Sunday, March 26, 2017

INNOVACIÓN

Esta palabra se ha puesto de moda en Colombia como un concepto abstracto pero en ningún caso como un motor de actividades. Al mirar desprevenidamente la historia y la actualidad colombiana se puede afirmar que este no ha sido un país de inventores y menos aún de científicos. Esta es una tierra simplemente de “doctores”. El espíritu empresarial tampoco ha sido notable. Esto en gran parte se originó en esa mentalidad inquisitorial congelada que quedó de la época colonial.


La organización del Estado en el País siempre tuvo una mentalidad rutinaria y estática. Nunca se alentó la aventura y el riesgo. Tampoco hubo impulso alguno en la investigación y la inventiva. Una creciente burocracia se dedicó a crear trámites, procedimientos y requisitos para cualquier actividad productiva, con lo cual la movilidad social de los miembros más pobres de la sociedad se ha visto represada casi totalmente. Quien inicie una nueva forma de producción industrial, el que explore y localice minerales de uso económico, quien encuentre especies vegetales o animales para iniciar nuevos cultivos o actividades extractivas, el ciudadano que idee nuevas formas de comercio, siempre tendrá que someterse a un viacrucis burocrático oneroso y asfixiante. Es un clima social que frustra las iniciativas.


La frustración y en cierta medida el resentimiento han creado en Colombia una mentalidad muy especial, es un país refractario para recibir inmigrantes, por el contrario, se ha presentado en los últimos años una emigración masiva, la búsqueda de fortuna en el exterior es cada día más acentuada y cabe decirlo, el Gobierno en cierto modo la estimula, el único trámite oficial que tiene agilidad y eficiencia es la expedición de pasaportes.  


El otro alivio que han encontrado las clases menos favorecidas ha sido la delincuencia, las prohibiciones absurdas y los eternos obstáculos burocráticos han llevado a mucha gente a apelar a diversas formas de delito. El contrabando se ha multiplicado, la minería de esmeraldas llevo al Qccidente de Boyacá a la creación de una de las mafias más sanguinarias que han operado en Colombia dada la creación de un monopolio oficial para esa actividad extractiva, que nunca funcionó. Los cultivos ilícitos fueron una válvula abierta que permitió movilidad social a miles de colombianos, esta actividad fue en cierto modo la que acabó con ese campesinado paupérrimo y descalzo que caracterizó al País. Pero al mismo tiempo creó mafias y guerrillas que han desestabilizado a Colombia. 


Simultáneamente, los gobiernos fueron creando nuevas barreras para la movilidad social a base de prohibiciones y trámites. Antiguamente el campesino se lanzaba a aserrar maderas en las selvas o a abrir tierras de cultivo, estas actividades las convirtieron en delito. Tumbar un árbol sin tramitología lleva a la cárcel. Traer especies exóticas como los auquénidos es causal de castigo. La minería de oro, otra válvula social para mejorar la situación económica también la convirtieron en delito. Si se descubren nuevos depósitos minerales, el Gobierno no estudia su génesis yperspectivas, simplemente prohíbe su aprovechamiento. Otro tanto ocurre con la extracción de plantas medicinales y de frutales exóticos, los miembros de la Expedición Botánica en la actualidad se encontrarían en la cárcel.  


En otros países de Latinoamérica la flora y la fauna suministran toda una serie de materias útiles, la cochinilla en el Perú la chinchilla en Bolivia,   el quebracho en la Argentina, el guaraná en Brasil, la vainilla en México, la sarrapia en Venezuela, la quinua y el amaranto en los países andinos. En Colombia no hay innovación porque los tabúes que impone el Estado son paralizantes. Este País necesita urgentemente una Perestroika para librarse de una burocracia dictatorial, asfixiante y corrupta.

   

Jaime Galvis Vergara

Monday, March 06, 2017

POLITIQUERÍA CAÓTICA

Los vaivenes gubernamentales mantienen al País en una parálisis que está tomando dimensiones de catástrofe, Casi semanalmente surgen iniciativas de “reformas” en la administración pública, lo que genera en el ciudadano una incertidumbre total, por lo cual nadie quiere iniciar proyectos. La economía se está desplomando y hay una carencia total de iniciativas. Nadie emprende un negocio ante la posibilidad que las autoridades o alguna de las “Cortes” lo declaren una actividad ilícita o le inventen toda una serie de normas y reglamentos que lo hagan inviable.

En Colombia cualquier actividad manufacturera, comercial, agrícola o de cualquier índole no se puede proyectar según la conveniencia económica para el país, lo más importante es saber si es “exequible” o “inexequible” para unos tribunales cuyos magistrados se atribuyen la facultad de intervenir en todo lo divino y lo humano, generalmente sin conocimiento de los diversos temas. La burocracia reparte decretos, disposiciones y multas por cualquier motivo o sin motivo, por tanto el ciudadano raso está continuamente expuesto al atropello. Cualquier pretexto sirve parta cometer los abusos, el medio ambiente, las comunidades, las venganzas y generalmente todo se adoba con un sartal de mentiras y la intervención de la cofradía de los falsos testigos. Para las actividades de los más humildes vendedores ambulantes solamente hay golpes y abusos.

La inverosímil maraña de leyes que existen en Colombia es el ambiente ideal para el ejercicio de la corrupción, hay tantas prohibiciones, tantos trámites absurdos, tantas “disposiciones”, tantos reglamentos, que difícilmente el ciudadano conoce toda la tramoya, por tanto siempre hay la pequeña omisión para que el policía o el funcionario abusen. El nuevo Código de Policía llegó al colmo, un agente de la policía puede ingresar a un hogar sin orden judicial. Algo parecido a la Cheka soviética. ¡En un País de autoridades corruptas esto está llegando al extremo!

Las dificultades geográficas, las endemias tropicales, el aislamiento son pamplinas ante toda esa serie de talanqueras legales que mantienen el País paralizado, esa mentalidad de papel sellado hace que cualquier trámite pueda durar años y esto, en un Mundo que está cambiando continuamente se torna inmanejable. La Constitución de 1991 multiplicó los procedimientos burocráticos creando muchos más problemas de los que pretendió solucionar. Todo esto está perjudicando gravísimamente al país y solamente hay un gremio que se beneficia de todo ese caos, los abogados. Ante tantas complicaciones se multiplican los pleitos y para todo se necesita estar respaldado por un apoderado.

Las consecuencias de todo ese “legalismo” están a la vista, la mayor actividad económica de Colombia es el narcotráfico, este negocio no está sujeto al viacrucis burocrático por tanto innumerables ciudadanos lo ejercen como un medio de lograr la movilidad social que les impide la burocracia. La minería de los metales preciosos es un renglón económico que pudiera ser muy valioso para el País pero la nomenclatura de Colombia lo está transformando en un delito. La mayor parte de la explotación aurífera es ilegal, porque poquísimos inversionistas disponen del dinero y la paciencia para actuar legalmente, la legislación minera es un galimatías de disposiciones absurdas. La política petrolera es otro maremágnum de reglamentaciones insensatas, por tanto el ingreso de compañías petroleras a Colombia está prácticamente paralizado. La política agraria, generalmente manejada por abogados es un continuo ir y venir ideándose legislaciones que no aseguran estabilidad alguna y como van las histerias ambientalistas, algunos cultivos tales como la papa, se tornaran ilícitos.

El tema de la infraestructura es algo risible, el mismo Estado ha creado un maraña de trámites que estorban la construcción, y favorecen ampliamente la formación de nidos de corrupción. Un buen ejemplo de esto es la historia del túnel de La Línea.

Thursday, February 09, 2017

CHISMOGRAFIA

Hay un interesante libro acerca del Bogotá colonial titulado “Hijos del Pecado”, escrito por Guiomar Dueñas. Esta autora presenta una sociedad colonial capitalina, en la cual hubo algunos factores determinantes tales como, la pobreza, la intriga y la chicha. Como la capital de la Nueva Granada no era un centro de actividad económica digna de mención, todo giraba alrededor de la burocracia virreinal, por lo cual la intriga y lo que ahora se denomina cabildeo, eran una forma de supervivencia. Una aldea alejada del Mundo,situada en una meseta pantanosa, sin riquezas minerales y sin vías de comunicación, ostentaba el pomposo título de Capital Virreinal, pero su situación económica era tan precaria que los utensilios de cocina figuraban en los testamentos.  La aburridora vida en una población gris y desabrida, con un clima frio permanente, propició el alcoholismo con una bebida autóctona, la chicha, esta se tornó en la principal industria artesanal. 


Además de la capital, el virreinato presentaba una serie de aldeas perdidas en las montañas en una rutina aniquiladora y dos o tres puertos soñolientos.  El gobierno nunca propició la exploración del territorio, por el contrario la desestimuló, las iniciativas brillaron por su ausencia. Todo esto generó indolencia y fatalismo. Esa situación continuó sin mayor cambio después de la Independencia. La mentalidad aldeana no fue propicia para grandes emprendimientos por tanto las mentes se ocupaban en la chismografía, los resentimientos y las envidias.  El provincialismo era tal que la mayor parte de los habitantes nunca cruzaron las fronteras y entre los moradores del interior del país eran escasos los que conocían el mar.

 

No hubo un impulso vital hacia la aventura y el riesgo, por tanto explorar las selvas o navegar los mares no fueron actividades que recibieran impulso alguno. La vida republicana transcurrió entre conflictos minúsculos (“guerras civiles”) y una existencia notablemente banal. 


Con la llegada de las comunicaciones inalámbricas, empezó a surgir la curiosidad por el Mundo exterior, a través de la radio. Posteriormente vinieron el cine y la televisión como unas ventanas del acontecer mundial.


Sin embargo aquello que en un principio fue el cine semanal, gradualmente se tornó en una obsesión por las pantallas y sus dramas y comedias. En un país muy poco dado a la aventura, empezó a gestarse una realidad virtual. Si una persona ve durante 5 0 6 horas diarias una serie de telenovelas, comedias, dramas, series policiacas juegos de rol, etc. Está ocupando demasiado tiempo en lo imaginario y pierde su conexión con la realidad. Al alejarse del Mundo real, sus preocupaciones se centran en conceptos mediáticos, por lo cual entra a sufrir por el problema de los triglicéridos cuando sus verdaderos achaques son los piojos o las lombrices. Se afana por el calentamiento global cuando sus verdaderos problemas son el desempleo y la inseguridad, un tema socorrido es la terrible contaminación industrial en medio de una paupérrima actividad manufacturera. 


Al bombardeo de las pantallas se ha venido agregando otro fenómeno enajenante, los narcóticos, los delirios y alucinaciones producidas por la droga, llevan a un escape mayor de la realidad y todo esto está produciendo una mitomanía nacional. Se habla de una inmensa riqueza arqueológica, ignorando que los primitivos habitantes del territorio no llegaron a la edad de piedra. Llueven las alabanzas acerca de las perspectivas agrícolas, ignorando que más del 80 % del territorio presenta áreas montañosas y selvas húmedas impropias para cultivos. Los soñadores creen en una inmensa riqueza del subsuelo, aunque la realidad muestra solamente depósitos mayores de oro .hierro y carbón. Las reservas de hidrocarburos, pesimamente conocidas están en una declinación acentuada.


La verdadera riqueza, la manufactura y la innovación están en decadencia en medio de una sociedad alucinada.


Jaime Galvis V.

Saturday, January 14, 2017

FRANJA LUNÁTICA

En Colombia se está presentando una especie de hipocondría social, los medios de comunicación están procurando que la ciudadanía se preocupe por enfermedades que no padece. Con demasiada frecuencia aparecen titulares de prensa lastimeros, respecto al problema de la pureza del aire, de la escasez de agua, de la extinción de la “biodiversidad”, de la tala acelerada de los bosques, de la invasión de especies foráneas, del calentamiento global, etc. 


Uno de los tópicos más socorridos es acerca de la escasez de agua, esto en uno de los países más lluviosos de la Tierra. Se lamentan de la desaparición de quebradas y ríos, ignorando que en el territorio de Colombia se está presentando un paulatino aumento de la pluviosidad. Desde el fin de las glaciaciones el clima se ha tornado progresivamente más húmedo, por lo cual se puede observar que el antiguo Magdalena era un pequeño río cuyo estuario era la Ciénaga Grande, al cual desembocaba por su extremo meridional. El río Sinú desembocaba en un pequeño estuario en la bahía de Cispatá, hoy presenta un creciente delta en Tinajones. En la Amazonia se encuentran extensos arenales de lo que fue un desierto en la era glacial. La vertiente  del Pacífico es una de las áreas más lluviosas del Mundo.  


Otro tema de continuas jeremiadas es la polución atmosférica, cualquiera que lea la prensa refiriéndose a esto puede creer que las chimeneas industriales están cubriendo el territorio de humo. Esto en un país cuya actividad manufacturera  tiene dimensiones muy reducidas. Las termoeléctricas de carbón se pueden contar con los dedos de una mano. Hay una obsesión respecto a la contaminación del aire por el parque automotor, sin embargo en la mayor ciudad (Bogotá) se pueden ver los cerros orientales desde más de 10 kilómetros de distancia. Pero en este aspecto se ha llegado a extremos ridículos tales como establecer el día sin carro en las capitales y también en pequeños burgos de veinte o treinta mil habitantes.


Otro tema muy socorrido es la terrible tala de bosques. Según datos gubernamentales el 53 % del territorio del país está cubierto de selvas. La colonización agrícola es tema del pasado, sin vías de comunicación el único cultivo rentable es la coca y es la principal causa de deforestación. Cabe anotar que los bosques de Colombia en su mayor parte son selvas tropicales húmedas, las cuales son un medio que se regenera rapidísimo, solamente requiere calor y humedad. Total, la hecatombe silvícola es otra mistificación. Los suelos de la selva húmeda tropical no sirven para la agricultura, por tanto allí solo cabe la explotación forestal.


Hay un tema de moda, es la “biodiversidad” es un cuento de nunca acabar, porque la mayor parte de quienes hablan del asunto no saben que es. Esto pretende ser una especie de contabilidad de especies de lo cual hay pocas certezas, porque los estudios de taxonomía hace rato se paralizaron, y por otra parte, la biología molecular dejo sin piso las clasificaciones zoológicas y botánicas. Total el tema presenta grandes vacíos en su concepción. Todo esto llevó a la creación de extensos parques nacionales para proteger una fauna que no se conoce. Respecto a la invasión de especies foráneas cabe anotar que ese grupo incluye cerdos vacas, caballos, gallinas, ovejas etc. No se sabe si les van aplicar la eutanasia.


Por último cabe hacer referencia al embeleco del “calentamiento global”, esto ha ocurrido varias veces en la historia de la Tierra, como sucedió en la alta Edad Media cuando no había industria. Parece estar relacionado a los pulsos del vulcanismo submarino.


¡El País tiene problemas muy graves, para que se invierta tanto espacio mediático en propalar pendejadas!


Jaime Galvis V.

Monday, January 09, 2017

RENACIMIENTO ECONÓMICO

El progreso económico de Colombia, no solamente se estancó, está evidenciando un marcado retroceso. Lastimosamente varios diagnósticos para remediar esto tienen un sesgo muy centralista, con un desconocimiento muy grande de la realidad del País.


Para activar la actividad económica se necesita en primer lugar un cambio total en el aparato burocrático de Colombia. Esta nomenclatura criolla está obstaculizando las actividades productivas. Cualquier iniciativa está sujeta a una tramitación tortuosa y prolongada en la cual menudean los chantajes de la corrupción. Los vericuetos que presentauna licencia de construcción, todo el proceso que requiere un proyecto industrial o comercial, el increíble viacrucis burocrático para iniciar una exploración petrolera, las complicaciones y demoras que implica un contrato de explotación minera, los laberintos burocráticos para una adjudicación de terrenos baldíos, la tramitología para obtener una licencia de importación, la obtención de una licencia del Invima, el proceso para participar en una licitación, etc.


A todo ese enredo burocrático se agrega un Poder Judicial sobre dimensionado y absurdo que además legisla, crea vetos, impide proyectos, paraliza actividades; todo esto además de adelantar persecuciones políticas y de hacer gala de una parsimonia pasmosa. 


Un aspecto fundamental en el desarrollo futuro es saber cuál es el patrimonio natural real del País. Se menciona una riqueza agrícola muy grande, pero los datos oficiales anotan que solamente el 21,6 % del territorio tiene vocación agrícola. Los suelos de un trópico húmedo tienen serios inconvenientes por su acidez y el contenido de aluminio tóxico. Hay productos tales como los cereales con excepción de arroz que no pueden abastecer el consumo. Otro tanto sucede con leguminosas tales como  la soya, la lenteja, el garbanzo. Colombia no tiene suelos óptimos para cultivar algodón. Ciertos cultivos de trópico húmedo tales como el cacao, caucho y la palma africana presentan buenas perspectivas. Si a lo anterior se agregan algunos frutales,  a eso se reduce la nueva oferta agrícola exportable.   


El tema de los recursos del subsuelo ha sido objeto de una miopía absurda, medios de  comunicación irresponsables se han dedicado a satanizar todo lo referente a hidrocarburos y minería. El desconocimiento del país por la alta burocracia ha sido patético, se ignoró la existencia de grandes yacimientos de petróleo pesado, porque estos se hallan lejos de la Sabana de Bogotá. La explotación del recurso mineral más importante, el oro ha sido sistemáticamente saboteado por la agitación ambientalista. Alos mayores depósitos de mineral de hierro los declararon parque nacional, sin tomarse el trabajo de por lo menos visitarlos. En la vertiente del Pacífico hay prometedoras manifestaciones de metales básicos, pero están lejos de Bogotá y les crearon una tramoya de leyes absurdas para que no se pueda hacer nada. La explotación del carbón ha sido una simple actividad extractiva sin el valor agregado de una industria carboquímica. El mayor depósito de fosfatos está más cerca de la frontera que del altiplano, por tanto no amerita atención.


Por ultimo cabe mencionar el tema de desarrollo más importante, la industria. Además de todos los inconvenientes de burocráticos, legales y de la algarabía ecológica, la actividad manufacturera  de Colombia carece de industrias básicas, no hay un desarrollo siderúrgico que permita crear industria pesada. No hay metalurgia de aluminio, cobre o zinc. En la producción de fertilizantes faltan los insumos básicos tales como la úrea y el potasio. Los fosfatos son insuficientes. Colombia no produce celulosa. La industria de alimentos para animales depende en su mayor parte de insumos importados. En lo único que hay suficiencia es en materiales tales como cemento y cerámica para la construcción, por tanto salimos de la edad de piedra, falta entrar a la edad de los metales.  


Jaime Galvis V.

Friday, December 30, 2016

MONARQUIA COLOMBIANA

Las experiencias monárquicas en Iberoamérica han sido escasas, pero muy caracterizadas. Han proliferado las dictaduras, pero los solios y coronas no han sido frecuentes. El imperio más duradero fue el de Brasil, pero debe considerarse que se presentó como una continuación de la Corona Portuguesa, cuando esta se trasladó a raíz de la invasión napoleónica al territorio metropolitano. México tuvo dos experiencias “imperiales”, la primera con Agustín I de Iturbide y la segunda con Maximiliano I de Habsburgo, no pudieron crear dinastías porque ambos murieron fusilados. Haití también llego a ser gobernado por un emperador de opereta, Jean Jacques Dessalines, el cual no dejo un linaje en el poder al ser derrocado. Por último cabe mencionar un pintoresco personaje que se declaró emperador de los Araucanos o Mapuches en Chile a mediados del Siglo XIX, Orelie Antoine de Tounens.


Aunque la monarquía no imperó por largos períodos en Iberoamerica, en algunos países se estableció un curioso dominio de dinastías civiles las cuales han usufructuado el poder y abusado de él,  enmascaradas en el ceremonial democrático. Él círculo de familias dominantes se turna en el ejercicio del gobierno, ejerciendo además los altos cargos del estado, en especial lo referente a relaciones exteriores. Todo en medio de un nepotismo descarado.


En Chile frecuentaron el solio presidencial apellidos tales como Alessandri, Montt, Frei , además de múltiples cargos en la alta burocracia. En Perú la familia Prado no solamente repitió presidencia, además el primer mandatario de dicho apellido desertó cuando la Armada Chilena se aproximaba a Lima. En este país los altos cargos diplomáticos fueron un monopolio de determinadas familias. 

Hay un país donde esos anacronismos dinásticos están absolutamente vigentes, en Colombia. La aristocracia capitalina de este País cree que figura en el Almanaque de Gotha, su vanidad es infinita, casi equiparable a su mediocridad. El manejo sesgado y mentiroso de los medios de comunicación, ha sido una de sus armas favoritas. Tradicionalmente la Prensa de Colombia se refería a semejantes personajes con apelativos palaciegos, tales como el Egregio, el Ilustre, el Insigne, el preclaro hombre de estado. El intercambio de elogios era consuetudinario y el servilismo periodístico ridículo. 


Ante su manifiesta incapacidad para el manejo del Estado y el rechazo de la ciudadanía han apelado a toda clase de marrullas para mantenerse en el poder, desde un fraude electoral muy recordado y  disfrazarse de líderes revolucionarios (“Movimiento Revolucionario Liberal”), hasta conseguir patrocinio económico de la mafia para financiar una campaña presidencial. Otros, para soslayar su absoluta incapacidad administrativa, se han ideado unos “procesos de paz”, los cuales les permiten dedicarse a ceremonias y protocolos sin tener que trabajar. En este aspecto el último mandatario resultó un absoluto maestro en el cabildeo internacional, intrigando el premio Nobel de Paz, pernoctadas en el palacio de Buckingham, condecoraciones y títulos honoris causa, todo alrededor de unas “conversaciones de paz” con un grupo minúsculo de guerrilleros izquierdistas (5765 hombres). Naturalmente el narcisismo lo ha llevado a adquirir costosísimas limousinas,  un lujoso avión presidencial, una serie de lujos versallescos y continuos viajes a codearse con el Jet Set internacional. 


Mientras tanto la administración pública anda al garete, la economía se desploma, la corrupción está desbordada y lo único que distrae al príncipe de sus galas y ceremonias es el ejercicio de una serie de odios y venganzas que lo obsesionan. Para rematar firmó unos acuerdos que implican unas erogaciones imposibles de sufragar.  Mientras tanto se prepara el campo para el relevo presidencial para un vástago de otra dinastía, el cual carente de dotes de estadista se revela como un capataz que maneja sus subalternos por medio de insultos y golpes.    


Jaime Galvis V.

Monday, December 19, 2016

DEMONIOCRACIA

Publicado por http://detrasdeloaparente.blogspot.com.co/2016/09/demoniocracia.htmldomingo, 25 de septiembre de 2016 - 11:25  

Una nueva forma de gobierno se ha implantado en el mundo, una forma tan macabra que nuestras runas no están preparadas para verlo. Todo empezó con una trampa que simulaba un formato de gobierno inventado por los griegos en Atenas en el siglo V a.c. La democracia ateniense era una forma de organización social que atribuía la titularidad del poder al conjunto de la ciudadanía, siendo una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas eran adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que conferirían legitimidad a sus representantes. También la democracia era una forma de convivencia social en la que los miembros eran libres e iguales y las relaciones sociales se establecían de acuerdo a mecanismos contractuales reales. Claro está que lo que ahora creemos que es democracia, es solo una burda trampa mejor llamada demoniocracia.

Este paradigma demoníaco donde los que nos gobiernan son demonios, tuvo un proceso para llegar a implantarse y ser socialmente aceptado, este proceso está compuesto por una triada compuesta por tres formas de gobierno que simulaban aquella primigenia democracia griega. Esta triada fue avanzando linealmente en el tiempo, sustituyendo un sistema por otro tan lentamente, que la sociedad no percibió el cambio ni el movimiento. Su desplazamiento podríamos considerarlo como mayor a una existencia, de este modo nadie puede ver el movimiento o cambio completo, sino partes de este, perdiendo el parámetro de comparación entre uno y otro, asegurándose así, que la copia remplace al original sin que el usuario lo perciba. 

La triada se compone de la siguiente manera (polijusticracia – dictatocracia – demoniocracia) El primer término de la triada, la polijusticracia, es el más similar al modelo original, haciéndole creer al pueblo que aún tiene el control de las decisiones y que el estado está para proteger ese control que el pueblo ejerce. El segundo término, la dictatocracia, ya es más evidente, pues termina siendo una dictadura encubierta disfrazada de democracia, como ahora está sucediendo en Brasil, con el gobierno de Temer, que llegó al poder por un golpe democrático, o el de Argentina con Macri, que llegó al poder por una manipulación social diseñada por el instituto Tavistock. Hay muchos más ejemplos de dictatocracia tanto en América como en Europa, pero cito solo estas por ser las más evidentes y notorias en este momento. Una vez implantada la dictatocracia, donde se gobierna de forma dictatorial con el consentimiento del pueblo, solo es cuestión de tiempo para pasar a la fase final, la demoniocracia, donde ellos gobiernan por y para ellos, y nosotros acatamos, trabajamos y existimos por y para ellos, convirtiéndonos en esclavos a voluntad, verdaderos profesionales de la servidumbre, miseria y degradación.

Mientras tanto, ellos siguen adelante con su macabra agenda del escenario unocumpliéndose la peor de las pesadillas, y nosotros por aquí y por allá discutiendo las formas de accionar, que si sí o que si no RCA, cómo y con quien, que si es o no es un oscuro, sombra o demonio, que pobrecito aquel, que seguro no sabía, que considerar al otro y mil estupideces más de egos inconscientes, ignorantes y dormidos, mientras el sistema nos sigue fagocitando como Cronos a sus hijos. 

Muy simple sería deshacernos de los demonios, pero se necesita intención, propósito y voluntad, una triada ejercida unificados y hacia un objetivo claro, cuya coherencia da como resultado la acción correcta en el momento correcto para librarnos de ellos, pero estamos muy lejos de conseguirlo, pues la cómoda apatía del burgués es el estado natural de la inconsciencia del mono con chanclas, y el mundo está poblado por ignorantes monos creídos sabios mandriles. Ciertamente tenemos lo que nos merecemos y nos merecemos lo que somos. Un colectivo de Lhumanus que se creen dueños y señores de esta realidad, mientras los verdaderos amos, dueños y señores de nuestras patéticas y acotadas existencias son los demonios que nos gobiernan. ¡Qué razón tenía el iniciado!! La historia siempre se repite porque la inconsciencia, el egoísmo y la estupidez, aún tienen el poder suficiente en esta realidad, como para evitar una acción consciente y coordinada.  
“Debo reconocer que cuando fui iniciado en el grado 34, el más bajo de todos del quinto círculo de poder de los grados superiores, el que va del 34 al 72, no pensaba que ellos tenían razón, creía inocentemente que sólo eran ideas absurdas de una secta de engreídos embebidos de superioridad, con infantiles creencias de dioses y entidades que manejaban al hombre y a la realidad. Aunque fui elegido, mi decisión de pertenecer fue más por curiosidad que por creencia, impulsado por la búsqueda de la verdad y el extraño sentimiento de ser más de lo que era. Cuando ingresé al cuarto círculo, el que va del grado 73 al 90, ya tenía mis dudas, pero seguía creyendo en el Lhumanu, como a ellos les gusta llamar al común de la gente. Todavía creía que subestimaban y menospreciaban al hombre, y que esa distinción entre ellos y nosotros, era sólo un sentimiento absurdo de superioridad y en definitiva de cierta inseguridad y racismo ancestral. 
El Lhumanu tenía posibilidades de comprender su verdadero origen, de ser diferente, de vencer sus programaciones y yoes, de manifestar su Ser, de ser verdaderos, libres y justos con ellos mismos y con los demás, de comunicarse con su dios sin necesidad de intermediarios, de ser dueño de sus pensamientos, responsable de sus palabras y creador de sus actos. Cuando ingresé al tercer círculo y me fue revelado por primera vez la verdad de mi origen y el del hombre, todo cambió, y entendí que el equivocado era yo, y que el Lhumanu nunca sería lo que debía ser, no porque no lo dejáramos, sino porque no quería, no quería despertar de su sueño de ser especiales, únicos, a imagen y semejanza de su dios, porque su raíz, su ADN, era ser esclavo del Demiurgo y de ellos mismos, para que nosotros, los originales, los que logramos despertar podamos existir. Igualmente seguí adelante y cumplí mi propósito, pese a todos los que me decían lo contrario, porque confiaba en que el Lhumanu podía cambiar. 
Hace cientos de años que intentamos que reaccionen, apretando cada vez más la soga a su cuello, o dándoles todas las libertades de manejar sus vidas, y sin embargo, siguen haciendo todo lo posible para negarse su liberación. ¿Qué se puede esperar de aquellos, que teniendo la benevolencia del Do, lo niegan y lo entregan para ser devorado? ¿Qué se puede esperar de aquellos que dudan de todo, aún de la verdad que le dicta su corazón? ¿Qué se puede esperar de aquellos que están ciegos, sordos y mudos ante el dolor y el sufrimiento de sus semejantes? ¿Qué se puede esperar del que muerde la mano del que le da de comer y desconfía hasta de su hermano? Indudablemente son salvajes, violentos, egoístas, crueles, desalmados, aberrantes, soberbios, mentirosos, Lhumanus sin ninguna duda y sin posibilidad de ser, y no por nosotros, sino por ellos. Les damos todas las posibilidades, cubriendo todas las gamas posibles de su particular ecuación de elección, y siguen eligiendo el camino incorrecto, el camino de la desconfianza y la apatía, el camino corto y fácil del egoísmo y el falso amor, el camino de los egos y la fantasía del salvador venido de las estrellas, el camino de la violencia, las guerras, el hambre, el poder, el dinero, el sexo, las drogas, la diversión, la traición y los mil pecados capitales. No me vengan que nosotros somos los culpables, los manipuladores, los amos, no, no, no, nosotros no hacemos las reglas, ustedes las hacen o permiten que las hagan. Son sus instituciones, sus democracias, sus ejércitos, sus reyes, sus religiones, sus dirigentes, sus gobiernos, sus leyes, sus normas, sus bancos, sus Bilderberg, su mundo. Nosotros habitamos el nuestro y no nos interesa el suyo porque a ustedes no les interesa protegerlo, defenderlo y cambiarlo. 
Todo en el universo se rige por jerarquías, y ustedes están empeñados en destruirlas empezando por ustedes mismos. Quieren ser iguales cuando ni siquiera pueden ser iguales a nivel personal, hoy son una persona y mañana otra completamente diferente, están disgregados, fragmentados, alienados. Nosotros debemos cuidarnos de ustedes, porque son ustedes los empeñados en destruirnos y destruirse, empeñados en llevar a la especie Lhumana a la extinción y con ustedes a todos los demás seres, sean plantas, animales o Humanos. Se la pasan hablando, discutiendo, confrontando, separando, en vez de callar y sólo hacer. Ni siquiera los que tienen un propósito en común, se ponen de acuerdo, porque compiten, se envidian, intentan ser los protagonistas de una historia sin sentido, que no existe más allá de su limitada imaginación. Nosotros, si tenemos hambre comemos, si tenemos sueño dormimos, si estamos cansados descansamos, ustedes se quejan, dicen que tienen hambre, sueño y cansancio, se toman algo para despejarse y siguen trabajando, porque eso es lo que quieren, trabajar, dinero, posesiones, más, más, más…y mientras pregonan igualdad en cada esquina, a su lado un niño pide limosna y duerme en la calle, pero claro es culpa del estado, de la democracia, de los oscuros. ¿Qué saben ustedes de luz y oscuridad? Si defienden al que los halaga para tenerlos dormidos en sus manos, y condenan al que los insulta para despertarlos. ¿Todavía no saben que los ángeles se disfrazan de demonios y los demonios de ángeles? no quieren ver que las luces y las sombras existen en su interior, que ustedes son el enemigo, no nosotros, y que sólo bastaría decir basta para cambiar su vida. No quieren ver que ya son libres si lo deciden, que las únicas cadenas que los atan están en su interior, son sus temores, su ignorancia, su dependencia, su apatía, su aterrador miedo a ser responsables.
Muchos serán los llamados y pocos los elegidos, porque cuando ven la verdad la niegan, no quieren ver lo que verdaderamente son, porque son justo lo que están condenando y persiguiendo, son sus propias luces y sombras, son Manus, son originarios de la tierra, son  iguales que nosotros pero renegando de su especie, y los que lo saben se aprovechan de los otros poniéndole al enemigo un nombre, pero no somos sus captores, son ustedes mismos, cobardes ovejas encerradas en su propio corral, el que ustedes mismos construyeron durante miles de años de negación y soberbia. No se merecen ser liberados, no se merecen ser ayudados, no se merecen todo lo que se les ha dado. Y sin embargo, yo, iluso e inocente, confié en ustedes, los entendí, los defendí, los representé, los respeté, los eduqué, los curé, los amé, y pese a todo fui perseguido, torturado y crucificado. ¡Qué ironía!!, los que buscaban la liberación, mataron a su liberador. Ahora la rueda se detendrá y cada uno cosechará lo que sembró y serán los únicos creadores de su cielo o su infierno, nosotros, sólo observaremos porque ya hemos hecho todo lo que teníamos que hacer. Nuestro trabajo ha finalizado, y el de ustedes, recién ha comenzado.”

Sunday, December 18, 2016

La Izquierda Festiva o El Circo Ideológico

El desarrollo del Comunismo se hizo basado en unas doctrinas dogmáticas ampliamente expresadas. Unos textos muy sesudos y tremendamente aburridores. Los teóricos del Marxismo nunca fueron escritores amenos, pero todo ese conjunto ideológico fue presentado en una forma seria y coherente.


Al derrumbarse los regímenes comunistas surgió un engendro pintoresco y un poco ridículo, la izquierda festiva. Esa adusta doctrina que imperó por décadas fue reemplazada por una colcha de retazos e incoherencias que a veces parece un anarquismo de pacotilla. Surgieron toda una serie de postulados sin ninguna relación con la concepción del socialismo original.


Las marchas y manifestaciones obreras fueron reemplazadas por  espectáculos carnavalescos como los que se han presentado últimamente en la Plaza de Bolívar de Bogotá. La destitución de un alcalde populista, implicó todo un espectáculo carnestoléndico con la traída de indígenas de zonas remotas, chirimías, bailes y naturalmente discursos. El triunfo del NO en el plebiscito produjo otro acto circense, con carpas, música y plañideras, unos universitarios clamando por no volver a la guerra (algo que ninguno ha experimentado en su vida). El absoluto predominio de la histeria sobre el racionamiento, con el auspicio solapado de algunos rectores.  

   

El metamorfismo ideológico ha sido patético, clamores por la legalización de la droga, teorías acerca del libre desarrollo de la personalidad, libertad para portar la “dosis personal”, un verdadero fomento de la droga adicción, omitiendo reconocer que los bolcheviques eran unos absolutos puritanos en el tema de los estupefacientes. 


Otro tema adoptado con furor ha sido el ambientalismo, el izquierdista moderno se tornó en un verdadero Savonarola para tratar de imponer los dogmas ecológicos sin tener en cuenta que los patrocinadores de toda esa histeria colectiva son grandes consorcios económicos más interesados en sus negocios que en la suerte de las aves migratorias. Esto lo mostró con lucidez un escritor argentino en su libro “El Ecofascismo”.  El ambientalismo obsesivo solamente ha servido para obstaculizar y torpedear el desarrollo de los países pobres pero sus fanáticos nunca se preguntan de dónde viene ese alud de ONGs que pretenden darlesórdenes a los gobiernos.


El comunismo clásico fue hostil respecto al homosexualismo, las desviaciones sexuales eran perseguidas y castigadas en la era soviética. La nueva izquierda tomo una actitud totalmente contraria, aspectos tales como el matrimonio homosexual y la adopción de hijos por parte de parejas del mismo sexo se volvieron banderas de la izquierda festiva. No solamente han pedido respeto a la condición homosexual, lo cual es perfectamente respetable, han adoptado una actitud absolutamente agresiva, con teorías tales como el concepto de género, según el cual un niño no nace con sexo definido, eso lo determina el entorno de su desarrollo. Para nadie es un secreto que esto puede convertirse en una forma de fomentar el homosexualismo; sin embargo, a pesar de la oposición rotunda de la ciudadanía, han porfiado en esto. Al adoptar las reivindicaciones de las comunidades de lo que se denominó comunidad LGBTI, las manifestaciones públicas y mítines adquirieron mucho colorido y vistosidad, muy lejos de la opacidad de las celebraciones del 1 de Mayo.


Otro aspecto interesante de la nueva izquierda es su posición respecto a las minorías raciales. Bajo la inspiración de una pléyade de antropólogos de cafetería, se han creado los resguardos, los cuales son una reminiscencia de los bantustans del Africa Colonial Británica. Según la izquierda festiva los pueblos de los resguardos deben conservar sus métodos de vida ancestrales y sus tradiciones, por tanto no deben contaminarse con las fruslerías de la vida moderna, tales como las carreteras, la electricidad, el agua potable etc. Hay que perpetuar su soledad selvática y su endogamia.


Jaime Galvis V.


Friday, November 25, 2016

Rebellion Civil contra Santos

Tomando del Periodico Debate

Libardo Botero C.                                                    

El gobierno de Juan Manuel Santos es ilegítimo. Hay que proceder en consecuencia.

Para empezar, su segundo mandato, el actual, se gestó a través de un complot criminal contra Óscar Iván Zuluaga, el candidato opositor que lo había vencido en la primera vuelta. Si la cabeza comprobada del complot es un empleado directo del presidente, ya se presume quién fue su artífice: blanco es, gallina lo pone.

Y en el ejercicio de su mandato se ha propuesto atropellar la Constitución y las leyes e imponer su arbitraria voluntad, prohijando y protegiendo a los mayores carniceros de nuestra historia. El conejo que se acaba de protocolizar con la firma del “nuevo” acuerdo con las Farc, y la decisión de “refrendarlo” a través del Congreso, es una burla a las mayorías que se expresaron en contra del mismo pacto el 2 de octubre. Es el último paso de una carrera desenfrenada de desafueros, cuyo responsable y promotor principal es Juan Manuel Santos.

Un gobierno que así atropella y desconoce la mayoritaria voluntad popular, sus compromisos, las directrices inequívocas del máximo órgano jurisdiccional, el ordenamiento legal, es un gobierno que, por ese mismo motivo, no les deja a esas mayorías alternativa distinta a desconocer su legitimidad y la validez de sus actos espurios, y colocarse en actitud de desobediencia civil, o mejor, de rebelión civil, por el rescate de los principios y normas pisoteados.

Todo ello me lleva a formular una serie de razones e interrogantes sobre el camino a seguir ante semejantes trapacerías y la persistencia de tan nefasto mandato, sobre todo ahora que fue sellado por enésima vez el pacto con las Farc, en el acto teatral de ayer.

Uno

Por fuerza de las circunstancias, habrá que echar mano, naturalmente, de todas las herramientas legales disponibles, aún a riesgo de que sean desconocidas por la tiranía santista, como ya es usual. De entrada, proseguir la erguida oposición en el Congreso, enfocada ahora no solo en la absurda “refrendación” allí del acuerdo con las Farc, sino después, contra su “implementación” atropellada y descarada. Probablemente habrá que demandar el acto artificial del Congreso, a fin de demostrar la invalidez e ineficacia jurídica de aprobar una simple “proposición” para imponer una suerte de tratado supraconstitucional; recurrir a la Corte Constitucional para que haga valer los preceptos contenidos en el fallo sobre el “plebiscito para la paz”; e incluso, demandar ante el Consejo de Estado el acuerdo firmado, como sugieren otros.

El ex presidente Uribe habla, entre tanto, de gestar un referendo de origen popular, para preguntar por los puntos álgidos del acuerdo, tal vez sin caer en cuenta que, aún conseguidas las firmas necesarias, debe pasar por el Congreso para ser convocado -talanquera casi imposible de superar-, amén de que exige superar un umbral de más del 25% del censo electoral, difícil de alcanzar en un enfrentamiento contra el gobierno y su coalición, que no participarían y lo combatirían. Así, semejante salida podría convertirse en una batalla desgastadora e infructuosa. Otra sería la cosa si fuera un “referendo derogatorio”, de más fácil desarrollo, pero referido a una ley o acto legislativo que, en este caso, no se producirán.

Enfrentar la entrega con tales herramientas legales, aunque necesario es casi simbólico. Requiere, para no ser estéril, una enérgica y valerosa movilización popular, como lo vienen proponiendo desde el mismo ex presidente Uribe, pasando por los parlamentarios de la bancada del CD, hasta distintos líderes del NO y ciudadanos a través de las redes sociales. Una estrategia podría reforzar la debilidad de la otra, pero su éxito no se percibe fácil.

Dos

La situación ha llegado a un extremo de gravedad, que amerita no simplemente oponerse a los acuerdos fatídicos de La Habana y las tretas para implantarlos. Hay que trascender a esos propósitos y elevar más significativas banderas. No basta simplemente con resistir a las imposiciones del tirano, hay que levantarse contra él.

Hace más de un año, en septiembre de 2015, el conocido abogado y escritor Rafael Nieto Loaiza, luego de conocer el borrador de la JEP acordado en La Habana y el proyecto de “farc-track” presentado por el gobierno, escribió en su columna semanal: “Si semejante monstruo es aprobado, anuncio que me niego a aceptar lo que de ahí salga y me declaro desde ya en resistencia cívica pasiva. ¡Y bienvenida será la cárcel si ello supone defender la verdadera democracia!”. Aunque no el único, ese sería el primer paso de una auténtica rebelión civil: la desobediencia generalizada al acuerdo de impunidad pactado en Cuba.

Muchos colombianos, seguramente, compartimos el llamado a la desobediencia civil de Nieto Loaiza, arrostrando las consecuencias que de ella se deriven. Presumimos que ahora, más de un año después, luego de firmado el “acuerdo del teatro Colón”, cobra mayor vigencia. ¿Se dedicará el país, de ahora en adelante, solamente a buscar la manera de que el batacazo no sea tan demoledor, a través de inocuos debates en un parlamento arrodillado y manipulado por el tirano? Sin dejar de dar la batalla en todos los escenarios, lo que se impone, por respeto a la memoria de las víctimas y por dignidad, es rechazar y desconocer no solo la “refrendación” sino la “implementación” del fatídico acuerdo, a fondo. Desobedecerlo.

Las preguntas en este terreno brotan a raudales. ¿Aceptarán -o aceptaremos- los civiles llamados al tribunal de la JEP, comparecer ante los magistrados designados por los victimarios? ¿Acatarán los militares la jurisdicción urdida por las Farc y se presentarán contritos ante ella? ¿Participará el Centro Democrático en un tal “pacto nacional por la paz” y en los organismos que se convoquen para diseñar la reforma de nuestro sistema electoral? ¿Se someterán los propietarios legítimos de tierras a las diligencias expropiatorias de la nueva “jurisdicción agraria”? ¿Agachará la cabeza el Fiscal y aceptará que las Farc no entreguen su fortuna mal habida y solo proporcionen una lista de sus bienes, o que se nieguen con argucias a devolver los cientos de secuestrados y los miles de niños “reclutados”? ¿Se quedarán calladas las Cortes ante la prevalencia de la JEP en el trámite de tutelas y de las colisiones de competencia? ¿Desistirán las víctimas de acudir a una verdadera justicia, llevando el caso ante la Corte Penal Internacional, por negarse Colombia a condenar a penas efectivas de cárcel a los autores de crímenes de lesa humanidad? ¿Le dará vía libre la Corte Constitucional a la incorporación automática del acuerdo de La Habana a la Carta, y su conversión en fuente obligada de interpretación de las normas constitucionales y legales? ¿Se comprometerán los candidatos presidenciales a cumplir los acuerdos espurios, o anunciarán su derogación? ¿Nos decidimos todos a desacatar el engendro?

Y tres

Aun así, tampoco es suficiente. El déspota que nos gobierna seguirá en el poder, maniobrando y conspirando para sacar avante sus pérfidos propósitos. Lo que necesita Colombia va más allá. Lo que el país no soporta es que Santos siga a la cabeza del Estado. Su remoción de la primera magistratura es la necesidad más apremiante del país. Desobedecer, sí. Resistir, también. Pero, sobre todo, rebelarse y buscar con ahínco la caída del presidente. ¡No más Santos!, debe ser el grito de combate de la rebelión civil que demanda la hora.

Más que enfrentar, pasiva o activamente, los efectos del problema, hay que ir a sus causas. Definitivamente el asunto no es solo el acuerdo de paz, ni su “refrendación” tramposa por un Congreso inhabilitado legal y políticamente para hacerlo. Centrar los esfuerzos en revocar el Congreso, como algunos dirigentes del CD proponen, desvía la atención sobre el verdadero origen de la tragedia.

Hace ya un buen tiempo que las grandes mayorías han calado que la talanquera principal es el mismo presidente de la república, Juan Manuel Santos. Su mandato es fraudulento por su origen y desastroso por sus ejecutorias. Santos tiene un alma perversa, es un cínico total, un manipulador, un traidor de siete suelas, un ególatra consumado, un mentiroso compulsivo, un perseguidor sin entrañas, un vanidoso impenitente, en fin, una ruindad como persona, que utiliza el poder para satisfacer sus peores instintos.

Todas las baterías deberían enfocarse en lograr su salida del poder. El primer paso es presentar una contundente solicitud de investigación penal ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara, por el complot criminal para alzarse con la presidencia en las últimas elecciones. Aunque ese organismo está razonablemente desprestigiado y sus mayorías sean oficialistas, hay que dejar la constancia histórica, sobre todo ahora en vísperas de la entrega del Nobel de Paz al acusado. Pero Santos no solo debe ser acusado penalmente por los delitos asociados al complot de 2014 contra Óscar Iván Zuluaga y su campaña, que deberá tramitar posteriormente la Corte Suprema de Justicia. El Senado puede, como lo establece el artículo 175 de la Carta Política, en razón de “indignidad por mala conducta” en el ejercicio del cargo, juzgarlo e imponerle “la de destitución del empleo, o la privación temporal o pérdida absoluta de los derechos políticos”. ¿Desconocer la decisión de un plebiscito, que lo obligaba directamente a él, no es suficiente razón para juzgarlo?

En lugar de una evasiva y anodina campaña de revocatoria del Congreso (revocatoria que no existe en nuestra Constitución), la oposición democrática debiera empeñarse en un juicio político al “máximo responsable” de tamañas violaciones a las reglas democráticas que juró cumplir. Acompañada, sobre todo, de una intensa y persistente movilización en las calles, centrada en pedir la inmediata renuncia del presidente ilegítimo.

Si no se corona ese propósito pronto, de todos modos, quedará pavimentado el camino para que las fuerzas que resistimos el embate farc-santista, logremos cuajar una consistente y amplia alianza para las elecciones de 2018 y demos al traste con la encerrona en marcha. Salvo que, para detener a las mayorías, se recurra, como lo pidió ayer Timochenko, a fraguar la imposición arbitraria de un “gobierno de transición” hacia la dictadura narco-terrorista. En cuyo caso, pensamos, abortadas las vías institucionales, se arrojaría al país la infierno de las salidas extra-institucionales.

Colombia: acuerdo ilegítimo, falsa paz

Tomando de Actuall

El acuerdo firmado este jueves en Bogotá por el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC, Rodrigo Londoño alias Timochenko, es apenas un retoque de la versión rechazada por la mayoría de colombianos en el referéndum del pasado 2 de octubre, según denunciaron los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. [BBC, El País, Panam Post, en inglés y en español]

Esta pieza de Beatriz de la Rosa para Actuall cuenta lo esencial del evento celebrado este jueves en el teatro Colón, a la carrera, sin invitados de postín y casi en penumbra. [Actuall]

Aun así, el Gobierno da por cerrado el proceso y espera despacharlo la próxima semana con una votación en el Congreso, donde cuenta con mayoría, y no en un nuevo referéndum, como le exige la oposición. [Financial Times, en inglés]

Un Congreso –como recordó este jueves el exprocurador general Alejandro Ordóñez– desautorizado por el triunfo del “no” en el referéndum y que, a su juicio, tendría que haberse disuelto para dar paso a unas nuevas elecciones legislativas. Twitter de Alejandro Ordóñez]

Puede que el presidente Santos consiga así su objetivo de llegar a Oslo el próximo 10 de diciembre a recoger el Nobel de la Paz con un acuerdo en las manos. Pero, es un acuerdo que nace con un serio déficit de legitimidad y cierra en falso una trayectoria de cincuenta años terrorismo de inspiración marxista y crímenes contra la humanidad que ha dejado entre 220.000 y 260.000 muertos. 

El presidente Santos podrá tapar con este apaño los escándalos por el espionaje a rivales políticos y el descontento popular por la drástica subida de impuestos contra el agujero fiscal generado por su Gobierno. Tendrá el Nobel, pero los colombianos no tendrán una paz verdadera, con justicia para las víctimas. 

Saltarse el referéndum es un mal precedente para las democracias occidentales. El sistema representativo pasa por una profunda crisis de reputación, y lo último que necesita es políticos y terroristas juntos, cerrando un acuerdo de espaldas al pueblo

Tuesday, November 22, 2016

LA HORA DE LAS DEFINICIONES

Excelente escrito de Rafael Loaiza

Ya sabemos que toda la campaña por el Si estaba montada sobre falsedades. Y no me refiero a las de la propaganda del Gobierno, en realidad una vulgar campaña por el Sí, sino a los pilares sobre los que construyeron sus posiciones tanto el Gobierno, los negociadores y las Farc como los parlamentarios, analistas y columnistas afines a ellos.

 

La primera, el Presidente y De la Calle sostuvieron que el llamado “Acuerdo Final” era el único posible. Estaba lejos de ser verdad: han anunciado otro.

 

Segunda, que el citado “Acuerdo” era el “mejor posible”. Ahora Santos, en un inusual gesto, dijo que “con toda humildad, quiero reconocer que este nuevo acuerdo es un mejor acuerdo”. Es decir, el “Acuerdo” no solo no era el único posible sino que era perfectible. Fue más allá. Dijo que los voceros y promotores del No con “sus iniciativas contribuyeron a lograr este nuevo acuerdo”.

 

Es inevitable preguntarse por qué Santos y los negociadores no solo no aceptaron reunirse antes del plebiscito con los opositores al “Acuerdo”, sino que los insultaron acusándolos de ser “vacas muertas, tiburones, neofascistas” y otras linduras. Nunca es tarde para corregir, pero...

 

Tercera, los defensores públicos del Sí advirtieron que si no se aceptaba el “Acuerdo Final” volveríamos a “la guerra”. Santos incluso amenazó, en una grosera estrategia de miedo, con que las Farc se tomarían las ciudades. Hoy resulta obvio que tal cosa no ocurrió.

 

Finalmente también era mentira que quienes teníamos críticas al “Acuerdo” fuéramos “enemigos de la paz” y “amigos de la guerra”. Desde el dos de octubre se asumió el triunfo con humildad y con el compromiso público de proponer de manera rápida las mejores opciones para un nuevo pacto con las Farc. Y no se ha parado desde entonces en esa tarea. En menos de diez días se le presentaron al Gobierno de manera formal las críticas al “Acuerdo”. Y cuando los negociadores nos invitaron, se celebraron intensas rondas de trabajo, de sábado a viernes, y se concluyó con la entrega de un documento de propuestas y opciones para un nuevo acuerdo. Y ni por un instante se ha cejado en el empeño de alcanzar un gran acuerdo nacional para la paz que incluya a todos, entre ellos a las víctimas de las Farc y a la Rama Judicial, a quienes el Gobierno y la guerrilla tampoco oyeron durante las negociaciones iniciales. Esa actitud proactiva y de buena fe fue reconocida por Santos cuando quiso “agradecer nuevamente la buena disposición y la buena voluntad con la que participaron todos los voceros, en particular los del No”.

 

Advertimos que el triunfo del No era la oportunidad histórica para salir de la polarización política y social a la que nos condujo la estrategia de estigmatización que Santos ha desarrollado desde la campaña del 14. Lo aceptó el mismo presidente cuando afirmó que ese triunfo “teníamos que convertirlo en una gran oportunidad para unirnos alrededor del deseo de paz expresado por todos, independientemente de si votamos Sí o No ese día”.

 

Sin embargo, las palabras de Santos van en contravía de sus acciones. Primero intentó de todas las maneras posibles dividir el frente del No, sin éxito. Y ahora en lugar de volver de La Habana con un nuevo borrador, como era su compromiso, el Gobierno ha anunciado un “acuerdo final y definitivo”. Comete otra vez el mismo error. Aunque esta vez es peor, porque no solo margina a los voceros y promotores del No y a los representantes de las víctimas de las Farc, así como a la Rama Judicial, sino que va en abierta oposición de la mayoría expresada en las urnas. Es un portazo en las narices al No, es verdad, pero sobre todo es una burla a la democracia, al resultado del plebiscito.

 

Hay un atisbo de esperanza. El lunes habrá reunión en Palacio. Ahí hemos de saber si veremos de cuerpo entero el conejo cuyas orejas ya se asoman.


NOTA DEL EDITOR DE LA CARAMBOLA, Lunes 22 de Noviembre:  El conejo es de RAZA GIGANTE