidas tan amplias que él nos construyó abrió la importación de carros y nos embotelló a Colombia), lo tomó preso y lo arrodilló en su catedral y lo puso a oír misa. Yo estaba aquí y vi el show por televisión, muerto de risa y de vergüenza. Al Estado colombiano mi paisano capo cuando quiso lo compró y cuando quiso lo humilló y cuando quiso lo mató. ¡Descanse en paz el pobre, gran contratador de sicarios!

En fin, los bandoleros, que por cuestiones de semántica hoy se llaman guerrilleros. ¡Cuánto petróleo no han regado, cuánta sangre no han derramado! ¡Cuánto boleteado, cuánto desplazado, cuánto secuestrado, cuánto asesinado por ellos! Con sus chantajes, con sus cultivos de coca, con sus secuestros, ya tienen dizque de todo: armas modernas, cuentas en Suiza, sofisticados equipos de comunicación. Yo no sé, no los conozco. A mí todavía no me han secuestrado, para quitarme estas regalías enormes que me pagan en Planeta y Alfaguara. Pero lo que sí sé es que también tienen, tienen, tienen “ideólogos”. Como el partido comunista de Cuba, vaya, o como tenían antaño aquí el partido liberal y el conservador. ¿Y quiénes serán, qué harán estos señores “ideólogos” del E Ele Ene y de las Farc? Ah yo no sé, no sé qué harán. Serán los que idean los chantajes, los secuestros, y qué tramo del oleoducto hay que volar o a qué sicario hay que contratar para que mate a fulanito de tal. ¿Y habrá posibilidad de negociar con estos “ideólogos”, o será pura ilusión, espejismo? ¡No, qué va! Sí se puede negociar, por supuesto. ¿Y cómo? Denles puestos. Repártanse con ellos los puestos, según la fórmula ya probada y requeteprobada del Frente Nacional. Por sus “ideologías”, sus convicciones, no se preocupen, que son tan sólidas e inconmovibles como los principios del gran partido conservador y liberal.

Pero dejemos esto que ya parezco Torquemada y éste es un Congreso de Escritores, y no la quema de brujas de la Santa Inquisición. Amigos escritores: Colombia para la literatura es un país fantástico, no hay otro igual. En medio de su dolor y su tragedia Colombia es alucinante, deslumbrante, única. Por ello existo, por ella soy escritor. Porque Colombia con sus ambiciones, con sus ilusiones, con sus sueños, con sus locuras, con sus desmesuras me encendió el alma y me empujó a escribir. Ella prendió en mí la chispa, y cuando me fui, la chispa se vino conmigo encendida y me ha acompañado a todas partes, adonde he ido. Por eso yo no necesito inventar pueblos ficticios, y así pongo siempre en todo lo que escribo, siempre, siempre, siempre: “Bogotá”, “Colombia”, “Medellín”. ¡Cómo no la voy a querer si por ella yo soy yo y no un coco vacío! ¡Qué aburrición nacer en Suiza! ¡Qué bueno que nací aquí!

Saturday, January 19, 2008

Intenciones de Chavez

Haz click en el Título anterior para leer sobre las intenciones de Chavez con Colombia

Thursday, January 17, 2008

Deschavetado

La Crónica

Autor: Rafael Uribe Uribe – No. 0310 – Medellín, 18 de enero de 2008

El paracaidista coronel vecino ha perdido definitivamente la chaveta, sigue insultando a Colombia y a nuestro gobierno desde dondequiera que se encuentre. La intervención en Nicaragua con el beneplácito de su homólogo Daniel Ortega fue ridícula. Peor la actitud de Piedad Córdoba aplaudiendo los insultos de Chávez a nuestra patria y su tácito asentimiento con su movimiento de aceptación con la cabeza y el comentario que lamentablemente no se escuchó, pero que dejaba ver su satisfacción y aprobación a los improperios del paracaidista. Menos mal la oposición colombiana, El Polo y el partido Liberal, rechazaron la intromisión del Chavo.

Ahora las cosas pueden ser más graves. Ya circula la especie de que las Farc le entregarán a Chávez, y solo al paracaidista, los tres enfermos graves que la guerrilla tiene dentro del grupo de los canjeables: el coronel Mendieta, el ex gobernador Alan Jara, al ex senador Gechem. También a uno de los gringos y un sargento.

Después de escuchar la lectura de las cartas de los posibles liberados, que conmovieron al país y al mundo entero por las condiciones infrahumanas en que los mantienen, no hay duda de que sería una jugada política de altísimo turmequé. A Uribe le quedaría imposible, así vaya contra su dignidad, no autorizar otra operación de rescate de alta promoción propagandística para el Chavo. Sería un golpe contundente y, para Chávez, un resucitar que le da nuevos argumentos para lo que la guerrilla quiere, y forma parte del tinglado: lograr el estatus de beligerancia, que ya los venezolanos aprobaron en su asamblea, aunque que en la práctica esto nada implica.

Para los colombianos de la diáspora que son la mayoría de mis lectores y que usualmente disponen de poco tiempo para estar buscando noticias de nuestro país en internet, vale la pena hacer algunas distinciones:

Estatuto de beligerancia. Aunque no está muy claro en los protocolos de Ginebra, significa ni más ni menos reconocer que un ejército insurgente domina parte del territorio nacional donde libremente impone sus criterios. En otras palabras podrían designar un gobierno de facto que lograría ser reconocido por otros países y asistir a la ONU como observador. Creo que es un asunto del pasado, que se previó para Centroamérica en su momento; pero no podemos dejarlo de lado.

No les quepa duda amigos, si eso sucediese, lo reconocerían de inmediato. Venezuela, ya lo hizo, Nicaragua, Irán y quien sabe que otros países, dentro de los mas probables Bolivia, Ecuador y otros influenciados por el paracaidista que con su poderosa chequera de petrodólares no dudaría en extender el chantaje para lograr lo mismo.

La verdad es que ni las Farc ni el Eln, tienen en este momento dominio sobre territorio alguno de Colombia que llene los requisitos como para recibir el estatus de beligerancia. No obstante, de ninguna manera se puede bajar la guardia, aunque pese a todos los esfuerzos que hagan y la ayuda del paracaidista, es bien improbable que logren este objetivo.

La denominación de terroristas no es un calificativo exclusivo de nuestro Presidente, lo es de los Estados Unidos y de la Unión Europea. Y esa designación e inclusión es las listas de terroristas del mundo no fue promovida por Uribe, fue una de las tareas que se impuso el ex presidente Pastrana ante la frustración del acuerdo de paz con las Farc y los innumerables actos terroristas por este grupo ejecutados, entre otros, los secuestros de las personas cuyas pruebas de supervivencia ahora pudimos apreciar.

Uno de los problemas es que en nuestra patria pertenecer a un grupo terrorista de por sí, no tiene implicaciones jurídicas penales. La legislación siempre se ha acomodado a dejar salidas para posibles acuerdos de paz.

El reconocimiento simplemente político es otro cuento: No implica el estatus de beligerancia, solo reconocer que cualesquiera grupos tienen fines políticos. Para no tener que llegar allá, nuestra legislación también abrió las puertas para negociar con grupos ilegales o terroristas sin necesidad de reconocerles su condición política. De esa manera se llevaron a cabo las negociaciones con la Auc o paramilitares y el desmonte de sus estructuras, auque ellos hubiesen preferido hacerlo dentro de un proyecto político. Las implicaciones en este caso son pocas.

Claro que un problema de fondo es que los grupos armados ilegales hace rato perdieron el norte político, así traten, para parecerse al paracaidista y darle entrada, denominarse bolivarianos. Y lo perdieron porque lo cambiaron por el negocio de la coca, no solo como fuente de financiación sino convirtiéndose en el mayor cartel del mundo en este momento.

Recalcar en este escrito que las Farc y el Eln son terroristas, es irrelevante, por sus hechos los conoceréis. No necesitan destacarse sus actos, de sobra los colombianos los conocemos.
El Presidente tiene dos arduas labores por delante: Manejar con inteligencia, prudencia e imaginación el asunto del intercambio humanitario porque, después de ver las pruebas de supervivencia y el estado lamentable de los secuestrados, la presión crecerá como bola de nieve. Posiblemente tendrá que ceder más y buscar con mayor ahínco la liberación de estos seres humanos sobre muchas de sus convicciones y razones.

La otra, es la conducción de las relaciones diplomáticas con Venezuela que hoy atraviesa el peor de los escenarios del último siglo. Nunca antes las relaciones se habían visto tan deterioradas y nunca antes nuestra nación ha estado en mayor peligro por la ingerencia del paracaidista con las Farc. ¿Cómo detenerla sin afectar de tacada las relaciones comerciales? Acá vale la pena que se asesore de sus mejores amigos y hasta de sus enemigos, que afortunadamente empezaron a darle la mano. Tenemos que prepararnos con urgencia, relaciones con un enemigo así son poco probables de mantener.

Las paradojas del conflicto inexistente

William Ospina – REVISTA CROMOS – Enero 13 de 2008

El gobierno colombiano, iluminado por la sabiduría política y jurídica de José Obdulio Gaviria, sostiene que en Colombia no existe un conflicto armado sino la persecución oficial, con las armas de la República, a una banda de terroristas.

Como se sabe, también combatían a esos delincuentes otros terroristas, los paramilitares, contabilizados inicialmente por el gobierno en 12.000. La suma de los guerrilleros, según las cuentas oficiales, llegaba en el año 2002 a 20.600 hombres, de modo que, al llegar, este gobierno enfrentaba en total un problema de 32.600 combatientes al margen de la ley. Con esa cifra, cualquiera en cualquier parte hablaría de un conflicto armado, pero aquí los términos son muy importantes, no sólo porque Colombia se precia de valorar inmensamente el lenguaje y de llamar a las cosas por su nombre, sino sobre todo porque depende del nombre que se dé a las cosas el tratamiento que merecen.

El primer fruto positivo de la política de Seguridad Democrática consistió en la desmovilización de 25.000 paramilitares, es decir, asombrosamente, el doble de los que se perseguían. Llama la atención que un gobierno se pueda equivocar en el ciento por ciento al calcular la cifra de sus enemigos armados, así haya quien afirme que los paramilitares no eran del todo enemigos del Estado y que por ello fueron tratados con benevolencia. Ahora bien, el combate del Estado con las guerrillas ha producido en cinco años 27.290 capturas, 9.841 bajas y 13.333 desmovilizaciones, de modo que de los 20.600 guerrilleros que había en el 2002 han salido de la guerra nada menos que 50.464 en cinco años. Una cifra desconcertante, pero no se puede decir que no es una victoria de la política de Seguridad Democrática que, en total, en un lustro, 75.000 guerreros de los distintos bandos hayan quedado por fuera de un conflicto inexistente en el que el Estado no parecía tener más que 32.600 enemigos armados.

Pero eso no significa que los guerrilleros se hayan acabado. Al parecer, con su proverbial exactitud, las cifras demuestran que todavía quedan en armas 12.499. Por eso el principal tema de la seguridad democrática sigue siendo la lucha contra la guerrilla, y el principal problema del país sigue siendo la guerrilla, cada vez más diezmada, si hemos de creerles a las incomprensibles cifras, y cada vez más mentirosa, si hemos de creerles a las evidencias, pero tan capaz de poner al gobierno y al país a girar en torno suyo como en tiempos del Caguán.Esos 10.000 muertos en cinco años (algunos temen que la cifra incluya alarmantemente muchas ejecuciones extrajudiciales, es decir, dada nuestra constitución, crímenes, pero nuestro deber es pensar que las armas que pagamos con nuestros impuestos no se manchan contra la majestad de la ley) son básicamente muertos en combate, vidas de colombianos extraviados perdidas para siempre. Hay que añadirles vidas que duelen mucho más, las de los jóvenes soldados que mueren en lucha con sus hermanos guerrilleros. Hace poco el gobierno puso el grito en el cielo cuando un gobernante de un país vecino llamó hermano a algún jefe guerrillero, pero hay que recordarles a Uribe y a su canciller que Cristo no habría vacilado en llamar hermano a Barrabás y hasta a Caifás. Hay gente que es muy cristiana salvo a la hora de la acción, y en esas peleas de términos y de formalidades se mide bien la pugnacidad extrema del conflicto inexistente.

Todo parece indicar que el costo de sacar de la guerra a un enemigo, ya sea por la vía de la captura, de la muerte en combate o de la desmovilización, es de entre 600 y mil millones de pesos. Ese es, al menos, el equivalente de lo que hemos pagado, y de lo que seguiremos pagando, no por ganar, sino por mantener la situación a este ritmo, ya que las cifran no nos dan certeza sobre lo que había ni sobre lo que habrá. Pero las paradojas de la guerra inexistente son muchas más: por ejemplo, cuanto menos paramilitares y guerrilleros quedan, más crece el pie de fuerza de nuestras Fuerzas Armadas, y más crecen los gastos militares, incluida por supuesto la ya enorme carga pensional.

Hasta el año 1993 el principal culpable de todo lo malo que pasaba en Colombia, que era mucho, era Pablo Escobar. Parece increíble que, muerto aquel demonio de aldea en los tejados de Medellín, entre 1994 y 2007 las fuerzas militares hayan tenido que aumentar de 120.000 a 210.000 hombres, y estemos tan lejos de vivir en la relativa tranquilidad cotidiana que tienen casi todos los países latinoamericanos. Hoy el presupuesto militar asciende al 6.5 del Producto Interno Bruto, y según el informe “Algunas consideraciones cuantitativas sobre la evolución reciente del conflicto en Colombia”, elaborado por J. F. Isaza y D. Campos Romero, del que he obtenido buena parte de esta información, el 80% de los cargos de la nómina oficial tienen ya que ver con defensa, seguridad y policía. Para nuestro dolor, hay que citar también esta frase: “El gasto en defensa es igual a la suma de todas las transferencias en salud, educación y saneamiento ambiental”.

El lenguaje irreal contagia y se apodera de todas nuestras circunstancias. No sólo “no hay conflicto”. Según las Farc los secuestrados “no son secuestrados sino retenidos” y las extorsiones son “impuestos de guerra”. El gobierno autoriza al presidente venezolano para mediar en el conflicto inexistente, tratando de lograr la liberación de los secuestrados, pero después lo destituye de ese encargo por haber llamado a un general a preguntarle “cuántos secuestrados había”. La guerrilla, a la que no aflige la suerte de las personas que mantiene privadas de la libertad en el fondo de la selva implacable, se llena de cortesía y decide “desagraviar” al presidente Chávez, entregándole, como si de una ofrenda se tratara, a tres de las víctimas. Chávez acepta el tributo y dispone una gran operación de rescate, que, por supuesto, indigna al gobierno colombiano, que la vive como un desplante.

La historia del niño Emmanuel es especialmente dolorosa. Nacido bajo el cautiverio de su madre, los captores no sólo no son capaces de la delicadeza humana de darles la libertad a la madre y a su criatura, sino que al poco tiempo los separan. Encargan a un campesino de su custodia, y a pesar de estar el niño en un terrible estado de salud, no le ofrecen un solo centavo por sus cuidados aunque sí cuentan con que podrán disponer de él cuando lo necesiten. Por supuesto que al comienzo no debían apostar un peso a que el niñito les sirviera para algo, pero Emmanuel comenzó a convertirse en un símbolo, aunque fuera un símbolo de la propia crueldad de la guerrilla, y eso lo valorizaba a sus ojos. Ahora alegan que si lo entregaron a alguien fue para sacarlo de los peligros de la guerra, pero entregárselo a su familia verdadera habría sido un poco más seguro y mucho más humano.

Son las últimas horas del año. Los colombianos esperamos con ansiedad, y bajo el peso de la culpa colectiva por tantos inocentes sufriendo rigor y sevicia en el monte, y anhelamos que la operación se cumpla. Entonces el Alto Comisionado para Algo declara que no hay ningún plazo fijado para la entrega, y veinticuatro horas después declara que el plazo se ha vencido, bajo la definitiva fórmula “la guerrilla ha incumplido otra vez”. Es porque ya el gobierno sospecha que un niño que hay en Bienestar Familiar sea el pequeño maltratado, abandonado y ahora reclamado como oro en polvo por el ejército “de los que luchan por un mundo mejor”. El gobierno sabe que hay alguna duda sobre la validez de su versión, y que debe comprobarla mediante exámenes, pero eso no lo hace vacilar en su decisión de intervenir, porque su prioridad es frustrar el operativo.

El lenguaje irreal del conflicto inexistente arrecia: las Farc declaran que hace mal tiempo, el gobierno muestra un tiempo excelente.

La guerrilla declara que hay operativos militares.

El gobierno declara:
1. Que no sabe de qué área se trata.
2. Que en esa área desconocida definitivamente no hay operativos.
3. Que está dispuesto a suspender cualquier operativo en un corredor determinado.

Nadie parece advertir que en esa declaración cada elemento contradice a los otros. Y para concluir, cuando la guerrilla se ve obligada a aceptar que no tiene al niño en su poder, declara con cinismo que “el gobierno lo ha secuestrado”.

A través de los medios todos seguimos perplejos e inútiles las sucesivas descargas de lenguaje irreal del conflicto inexistente. Pero a veces uno piensa que no es el conflicto lo que no existe, sino más bien el país.

Sunday, January 06, 2008

DOLOR DE PATRIA

El fracasado de Marquetalia

por Salud Hernández-Mora.
Columnista de EL TIEMPO.


Foto archivo de El Tiempo

Destila veneno por todos los poros. No puede contener el odio visceral hacia unos compatriotas que le desprecian. 'Tirofijo' nos condena al fuego de su guerra sin cuartel para sofocar el desconcierto y la rabia incontenible que le producen su estrepitoso fracaso vital. Cuarenta años de monte para llegar a ninguna parte. O, mejor dicho, para acumular un prontuario digno del peor criminal.

Como colofón a su carrera, nos lanza el culebrón de Emmanuel, la demostración más palpable de la sinrazón de la banda delincuencial que fundó hace cuatro décadas y la falta de cohesión interna.

Convocan al mundo para humillar a Uribe y permitir que su adorado Hugo Chávez presuma de estadista pacificador y ni siquiera tienen al niño en sus manos. No sólo eso. Sino que el maltrato sufrido por el pequeño demuestra que también le sometieron a unas condiciones extremas que pusieron en grave riesgo su supervivencia.

Dios quiera que al terco anciano de Marquetalia le quede una rendija de iluminación y ordene liberar de inmediato a Clarita y a Consuelo, aunque sólo sea para no dejar peor a su admirado bolivariano. No me quiero ni imaginar el enfado que debe tener el antiguo golpista, mucho más grande que cuando sus vasallos no le dejaran robarse el referéndum.

Se ahogará en una ira profunda cada vez que recuerde que sus amigos de las Farc le incitaron a orquestar un espectáculo planetario acorde con su megalomanía y le dejaron colgado de la brocha y con Uribe matado de la risa. Algo le tendrán que dar a cambio.

Supongo que el mismo Chávez se estará preguntando por qué prometieron devolver al menor si no estaba con ellos y en cualquier momento podía ocurrir lo que vimos; por qué escoger a ese ramillete de secuestrados con secretos inconfesables y no a cualquier otro como Gloria Polanco, como Pablito Moncayo, como Gechem, con sus muchos infartos.

Y por qué agregar al desplante la amenaza de tierra arrasada que ha lanzado 'Tirofijo' y la insistencia en el despeje de Florida y Pradera, evidencia de que nunca tuvieron la intención de hacer un acuerdo humanitario en paralelo, bajo los auspicios de Chávez y de Sarkozy, sino tan sólo alguno que otro gesto aislado.

Por si fuera poco todo ello, la constatación de que el niño de Bogotá es Emmanuel le impide al vecino arrojar la basura contra Uribe. Por supuesto que el Presidente podría haber actuado de forma discreta, sin destapar el enredo en su viaje a Villavicencio para sacar provecho político de la extraña situación, pero no podrán reprocharle el fracaso de la operación. Es más, el comunicado de 'Tirofijo' parece avalar el exagerado gasto militar del ejercicio que ahora comienza. Uribe podrá ahora justificar haber incrementado el presupuesto de Defensa más que ningún otro, a pesar de que hay necesidades más acuciantes, como la pésima infraestructura vial, amparado en la ofensiva bélica que han anunciado las Farc.

En todo caso, muy triste para el país acabar el año de forma tan dramática, sin las secuestradas en casa y con sus familiares y amigos angustiados, y comenzar el 2008 soplando vientos de guerra. Terrible para los colombianos, que merecen otro destino, y pésimo para su imagen exterior. He seguido la crisis desde España y el amplio despliegue dado a la noticia deja muy mal parada a Colombia.

Durante días, los medios recordaron que hay cautivos que llevan años pudriéndose en la selva sin que los rescaten -algo incomprensible para el ciudadano del común- y dejaron entrever que existe el peligro de una guerrilla siempre al acecho; además, entrevistaron a algunos de la veintena de españoles que sufrieron ese flagelo y el relato de sus experiencias causaron estupor.
En fin, que por ingentes esfuerzos que haga la excelente embajadora Noemí Sanín, será difícil contrarrestar la negativa avalancha informativa. Qué dolor de patria.

Salud Hernández-Mora

Historia de Emmanuel, el niño que tiene en vilo al país y postradas internacionalmente a las Farc



Enero 5 de 2008

Diario EL TIEMPO


EL TIEMPO reconstruye su corta vida, y revela apartes inéditos del testimonio que José Crisanto Gómez, el hombre que lo recibió, en el 2005, de manos de la guerrilla, dio a la Fiscalía.


Foto: Archivo-EL TIEMPO
A Clara González de Rojas, madre de Clara Rojas, la Fiscalía le tomó muestras de ADN que sirvieron para corroborar que el niño en manos del ICBF sí era Emmanuel, su nieto.


"'Raúl Reyes' me lo confirmó verbal y físicamente, frente a mí, mirándome a los ojos".

El periodista Jorge Enrique Botero recordó así el día en que supo, por accidente, que Clara Rojas -secuestrada hace casi 6 años por las Farc- había tenido un hijo con un guerrillero y que el niño se llamaba Emmanuel.

La existencia del menor comenzó a circular en los primeros días de abril del 2006, cuando Botero promocionaba su libro 'Últimas noticias de la guerra'.

Allí narró cómo un guerrillero fue quien le habló por primera vez de Emmanuel, el primer niño en el país nacido secuestrado, cuya ubicación -realizada hace apenas 8 días, por unidades del CTI de la Fiscalía- tiene hoy literalmente contra la pared a la organización ilegal que lo proclama como hijo suyo.

Las propias Farc reconocieron el viernes, en un escueto y confuso comunicado, que el niño había sido entregado a una familia y que es el mismo que, bajo el nombre de Juan David Gómez Tapiero, está hoy en manos del ICBF.


Foto: Guillermo Herrera/Llano 7 días
En esta casa de El Retorno estuvo viviendo José Crisanto hasta el miércoles de esta semana.



Solo un puñado de funcionarios del más alto nivel del Gobierno conocen el paradero del niño, de 3 años y medio, que permanece custodiado por agentes en cubierta.

La primeras pruebas

Tras la versión de Botero, vinieron nuevos datos sueltos: que Emmanuel nació por cesárea en plena selva y sin las mejores condiciones médicas. Que Clara y el papá del bebé habían sido separados desde el embarazo...

Los primeros en reaccionar ante esta dramática historia fueron los familiares de la abogada secuestrada: Iván Rojas, su hermano, pidió que Botero que se retractara y congelara la venta del libro. Y Clara González de Rojas, madre de la abogada, rechazó que la versión se basara en "un rumor" sin mayores pruebas.

Pero esas pruebas empezaron a llegar un año después, el 28 de abril de 2007, con el intendente de la Policía John Frank Pinchao, quien tras fugarse de un campo de secuestrados de las Farc -en el que permaneció encadenado por 9 años- confirmó el nacimiento del bebé, al que había visto un par de veces.

Contó que a través de unos huecos en las paredes de tabla de un campamento al que fue llevado se dio cuenta del embarazo de Clara Rojas. Y agregó que el cuidado del bebé era similar al de un niño indígena y que guerrilleros y secuestrados le fabricaban la ropita.

'Gritaba que no se lo quitaran'

Pinchao también dijo que meses después del nacimiento, ocurrido en julio del 2004, se llevaron al pequeño y Clara clamaba por que se lo devolvieran: "Ella gritaba el nombre del niño y les pedía que se lo dejaran ver. La guerrilla no le ponía atención. Durante la caminata lo volvimos a ver, pero lo llevaba la guerrillera a la que llamaban 'Rosa'".

Del papá, dijo Pinchao, se comentaba que lo iban a matar. Hoy el CTI sabe que se llama Juan David, que su alias es 'Rigo' y que pertenece al frente 54 de las Farc.

Pinchao narró que "en los primeros meses un guerrillero que hacía las veces de enfermero, conocido como 'Guillermo', llevó al pequeño a su campamento y se lo mostró: era un niño blanquito que tuvo problemas al nacer". Según su relato, 'Guillermo' le puso una férula o yeso en uno de los brazos debido a una fractura que había sufrido durante el parto.

Testimonio clave

José Crisanto Gómez le aseguró al Fiscal 12 Antisecuestro que los problemas de salud del niño -afectado además por paludismo y leishmaniasis- obligaron a las Farc a entregárselo a él: "Lo llevaron a mi casa en la vereda La Paz, en el municipio de El Retorno (Guaviare) en donde mi suegro, un curandero, lo empezó a atender".

Gómez Tovar, oriundo de Ortega (Tolima), había ido a parar a La Paz para raspar coca. Sin embargo, con la entrega del bebé lo que halló fue más líos.

"No es de las Farc dejar que las guerrilleras tengan hijos, y cuando es demasiado tarde para abortar, al nacer los entregan a milicianos en las poblaciones más cercanas", dice un ex director del hospital de El Retorno.

Lo entregaron de meses

"Aquí traemos este niño para que le curen la picadura de pito y le arreglen el brazo", le dijeron a Gómez Tovar los guerrilleros.

El hombre, que se desempeña como albañil, le dijo a la Fiscalía que era visible la fractura y que tenía tres marcas por leishmaniasis, una de ellas en el pómulo derecho.

"Yo tenía cinco hijos en ese momento y vivía con mi esposa y a ella no le gustó nada (...) pero era una situación de que a mi, si me negaba, pues iba a tener problemas", dijo Gómez Tovar.

Según él, el niño tendría unos tres meses de nacido y aunque le habían dicho que regresarían al otro día con pañales y leche, "pasaron cuatro meses sin nada".

Después de ese tiempo regresaron los guerrilleros, vieron al niño y se dieron cuenta de que había mejorado un poco de salud. Dejaron un tarro de leche y pañales y se marcharon. Una de las guerrilleras que lo fue a ver dijo que era muy lindo y parecido a su padre, Juan David. Por eso fue registrado con ese nombre.

Las circunstancias en las que vivía Gómez Tovar no eran las mejores. "La situación económica del raspachín en El Retorno era muy crítica, incluso varias personas le colaborábamos con mercados para que subsistiera", aseguró a EL TIEMPO Jairo Martínez Bonilla, ex candidato a la Alcaldía de ese municipio.

Escape a El Retorno

Gómez Tovar se fue a ese municipio del Guaviare luego de que los guerrilleros le negaron el permiso para salir de La Paz.

"Según me contó -relata un amigo de José Crisanto- , él hizo la solicitud para salir porque uno de sus siete hijos tenía paludismo y el niño que le habían entregado también estaba muy enfermo".

Aunque al principio los dos infantes fueron atendidos mediante infusiones y emplastos elaborados con hojas de árboles, la salud de ambos menores empeoró.

"La desesperación que le producía el llanto de los niños hizo que, sin la autorización del grupo guerrillero, Gómez Tovar emprendiera con su familia el viaje hacia el casco urbano de El Retorno, sabiendo de antemano que no podía regresar", explica un funcionario de la Alcaldía de ese municipio.

"Contra viento y marea y contra la voluntad de ella (la esposa), alisté por ahí unos chiritos y cogimos una canoa y echamos todos los niños y me traje al niño que le decían 'pegui'. Al niño que me habían dado le decíamos 'pegui' por un personaje de la televisión", narra Gómez Tovar.

Después de un viaje de dos días y de pasar por un retén de la guerrilla, llegaron cerca a El Retorno.

José Crisanto se hospedó en una residencia, pero las malas condiciones que presentaban, especialmente el más pequeño de los niños, hicieron que una vecina denunciara el hecho ante la oficina municipal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

"No tenían ropa, estaban muy pálidos y no paraban de llorar", dice una señora que afirma haber visto a la familia recién llegada.

Tras su arribo al pueblo, el campesino apenas tuvo cuatro días en su poder a Emmanuel, pues luego de su ingreso al hospital local fue remitido a San José del Guaviare, el 15 de junio del 2005. Allí, un juez de familia se lo quitó.

Gómez Tovar contó que estando en el hospital de San José del Guaviare, un hombre que se identificó como integrante del séptimo frente de las Farc lo amenazó y le dijo que se hiciera pasar como familiar para sacar al bebé del centro médico.

Entonces fue cuando dijo ser el tío abuelo del niño, a quien llamó Juan David Gómez Tapiero.

También afirmó que su madre era Martha Gómez Tapiero, de 22 años, y que ella había desaparecido ocho meses atrás. En su declaración, Gómez Tovar aceptó que había inventado el nombre de la supuesta mamá basándose en el de una sobrina.

Fue este el momento cuando las Farc perdieron el rastro de Emmanuel.

Cuatro meses después volvieron a llamar a Gómez Tovar para preguntar por Emmanuel y él les mintió diciendo que lo tenía una hermana en Bogotá, "que se le estaba haciendo todo el tratamiento que, incluso, yo la llamaba a ella cada quince días (...) pero nunca me dijeron 'usted necesita plata' (...) jamás, ellos desentendidos", narró.

Hace tres meses el comandante 'Jerónimo' le dijo que necesitaba hablar con él sobre el niño y amenazó a toda su familia si no le daba razón del bebé.

A mediados de diciembre pasado, las amenazas fueron más directas, ordenándole que devolviera al niño y le dieron un ultimátum hasta el 30 de diciembre para devolverlo.

En medio de su desesperación, Gómez Tovar fue a la Fiscalía y no lo escucharon, según narra, "porque ya no había atención". Y en la Sijín le indicaron que ellos no recibían denuncias.

Su salida fue llamar a un amigo que lo contactó con el Defensor del Pueblo de San José del Guaviare y el Personero de El Retorno, quienes ayudaron para que las autoridades le brindaran seguridad.

Luego se dio su traslado y el de su familia a Bogotá.

'En la noche llama a su mamá'

En una rueda de prensa del 31 de diciembre pasado, el presidente Álvaro Uribe y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, contaron lo que sucedió mientras el niño estuvo al cuidado de las autoridades.

Juan David, como era conocido en ese momento, salió del hospital el 27 de enero del 2005. Al siguiente día ingresó al Bienestar Familiar teniendo en cuenta el reporte que había realizado la trabajadora social del Hospital Regional de San José del Guaviare.

"De acuerdo con el diagnóstico de maltrato, negligencia y abandono del menor de edad. Lo mantienen encerrado, solo y no le daban de comer ni de beber", reportó entonces la funcionaria.

Los médicos agregaron a ese concepto que Emmanuel presentaba desnutrición, paludismo, enfermedad diarreica aguda, leishmaniasis, fractura de húmero y abandono.

El 26 de julio del 2005 se emitió la resolución para decretar la situación de peligro del menor y al otro día se aprobó su traslado a Bogotá, a un hogar sustituto del Bienestar Familiar.

El 31 de octubre de ese año le practicaron una cirugía en el Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt para corregirle la fractura en el húmero izquierdo.

Y bajo el cuidado de una madre sustituta se han tenido en cuenta los comportamientos del menor: "El niño es de buen apetito, tolera adecuadamente todos los alimentos, acostumbra a bañarlo una vez al día, disfruta el contacto con el agua, durante la noche suele despertarse, llamar a la mamá y volver a dormirse".

A pesar de que el niño se encuentra alerta, que pronuncia algunas palabras como 'mamá' y sílabas sueltas, que se muestra activo y con actitud de exploración del medio que le rodea, presenta retardo en su desarrollo psicomotor.

En la actualidad, "el niño se encuentra en buen estado de salud, con un desarrollo psicosocial adecuado para su edad, con valoraciones médica y nutricionales conforme a su proceso de desarrollo".

La rueda de prensa de Uribe, Restrepo y la plana mayor de las Fuerzas Militares, en el último día del 2007, marcó el final de tres días en los que la Cruz Roja y delegados internacionales, liderados por Hugo Chávez, esperaron en Colombia, sin éxito, las coordenadas de las Farc para rescatar a los tres rehenes.

Ahora, con la confirmación de que el ADN del niño es compatible con el de la familia Rojas y el comunicado de las Farc aceptando que sí es Emmanuel -quien hoy domingo tiene tres años, cinco meses y 17 días-, lo que resta es que el bebé esté con sus familiares, lo cual podría suceder en las próximas dos semanas.

Investigación de filigrana

El 28 de diciembre el CTI recibió la grabación de una llamada hecha al Gaula, en la que un hombre advertía que un niño de San José del Guaviare iba a ser sacado ilegalmente del ICBF en Bogotá. Juan David fue ubicado y vino una segunda llamada que lo relacionó con el caso de Emmanuel: que no iba a ser entregado porque estaba en manos del ICBF. El fiscal Mario Iguarán, y la jefe del CTI, Marilú Méndez, tomaron el caso y le avisaron al presidente Uribe. Allí se inició una rigurosa indagación judicial.

15 días para ser un Rojas

En dos semanas Clara de Rojas, abuela del pequeño Emmanuel, podría tener las custodia temporal del niño y así poner fin a la larga espera por conocer a su nieto.

Elvira Forero, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) , afirmó que el procedimiento para que Emmanuel se quede con los Rojas es "sencillo y se adelantará desde la próxima semana" con la familia verdadera del menor. "Vamos a sentarnos a trabajar con doña Clara para empezar con el proceso de desarrollo sicosocial", señala.

La funcionaria agregó que Emmanuel es un niño "feliz, dulce y amoroso" y que debido a su temprana edad aún no tiene conciencia de lo que le ha sucedido. El sitio donde se encuentra el menor no fue revelado y su imagen y características físicas serán conocidas por el país previa autorización de la familia Rojas.

Para la expedición del registro civil es necesario interponer una acción ante un juez de menores. En poco tiempo, Emmanuel adoptaría el apellido Rojas.

Con reportería de Jhon Alfonso Moreno C., enviado especial a El Retorno (Guaviare)