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Sunday, September 20, 2015

Decretos

Tradicionalmente se ha dicho que Colombia es un país de leyes, pero si se examina el devenir de los actos gubernamentales se puede afirmar que Colombia es un país de decretos. Las leyes a menudo son demasiado generales y cuentan con algún rosario de micos, por lo cual se expiden decretos para reglamentarlas (y de paso deformarlas), por tanto lo que el público recibe es toda una serie de decretos. Además continuamente se expiden decretos sobre todos los aspectos de la vida ciudadana. Se puede afirmar que Colombia se gobierna por una decretocracia.

Una de las definiciones de la palabra decreto dice así: “Un decreto es un tipo de acto administrativo emanado usualmente del poder ejecutivo y que generalmente posee un contenido normativo reglamentario, por lo que su rango es jerárquicamente inferior a las leyes.”

Los decretos los emite el Presidente de la República, los ministros, los gobernadores y los alcaldes y en esto los mandatarios de los diversos niveles son supremamente prolíficos y solamente están limitados por la imaginación del funcionario y por sus conocimientos, ambiciones y prejuicios. Debido a esto el País está sometido a toda una serie de disposiciones absurdas. Por ejemplo, posiblemente la disposición del pico y placa se justifique en Bogotá, pero esto en  Popayán es un poco ridículo. El invento del día sin carro es un  absurdo en cualquier parte, pero que esto se decrete en Bucaramanga o en Duitama es absolutamente esnob. Muchos alcaldes decretan áreas de reserva para impedir las actividades del subsuelo ¿Tienen alguna noción del objeto de esa veda? ¿Creen que con esto detienen el calentamiento global o defienden la capa de ozono dela Tierra? Otros resultan prohibiendo la sísmica petrolera aduciendo que agota el agua o que produce sequias. La cultura de revista estáproduciendo estropicios. Pero la cosecha de decretos absurdos no solamente se presenta en las alcaldías, los ministros compiten seriamente, hace menos de un año una ministra propuso la prohibición de toda actividad humana por encima de 2.900 metros de altura (parece que era enemiga de los Incas), hace unos meses otro ministro del mismo ramo propuso un corredor ambiental con más de 600.000 kilómetros cuadrados (Ese señor no sabe que las grandes migraciones faunísticas se presentan en Africa Oriental y en la Tundra Siberiana, pero no en Colombia). Otra ministra está empeñada en bajar los aranceles aduaneros para la importación de azúcar, cuando el País presenta un enorme déficit en su balanza comercial.

El síndrome del decreto está produciendo en Colombia una parálisis de iniciativas, un empresario emprend una cría de ranas para la exportación, el consabido decreto le prohibió hacerlo porque esos batracios eran especies foráneas. Algunos exploradores hallaron tantalita (“Coltan”) en territorio Colombiano, automáticamente llovieron decretos prohibiendo su explotación. En países vecinos se explotan especies vegetales tales como la sarrapia, el guaraná, el Camucamu, en Colombia nadie se atreve a emprender algo similar por temor al decreto. En el Siglo XIX se extrajo quina y caucho de las selvas, el que lo intente ahora puede ser “judicializado”. La minería de oro es perseguida y satanizada, la explotación forestal esta moribunda, en Colombia se importa más madera que la que se importa (El censo agropecuario indicó que el 51 % del territorio es selva).

Ante el peligro del decreto quien puede emprender ? Lo vergonzoso y triste del caso es que hay millones de migrantes colombianos en el exterior buscando la subsistencia. La misma situación de Irlanda o Italia a finales del Siglo XIX.   

Jaime Galvis Vergara

Monday, September 07, 2015

EXPORTACIÓN

La escasez de artículos exportables ha sido un problema para la economía de Colombia. Un País con casi 50 millones de habitantes tiene una economía muy pequeña. La producción agrícola, industrial y minera es desproporcionadamente reducida en relación al tamaño del País. La infraestructura es muy deficiente, el sistema educativo pésimo, la maraña de trámites burocráticos es inverosímil, la corrupción está generalizada, la seguridad y el sistema judicial son caricaturescos.
Si se hace un examen sobre los posibles rubros de exportación, la situación no es halagadora. En primer lugar cabe mencionar la principal fuente de divisas, el petróleo, a la caída de los precios internacionales se agrega el agotamiento paulatino de las reservas. La exploración petrolera es un fracaso, porque el conocimiento geológico del territorio es en extremo deficiente. A esto se agrega una legislación incoherente y cambiante y condiciones de seguridad deplorables. Un sistema de contratación que parece diseñado para ahuyentar la inversión. 
El carbón, segundo rubro de exportación presenta un cuadro igualmente preocupante. Unos precios por el suelo, unas reservas que no son tan grandes como se creía, muy pocos depósitos explotables a cielo abierto. En el interior del País una minería semi-artesanal, de yacimientos pequeños, alejada de los puertos, sin posibilidades de progreso.
Un tercer rubro de exportación es el oro, en este mineral Colombia tiene un importante potencial, pero los medios de comunicación y amplios sectores del gobierno se han dedicado a satanizar la minería de metales preciosos; se han torpedeado los grandes proyectos y a los pequeños mineros se les considera poco menos que delincuentes. Los excesivos trámites burocráticos y el hostigamiento por parte de las corporaciones ambientales, las “comunidades”, las guerrillas y los mandatarios locales tienen la explotación de oro en un mínimo. Es triste saber que la mayor empresa extractora de oro en Colombia está trasladando sus actividades a Nicaragua. 
El mineral de hierro y al siderurgia pudieran ser toda una fuente de empleo y un multiplicados de empresas  para la exportación, pero la torpeza gubernamental ha hecho que las áreas con yacimientos ferríferos se declararan parques nacionales.  
La agricultura colombiana está muy limitada en sus posibilidades, el café se encuentra en franca decadencia, el cacao nunca despegó, la geografía de Colombia y sus suelos no son aptos para la producción de cereales en gran escala; la producción de soya es un sueño difícil de cumplir. La exportación de carne no ha despegado y en general la industria de alimentos para animales depende de insumos importados a altos precios. La palma africana que despegó con notable impulso se halla en crisis. El cultivo de algodón a gran escala fracasó. El tabaco va en vías de desaparecer por la persecución mediática del cigarrillo, parece que va a ser reemplazado por la marihuana. La producción de frutas es un tema bastante publicitado, pero exceptuando el banano, lo demás tiene unas dimensiones muy reducidas. La exportación de flores se encuentra prácticamente estancada. La madera y la celulosa pudieran ser importantes generadores de divisas, pero en un país donde la información oficial indica que más del 50 % del territorio son selvas, la industria forestal se encuentra casi proscrita por el ambientalismo histérico. Según algunas informaciones Colombia importa más madera de la que exporta.
Los dos litorales colombianos podrían tener una industria pesquera pero este tema no ha tenido mayor impulso, no hay una flota para pesca de altamar. La piscicultura litoral no ha prosperado, el cultivo de langostinos fue un fracaso. En Colombia se importa pescado de lugares tan remotos como Vietnam.
¿Cómo se van a conseguir divisas?
Jaime Galvis Vergara.

Sunday, July 05, 2015

Co-gobierno de las ONG

Por Jaime Galvis

En algunos medios de Norteamérica han criticado la resolución del Gobierno de La India de vedar el acceso a dicho país de las ONG. Esto nos lleva a analizar las actividades de dichas “instituciones” en Colombia.

Las ONG surgieron en el Mundo con el propósito de remediar falencias de los gobiernos y atender necesidades y problemas de toda clase. Sin embargo estas organizaciones proliferaron en tal forma que han llegado a convertirse en una verdadera plaga, como se evidenció en el terremoto de Haití. A raíz del desastre afluyeron a dicho país más de 5.000 ONG. Fue tal el caos que generaron, que los damnificados pedían que los libraran de sus “salvadores”. Gran parte de la ayuda internacional fue a parar a los bolsillos de miembros de las ONG, algunas de ellas llegaron a establecer verdaderos campos de concentración con las víctimas del desastre, en Puerto Príncipe, tres años despues del sismo era aberrante observar el contraste entre las casuchas improvisadas de los damnificados y los relucientes vehículos de los miembros de las ONG. Más de 5.000 millones de euros de la ayuda no se notaban. ¿Quién controló el manejo de esos dineros? Hay miles de estas organizaciones (solamente en Brasil hay más de 300.000) que se han convertido en negocios de la caridad sin dar cuentas a nadie de las donaciones que reciben. Viven del usufructo de las calamidades y de la ingenuidad de los donantes.

Además de las miserias humanas otras ONG se dedican a proteger el medioambiente, los derechos humanos, las minorías étnicas y mil cosas más. En estos aspectos se han creado unas poderosas ONG con financiaciones de grandes empresas o de gobiernos de determinados países, son verdaderas transnacionales que pretenden cogobernar los países subdesarrollados. Un verdadero neocolonialismo. Organizaciones tales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Greenpeace, WWF, Ceres, Common Ground, Habitat for Humanity, Global Footprint Network, Rain Forest Alliance y muchísimas más. La arrogancia de fundaciones tales como Human Rights Watch o Amnistia Internacional es proverbial, pretenden darle órdenes a los gobiernos (aquellos que lo toleran), se inmiscuyen en aspectos de las fuerzas armadas, de policía, de minorías étnicas y otros aspectos generalmente con un sesgo político.       
  
Entre las ONG de asuntos ambientales también hay algunas muy poderosas y generalmente pretenden infiltrarse en los entresijos de las agencias gubernamentales. Vetan proyectos de desarrollo con pretextos ecológicos. Desatan escándalos mediáticos contra actividades mineras y petroleras. Se ha llegado a extremos tales como el arribo de un barco de Greenpeace a protestar por una mina de carbón en un páramo de Boyacá. Son intervenciones odiosas y abusivas. EL sabotaje de las ONG logró la cancelación de los proyectos de la carretera Animas-Nuquí y del puerto de Tribugá en el Litoral Pacífico. El proyecto hidroeléctrico del río Micay también fue cancelado por acción de fundaciones ambientales. Carreteras fundamentales tales como la que conduce de Mocoa a Pasto o la que comunica a San Vicente del Caguán con Villavicencio han tenido aplazamientos continuos por las actividades de las ONG. Estas entidades no solamente obstaculizan los proyectos, además con intensas campañas mediáticas generan rechazo de las comunidades hacia cualquier obra de progreso.

Las ONG han influido en la creación de un área exagerada de parques nacionales y sistemáticamente se oponen a los proyectos de desarrollo de la Vertiente Pacífica, para esas fundaciones son más importantes las ballenas que esos seres humanos paupérrimos que allí habitan. 

Países con un sentido de dignidad nacional, no admiten ese neocolonialismo.

Saturday, June 25, 2011

Ley y justicia en la sociedad celta irlandesa


por Murray Rothbard

El ejemplo histórico más notable de una sociedad con leyes y cortes libertarias, sin embargo, ha sido descuidada por los historiadores hasta muy recientemente. Esta fue también una sociedad donde no sólo habían cortes y leyes libertarias, sino que éstas funcionaban dentro de una sociedad sin gobierno y puramente libertaria. Ésta era la Irlanda antigua -una Irlanda que persistió en esta trayectoria libertaria por unos mil años hasta su conquista brutal por parte de Inglaterra en el decimoséptimo siglo. Y, en contraste con muchas tribus primitivas de funcionamiento semejante (tales como los Ibos en África del oeste, y muchas tribus europeas), la Irlanda de antes de la conquista no era en ningún sentido una sociedad “primitiva”: era una sociedad altamente compleja que fue, por siglos, la más avanzada, la más aprendida, y más civilizada en toda la Europa Occidental.

Entonces, por mil años la Irlanda céltica antigua no tuvo ningún Estado o cualquier cosa parecida. Como escribió la autoridad principal en la ley irlandesa antigua: “no había legislatura, ningunos administradores, ninguna policía, ninguna aplicación pública de la justicia… No había rastro de justicia administrada por el Estado. “

¿Cómo era asegurada entonces la justicia? La unidad política básica de la antigua Irlanda era el tuath. Todos los “hombres libres” que poseyeran tierras, todos los profesionales, y todos los artesanos, podían ser miembros de una tuath. Los miembros de cada tuath formaban una asamblea anual que decidía todas las políticas comunes, declaraban la guerra o la paz a otra tuath, y elegían o deponían a sus “reyes.” Un punto importante es que, en contraste con las tribus primitivas, nadie era apegado o limitado a una tuath dada, así sea debido a el parentesco o a la localización geográfica. Los miembros individuales eran libres, y a menudo, se separaban de una tuath y ensamblaban una tuath competidora. A menudo, dos o más tuatha decidían combinarse en una sola unidad, más eficiente. Como afirma el profesor Peden, “el tuath es un cuerpo de personas unidas voluntariamente para propósitos sociales beneficiosos y la suma total de los terrenos de sus miembros constituía su dimensión geográfica.” En pocas palabras, ellos no tenían al estado moderno con su demanda a la soberanía sobre un área territorial dada (que generalmente se expandía), divorciado de los derechos de propiedad de sus sujetos; por el contrario, los tuatha eran asociaciones voluntarias que solamente abarcaban los territorios propios de sus miembros voluntarios. Históricamente, cerca de 80 a 100 tuatha coexistieron en un momento dado a través de Irlanda.

¿Pero qué hay del “rey elegido”? ¿Constituía él una forma de gobernante de estado? Principalmente, el rey funcionaba como un sumo, presidiendo los rituales de adoración de la tuath, la cual funcionaba como un voluntariado religioso, así como una organización social y política. Como en los sacerdocios paganos y pre-cristianos, la función real era hereditaria, extendiéndose esta práctica a las épocas cristianas. El rey era escogido por la tuath de un grupo de estirpe real (el derbfine), que llevaba la función hereditaria sacerdotal. Políticamente, sin embargo, el rey tenía funciones estrictamente limitadas: él era el líder militar de la tuath, y él presidía sobre las asambleas de la tuath. Pero él solamente podía conducir las negociaciones de guerra o paz como agente de las asambleas; y él en ningún sentido era soberano ni tenía algún derecho de administrar justicia sobre los miembros de la tuath. Él no podía legislar, y cuando él mismo era parte de algún pleito, tenía que someter su caso a un árbitro judicial independiente.

Entonces de nuevo, ¿cómo fueron desarrolladas y mantenidas la ley y la justicia? En primer lugar, la ley en sí misma estuvo basada en un cuerpo de costumbres antiguas e inmemoriales, pasadas de generación en generación primero de forma oral y después escrita por una especie de juristas profesionales llamados brehons. Los brehons no eran en ningún sentido funcionarios públicos o gubernamentales; eran seleccionados simplemente por las partes del conflicto en base a su reputación en sabiduría, conocimiento de la ley-costumbre, y la integridad de sus decisiones. Como indica el profesor Peden:

“. . .los juristas profesionales eran consultados por las partes involucradas en los conflictos para consejos sobre cual era la ley que debía aplicarse en casos particulares, y estos mismos hombres actuaban a menudo como árbitros entre los demandantes. Seguían siendo siempre personas privadas, no funcionarios públicos; su funcionamiento dependía de su conocimiento de la ley y de la integridad de sus reputaciones judiciales.”
Mucho más importante aún, los brehons no tenían conexión personal alguna con la tuatha individual o con sus reyes. Eran totalmente privados, nacionales en alcance, y fueron utilizados por las partes en conflicto a través de Irlanda. Por otra parte, y éste está un punto vital, en contraste al sistema de abogados romanos privados, el brehon era todo lo que había para ese entonces; no habían otros jueces, ningunos jueces “públicos” de cualquier tipo, en la Irlanda antigua.

Eran los brehons que fueron enseñados en la ley, y que agregaron lustres y usos a la ley para adaptarlas a las condiciones cambiantes. Además, no había monopolio en sentido alguno de los juristas del brehon; en lugar de ello, varias escuelas competentes de jurisprudencia existían y competían por la costumbre de la gente irlandesa.

¿Cómo se hacían cumplir las decisiones de los brehons? A través de un elaborado sistema de “seguro” o de garantes/fiador, voluntariamente desarrollado. Los hombres estaban ligados por una variedad de relaciones de seguridad por las cuales se garantizaban el uno al otro el reparo de los males cometidos, de la aplicación de la justicia y de las decisiones hechas por los brehons. En pocas palabras, los brehons no estaban implicados en la aplicación de las decisiones, se valían de los individuos privados ligados a través de garantes. Había varios tipos de seguridad. Por ejemplo, los garantes garantizarían con su propiedad el pago de una deuda, para después unirse al demandante y exigir el cumplimiento de un juicio de deuda si el deudor rechazaba pagar. En ese caso, el deudor tendría que pagar daños dobles: uno al acreedor original, y otro como remuneración a su garante. Y este sistema se aplicó a todas las ofensas, agresiones y asaltos así como contratos comerciales; es decir, se aplicó a todos los casos de lo que hoy llamaríamos “ley civil” y “penal”. Todos los criminales se consideraban “deudores” que debían la restitución y la remuneración a sus víctimas, que se convertían así en sus “acreedores.” La víctima juntaría a sus garantes y procedían a aprehender al criminal o proclamar su demanda en público y exigir que el demandado sometiese su pleito al juicio de los brehons. El criminal podía entonces enviar a sus propios garantes para negociar un arreglo o para acordar someter el conflicto a los brehons. Si él no hacía esto, era considerado “forajido” por la comunidad entera; no pudiendo hacer cumplir más cualquier demanda propia en las cortes, tratándolo como oprobio en toda la comunidad.

Habían “guerras ocasionales” en los mil años de la Irlanda céltica, pero eran reyertas de menor importancia, insignificantes comparadas con las guerras devastadoras que atormentaron el resto de Europa. Como precisa el profesor Peden, “sin el aparato coactivo del estado que pudiese con impuestos y el reclutamiento forzado movilizar cantidades grandes de soldados y de mano de obra, los irlandeses no podían sostener cualquier fuerza militar de gran escala en el campo por un largo tiempo. Las guerras irlandesas. . . eran simples reyertas y peleas de ganado según los estándares europeos.”

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  • Extraído del Libro “For a New Liberty”. Capitulo 12 Sobre el Sector Público: la policía, las leyes y las cortes. Traducción de Ricardo D. Flores. Capítulo en versión digital:http://mises.org/rothbard/newliberty11.asp

Saturday, December 11, 2010

Comentario de Mario Vargas Llosa sobre Venezuela

Mario Vargas Llosa afirmó hoy que el mundo debe sentirse “alarmado” por los retrocesos en la libertad de expresión en países como Cuba, Venezuela o Bolivia y advirtió de que este derecho estará “siempre amenazado” desde  “todas las formas de poder”

El Nobel de Literatura hizo estas reflexiones tras recibir el Premio a la Defensa de la Libertad de Expresión y de los Valores Humanos de manos del vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, en un acto celebrado en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando (Cádiz, sur de España).

La entrega de este premio, el tercero que concede en sus 64 años de historia la Asamblea Internacional de Radiodifusión, coincidió con la celebración del doscientos aniversario de la aprobación del IX Decreto de Libertad de Imprenta, que las Cortes Extraordinarias de la Isla de León redactaron y promulgaron el 10 de noviembre de 1810 en este mismo escenario.

Una coincidencia que, según Vargas Llosa, multiplica la “gran significación” del este premio, con el que se lleva, según comentó, el “tremendo mandato” de continuar con la lucha por la libertad de expresión, una lucha en la que “sólo se pueden ganar batallas, no la guerra”.

El escritor recordó que el mundo ha vivido en los últimos años “indudables progresos” en el respeto a la libertad de expresión, pero insistió en su preocupación por los “retrocesos” que se experimentan en este terreno en algunos países latinoamericanos.

Vargas Llosa se refirió especialmente a Cuba, donde desde “hace 50 años” este derecho no es respetado y no hay “indicio alguno”, insistió, de que la situación vaya a cambiar, y a Venezuela, donde hay “ataques feroces” contra medios de comunicación y periodistas que resisten “el apagón definitivo” pese a las intimidaciones.

“Es fundamental que denunciemos los atropellos a los periodistas venezolanos independientes”, subrayó el escritor, que continuó alertando de que en otros países hispanos con gobiernos “nacidos de elecciones legítimas” también la libertad de expresión está sufriendo retrocesos.

Bolivia, Ecuador, Argentina, y “más recientemente” Brasil, son los países que citó, junto a Colombia y México, donde “la industria criminal del narcotráfico” ha atentado contra periodistas que han ejercido su libertad de expresión, un principio “básico” sin el que no puede existir la Democracia.

Y es que para Vargas Llosa las amenazas a la libertad de expresión no vienen sólo del ámbito político o económico porque “siempre habrá peligros emboscados detrás de los poderes”.

“No debemos ser tolerantes ni complacientes”, subrayó, para destacar que los escritores “estamos obligados a situarnos a la vanguardia de la defensa de la libertad de expresión” y, en este sentido, se comprometió a hacer “todo cuanto esté” a su “alcance” para no defraudar en esta tarea.

El vicepresidente del Gobierno español definió a Vargas Llosa como “el escritor de la libertad” y apuntó que al escribir “hace nuestro mundo más habitable, más humano y mucho más libre”, mientras que el presidente de la Asociación Internacional de Radiodifusión, Luis Pardo Saenz, destacó que este premio reconoce la “coherencia y valentía” que ha caracterizado su trayectoria.

Esta es la tercera vez que esta entidad que agrupa a más de 17.000 emisoras de radio y televisión de Europa y América entrega este premio, que en su primera edición recogió el Rey Juan Carlos I y en la segunda el Papa Juan Pablo II.

(Madrid , 30 de Octubre del 2010)

Comentario de Mario Vargas Llosa sobre Argentina

Vargas Llosa analizó a la Argentina.

Fuente:Cedoc

El escritor y ganador del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, participó a comienzos de 2009 de un encuentro de líderes liberales en Caracas, Venezuela. Allí fue entrevistado por los periodistas. El escritor peruano no se guardó nada y realizó un análisis crítico de la situación en Argentina.

Consideró que le parecía "un país indescifrable" que pasó de ser próspero a "caótico y empobrecido". Además, criticó duramente al peronismo, movimiento que llamó "el error". Por último, guardó un momento dedicado al matrimonio presidencial: "¿Cómo puede estar una pareja como los Kirchner gobernando ese país?", se preguntó.

De próspero a pobre. "Siempre entro en la confusión cada vez que me preguntan por Argentina. Para mi Argentina es indescifrable. Un país que era democrático cuando tres cuartas partes no lo eran. Un país que era próspero, una de las sociedades más prósperas del mundo cuando América Latina era un continente de hambrientos, de atrasados. El primer país que acaba con el analfabetismo en el mundo no es Estados Unidos, no es Francia, es Argentina. Crea un sistema educativo que es un ejemplo para el mundo, que es un instrumento extraordinario de creación de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos", analizó.

Vargas Llosa se preguntó luego cómo sucedió que este "país de vanguardia es el país subdesarrollado, caótico, empobrecido que es. ¿Qué pasó? ¿Alguien los invadió? ¿Estuvieron enfrascados en alguna guerra terrible? No, los argentinos eligieron a lo largo de medio siglo las peores opciones y siguieron eligiéndolas a pesar de todas las experiencias. Y ese es el peronismo. El peronismo es elegir el error, perseverar en el error, entecarse en el error a pesar de las catástrofes tras las catástrofes que ha sido la historia argentina moderna. Entonces, ¿cómo se entiende? Un país de gente culta, absolutamente privilegiado, una pequeña minoría de habitantes en un enorme país que es un continente dotado de todos los recursos naturales del mundo, ¿por qué no son el primer país de la tierra? ¿Por qué no tienen los mismos niveles de vida que Suiza?", se preguntó.

Al momento de encontrar una respuesta, el peruano señaló: "Porque los argentinos no han querido. Han querido ser pobres, vivir bajo dictaduras, han querido vivir dentro del mercantilismo más espantoso. Hay una responsabilidad del pueblo argentino en lo que ha ocurrido. Es lo que tendría que reconocer Argentina. Nadie les hizo lo que tienen. Lo hicieron ellos, lo construyeron ellos. A mí me espanta lo que ha ocurrido en Argentina. Porque yo me acuerdo la primera vez que fui a Argentina me quedé maravillado con el nivel de cultura que tenía la Argentina, era un país de clase media, practicamente no había pobres en el sentido latinoamericano de la pobreza".

Luego de esas palabras, Vargas Llosa no ocultó su enojo contra el matrimonio K al preguntarse "¿cómo puede estar una pareja como los Kirchner gobernando ese país? Que degradación: política, intelectual ¿Cómo es posible? Por eso para mí es un galimatías indescifrable".

Wednesday, November 24, 2010

Cómo y por qué el estado destruye la sociedad

Por Frank Chodorov. (Publicado el 22 de noviembre de 2010)
El artículo original se encuentra aquí http://mises.org/daily/4835
Traducido del Inglés al Español por EUribe

[Tomado de The Rise and Fall of Society]

No le corresponde a un diagnosticador prescribir un remedio y sería charlatanería por su parte cuando tenga recelos respecto de su valor curativo. Puede ser que la lucha entre Sociedad y Estado sea inevitable: puede estar en la naturaleza de las cosas que la lucha continúe hasta que la destrucción mutua allane el terreno para la aparición de una nueva Sociedad, a la que se asocie un nuevo establishment político para dar lugar a un nuevo destino.

Quizá la malignidad sea propia del hombre. Sería absurdo sugerir que los machos cuadrúpedos, acuciados por la urgencia reproductiva, tendrían que conocer mejor a las hembras en lugar de dedicarse a batallas mortales por su posesión y es posible que la lucha histórica entre la organización social y la organización política signifique lo mismo.

El apoyo a esta conclusión se encuentra en el terreno que hemos cubierto.

Empezando por el hombre (¿dónde si no podemos empezar?), le encontramos impelido por un impulso interno a mejorar sus circunstancias y ampliar su horizonte: una capacidad autogeneradora de deseos le lleva de una gratificación a otra. Cada gratificación representa un gasto de trabajo que, como produce un sentimiento de cansancio, encuentra desagradable. Su inclinación es evitar el trabajo tanto como sea posible, pero sin sacrificar su mejoramiento.

Ejerce presión sobre este modus operandi natural un don humano peculiar: la facultad de razonar. (Es esta facultad la que sugiere una posible solución del conflicto Sociedad-Estado, que explicaremos más adelante). Su razón le dice que el negocio de multiplicar satisfacciones se alcanza mejor en cooperación con sus congéneres.

Así aparece la Sociedad y sus técnicas: especialización e intercambio, acumulaciones de capital, competencia. La Sociedad es un dispositivo de ahorro de trabajo, inventado instintivamente; no es un acuerdo institucional más de lo que lo es la familia, sino que igual que la familia germina en el composición del hombre.

El método del mercado produce más por menos trabajo que la autosuficiencia individual, aunque el precio que siempre demanda es el trabajo. No hay manera de evitarlo. Aún así, es un precio que se paga con reticencias y de este conflicto interno entre costes y deseos aparece el drama del hombre organizado.

La imposibilidad de obtener algo de la nada, el summum bonum, no destierra la esperanza o intimida la imaginación y en su esfuerzo por alcanzar el sueño, el hombre recurre frecuentemente a la depredación: la transferencia de la posesión y el disfrute de las satisfacciones del productor al no productor. Como los hombres trabajan sólo para satisfacer sus deseos, su transferencia induce un sentimiento de dolor y en respuesta a ese sentimiento el productor establece un mecanismo protectivo.

Bajo condiciones primitivas, confía en su propio poder de resistencia al robo, en su fortaleza personal más las armas que tiene a su disposición. Ése es su Gobierno. Como esta ocupación protectora interfiere con su interés principal de producir satisfacciones y es frecuentemente ineficaz, está bastante dispuesto a encargársela a un especialista cuando el tamaño y opulencia de la Sociedad reclama un servicio así. El Gobierno ofrece el servicio social especializado de salvaguardar el mercado.

La característica distintiva de este servicio es que disfruta de un monopolio de la coerción. Ésta es la condición necesaria para que funcione el negocio: cualquier división de la autoridad acabaría con el propósito para el que se establece el Gobierno.

Aún así, se mantiene el hecho de que el Gobierno es una organización humana, compuesta de hombres que son exactamente como los hombres a los que sirve. Esto es, ellos también buscan satisfacer sus deseos con el mínimo de esfuerzo y también son insaciables en sus apetitos. Además de los deseos comunes que poseen todos los hombres, el personal del Gobierno adquieren uno propio de su ocupación: la adulación que reciben porque sólo ellos ejercitan la coerción. Son gente aparte.

Los honores que deriven del ejercicio del poder hacen aparecer una pasión por éste, particularmente en hombres cuyas capacidades no serían advertidas en el mercado y es fuerte la tentación de expandir el área de poder; la función negativa de protección es demasiado limitada para hombres con ambición. Así que la tendencia en el mundo del funcionariado es asumir una capacidad para funciones positivas, para invadir el mercado, para asumir regular, controlar, gestionar y manipular sus técnicas.

A decir verdad, no hace nada parecido, pues las técnicas operan por sí mismas y todo lo que puede lograr el poder político con sus intervenciones es controlar el comportamiento humano: consigue el cumplimiento por la amenaza del castigo físico. Ése es de hecho todo el ser y el fin del poder político. Aún así, tal es el carácter del humano que admira y a veces adora al congénere que domina su voluntad y es tal este adquirido sentido de superioridad que es el principal beneficio del funcionariado.

La transición del Gobierno negativo al Estado positivo viene marcada por el uso del poder político para fines predatorios. En su búsqueda de poder, el funcionariado tiene en consideración la ineluctable pasión del algo por nada y procede a obtener el apoyo de segmentos de la Sociedad inclinados a emplumar sus nidos sin recoger plumas.

Es un acuerdo de quid pro quo, por el que el poder de compulsión se cede a individuos o grupos favorecidos a cambio de su aceptación de la adquisición de poder. El Estado vende privilegios, lo que no es sino una ventaja económica obtenida por unos a expensas de otros.

En tiempos más antiguos, el grupo privilegiado era una clase terrateniente, que proporcionaba apoyo militar para el poder político, o un grupo mercantilista, que contribuí a las arcas imperiales a partir de sus beneficios generados por monopolios políticos; con la llegada del sufragio popular, al hacer el ascenso político dependiente de un favor más amplio, tuvo que extenderse el negocio del soborno y así se produjo la subvención de granjeros, inquilinos, mayores, usuarios de electricidad y así sucesivamente. Sus intereses creados en el Estado les hacen dóciles para sus fines.

Es esta participación en la depredación lo que caracteriza al Estado. Sin el apoyo de grupos privilegiados, el Estado se desmoronaría. Sin el Estado, los grupos privilegiados desaparecerían. El contrato se basa en la ley de la parsimonia.

El instrumento que pone al Estado en posición negociadora con sus favoritos son los impuestos. Al principio, cuando la simple comunidad establece el Gobierno, se admite que sus operaciones puedan no ser productivas y por tanto tengan que ser apoyadas por el mercado. Deben pagarse los servicios.

Pero la manera de pagar por el servicio del Gobierno genera un problema: los impuestos son cargas obligatorias, no pagos voluntarios y su recaudación se confía a la misma gente que vive de ellos; el poder coactivo que se les otorga se emplea para recaudar sus propios salarios.

Es comprensible que esta función se aplique con vigor. Aún así, allí donde el poder político está bajo la supervisión constante de la Sociedad, la urgencia por aumentar los impuestos para agrandar el poder político puede estar bajo control. Pero esta restricción pierde fuerza a medida que la Sociedad crece en tamaño y complejidad de sus intereses: la preocupación de sus miembros por las empresas productivas diluye su interés en los asuntos públicos, que tienden a convertirse en asunto privado de los funcionarios.

Se produce la centralización del poder político, que es simplemente su separación de las restricciones de las sanciones sociales, y los tipos impositivos crecen al mismo tiempo. El establishment político (la corte de Luis XIV o la igualmente improductiva burocracia del moderno estado “de bienestar”) adquiere así autosuficiencia: tiene los medios para pagar sus nóminas por fuerza e invertir en empresas para acumular poder.

Siempre hay razones buenas y suficientes para más y más impuestos. El templo de Salomón, las vías de Roma, la protección de las “industrias nacientes”, la disposición militar, la regulación de la moral, la mejora del “bienestar general”, todas piden su parte en el mercado y el producto final de cada parte es un aumento en el poder del Estado.

Algunas de las apropiaciones se filtran a algunos miembros de la sociedad, satisfaciendo así el deseo de algo por nada, al menos temporalmente, y así estimulan una disposición a tolerar la institución y a eliminar el entendimiento de su carácter depredatorio. Hasta que el Estado no alcanza su objetivo final, el absolutismo, su respuesta a las quejas sobre impuestos es que “el otro” paga todo lo recaudado y eso parece satisfacer.

Pasando rápido por la biografía de las instituciones políticas, la práctica de comprar el apoyo de los grupos privilegiados y subvencionados cambia cuando el Estado se hace autosuficiente, es decir, cuando el mercado esta completamente bajo su dominio. Entonces el Estado se convierte en la única clase privilegiada. La costumbre y la necesidad reducen a la Sociedad a una condición servil a la burocracia y la policía, los componentes del Estado.

Esta condición se conoce actualmente como totalitarismo, pero en realidad no es sino conquista, la conquista de la Sociedad por el Estado. Así que, sea o no el Estado originado en la conquista, como sostenían algunos historiadores, el resultado final de las instituciones políticas no controladas es el mismo: la Sociedad se esclaviza.

Esto no es el final. El tamaño del Estado crece con la depredación, el tamaño de la Sociedad se encoge en proporción. Para una explicación de esta antítesis, volvemos a la composición del hombre. Descubrimos que sólo trabaja para satisfacer sus deseos, de los que tiene una plétora, y que el resultado de sus esfuerzos está en proporción a su ingesta de satisfacciones.

Si esta inversión de trabajo no genera beneficios o si la experiencia le dice que no puede esperarse ninguno, su interés por el trabajo decae. Es decir, la producción disminuye por la cantidad de expropiación que debe soportar: si la expropiación es demasiado severa y la evasión se hace imposible, de forma que aprende a aceptarla como una forma de vida y olvida lo que realmente es, su producción tiende al mínimo de la mera existencia.

Pero como el Estado prospera a partir de lo que expropia, la disminución general de la producción a la que induce su avaricia anuncia su propia condena. Su fuente de ingresos se seca. Así, al derribar a la Sociedad, se derriba a sí mismo. Su desmoronamiento final normalmente lo ocasiona una guerra desastrosa, pero precediendo a ese acontecimiento hay una historia de aumentar gravámenes descorazonadores en el mercado, generando una disminución de las aspiraciones, esperanzas y autoestima en sus víctimas.

Cuando hablamos de la desaparición de una civilización, no queremos decir que se haya extinguido un pueblo. Todo holocausto deja supervivientes. Lo que implica la caída de una civilización es la desaparición de la memoria de una acumulación de conocimiento y de valores que en un tiempo obtuvo un pueblo.

Las artes y ciencias prevalentes, la religión y los modales, las formas de vivir yd e ganarse la vida se han olvidado. Han sido arrumbadas no por una pila de polvo sino por una falta general de interés en las satisfacciones marginales, en las cosas que los hombres tratan de lograr cuando se gana la lucha por la existencia. Podemos arreglárnoslas sin cuchillos y tenedores cuando obtener comida es bastante problema y el primer objetivo del vestido es ofrecer calor, no adorno.

Por el contrario, cuando se acumulan los productos primarios, el ser humano empieza a soñar con nuevos mundos a conquistar, incluido el mundo de la mente: cultura, ideas, valores. Las conquistas acumuladas se convierten en indicios de una civilización. La pérdida de una civilización es el reverso de ese proceso de acumulación cultural. Es la renuncia, por razones de necesidad, a aquellas satisfacciones que no son esenciales para la existencia. Es un proceso de olvidar a través de las fuerza de la circunstancia: es la abstinencia impuesta por el entorno.

A veces la voluntad de la naturaleza impone la abstinencia por un tiempo, pero la historia muestra que el hombre es bastante capaz de superar esos obstáculos a sus ambiciones. El obstáculo que no parece se capaz de superar es su inclinación a la rapiña, que da lugar a la institución del Estado; es esta institución la que en definitiva induce a un clima de utilidad o falta de interés en esforzarse y así destruye la civilización que alimenta. O como muestra la historia: toda civilización que declinó o se perdió llevaba a la espalda un Estado todopoderoso.

El colapso de un Estad significa un debilitamiento de los instrumentos de coacción por medio de los cuales la propiedad de los frutos del trabajo propio se transfieren a gobernantes improductivos o sus cómplices. A partir de entonces, tal vez durante siglos, la libertad prevalece, los hombres aprenden de nuevo a soñar y esperar y la consecución de cada sueño mediante trabajo anima a otras fantasías y genera más esfuerzo; así la riqueza se multiplica, el conocimiento se acumula, los modales toman forma y los valores inmateriales adquieren importancia en la jerarquía humana. Ha nacido una nueva civilización.

Aunque se recupere por accidente algo de la civilización perdida, lo que se ha enterrado tiene que volverse a aprender: la nueva civilización no crece a partir de su predecesora, sino que deriva de los esfuerzos de los vivos. En todo caso, la historia nos dice que en cuanto empieza una civilización se asocia a ella una institución política que se alimenta de ella y acaba devorándola. Y el estribillo empieza de nuevo.


Frank Chodorov fue un defensor del libre mercado, el individualismo y la paz. Empezó apoyando a Henry George y editó la revista georgista The Freeman antes de fundar su propio periódico, que fue el influyente Human Events. Después fundó otra versión de The Freeman para la Foundation for Economic Education y dio clases en la Freedom School en Colorado.

Thursday, October 21, 2010

Auge y Caída de la Ciudad

Mises Diario: Miercoles 23 de Noviembre de 2005

por Hans-Hermann Hoppe

Casi todos los entornos urbanos en el mundo están plagados de conflictos entre grupos, tanto es así que los comentaristas políticos pueden hablar de votos y candidatos, generalmente en términos de composición demográfica e impacto del voto. No es sólo en Baghad donde la gente lucha por las palancas del poder. Más bien, cada elección enciende el “voto religioso", el "voto negro", el “voto de los negocios”, el “voto de la mujer”, etc. Este es un triste comentario sobre la ciudad moderna, fundada en la Edad Media como un lugar de paz y de comercio y la cual vino a ser el fundamento mismo de la civilización.

¿Por qué existen estos conflictos y porqué la ciudad - el centro cultural de la civilización, caracterizada por la paz y la prosperidad - los atrae? Los marxistas dicen que ese conflicto urbano tiene sus raíces en la guerra entre el capital y el trabajo, los racistas dicen que su raíz se encuentra en la explotación de una raza por otra, y las feministas lo ven como el resultado de la lucha perpetua por el sexo. La religión evidentemente juega su papel también, tal como lo demuestra el caso de Irak.

Y, sin embargo ninguno de estos factores habla de la causa fundamental del conflicto urbano. Como respuesta ofrezco esta reflexión, tomada de mi libro Democracia: El Dios que falló: es el Estado, y ninguna otra institución o fuerza social, la entidad que convierte la pacífica civilización urbana en una zona de guerra:

Ludwig von Mises explicaba la evolución de la sociedad - de la cooperación humana bajo la división del trabajo - como el resultado combinado de dos factores. Estos factores son, en primer lugar, las diferencias existentes entre los hombres (trabajo) y las desigualdades en la distribución geográfica de los factores de producción brindados por la naturaleza (tierra), y en segundo lugar, el reconocimiento del hecho de que la labor efectuada bajo la división del trabajo es más productiva que el trabajo realizado en aislamiento autosuficiente. Escribe:

Siempre y cuando la labor bajo la división del trabajo sea más productiva que el trabajo aislado, y siempre y cuando el hombre sea capaz de darse cuenta de este hecho, la acción humana por si misma tiende hacia la cooperación y la asociación, el hombre se convierte en un ser social, no al sacrificar su propios intereses en aras de una mítica Moloch, la sociedad, sino al perseguir el mejoramiento de su propio bienestar. La experiencia enseña que esta condición - la mayor productividad lograda bajo la división del trabajo - está presente porque su causa - la desigualdad innata de los hombres y la desigualdad en la distribución geográfica de los factores naturales de producción - es real. Por lo tanto estamos en condiciones de comprender el curso de la evolución social. [1]
Es importante destacar varios puntos interesantes a fin de lograr un entendimiento apropiado de esta idea fundamental de Mises sobre la naturaleza de la sociedad - puntos que también nos ayudarán a llegar a algunas conclusiones preliminares sobre los roles del sexo y la raza en la evolución social.

En primer lugar, es importante reconocer que las desigualdades con respecto al trabajo o la tierra son una condición necesaria pero de ninguna manera una condición suficiente para el surgimiento de la cooperación humana. Si todos los seres humanos fueran idénticos y todo el mundo estuviera equipado con idénticos recursos naturales, todo el mundo produciría la misma calidad y cantidad de bienes, y por tanto la idea de intercambio y cooperación nunca entraría en la mente de alguien.

Sin embargo, la existencia de desigualdades no es suficiente para lograr la cooperación. También hay diferencias en el reino animal - en particular la diferencia de sexo (género) entre los miembros de la misma especie animal, así como la diferencia entre las distintas especies y subespecies (razas), pero no hay tal cosa como la cooperación entre los animales .

Sin duda, están las abejas y las hormigas que se conocen como "sociedades de animales". Sin embargo, forman sociedades sólo en sentido metafórico [2]. La cooperación entre las abejas y las hormigas se efectúa exclusivamente por factores biológicos - por instintos innatos. No pueden no cooperar como lo hacen, y sin ciertos cambios fundamentales en su estructura biológica, la división del trabajo entre ellos no está en peligro de romperse. En claro contraste, la cooperación entre los seres humanos es el resultado de acciones individuales con propósito, dirigidas concientemente a la consecución de sus fines personales. Como resultado, la división del trabajo entre los hombres está constantemente amenazada con la posibilidad de desintegración.

En el reino animal, entonces, de la diferencia entre los sexos sólo puede decirse que es un factor de atracción - para la reproducción y la proliferación -, mientras que podemos referirnos a las diferencias entre especies y subespecies como un factor de repulsión, de separación, o aún de fatal antagonismo, de evasión, de lucha y aniquilación.

Por otra parte, en el reino animal no tiene sentido describir el comportamiento resultante de la atracción sexual como consensual (el amor) o sin consentimiento (violación), ni tampoco tiene sentido hablar de la relación entre miembros de diferentes especies o subespecies como uno de hostilidad y odio o de delincuente y víctima. En el reino animal sólo existe la interacción, que no es ni comportamiento cooperativo (social) ni comportamiento criminal (antisocial). Como dice Mises:

Hay interacción - influencia recíproca - entre todas las partes del universo: entre el lobo y la oveja que devora; entre el germen y el hombre que mata, entre la piedra que cae y aquello sobre lo que cae. La sociedad por el contrario, implica siempre hombres que actúan en cooperación con otros hombres a fin de permitir a todos los participantes alcanzar sus propios fines [3].
Si la cooperación humana ha de evolucionar, además de las desigualdades en tierra y mano de obra, debe cumplirse con un segundo requisito. Los hombres - al menos dos de ellos - deben ser capaces de reconocer la mayor productividad de una división del trabajo basada en el reconocimiento mutuo de la propiedad privada (del control exclusivo de cada uno sobre su propio cuerpo y sus posesiones físicas) al compararla con la obtenida, o bien con el aislamiento auto-suficiente, o bien con la agresión, depredación, y dominación.

Es decir, debe haber un mínimo de inteligencia o racionalidad, y los hombres - al menos dos de ellos - debe tener la suficiente fuerza moral para entender este concepto y estar dispuestos a renunciar a la gratificación inmediata por una aún mayor satisfacción en el futuro. Sino fuera por la inteligencia y la voluntad consciente, escribe Mises, los hombres hubieran permanecido por siempre como enemigos mortales entre sí, rivales irreconciliables en sus esfuerzos por asegurar una parte de la escasa oferta de medios de sustento que ofrece la naturaleza. Cada hombre se habría visto obligado a ver a todos los demás hombres como enemigos; el ansia por la satisfacción de sus apetitos le habría llevado a un conflicto implacable con todos sus vecinos. Bajo tal estado de cosas no se hubieran podido desarrollar sentimientos de compasión, solidaridad o simpatía [4].

Hay miembros de la especie humana que son capaces de entender el concepto, pero que carecen de la fuerza moral para actuar en consecuencia. Tales personas bien pueden ser, bestias inofensivas que viven aparte, separadas de la sociedad humana, o simplemente son delincuentes. Hay personas que a sabiendas actúan equivocadamente y que además de tener que ser domesticadas, o incluso físicamente derrotadas, deben ser castigadas en proporción a la gravedad de su crimen para hacerles comprender la naturaleza de sus malas acciones y es de esperarse que con ello aprendan una lección para el futuro. La cooperación humana (la sociedad) puede prevalecer y avanzar siempre y cuando el hombre sea capaz de dominar, domesticar, apropiar, y cultivar su entorno físico y animalístico, y siempre que consiga reprimir el delito, reduciéndolo a una rareza, por medio de auto-defensa, protección de la propiedad, y castigo [5].

Una vez se cumplen estos requisitos, sin embargo, y mientras el hombre, motivado por el conocimiento de la mayor productividad física de la división del trabajo basada en la propiedad privada, se dedica a intercambios mutuamente beneficiosos, las fuerzas "naturales" de atracción que surgen de las diferencias entre los sexos y las fuerzas "naturales" de repulsión o enemistad derivadas de las diferencias entre, e incluso dentro de, las razas, puede ser transformadas en verdaderas relaciones "sociales". La atracción sexual, de cópula, puede transformarse en relaciones consensuales, en lazos de unión mutua, en hogares, familias, amor y afecto [6]. (Lo demuestra la enorme productividad del hogar familiar que, como ninguna otra institución, ha demostrado ser más duradera o capaz de producir tales emociones). Y la repulsión inter e intra-racial puede transformarse de sentimientos de enemistad u hostilidad a preferencia por la cooperación (comercial) entre sí.

La cooperación humana - la división del trabajo - sobre la base de la integración familia-hogar y en hogares separados, en pueblos, tribus, naciones, razas, etc., donde las naturales atracciones y repulsiones biológicas del hombre, a favor y en contra, del uno y del otro, se transforman en un sistema de reconocimiento mutuo de asignación de espacio geográfico (de aproximación física e integración o de separación y segregación, y de contacto directo o indirecto, intercambio y comercio), conduce a mejores niveles de vida, a una población creciente, a la extensificación e intensificación de la división del trabajo, y a crecientes diversidad y diferenciación [6].

Como resultado de este desarrollo y de un aumento cada vez más rápido de mercancías y deseos que pueden ser adquiridos y satisfechos sólo de manera indirecta, surgirán los comerciantes profesionales, los mercaderes y los centros de comercio. Los comerciantes y las ciudades funcionan como mediadores de los intercambios indirectos entre familias separadas territorialmente y asociaciones comunales y se convierten así en el lugar y foco sociológico y geográfico de asociación inter-tribal o interracial.

Será dentro de la clase de los comerciantes en la cual son relativamente más comunes los matrimonios mixtos entre razas, etnias o tribus, y como la mayoría de las personas, de ambos grupos de referencia, por lo general desaprueban este tipo de alianzas, son los miembros más ricos de la clase comerciante quienes pueden permitirse tales extravagancias. Sin embargo, incluso miembros de las familias más ricas de los comerciantes serán muy circunspectos en tales menesteres. Con el fin de no poner en peligro su propia posición como comerciante, se debe tener mucho cuidado para que todo matrimonio mixto sea un matrimonio entre "iguales" [7].

En consecuencia, será en las grandes ciudades como centros de intercambio y comercio internacional, donde una variedad de parejas y sus descendientes residen habitualmente, donde los miembros de diferentes etnias, tribus, razas, incluso si no se casan, todavía entran regularmente en contacto personal directo entre sí (de hecho, que lo hagan así es requerido para que, al regresar a casa, los respectivos miembros de tribu, no tengan que tratar directamente con extraños más o menos desagradables), y donde surgirá el más elaborado, y altamente desarrollado, sistema de integración y segregación, física y funcional [8]. También será en las grandes ciudades donde, como reflejo subjetivo de este complejo sistema de asignación funcional de espacios, los ciudadanos desarrollarán las más refinadas formas de conducta profesional y personal, de etiqueta, y de estilo. Es la ciudad la que engendra civismo y vida civilizada.

Para mantener la ley y el orden dentro de una ciudad grande, con su intrincado patrón de integración y separación, físico y funcional, hará su aparición una gran variedad de jurisdicciones, jueces, árbitros y agentes del orden, además de agencias de auto-defensa y protección privada. Habrá en la ciudad lo que uno podría llamar gobernabilidad, pero no habrá ningún gobierno (estado) [9].

Para que un gobierno surja es necesario que uno de esos jueces o árbitros consiga establecerse a sí mismo como un monopolio. Es decir, debe ser capaz de insistir en que ningún ciudadano puede elegir a otro sino a él, como juez o árbitro de última instancia, y debe suprimir con éxito la aparición de cualquier otro juez o árbitro que trate de asumir el mismo papel (en competencia contra él).

Más interesante que la cuestión de que es un gobierno, sin embargo, son las siguientes preguntas: ¿Cómo es posible que un juez pueda adquirir el monopolio del poder, dado que otros jueces se opondrán naturalmente, a cualquier tentativa en ese sentido; y que específicamente hace que sea posible, y que implica, establecer un monopolio de ley y orden en una ciudad grande, es decir, sobre un territorio poblado por una mezcla de etnias, tribus y razas?

En primer lugar, casi por definición se deduce que con el establecimiento de un gobierno en la ciudad aumentarán las tensiones inter-raciales, tribales, étnicas y de clanes familiares debido a que el monopolio, sea quien sea, debe ser de uno u otro origen étnico, por lo que ser el monopolista será considerado por los ciudadanos de otras etnias como un retroceso insultante, es decir, como un acto de discriminación arbitraria contra las personas de otra raza, tribu o clan. Se perturbará entonces el delicado equilibrio de interracial, interétnico, y de cooperación pacífica inter-familiar, logrado mediante el intrincado sistema de integración y separación espacial y funcional.

En segundo lugar, esta idea conduce directamente a la respuesta de cómo un juez único, pueda en alguna forma ganarles a todos los demás. En resumen, para vencer la resistencia de los jueces en competencia, un aspirante al monopolio debe asegurarse el apoyo adicional de la opinión pública. En un entorno étnicamente mixto esto significa normalmente jugarse "la carta racial". El candidato al monopolio debe elevar la conciencia racial, tribal o de clan entre los ciudadanos de su propia raza, tribu, clan, etc., y prometer, a cambio de su apoyo, el ser más que imparcial como juez en los asuntos relacionados con la propia raza, tribu o clan (exactamente lo que los ciudadanos de otras etnias temen, es decir, el ser tratados con menor imparcialidad) [10].

En esta etapa de esta reconstrucción sociológica hagamos, sin más explicaciones, rápidamente introduzcamos unos pocos pasos adicionales necesarios para llegar a un escenario contemporáneo realista en cuanto a raza, sexo, sociedad y del Estado. Naturalmente, un monopolista tratará de mantener su posición e incluso convertirla en un título hereditario (es decir, convertirse en un rey). Sin embargo, lograr esto dentro de una ciudad mixta étnica o tribalmente es una tarea mucho más difícil que dentro de una comunidad rural homogénea.

En cambio, en las grandes ciudades los gobiernos son mucho más propensos a adoptar la forma de una república democrática - con "entrada abierta" a la posición de gobernante supremo, a la competencia entre partidos políticos y a las elecciones populares [11]. En el curso del proceso de centralización política [12] - la expansión territorial de un gobierno a expensas de otro - este modelo de gobierno de ciudad grande se convertirá en esencia, en su forma única: la de un Estado democrático, en ejercicio de un monopolio jurisdiccional sobre un territorio con población, étnica o racialmente, diversa.

Si bien el monopolio judicial de los gobiernos hoy en día normalmente se extiende mucho más allá de una sola ciudad y en algunos casos a lo largo de casi todo un continente, las consecuencias para las relaciones entre razas y sexos y la aproximación y la segregación territoriales de un gobierno (monopolio) todavía se pueden observar mejor en las grandes ciudades, por su progresivo deterioro de centros de civilización, a centros de degeneración y decadencia.

Con un gobierno central que se extiende por ciudades y campos, se crean países, paisanos (de la propia tierra) y extranjeros. Esto no tiene efecto inmediato en el campo, donde no hay extranjeros (miembros de etnias, razas, etc., diferentes). Pero en los grandes centros comerciales, donde hay poblaciones mixtas, la distinción jurídica entre paisano y extranjero (más bien que entre dueños de propiedad privada de etnias o razas disímiles), casi invariablemente conducen a una cierta forma de exclusión forzada y a una reducción del nivel de cooperación interétnica.

Por otra parte, con un Estado central en su lugar, la segregación y la separación físicas entre ciudad y campo se reducirán sistemáticamente. Con el fin de ejercer el monopolio judicial, el gobierno central debe ser capaz de acceder a la propiedad privada de todos los paisanos, y para ello debe tomar el control de todos los caminos existentes e incluso ampliar el actual sistema de carreteras. Diferentes familias y pueblos son así puestos en contacto más estrecho de lo que hubiera sido de desear, y la distancia y separación físicas entre ciudad y campo se verá sensiblemente disminuida. Por lo tanto, internamente, se promoverá una integración forzada.

Naturalmente, esta tendencia hacia la integración forzada será más pronunciada en las ciudades debido a la monopolización de vías y calles. Esta tendencia se verá estimulada cuando, como es típico, el gobierno tiene su sede en una ciudad. Un gobierno elegido popularmente no puede evitar usar su monopolio judicial para participar en políticas redistributivas a favor de su circunscripción racial o étnica, lo cual invariablemente atraerá aún más a miembros de su propia tribu, y con los cambios en el gobierno más miembros de más y diferentes tribus serán atraídos del campo a la ciudad capital para recibir empleo o dádivas del gobierno. Como resultado, no sólo la capital se vuelve relativamente "de gran tamaño" (mientras otras ciudades se encogen). Al mismo tiempo, debido a la monopolización de las calles "públicas" - todo el mundo podrá deambular por donde quiera - se estimulará toda forma de tensión y animosidad entre las minorías étnicas, tribales y raciales.

Además, si bien, los matrimonios entre diferentes razas, tribus y etnias fueron originalmente escasos y limitados a los estratos superiores de la clase mercantil, con la llegada de burócratas de varias tribus, etnias y razas a la ciudad capital, la frecuencia del matrimonio interétnico aumentará, y el enfoque de las relaciones sexuales inter-raciales - incluso sin matrimonio - cada vez más pasará de la clase alta de los comerciantes a las clases bajas - incluso a la clase más baja, la de los receptores de asistencia social. El apoyo del Gobierno al bienestar llevará naturalmente a un aumento en la tasa de natalidad de los beneficiarios de asistencia en comparación con la tasa de natalidad de otros miembros, particularmente, con los miembros de la clase alta de su tribu o raza.

Como resultado de este crecimiento desproporcionado de las clases más bajas y con un número cada vez mayor de descendientes de mezclas de etnias, tribus y razas, sobre todo en los estratos más bajos, va a cambiar también, poco a poco, el carácter democrático (popular) del gobierno. En lugar de la carta "racial" esencialmente como único instrumento político, la política se convertirá cada vez más en una "política de clases”. Los gobernantes pueden depender, pero no exclusivamente, de su atractivo y su apoyo tribales, étnicos o raciales, sino que cada vez más tratarán de encontrar apoyo cruzando líneas tribales o raciales, apelando al sentimiento universal de envidia e igualitarismo (ya no de tribu ni de raza específica), es decir, a la clase social (los intocables o los esclavos contra los amos, los trabajadores contra los capitalistas, los pobres contra los ricos, etc.) [13], [14].

La mezcla cada vez mayor de política de clases igualitarias con políticas tribales pre-existentes conduce a mayores, hostilidad y tensión, raciales y sociales, y aún a una mayor proliferación de la población de las clases más bajas.

Además de ciertos grupos étnicos o tribales compelidos a salir de las ciudades como consecuencia de las políticas tribales, cada vez más miembros de las clases altas de todos los grupos étnicos o tribales saldrán de la ciudad hacia los suburbios (sólo para ser seguidos - por medio del transporte público (del gobierno) - por las mismas personas de cuyas conductas habían tratado de escapar) [15]. Con la salida de la clase alta y de los comerciantes en grandes cantidades, sin embargo, se debilitarán unas de las últimas fuerzas civilizadoras, y lo que queda abandonado en las ciudades representa una selección cada vez más negativa de la población: los burócratas del gobierno que trabajan pero no viven allí, y los delincuentes, y los marginados de todas las tribus y razas que viven allí, pero que no trabajan, sino que sobreviven del Estado-Benefactor. (Piense solo en Washington, DC.)

Cuando uno pensaba que las cosas no podrían a ser peor, empeoran. Después que se han jugado las cartas de "raza" y "clase" y han hecho su trabajo devastador, el gobierno recurre a las cartas de sexo y género, y "la justicia racial" y "la justicia social" se complementan con la "justicia de género” [16]. El establecimiento de un gobierno - un monopolio judicial - no sólo implica que jurisdicciones anteriormente separadas sean integradas a la fuerza (como distritos segregados étnica o racialmente, por ejemplo); implica al mismo tiempo que jurisdicciones antes plenamente integradas (como los hogares y las familias) sean, a la fuerza, desgarradas y aún disueltas.

En vez de considerar asuntos intrafamiliares e intra-hogareñas (temas como el aborto, por ejemplo) como para ser juzgadas o arbitradas por nadie más que por el jefe del hogar o por los miembros de la familia, [17] una vez que un monopolio judicial se ha establecido, sus agentes - el gobierno - llegan a ser jueces y árbitros de última instancia, y naturalmente tratarán de expandir sus funciones, de todos los asuntos familiares. Para ganar el apoyo popular por su papel el gobierno (además de enfrentar una clase tribal, racial, o social contra otra) de igual manera promoverá la división dentro de la familia: entre los sexos - marido y mujer - y las generaciones - los padres y los niños [18]. Una vez más, esto será particularmente notable en las grandes ciudades.

Toda forma de asistencia social por parte del gobierno - la transferencia obligatoria de riqueza o de ingresos de los "que tienen" hacia quienes "nada tienen" reduce el valor de la membrecía personal en un sistema extendido de hogares familiares como sistema social de cooperación mutua y de ayuda y asistencia. El matrimonio pierde valor. Para los padres se reduce el valor y la importancia de una "buena" educación para sus propios hijos. En consecuencia, de los hijos hacia sus propios padres habrá menores, respeto y atención. Debido a la alta concentración de receptores de asistencia social, está ya bastante avanzada la desintegración de la familia en las grandes ciudades. Al apelar al género y a la generación (edad) como fuente de apoyo político y a la promoción y promulgación de legislación basada en el sexo (género) y en la familia, invariablemente se debilitan la autoridad de los jefes de hogar y la "natural" jerarquía inter-generacional dentro de las familias y disminuye el valor de la familia multi-generacional como unidad básica de la sociedad humana.

Ciertamente y debe quedar claro, en el momento en que la ley y la legislación gubernamental suplantan el derecho y la legislación de familia (incluidos los acuerdos intrafamiliares en relación con el matrimonio, la descendencia en familia comunal, la herencia, etc.), sólo se obtiene la erosión sistemática de los valores y de la importancia de la institución familiar. Porque ¿qué es una familia, si ni siquiera puede encontrar y mantener sus propios orden y legislación internos! Al mismo tiempo, y debe quedar claro también, aunque no ha sido suficientemente señalado, desde el punto de vista de los gobernantes, la capacidad de interferencia en los asuntos internos de familia tienen que considerarlo como el premio supremo y el pináculo de su propio poder.

Una cosa es explotar los resentimientos tribales o raciales o la envidia de clase en ventaja personal. Otra muy distinta es lograr utilizar las disputas que surjan dentro de las familias para romper todo el sistema, en general armonioso, de las familias autónomas,: para arrancar de raíz a los individuos de sus familias a fin de aislarlos y atomizarlos, lo cual aumenta el poder del estado sobre ellos. En consecuencia, a medida que se implementa la política de familia del gobierno, también se incrementan los divorcios, la soltería, la maternidad soltera y la ilegitimidad, los incidentes entre padres o entre cónyuges, la negligencia con, o el abuso de, los niños, y la variedad y frecuencia de estilos de vida "no tradicionales" [19].

Paralelo a este desarrollo habrá un aumento gradual pero constante de la delincuencia y de las conductas delictivas. Bajo los auspicios del monopolio, la ley (el derecho natural) siempre será transformada en legislación. Como resultado de un proceso interminable de redistribución de ingresos y de riqueza en nombre de la discriminación racial, social, y de la justicia de género, la idea misma de justicia como conjunto de principios universales e inmutables de conducta y cooperación, en última instancia, se irá erosionando y destruyendo. En lugar de ser concebido como algo preexistente (y por descubrir), el derecho es cada vez más una ley redactada por el gobierno (legislación).

En consecuencia, no sólo aumentará la inseguridad jurídica, sino que, en reacción, la tasa social de preferencia temporal se elevará (es decir, la gente en general estará más orientada al presente y a la planificación a un horizonte temporal cada vez más corto). También se promoverá el relativismo moral. Porque si no existe tal cosa como un derecho absoluto, se desprende que tampoco habrá un agravio o una injusticia absoluta. De hecho, lo que hoy es correcto puede ser una equivocación mañana, y viceversa.

Por consiguiente el aumento de las preferencias temporales combinado con el relativismo moral, constituye el caldo de cultivo perfecto para los delincuentes y los delitos - una tendencia especialmente evidente en las grandes ciudades. Es aquí donde la disolución de las familias está más avanzada, cuando existe la mayor concentración de receptores de asistencia social, donde ha llegado más lejos el proceso de pauperización genética, y donde son más virulentas las tensiones tribales y raciales como resultado de la integración forzada. Más bien que centros de civilización, las ciudades se han convertido en centros de desintegración social, corrupción, brutalidad y delincuencia [20].

Sin duda, la historia está, en última instancia, determinada por las ideas y las ideas pueden, al menos en principio, cambiar casi instantáneamente. Pero, para que las ideas cambien no es suficiente que la gente vea que algo está equivocado. Por lo menos un número importante de personas debe ser también lo suficientemente inteligente como para reconocer qué es lo que está mal. Es decir, se deben entender los principios básicos sobre los que se basa la sociedad, la cooperación humana: que son precisamente los principios que aquí se explican. Además la gente debe tener suficiente fuerza de voluntad para actuar de acuerdo con esta idea.

El estado - un monopolio judicial - debe ser reconocido como fuente de de-civilización: los estados no crean la ley y el orden, los destruyen. Las familias y los hogares deben ser reconocidos como fuente de la civilización. Es esencial que los jefes de familia y de hogar reafirmen su autoridad de última instancia, como jueces en todos los asuntos internos de la familia. Los hogares deben ser declarados territorio inviolable, extraterritorial, como las embajadas extranjeras. La libre asociación y la exclusión del territorio deben ser reconocidos, no como cosas malas, sino buenas, que facilitan la cooperación pacífica entre diferentes grupos étnicos y raciales. La protección social debe ser reconocida como un asunto exclusivamente de las familias, y la caridad voluntaria y el Estado Benefactor no son más que la subvención, o el subsidio, a la irresponsabilidad.



Hans-Hermann Hoppe (Hoppe@Mises.com ) es profesor de economía en la Universidad de Nevada, Las Vegas.

Este ensayo se basa en un capítulo de Democracy: The God that Failed (La democracia: El Dios que Falló).

1 Ludwig von Mises, Human Action: A Treatise on Economics, Edición Académica (Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute, 1998), p.160.9

2 Véase sobre esto Jonathan Bennett, Rationality: An Essay Toward an Analysis (Londres: Routledge and Kegan Paul, 1964).

3 Mises, Human Action, p. 169.

4 Ibid., p. 144.

5 Rara vez ha hecho Mises más énfasis sobre la importancia de la cognición y la racionalidad, que en el surgimiento y mantenimiento de la sociedad. Explica que uno

puede admitir que en el hombre primitivo fueran innatas la propensión a matar y a destruir, así como también la disposición a la crueldad. También podemos suponer que bajo las condiciones de las edades más tempranas de la antigüedad la inclinación a la agresión y al asesinato fueran favorables a la preservación de la vida. El hombre fue alguna vez una bestia brutal. Pero no hay que olvidar que era un animal débil físicamente; no hubiera estado a la altura de las grandes bestias de presa si no hubiera estado equipado con un arma peculiar, la razón. Por el hecho de que el hombre sea un ser razonable, y que por lo tanto no cede sin inhibiciones a sus impulsos, sino que organiza su conducta de acuerdo a una razonada deliberación, debe ser calificado como natural desde el punto de vista zoológico. Conducta racional significa que el hombre, ante el hecho de que no puede satisfacer todos sus impulsos, deseos y apetitos, renuncia a la satisfacción de aquellos que considere menos urgentes. Con el fin de no poner en peligro el funcionamiento de la cooperación social, el hombre se ve obligado a abstenerse de satisfacer aquellos deseos cuya satisfacción impediría el establecimiento de las instituciones de la sociedad. No cabe duda de que tal renuncia es dolorosa. Sin embargo, el hombre ha hecho su elección. Ha renunciado a la satisfacción de ciertos deseos incompatibles con la vida social y ha dado prioridad a la satisfacción de los deseos que puede realizar sólo, o en una forma más abundante, dentro de un sistema de división del trabajo. Esta decisión no es irrevocable ni definitiva. La elección de los padres no afecta la libertad de elegir de los hijos. Ellos pueden revertir la resolución. Todos los días pueden proceder a la transvaloración de los valores y preferir la barbarie a la civilización, o, como dicen algunos autores, el alma al intelecto, los mitos a la razón, y la violencia a la paz. Pero deben elegir. Es imposible tener cosas incompatibles entre sí. (Human Action, pp. 171-72)
Ver sobre esto también Joseph T. Salerno, "Ludwig von Mises as Social Rationalist," Review of Austrian Economics 4 (1990).

6."En el marco de la cooperación social", escribe Mises, entre los miembros de la sociedad pueden surgir sentimientos de simpatía y de amistad y del sentido de pertenencia común. Estos sentimientos son la fuente de las más deliciosas y las más sublimes experiencias del hombre. Ellas son el adorno más preciado de la vida; levantan la especie animal "hombre" a la altura de una real existencia humana. Sin embargo, no son, como algunos han afirmado, los agentes que han dado lugar a las relaciones sociales. Son los frutos de la cooperación social, se desarrollan sólo dentro de su marco; no precedieron el establecimiento de relaciones sociales ni son la semilla de la que provienen. (Ibíd., p.l44).

"La atracción sexual mutua entre hombre y mujer", Mises explica, más adelante,

es inherente a la naturaleza animal del hombre y es independiente de cualquier pensamiento y especulación. Es permitido llamarla original, vegetativa, instintiva, o misteriosa; - Sin embargo, ni la cohabitación, ni lo que lo precede o lo que le sigue, genera cooperación social ni modos sociales de vida. Los animales también se unen en el apareamiento, pero no han desarrollado relaciones sociales. La vida familiar no es meramente el producto de la relación sexual. No es, de manera alguna, natural ni necesario que padres e hijos vivan juntos en la forma en que lo hacen en la familia. La relación del apareamiento no necesariamente resulta en una organización familiar. La familia humana es el resultado de pensar, planificar y actuar. Es este hecho lo que la diferencia radicalmente de los grupos de animales que llamamos per analogiam familias animales. (Ibid. p. L67)
7 Véase Murray N. Rothbard, "Freedom, Inequality, Primitivism, and the Division of Labor," en idem, Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays (Auburn, Ala: Instituto Ludwig von Mises, 2000).

8 Véase Wilhelm Mühlmann, Rassen, Ethnien, Kulturen. Moderne Ethnologie (Neuwied: Luchterhand, 1964), pp. 93 a 97. En general, aparte de los estratos superiores de la clase de los comerciantes, la mezcla racial o étnica pacífica suele restringirse a los miembros de la clase social alta, es decir, a los nobles y aristócratas. Por lo tanto, las familias menos étnica o racialmente puras son característicamente las principales dinastías reales.

9. Por ejemplo, Fernand Braudel ha dado la siguiente descripción del complejo patrón de separación espacial y de integración funcional y la correspondiente multiplicidad de jurisdicciones, separadas y en competencia, desarrolladas en los centros comerciales de la talla de Antioquía, durante el apogeo de la civilización islámica, entre los siglos VIII y XII: En el centro de la ciudad

estaba la Gran Mezquita, la del sermón semanal. Cerca estaba el bazar, es decir, el barrio de los comerciantes con sus calles y tiendas (el zoco) y su caravansares o almacenes, así como los baños públicos. Los artesanos se agrupaban concéntricamente, a partir de la Gran Mezquita: en primer lugar, los fabricantes y vendedores de perfumes e incienso, y luego las tiendas de venta de telas y alfombras, joyerías y tiendas de alimentos y, finalmente, los más humildes oficios: curtidores, zapateros, herreros, alfareros, talabarteros, tintoreros. Sus tiendas marcaban los bordes de la población. En principio, cada uno de estos oficios tenía su ubicación fija en todos los tiempos. Del mismo modo, el maghzen o cuartel del Príncipe, en principio, estaba situado en las afueras de la ciudad, lejos de motines o revueltas populares. Junto a ella, y bajo su protección, estaba el mellah o barrio judío. El mosaico se completa con una gran variedad de distritos residenciales, divididos por raza y religión: había cuarenta y cinco en Antioquía solamente. "La ciudad era un conglomerado de diferentes barrios, todos los cuales vivían bajo el temor de la masacre”. Así que los colonos occidentales, nunca, en ninguna parte prohijaron la segregación racial - así como tampoco en parte alguna la suprimieron. (Braudel, A History of Civilizations [Nueva York: Penguin Books, l995], p. 66).
10 Véase Otto Brunner, Sozialgeschichte Europas im Mittelalter (Gottingen: Vandenhoeck and Ruprecht, 1984), chap. 8; Henri Pirenne, Medieval Cities (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1969); Charles Tilly and Wim P. Blockmans, eds., Cities and the Rise of States in Europe, 1000 — 1800 (Boulder, Cob.: Westview Press, 1994); Boudewijn Bouckaert, "Between the Market and the State: The World of Medieval Cities," in Values and the Social Order , Vol.3, Voluntary versus Coercive Orders, Gerard Radnitzky, ed. (Aldershot, Reino Unido: Avebury, 1997). Por cierto, los tan denostados Guetos Judíos, que eran característicos de las ciudades europeas durante la Edad Media, no eran indicativos del reconocimiento de una situación de inferioridad jurídica de los Judíos o de discriminación contra los mismos. Por el contrario, el Gueto era un lugar donde los Judíos disfrutaban de completa autonomía y donde se aplicaba la ley rabínica. Véase sobre esto Guido Kisch, The Jews in Medieval Germany (Chicago: University of Chicago Press, 1942); also Erik Von Kuehrielt-Leddihn, "Hebrews and Christians," Rothbard - Rockwell Report 9, no. 4 (Abril, 1998).

11. Para un tratamiento sociológico de la primera etapa (pre-democrática) en el desarrollo de ciudades-estado, que se caracterizaban por un gobierno de patricios aristocráticos, fundado por las familias (clanes) y dividido según conflictos familiares, véase Max Weber, The City (New York: Free Press , 1958), cap. 3. Véase también la nota 16 infra.

12. Esta declaración relativa a la forma de gobierno en las grandes ciudades comerciales característicamente democrática - republicana - en lugar de monárquica - no debe ser malinterpretada como una simple propuesta empírico-histórica. De hecho, históricamente la formación de gobiernos es anterior al desarrollo de grandes centros comerciales. La mayoría de los gobiernos habían sido monárquicos o principescos, y cuando las grandes ciudades comerciales surgieron por primera vez, el poder de los reyes y príncipes típicamente también se extendió inicialmente a estas zonas urbanas recién desarrolladas. En su lugar, la afirmación anterior debería interpretarse como una proposición sociológica sobre la improbabilidad del origen endógeno del gobierno de reyes o príncipes sobre grandes centros comerciales con población étnicamente mixta, es decir, como una respuesta a una cuestión esencialmente hipotética y contra fáctica. Véase a este Max Weber, Soziologie, Analysen Weltgeschichtliche, Politik (Stuttgart: Kroener, 1964), pp. 41 a 42, quien señala que los reyes y nobles, aunque residían en las ciudades, no obstante, decididamente no eran reyes ni nobles de ciudad. Los centros de su poder descansaba fuera de las ciudades, en el campo, y el dominio que tenían sobre los grandes centros comerciales sólo era tenue. Por lo tanto, los primeros experimentos con formas de gobierno democráticas, republicanas, se produjeron característicamente en aquellas ciudades, que se habían desprendido, y ganado su independencia, de un entorno predominantemente monárquico y rural.

13 Sobre la competencia eliminativa y la tendencia inherente de los Estados hacia una centralización y hacia una expansión territorial - en última instancia, hasta el punto de la creación de un gobierno mundial - ver Democracy: The God That Failed, capítulos 5, 11 y 12.

14 Véase sobre esto Helmut Schoeck, Envy: A Theory of Social Behavior (New York: Harcourt, Brace and World, 1970); Rothbard, Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays; y esp. "Freedom, Inequality Primitivism, and the Division of Labor," en ibid.

15 Para un tratamiento sociológico de esta segunda etapa - democrática o "plebeya" - en el desarrollo del gobierno de las ciudades, basado y dirigido por clases y "conflictos de clase" (en lugar de clanes y conflictos familiares, como durante la etapa de desarrollo anterior de gobiernos de patricios), véase Max Weber, The City, cap. 4. A diferencia de gobierno de la ciudad patricia, el gobierno plebeyo, Weber hace observación importante, se caracteriza por

un concepto cambiado de la naturaleza de la Ley. El comienzo de la legislación es paralelo a la abolición del gobierno de los patricios. La legislación adoptaba inicialmente la forma de estatutos carismáticos por los aesymnetes [gobernantes que poseían poder supremo por un tiempo limitado]. Pero pronto fue aceptada la nueva creación de leyes permanentes. De hecho la nueva legislación por la ecclesia llegó a ser tan habitual como para producir un estado de flujo continuo. Pronto una administración puramente secular de la justicia se aplicó a las leyes o, en Roma, a las instrucciones del magistrado. La creación de leyes llegó a tal estado de fluidez que con el tiempo en Atenas, la pregunta anualmente iba dirigida a las personas si las leyes debían mantenerse vigentes o modificarse. Así se llegó a la premisa aceptada que la ley se crea artificialmente y que debe basarse en la aprobación de aquellos a quienes sea aplicable. (pp.170 - 71)
Asimismo, en las ciudades-estado medievales de Europa, el establecimiento "del gobierno del popolo tuvo similares consecuencias. También, produjo ediciones enormes de leyes de la ciudad y la codificación del derecho consuetudinario y las normas de la corte (derecho procesal) que producen un excedente de estatutos de todo tipo y un exceso de funcionarios "(p. 172). De la mano con el concepto cambiado de ley viene una diferente conducta política.

La justicia política del popolo con su sistema de espionaje oficial, su preferencia por las denuncias anónimas, los procedimientos inquisitoriales acelerados contra los magnates, y la prueba simplificada por "notoriedad", era la contraparte democrática de los juicios del Consejo de los Diez [aristocrático - patricio] en Venecia. Objetivamente el sistema popolo fue identificado por: la exclusión de su cargo de todos los miembros de las familias con un estilo de vida caballeresca; obligando a los notables con compromisos de buena conducta; colocando bajo fianza a todos los miembros de la familia de notables, el establecimiento de un ley penal especial para los delitos políticos de los magnates, especialmente insultar el honor de un miembro de la población, la prohibición a un noble de adquirir una propiedad limítrofe con la de un miembro de la población sin el consentimiento de este último. Dado que las familias nobles podían ser expresamente aceptadas como parte de la población, [sin embargo], incluso las oficinas del popolo eran casi siempre ocupadas por nobles. (Págs. 160-61)
16 Véase sobre esta tendencia Edward Banfield, The Unheavenly City Revisited (Boston: Little, Brown, 1974).

17 Véase a este Murray N. Rothbard, "The Great Women's Lib Issue: Setting it Straight," en Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays ; Michael Levin, Feminism and Liberty (New Brunswick, NJ: Transaction Publishers, 1987).

18 Véase Robert Nisbet, Prejudices: A Philosophical Dictionary (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1982), pp. 1-8, 110-17.

19 Véase a este Murray N. Rothbard, "Kid Lib", en Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays.

20 Véase sobre esto Allan C. Carlson, "What Has Government Done to Our Families?" Essays in Political Economy (Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute, 1991); Bryce J. Christensen, "The Family vs. the State", Essays in Political Economy (Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute, 1992).

21 Véase sobre esto Edward C. Banfield, "Present-Orientedness and Crime," en Assessing the Criminal, Randy E. Barnett y John Hagel, eds. (Cambridge, Mass.: Ballinger, 1977); David Walters, "Crime in the Welfare State," en Criminal Justice?: The Legal System vs. Individual Responsibility, Robert J. Bidinotto, ed. (Irvington-on-Hudson, NY: Foundation for Economic Education, 1994); también James Q. Wilson, Thinking About Crime (New York: Vintage Books, 1985).

23 Véase sobre esto Seymour W. Itzkoff, The Decline of Intelligence in America (Westport, Conn.: Praeger, 1994); idem, The Road to Equality: Evolution and Social Reality (Westport, Conn.: Praeger, 1992).



TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ

Friday, September 24, 2010

El “ciclo económico” tal como se explicaba en 1755

Mises Diario: Viernes, 24 de septiembre 2010

por Richard Cantillon

[ Tomado de An Essay on Economic Theory, traducido del Francés al Inglés por Chantal Saucier, editado por Mark Thornton]

Resumen: Cuando el banco nacional del gobierno infla la oferta de dinero mediante el aumento del suministro de billetes de banco, reduce la tasa de interés y puede aumentar el precio de las acciones. Este es un proceso corruptor, y al redimir los billetes, el precio de las acciones cae y puede dar lugar a "corridas" bancarias y al caos económico. Esto es lo que se conoce ahora como el "ciclo económico".

El Banco Nacional de Londres está compuesto de un gran número de accionistas quienes eligen una junta directiva para manejar sus operaciones. Su tarea principal consistía en hacer la distribución anual de las ganancias provenientes de los intereses sobre préstamos hechos con dinero de los depósitos bancarios. Más tarde la deuda pública, sobre la cual el Estado paga un interés anual, también se incorporaría a esta tarea.

A pesar de esta sólida base, una vez que el banco había desembolsado grandes sumas al Estado y los titulares de los billetes tuviesen la aprehensión de que el banco pudiera estar en dificultades, se producía una "corrida" bancaria, y los titulares de los billetes corrían en masa a retirar su dinero. Esta misma cosa ocurrió durante el colapso de la Compañía de los Mares del Sur en 1720.

Los refinamientos introducidos para apoyar el banco y limitar su descrédito fueron: establecer primero un número de empleados para contar el dinero de aquellos que traían los billetes; pagar grandes cantidades en monedas de seis peniques y chelines para ganar tiempo; [i] y pagar parcialmente a los tenedores individuales, especialmente a quienes habían estado esperando todo el día por su pago.

Sin embargo, las cantidades más considerables eran pagadas a los amigos, quienes las llevaban y secretamente las traían de vuelta al banco sólo para repetir la misma maniobra al día siguiente. De esta manera, el banco guardaba las apariencias y ganaba tiempo hasta que el pánico disminuyese. Pero cuando esto no era suficiente, el banco abría una suscripción de acciones, involucraba a gente confiable y solvente para que participaran como garantes de grandes sumas, a fin de mantener el crédito y la circulación de los billetes de banco.

Fue por este último refinamiento que el crédito del banco se mantuvo en 1720 cuando la Compañía de los Mares del Sur se derrumbó. Tan pronto como se sabía públicamente que personajes ricos y poderosos estaban en la lista de suscripción, la corrida contra el banco cesaba y los depósitos volvían como de costumbre.

Si un Ministro de Estado en Inglaterra, [ii], buscando reducir la tasa de interés, o por otras razones, aumenta el precio de la acciones públicas en Londres, y si tiene suficiente crédito con los directores del banco para llegar a emitir tal cantidad de billetes sin respaldo (bajo la obligación de indemnizarlos en caso de pérdida), pidiéndoles que utilicen esos billetes para comprar varios lotes de acciones públicas, el precio de estas acciones se incrementará debido a dichas operaciones.

Y aquellos que han vendido acciones, viendo que los altos precios continúen, tal vez se decidirán a volver a comprar a un precio superior al que vendieron, para no dejar sus billetes quietos, creyendo los rumores de que la tasa de interés iría a caer y que el precio de las acciones se elevaría más. Si varias personas imitan a los agentes de los bancos y compran estas acciones, con la esperanza de lucrarse como ellos, los fondos públicos se incrementarán en precio hasta el punto que el ministro desee. Y puede ocurrir que el banco hábilmente venda a un precio superior todas las acciones compradas a petición del ministro, y no sólo logrará una gran utilidad en ello, sino que además podrá retirar y cancelar todos los billetes que se emitieron en forma extraordinaria.

Si el banco por sí sólo hace que el precio de las acciones públicas suban mediante la compra, también hará que caiga cuando venda a fin de cancelar los billetes que emitió en forma extraordinaria. Sin embargo, muchas personas suelen seguir a los agentes del banco en sus operaciones y contribuyen a mantener un precio alto. Algunos quedan atrapados debido a que no entiende estas operaciones, en las que se encuentran un infinito número de refinamientos, o más bien de engaños, los cuales están por fuera del tema que hoy tratamos.

Es entonces evidente que un banco, con la complicidad de un administrador público, es capaz de elevar y sostener el precio de las acciones públicas, y reducir las tasas del interés estatal a conveniencia del administrador. Cuando estos pasos se dan con discreción, se puede pagar la totalidad de la deuda del estado. Pero estos refinamientos, que abren la puerta a la acumulación de grandes fortunas, rara vez se llevan a cabo para ventaja del Estado únicamente; quienes toman parte en este tipo de asuntos son generalmente corruptos.

El exceso de billetes fabricados y emitidos en estas ocasiones no incomodan la circulación ya que se utilizan para la compra y venta de acciones. No se utilizan para gastos del hogar ni se convierten a monedas de plata. Pero si algún tipo imprevisto de pánico o crisis lleva a los tenedores de los billetes a demandar monedas de plata en el banco, la bomba estalla y se descubre que estas son operaciones peligrosas.



Richard Cantillon (1680-1734) fue el padre de la economía moderna. Murray Rothbard lo llamó "uno de los personajes más fascinantes de la historia del pensamiento social o económico" y lo describió como "un comerciante irlandés afrancesado, banquero y aventurero que escribió el primer tratado de economía, anticipándose en más de cuatro décadas a la publicación de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith."

Cantillon se convirtió en millonario invirtiendo en la "Compañía del Mississippi" de John Law y predijo el estallido de la ahora infame burbuja del Mississippi. Se trasladó a Inglaterra, donde murió en un incendio, supuestamente iniciado por un cocinero que había despedido.

Este artículo es un extracto de la parte 3, capítulo 8 "De los refinamientos del Crédito de los Bancos Generales" en el libro Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General.


Notas

[i] Nota del Traductor: El banco estaba esencialmente sustituyendo los billetes por monedas de baja denominación con el fin de retrasar y desalentar la transacción.

[ii] Nota del Traductor: Cantillon se refiere probablemente a Robert Walpole, quien estaba en el Gabinete Inglés en aquel momento y quien se convertiría, a raíz del escándalo, en Primer Lord del Tesoro, Ministro de Hacienda, y Jefe de la Cámara de los Comunes. Fue el primer "Primer Ministro" de Inglaterra.


TRADUCIDO DEL INGLÉS POR RODRIGO DÍAZ