El Pais de España
TRIBUNA: MARIO VARGAS LLOSA 13/07/2008
El presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha sido el verdadero héroe de la liberación de Ingrid Betancourt y de otros 14 secuestrados por las FARC. Pocos le han reconocido ese mérito
La liberación de Ingrid Betancourt, junto con tres norteamericanos y 11 militares colombianos que llevaban muchos años como rehenes de las FARC, ha sido una hazaña de corte cinematográfico -la destreza, audacia y perfección del rescate hacía pensar en las proezas de Jack Bauer, el héroe de 24- por la que hay que felicitar, antes que a nadie, al presidente Álvaro Uribe, luego a su ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y a los anónimos oficiales de inteligencia de las Fuerzas Armadas de Colombia que la diseñaron y ejecutaron.
Esto parece obvio pero no lo es, pues cualquiera que haya ojeado la prensa y escuchado a los medios aquí en Europa en la última semana, diría que el verdadero héroe de la operación ha sido el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien, sin haber intervenido para nada en la Operación Jaque -así fue bautizado el salvamento-, salvo para obstruirla y demorarla, es quien hasta ahora le ha sacado mayor provecho publicitario. Pero, ya sabemos, la política y los políticos son así.
El rescate no sólo pone fin a los indescriptibles padecimientos a que fueron sometidos a lo largo de muchos años Ingrid Betancourt y sus compañeros de cautiverio en manos de la organización narcoterrorista en que se han convertido las FARC. Además, pone en evidencia la naturaleza criminal y sádica de esta guerrilla para la que hasta apenas ayer el presidente Chávez, de Venezuela, con amplios apoyos en América Latina y en Europa, pedía la legitimación política internacional y que fuera borrada de la lista de partidos, movimientos y grupúsculos terroristas en que aparece, en lugar prominente, en la Unión Europea, los Estados Unidos y la comunidad de países democráticos. Después de haber escuchado el testimonio de la propia Ingrid Betancourt sobre las condiciones en que transcurrió su cautiverio y la conducta y actitudes de sus verdugos, esperemos que nadie -nadie que no sea imbécil o cómplice, se entiende- pretenda todavía presentar a las FARC como un romántico movimiento de idealistas que ha tomado las armas para luchar por la justicia y la igualdad de los colombianos.
Pero la conclusión política más importante que se desprende de la Operación Jaque es la lucidez de visión y el coraje de ese gran estadista latinoamericano que es Álvaro Uribe, el primer gobernante colombiano que, enfrentándose para ello no sólo a sus naturales enemigos -la guerrilla terrorista, el extremismo antidemocrático, los comunistas, Cuba, la Venezuela de Chávez y la internacional de tontos útiles al servicio de la revolución para América Latina-, sino también a los gobiernos y partidos democráticos de buena parte del mundo que lo demonizaron y acosaron sin descanso todos estos años, ha demostrado en los últimos meses que las FARC no eran invencibles, ni siquiera populares, y que podían ser militarmente derrotadas, con el beneplácito y la resuelta colaboración del pueblo colombiano. No es de extrañar que Uribe, cuya discreción y casi mudez luego del rescate han sido casi totales, a diferencia del aprovechamiento frenético que ha hecho de él el mandatario francés, goce ahora de un 90% de popularidad, seguramente el más alto porcentaje de respaldo a un gobernante democrático en el mundo entero.
En las decenas de artículos y comentarios que he visto, leído u oído en la prensa a lo largo de la semana referidos a la liberación de Ingrid Betancourt, no he visto uno solo que recuerde la insolencia y la insistencia con que el Gobierno francés exigió al mandatario colombiano que evitara las acciones militares contra las FARC, y que diera muestras de apaciguamiento y buena voluntad contra la pandilla de asesinos, torturadores, secuestradores y narcotraficantes que anida bajo esas siglas, incluso liberando a uno de sus jerarcas, y las simpatías que mereció en la comunidad internacional la intromisión del presidente Chávez, de Venezuela, y sus afirmaciones de que sólo él era capaz de conseguir la liberación de los rehenes en manos de las FARC (sus amigos y cómplices, como demostraron los ordenadores capturados en el campamento de Raúl Reyes).
Nadie se acuerda ya, por lo visto, de que el Parlamento Europeo perpetró la ignominia, hace muy pocos años, de recibir al presidente Uribe con un bosque de carteles de vituperios en manos de diputados socialistas, comunistas y hasta algunos liberales, como a un enemigo de los derechos humanos, y que Al Gore, cuando era vicepresidente de Estados Unidos, se negó a reunirse con él, alegando la misma razón. América Latina ha servido siempre a politicastros europeos y norteamericanos, y buen número de intelectuales, supuestamente demócratas, para darse un disfraz progre y una buena conciencia revolucionaria sin riesgo alguno. Es verdad que la capacidad del extremismo antidemocrático de izquierda para desacreditar y satanizar a sus adversarios es casi infinito, y, por ello, buen número de gobernantes y políticos latinoamericanos, temerosos de ser víctimas de esas campañas de desprestigio montados por la extrema izquierda, ceden y se dejan manipular y paralizar por unas supuestas fuerzas populares que, a menudo, como las FARC, resultan ser, a la postre, unos gigantes con pies de barro.
El presidente Álvaro Uribe no pertenece a esa clase de políticos acomodaticios, pusilánimes y sin principios que tanto abundan en América Latina. Desde que asumió el gobierno, dejó muy en claro que, en nombre de la legalidad y de la democracia, se enfrentaría a la guerrilla terrorista con resolución, a la vez que dejándole siempre una puerta abierta para negociar su rendición. Las fantásticas campañas lanzadas contra él en Colombia y en el exterior, y los atentados contra su vida, no lo hicieron cambiar un milímetro en esta línea de conducta que, muy pronto, fueron haciendo suyos sectores cada vez más amplios de la sociedad colombiana, a medida que, como resultado de aquella política, el Estado recuperaba las carreteras y regiones enteras del país, y un sentimiento de esperanza echaba raíces en la población. La Operación Jaque es la culminación de aquel progreso en la lucha contra la barbarie y el terror, y un ejemplo de lo que debe ser la conducta de un gobernante democrático frente a quienes han desatado una guerra a muerte contra la democracia y la libertad.
La lucha de Uribe contra el terror se ha llevado a cabo sin menoscabar en lo más mínimo la libertad de prensa, la independencia del poder judicial, la oposición parlamentaria y extraparlamentaria, y haciendo al mismo tiempo un esfuerzo continuo para desarmar a las fuerzas paramilitares y combatir la corrupción, muy extendida por desgracia en el aparato político y estatal, y aun en su propio entorno. Aunque ha habido errores y fallos, también en estos campos el progreso ha sido considerable, como lo comprueba cualquiera que vaya a Colombia y viaje por el país y hable con la gente, y lo haga con el espíritu abierto y sin prejuicios. Yo lo he hecho, varias veces en estos años, y cada vez tuve la impresión de que había un avance considerable y que no sólo la esperanza, también las instituciones y la economía mejoraban y las FARC retrocedían. Por eso me parecía una injusticia atroz que el gobernante democrático que con más talento y valentía defendía la libertad en América Latina tuviera en la escena internacional menos consideración y respeto que demagogos pintorescos y ruinosos para sus países como Evo Morales o Hugo Chávez.
¿Cambiarán ahora las cosas? Confiemos en que, por lo menos, algunos ingenuos abran los ojos y entiendan de veras lo que pasa en Colombia. Que la liberación de Ingrid Betancourt y sus 14 compañeros de martirio no fue una casualidad ni un milagro, sino consecuencia de una política inteligente, audaz y firme en defensa de la libertad. La única que corresponde a un gobierno democrático que no quiere suicidarse y entregar a su país al absolutismo y al terror.
¿Qué ocurrirá ahora? Si quisiera reelegirse por tercera vez, Uribe lo conseguiría con absoluta facilidad. Esperemos que no lo haga y que se retire al término de su mandato, para que no se diga de él que la codicia de poder enturbió la formidable tarea que ha realizado. Ahora ya sabe que sí hay en Colombia quien puede reemplazarlo con éxito en la política que ha llevado a cabo. Juan Manuel Santos, su ministro de Defensa, ha sido, en todo este tiempo, un colaborador, leal y tan firme como él en el objetivo por alcanzar, que es la pacificación de Colombia y el fortalecimiento de su democracia. Ambos están ahora más cerca que nunca en las últimas décadas.
"Lejos de producir civilización, la realidad de los impuestos es algo muy diferente. La tributación hace a la sociedad menos eficiente, menos estable, y más pobre, mientras que proporciona al estado la capacidad de librar guerras, encarcelar a millones de ciudadanos por pequeños delitos no violentos, y regular todos los aspectos de la vida de los contribuyentes."
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Tuesday, July 15, 2008
Tuesday, April 08, 2008
Pablo Toro - Mi personaje inolvidable
4 Abril 2008
In Memoriam - Pablo Toro Pinzón
Entre Copas y Entre Mesas
por Hugo Sabogal
Difícil encontrar seres humanos con tal profusión de calidez y amor por las oportunidades de la vida como este hombre de antigua estirpe agrícola e industrial caldense (responsable de marcas como fósforos El Rey), que descolló como estudiante y como empresario, pero quizás más, como padre y amigo.
Arquitecto e ingeniero mecánico de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, estuvo vinculado a algunos de los más grandes proyectos industriales de la actividad emblemática colombiana. Fue, por ejemplo, uno de los cerebros del montaje de la planta de café liofilizado de la Federación Nacional de Cafeteros, en Chinchiná, Caldas, una de las más grandes y modernas de su tipo en el mundo. Sus conocimientos en esta área lo llevaron después a crear Foodex, un emprendimiento privado del mismo tipo, dedicado a la elaboración de alimentos instantáneos de calidad global.
Con el mismo empeño con que creó y acompañó estos y otros proyectos, también dio vida a otra de sus pasiones: el vino. Con paciencia y esmero se dedicó a encontrar en Colombia un lugar apto donde el clima y el suelo le permitieran plantar vides para vinos finos en un país con escasa tradición en este campo. Y lo encontró, junto con su esposa, Gabriela, entre Villa de Leyva y Santa Sofía, en un recodo donde la parra mostró sentirse a gusto, pese a las dificultades impuestas por el trópico. Bautizó este pequeño oasis con el nombre de Ain Karim, como tributo a la ciudad de Judá, donde vivió María. Tras plantar sus primeras cepas de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Cabernet Sauvignon, se sobrepuso a un primer fracaso al no haber podido acertar en la correcta orientación de las plantas con respecto al Sol. Tuvo entonces que arrancar y replantar el viñedo. Pero no se rindió.Es más: se trasladó, en edad madura, a California, donde atendió, en la Universidad de Davis, un diplomado de enología, guiado por algunos de los más célebres profesores de ese centro, considerado el templo académico de la vitivinicultura del continente americano. Las 38.000 parras que finalmente se acomodaron a estas tierras secas del altiplano cundiboyacense terminaron generando 5.000 litros de vino en cada una de las dos vendimias anuales: una odisea, dados los imponderables de clima y suelo.Casi todos los fines de semana se le veía trabajar, tijera en mano, podando y cuidando cada una de sus vides, a las que conocía como si fueran personas. Luego pasaba largas horas en el laboratorio, ajustando procesos para fermentar, añejar y embotellar como exigían las normas. Botellas en mano, visitó casas comercializadoras para colocar su producto, y logró abrirse paso en un denso mercado, dominado por grandes firmas suramericanas y europeas. Hasta consiguió exportar su Marqués de Villa de Leyva a Nueva York.Consciente de la necesidad de elevar cada vez más la calidad de sus productos, había emprendido en los últimos años una intensa tarea de perfeccionamiento del trabajo ya logrado, y en eso estaba cuando una enfermedad –que había mantenido controlada durante años– fue amilanando su fortaleza de roble. Pablo Toro Pinzón, quien acaba de ingresar con honores a la verdadera Viña del Señor, nos ha dejado un enorme vacío con su partida. Nos dejó la lección de que nada es imposible. Porque igual que hicieron con anterioridad productores de Tarija, en Bolivia, y en el estado de Lara, en Venezuela, Toro intentó demostrar que el trópico puede ofrecer un estilo particular de vinos partiendo de las variedades europeas, si se trabaja con amor y constancia. Por ahora, el reto de elaborar un “vino colombiano” se mantendrá en cabeza de otros dos resueltos hombres como Marco Quijano (del Marqués de Punta Larga, en Nobsa) y Joachim Herzberg (de Vinícola Guananí, en Villa de Leyva), ambos en Boyacá.Sin duda, todos los que nos movemos al ritmo de la milenaria pasión del vino extrañaremos a este ser humano excepcional. Mi solidaridad con Gabriela, Pedro, Amelia, Ana María, Catalina, Guillermo y Juan Pablo, quienes, junto con su esposo y padre, me abrieron las puertas de su casa para compartir con él momentos inolvidables.www.hugosabogal.com
Tomado de EL ESPECTADOR
In Memoriam - Pablo Toro Pinzón
Entre Copas y Entre Mesas
por Hugo Sabogal
Difícil encontrar seres humanos con tal profusión de calidez y amor por las oportunidades de la vida como este hombre de antigua estirpe agrícola e industrial caldense (responsable de marcas como fósforos El Rey), que descolló como estudiante y como empresario, pero quizás más, como padre y amigo.
Arquitecto e ingeniero mecánico de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, estuvo vinculado a algunos de los más grandes proyectos industriales de la actividad emblemática colombiana. Fue, por ejemplo, uno de los cerebros del montaje de la planta de café liofilizado de la Federación Nacional de Cafeteros, en Chinchiná, Caldas, una de las más grandes y modernas de su tipo en el mundo. Sus conocimientos en esta área lo llevaron después a crear Foodex, un emprendimiento privado del mismo tipo, dedicado a la elaboración de alimentos instantáneos de calidad global.
Con el mismo empeño con que creó y acompañó estos y otros proyectos, también dio vida a otra de sus pasiones: el vino. Con paciencia y esmero se dedicó a encontrar en Colombia un lugar apto donde el clima y el suelo le permitieran plantar vides para vinos finos en un país con escasa tradición en este campo. Y lo encontró, junto con su esposa, Gabriela, entre Villa de Leyva y Santa Sofía, en un recodo donde la parra mostró sentirse a gusto, pese a las dificultades impuestas por el trópico. Bautizó este pequeño oasis con el nombre de Ain Karim, como tributo a la ciudad de Judá, donde vivió María. Tras plantar sus primeras cepas de Chardonnay, Sauvignon Blanc y Cabernet Sauvignon, se sobrepuso a un primer fracaso al no haber podido acertar en la correcta orientación de las plantas con respecto al Sol. Tuvo entonces que arrancar y replantar el viñedo. Pero no se rindió.Es más: se trasladó, en edad madura, a California, donde atendió, en la Universidad de Davis, un diplomado de enología, guiado por algunos de los más célebres profesores de ese centro, considerado el templo académico de la vitivinicultura del continente americano. Las 38.000 parras que finalmente se acomodaron a estas tierras secas del altiplano cundiboyacense terminaron generando 5.000 litros de vino en cada una de las dos vendimias anuales: una odisea, dados los imponderables de clima y suelo.Casi todos los fines de semana se le veía trabajar, tijera en mano, podando y cuidando cada una de sus vides, a las que conocía como si fueran personas. Luego pasaba largas horas en el laboratorio, ajustando procesos para fermentar, añejar y embotellar como exigían las normas. Botellas en mano, visitó casas comercializadoras para colocar su producto, y logró abrirse paso en un denso mercado, dominado por grandes firmas suramericanas y europeas. Hasta consiguió exportar su Marqués de Villa de Leyva a Nueva York.Consciente de la necesidad de elevar cada vez más la calidad de sus productos, había emprendido en los últimos años una intensa tarea de perfeccionamiento del trabajo ya logrado, y en eso estaba cuando una enfermedad –que había mantenido controlada durante años– fue amilanando su fortaleza de roble. Pablo Toro Pinzón, quien acaba de ingresar con honores a la verdadera Viña del Señor, nos ha dejado un enorme vacío con su partida. Nos dejó la lección de que nada es imposible. Porque igual que hicieron con anterioridad productores de Tarija, en Bolivia, y en el estado de Lara, en Venezuela, Toro intentó demostrar que el trópico puede ofrecer un estilo particular de vinos partiendo de las variedades europeas, si se trabaja con amor y constancia. Por ahora, el reto de elaborar un “vino colombiano” se mantendrá en cabeza de otros dos resueltos hombres como Marco Quijano (del Marqués de Punta Larga, en Nobsa) y Joachim Herzberg (de Vinícola Guananí, en Villa de Leyva), ambos en Boyacá.Sin duda, todos los que nos movemos al ritmo de la milenaria pasión del vino extrañaremos a este ser humano excepcional. Mi solidaridad con Gabriela, Pedro, Amelia, Ana María, Catalina, Guillermo y Juan Pablo, quienes, junto con su esposo y padre, me abrieron las puertas de su casa para compartir con él momentos inolvidables.www.hugosabogal.com
Tomado de EL ESPECTADOR
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Vida y Muerte
Friday, April 04, 2008
Guerrillero de las Farc se entregó a las autoridades con dos secuestrados que tenía a cargo
Tomado del Diario El Tiempo
La deserción se produjo en el departamento de Nariño, informaron este viernes fuentes humanitarias regionales.
El defensor del Pueblo en Nariño, Álvaro Vallejo, dijo a la radio RCN que el rebelde desertó este jueves en una zona rural de Pasto.
Los liberados, que no estaban en el grupo de rehenes con fines de canje, son John Jairo Perea Varela y Juan Carlos Bernal, y habían sido hecho cautivos hace dos años y medio en los departamentos del Guaviare y el Valle del Cauca, respectivamente, según la versión.
Se trata de "funcionarios de una multinacional", dijo un corresponsal de la radio en Pasto, y apuntó que eran mantenidos cautivos en el Caquetá, departamento selvático en el sur colombiano y cercano al de Nariño.
"Fue una entrega voluntaria que realizó la persona que los tenía custodiados", explicó el defensor del Pueblo en Nariño tras advertir que su participación se derivó de una solicitud que le hicieron familiares de los cautivos y el guerrillero, a quien no identificó.
Vallejo dijo que "tuvimos una participación estrictamente humanitaria para garantizar que el retorno a la libertad de estas personas secuestradas se pudiera cumplir con las mejores condiciones de seguridad".
La entrega de ambos secuestrados se formalizó en un templo católico rural de Pasto, ciudad a la que luego fueron trasladados los liberados, donde fueron sometidos a un reconocimiento preliminar médico.
El defensor regional del Pueblo dijo que los informes que le fueron facilitados indican que, en términos generales, la salud de Perea y Bernal "es buena".
La misión fue confirmada en Bogotá por el defensor nacional del Pueblo, Vólmar Pérez, quien indicó que está pendiente la entrega del desertor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) a las autoridades.
Esta puesta en libertad de secuestrados con fines económicos por parte de un guerrillero es la primera que se registra en Colombia y se presenta pocas semanas después de que el presidente Álvaro Uribe anunciara la creación de un fondo de cien millones de dólares para recompensar a rebeldes que se entreguen con cautivos.
Con EFE
La deserción se produjo en el departamento de Nariño, informaron este viernes fuentes humanitarias regionales.
El defensor del Pueblo en Nariño, Álvaro Vallejo, dijo a la radio RCN que el rebelde desertó este jueves en una zona rural de Pasto.
Los liberados, que no estaban en el grupo de rehenes con fines de canje, son John Jairo Perea Varela y Juan Carlos Bernal, y habían sido hecho cautivos hace dos años y medio en los departamentos del Guaviare y el Valle del Cauca, respectivamente, según la versión.
Se trata de "funcionarios de una multinacional", dijo un corresponsal de la radio en Pasto, y apuntó que eran mantenidos cautivos en el Caquetá, departamento selvático en el sur colombiano y cercano al de Nariño.
"Fue una entrega voluntaria que realizó la persona que los tenía custodiados", explicó el defensor del Pueblo en Nariño tras advertir que su participación se derivó de una solicitud que le hicieron familiares de los cautivos y el guerrillero, a quien no identificó.
Vallejo dijo que "tuvimos una participación estrictamente humanitaria para garantizar que el retorno a la libertad de estas personas secuestradas se pudiera cumplir con las mejores condiciones de seguridad".
La entrega de ambos secuestrados se formalizó en un templo católico rural de Pasto, ciudad a la que luego fueron trasladados los liberados, donde fueron sometidos a un reconocimiento preliminar médico.
El defensor regional del Pueblo dijo que los informes que le fueron facilitados indican que, en términos generales, la salud de Perea y Bernal "es buena".
La misión fue confirmada en Bogotá por el defensor nacional del Pueblo, Vólmar Pérez, quien indicó que está pendiente la entrega del desertor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) a las autoridades.
Esta puesta en libertad de secuestrados con fines económicos por parte de un guerrillero es la primera que se registra en Colombia y se presenta pocas semanas después de que el presidente Álvaro Uribe anunciara la creación de un fondo de cien millones de dólares para recompensar a rebeldes que se entreguen con cautivos.
Con EFE
Saturday, March 29, 2008
ARTICULO DE CARLOS CASTILLO CARDONA EN SU COLUMNA DE "EL TIEMPO"
Refleja el sentir de muchas personas que rechazamos la intolerancia y el fundamentalismo.
NO ENGAÑARSE
Ineficiencia o Piedad
Si lo secuestran, ¿a quién acudiría: al Gobierno o a Piedad Córdoba?
Si tuviese la mala fortuna de caer en manos de las Farc, ¿usted preferiría acudir para su liberación al gobierno nacional, con Álvaro Uribe de presidente, o recurrir a las gestiones de personas como Piedad Córdoba? Le hago la pregunta a usted, que hace parte de los que han apilado una montaña de insultos, amenazas y maldiciones que caen sobre esta senadora, colombiana de buena fe.
No sé si usted ha tenido el valor de oír ese programa de radio Caracol, Las voces del secuestro, en el que, de noche y hasta la madrugada, los parientes de secuestrados envían al aire, incontrolado y azaroso, los mensajes que esperan que alguien reciba en la mitad de la selva, en un cambuche inhumano, seguramente encadenado a las patas de un camastro. Con angustia, con la voz entrecortada, leen o improvisan sus mensajes, como un náufrago que lanza al océano un mensaje en una botella. Allí hablan los esposos, los padres, los hijos y los nietos. A veces, algún amigo. Muestran, sin quererlo, que su esperanza está debilitada, especialmente cuando ruegan a las Farc (que deben morirse de la risa) el envío de alguna prueba de la supervivencia de sus parientes secuestrados, que atiendan sus enfermedades, que respeten su vida.
Como los parientes de los secuestrados se sienten abandonados de todos, usualmente piden la protección de Dios, que tampoco se ha mostrado muy generoso con eso de la liberación de secuestrados. Estoy seguro de que usted, que tanto desbarra de Piedad, no tiene a algún ser amado en manos de las Farc o del Eln. Creo que es necesario que reflexione un poco, porque si usted estuviera en esas condiciones comprendería que la falta de acuerdo humanitario y las amenazas no ejecutadas de rescate del Gobierno y sus adjetivaciones insultantes de nada han servido en estos largos cinco, casi seis años, del presidente Uribe. Que pueden ser seis más. Tampoco sirvió la presidencia boba de Pastrana, también ineficiente en estrategias y acciones. Son muy pocos los que han sido rescatados por las armas. Entre ellos la Chiva Cortés, pero vaya y pregúntele cómo explica el milagro de no morir asesinado o por una bala perdida en un ataque sorpresivo del Ejército.
Si usted tuviera a alguien secuestrado sabría que no importan las palabras sino las acciones. Si Piedad Córdoba no insulta a los secuestradores, no necesariamente se debe a que los tiene en alta estima. ¿No será porque si uno tiene que negociar, no insulta ni amenaza? Si usted estuviera en vilo, no le diría vendepatrias, aliada de las Farc o una chavista enamorada. Usted reflexionaría y comprendería mejor, en vez de insultar a tontas y a locas. Tampoco criticaría a los parientes de los secuestrados que no participan en marchas. Pensaría, con razón, que las Farc, conociéndolas como las conoce el país, se ensañarían con los secuestrados y los pondrían en condiciones más inhumanas de las extremas que ya tienen. Tampoco diría usted, como lo dice un general de la república, que la mamá de Íngrid ha sobrevalorado a su hija y que por ello sigue presa. No afirmaría que la Betancourt dio papaya, se expuso solo por su vanidad, y que bien merecido lo tiene. Tampoco juraría usted que el Presidente no puede ceder porque estimula otros secuestros. Eso solo es un argumento para justificar la incompetencia del Gobierno.
No se engañe usted, ni se justifique diciendo que soy de las Farc o me volví mamerto. Yo estoy totalmente en contra de la violencia ejercida contra gente inerme e inocente. Tampoco soy incondicional de las actitudes de Piedad, ni de algunos de sus discursos salidos de tono. Pero no creo aceptable que muchos colombianos, víctimas de la ceguera, la insensibilidad y el prejuicio, fruto de la ignorancia, se vayan en contra de Piedad Córdoba por las gestiones a las que muchos de los parientes de los secuestrados se aferran como la última tabla de salvación.
NO ENGAÑARSE
Ineficiencia o Piedad
Si lo secuestran, ¿a quién acudiría: al Gobierno o a Piedad Córdoba?
Si tuviese la mala fortuna de caer en manos de las Farc, ¿usted preferiría acudir para su liberación al gobierno nacional, con Álvaro Uribe de presidente, o recurrir a las gestiones de personas como Piedad Córdoba? Le hago la pregunta a usted, que hace parte de los que han apilado una montaña de insultos, amenazas y maldiciones que caen sobre esta senadora, colombiana de buena fe.
No sé si usted ha tenido el valor de oír ese programa de radio Caracol, Las voces del secuestro, en el que, de noche y hasta la madrugada, los parientes de secuestrados envían al aire, incontrolado y azaroso, los mensajes que esperan que alguien reciba en la mitad de la selva, en un cambuche inhumano, seguramente encadenado a las patas de un camastro. Con angustia, con la voz entrecortada, leen o improvisan sus mensajes, como un náufrago que lanza al océano un mensaje en una botella. Allí hablan los esposos, los padres, los hijos y los nietos. A veces, algún amigo. Muestran, sin quererlo, que su esperanza está debilitada, especialmente cuando ruegan a las Farc (que deben morirse de la risa) el envío de alguna prueba de la supervivencia de sus parientes secuestrados, que atiendan sus enfermedades, que respeten su vida.
Como los parientes de los secuestrados se sienten abandonados de todos, usualmente piden la protección de Dios, que tampoco se ha mostrado muy generoso con eso de la liberación de secuestrados. Estoy seguro de que usted, que tanto desbarra de Piedad, no tiene a algún ser amado en manos de las Farc o del Eln. Creo que es necesario que reflexione un poco, porque si usted estuviera en esas condiciones comprendería que la falta de acuerdo humanitario y las amenazas no ejecutadas de rescate del Gobierno y sus adjetivaciones insultantes de nada han servido en estos largos cinco, casi seis años, del presidente Uribe. Que pueden ser seis más. Tampoco sirvió la presidencia boba de Pastrana, también ineficiente en estrategias y acciones. Son muy pocos los que han sido rescatados por las armas. Entre ellos la Chiva Cortés, pero vaya y pregúntele cómo explica el milagro de no morir asesinado o por una bala perdida en un ataque sorpresivo del Ejército.
Si usted tuviera a alguien secuestrado sabría que no importan las palabras sino las acciones. Si Piedad Córdoba no insulta a los secuestradores, no necesariamente se debe a que los tiene en alta estima. ¿No será porque si uno tiene que negociar, no insulta ni amenaza? Si usted estuviera en vilo, no le diría vendepatrias, aliada de las Farc o una chavista enamorada. Usted reflexionaría y comprendería mejor, en vez de insultar a tontas y a locas. Tampoco criticaría a los parientes de los secuestrados que no participan en marchas. Pensaría, con razón, que las Farc, conociéndolas como las conoce el país, se ensañarían con los secuestrados y los pondrían en condiciones más inhumanas de las extremas que ya tienen. Tampoco diría usted, como lo dice un general de la república, que la mamá de Íngrid ha sobrevalorado a su hija y que por ello sigue presa. No afirmaría que la Betancourt dio papaya, se expuso solo por su vanidad, y que bien merecido lo tiene. Tampoco juraría usted que el Presidente no puede ceder porque estimula otros secuestros. Eso solo es un argumento para justificar la incompetencia del Gobierno.
No se engañe usted, ni se justifique diciendo que soy de las Farc o me volví mamerto. Yo estoy totalmente en contra de la violencia ejercida contra gente inerme e inocente. Tampoco soy incondicional de las actitudes de Piedad, ni de algunos de sus discursos salidos de tono. Pero no creo aceptable que muchos colombianos, víctimas de la ceguera, la insensibilidad y el prejuicio, fruto de la ignorancia, se vayan en contra de Piedad Córdoba por las gestiones a las que muchos de los parientes de los secuestrados se aferran como la última tabla de salvación.
Ay de los disidentes en un país unanimista
HERNANDO SALAZAR PALACIO
29 de Marzo 2008
A pesar de que Colombia se declara democrática, y de que hay gente que saca pecho diciendo que aquí no hay dictaduras desde hace 50 años, todo indica que esta sociedad es cada vez menos tolerante, lo cual es contradictorio.
Me explico. Somos una 'democracia', pero los unanimistas de estos tiempos, que son tantos y tan ruidosos, no aceptan el disenso.
En realidad lo 'aceptan', pero en porciones 'homeopáticas', es decir, de tal forma que las voces en contra de la opinión única sean mesuradas, controladas y que no molesten. Mejor dicho, que no se sientan. Que haya oposición, pero poquita.
Si no es así, esos unanimistas quieren y están dispuestos a 'quemar vivos' a los disidentes.
En esas condiciones, casi no hay espacio para el disenso, que es un ingrediente fundamental de la democracia, entendida como lo que es: un concierto de contradicciones.
Eso es más o menos lo que viene pasando en esta Colombia democrática con la senadora Piedad Córdoba.
En la marcha del 4 de febrero contra las FARC vi carteles en Bogotá que llamaban "apátrida" a la senadora.
En Facebook he encontrado expresiones impublicables sobre la política liberal. En Internet ha circulado una falsa carátula de la revista Soho con un montaje de la senadora que es, francamente, oprobioso, además un fotomontaje de ella en compañía del presidente Hugo Chávez, de Venezuela.
Ese odio parece ser la retribución que los unanimistas le están dando a Córdoba por haber logrado la liberación de seis de los secuestrados que tenían las FARC desde hace años.
Hay que decirlo sin rodeos: Clara Rojas, Consuelo González, Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Jorge Eduardo Gechem y Orlando Beltrán están libres gracias a los buenos oficios de Córdoba y del presidente Hugo Chávez.
Que uno comparta o no lo que dicen y hacen Córdoba y Chávez es otra cosa.
Pero odiar como algunos sectores están odiando a Piedad Córdoba deja mucho que desear de esta sociedad tan "civilizada", donde paramilitares degüellan niños para que no sean guerrilleros cuando grandes o donde la guerrilla condena a prisión perpetua a los secuestrados y los mantiene como animales.
Ese odio expresa que aquí muchos no toleran la locuacidad de Córdoba, que, a veces, la hace ser imprudente e irreflexiva.
Pero otra cosas es querer crucificarla a base de infamias y especies, como las que se vienen escuchando desde hace algún tiempo.
La democracia es ruidosa e implica la confrontación de ideas, siempre y cuando no resolvamos las controversias en la hoguera ni a bala.
Eso no lo pudimos aprender en el siglo pasado, cuando comenzamos a matarnos. ¡Y no hemos parado!
Aquí unos sectores muy poderosos no han podido entender que la oposición tiene derecho a existir y que la batalla es a voto limpio, en vez de los machetes, las balas y las motosierras.
Y aquí otros radicales de la oposición tampoco han entendido que el poder se consigue con los votos, no con los fusiles ni las presiones armadas.
En medio de la confusión, ha hecho carrera la especie de que todo aquel que se opone al gobierno municipal, departamental o nacional hay que eliminarlo porque inmediatamente se relaciona con los que hacen oposición con las armas. Y esa es una trampa absolutamente macabra que termina por minar más la débil democracia colombiana.
29 de Marzo 2008
A pesar de que Colombia se declara democrática, y de que hay gente que saca pecho diciendo que aquí no hay dictaduras desde hace 50 años, todo indica que esta sociedad es cada vez menos tolerante, lo cual es contradictorio.
Me explico. Somos una 'democracia', pero los unanimistas de estos tiempos, que son tantos y tan ruidosos, no aceptan el disenso.
En realidad lo 'aceptan', pero en porciones 'homeopáticas', es decir, de tal forma que las voces en contra de la opinión única sean mesuradas, controladas y que no molesten. Mejor dicho, que no se sientan. Que haya oposición, pero poquita.
Si no es así, esos unanimistas quieren y están dispuestos a 'quemar vivos' a los disidentes.
En esas condiciones, casi no hay espacio para el disenso, que es un ingrediente fundamental de la democracia, entendida como lo que es: un concierto de contradicciones.
Eso es más o menos lo que viene pasando en esta Colombia democrática con la senadora Piedad Córdoba.
En la marcha del 4 de febrero contra las FARC vi carteles en Bogotá que llamaban "apátrida" a la senadora.
En Facebook he encontrado expresiones impublicables sobre la política liberal. En Internet ha circulado una falsa carátula de la revista Soho con un montaje de la senadora que es, francamente, oprobioso, además un fotomontaje de ella en compañía del presidente Hugo Chávez, de Venezuela.
Ese odio parece ser la retribución que los unanimistas le están dando a Córdoba por haber logrado la liberación de seis de los secuestrados que tenían las FARC desde hace años.
Hay que decirlo sin rodeos: Clara Rojas, Consuelo González, Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Jorge Eduardo Gechem y Orlando Beltrán están libres gracias a los buenos oficios de Córdoba y del presidente Hugo Chávez.
Que uno comparta o no lo que dicen y hacen Córdoba y Chávez es otra cosa.
Pero odiar como algunos sectores están odiando a Piedad Córdoba deja mucho que desear de esta sociedad tan "civilizada", donde paramilitares degüellan niños para que no sean guerrilleros cuando grandes o donde la guerrilla condena a prisión perpetua a los secuestrados y los mantiene como animales.
Ese odio expresa que aquí muchos no toleran la locuacidad de Córdoba, que, a veces, la hace ser imprudente e irreflexiva.
Pero otra cosas es querer crucificarla a base de infamias y especies, como las que se vienen escuchando desde hace algún tiempo.
La democracia es ruidosa e implica la confrontación de ideas, siempre y cuando no resolvamos las controversias en la hoguera ni a bala.
Eso no lo pudimos aprender en el siglo pasado, cuando comenzamos a matarnos. ¡Y no hemos parado!
Aquí unos sectores muy poderosos no han podido entender que la oposición tiene derecho a existir y que la batalla es a voto limpio, en vez de los machetes, las balas y las motosierras.
Y aquí otros radicales de la oposición tampoco han entendido que el poder se consigue con los votos, no con los fusiles ni las presiones armadas.
En medio de la confusión, ha hecho carrera la especie de que todo aquel que se opone al gobierno municipal, departamental o nacional hay que eliminarlo porque inmediatamente se relaciona con los que hacen oposición con las armas. Y esa es una trampa absolutamente macabra que termina por minar más la débil democracia colombiana.
Saturday, January 26, 2008
Una buena descripción de Gobierno
Otraparte, enero 26 de 2008
El presente es el discurso de inauguración del Primer Congreso de Escritores Colombianos, pronunciado el 30 de septiembre de 1998 en el auditorio de Comfama, en Medellín, ante el vicepresidente de la república, Gustavo Bell.
Por Fernando Vallejo
Señor vicepresidente, señora directora de Comfama, amigos escritores:
Que cada quien hable por sí mismo, en nombre propio, y diga lo que tenga que decir que el hombre nace solo y se muere solo y para eso estamos en Colombia donde por lo menos, en medio de este desastre, somos libres de irnos y volver cuando queramos, y de decir y escribir y opinar lo que queramos, así después nos maten. ¡Y qué importa! Una libertad de semejante magnitud no tiene precio. En uso de esa libertad espléndida que me confiere Colombia, que a nadie calla, me dirijo a ustedes esta noche aprovechando que todavía estoy vivo. ¡Y que se callen los muertos! Con eso de que cualquier vida humana aquí no vale más que unos cuantos pesos, los que cuesta un sicario... ¡Y adivinen quién lo contrató! Esa es la ventaja de vivir en Colombia, de morir en Colombia, que uno se va tranquilo sin saber de dónde vino la bala, si de la derecha o de la izquierda, y así, ignorante el difuntico del causante de su muerte, sin resentimientos ni rencores, se queda por los siglos de los siglos en la infinita eternidad de Dios.
Pero una cosa por lo menos para mí sí está muy clara, pese a lo turbias que parecen que están aquí las aguas: que hoy por hoy el signo de Colombia es la impunidad, que se le viene a sumar al de la infamia. ¿Cuál infamia? La de siempre, la ignominada, la que todos padecemos pero que nadie señala como si nadie la viera porque fuera invisible, y la que nadie nombra como si no tuviera nombre. Y sin embargo sí lo tiene y sí se ve. Es cuestión de querer nombrarla y verla. Es de ella de la que voy a hablar aquí, y para empezar les diré que tiene la duración de nuestra historia, la historia de Colombia.
Ya va para doscientos años que nació esto, un día en que se quebró un florero. ¿Lo quebraron los criollos? ¿Lo quebraron los peninsulares? Unos y otros lo quebraron puesto que eran unos mismos: tinterillos de corazón en busca de puesto. Acto seguido les declaramos la guerra de independencia y se la ganamos. ¿Pero independencia de qué? ¿De quién? ¿Por qué? ¿De España? España era eso: los tinterillos, las estampillas, el papel sellado. Pues los tinterillos con sus estampillas y su papel sellado han pesado desde entonces sobre nosotros y se han parrandeado nuestro destino. Nosotros lo hemos permitido, nosotros les hemos dejado hacer, la culpa es nuestra.
¡Cuánta tinta no ha corrido por este país en esos doscientos años en constituciones y plebiscitos, en ordenanzas y decretos y leyes! Casi tanta como sangre. ¿Y para qué? ¿Para estar en donde estamos? Me salto las guerras civiles para llegar de carrera al presente. Me salto las muchas del siglo pasado y la de comienzos de éste, pero no la de mediados de éste porque de esa a mí me tocó saber de niño, la guerra no declarada en el campo entre conservadores y liberales, la del machete; un machete de doble filo, por un lado conservador y por el otro liberal, pero solo y único, cortador de cabezas. ¿Y cuándo va a llegar la hora en que las palabras “conservador” y “liberal” se entiendan aquí como lo que son, los nombres de la infamia? ¿Habrá que esperar a los historiadores del año tres mil para que la etiqueta de la infamia se la pongan ellos a quienes se la ganaron? ¿O seremos capaces de ponérsela de una vez nosotros? Y para que no digan que soy un calumniador y que les estoy poniendo a quienes no debo los calificativos que no debo, y que en un congreso de escritores, y justamente el primero que se celebra en Colombia, estoy usando mal las palabras, les voy a recordar unos nombres: El Dovio, Fresno, Irra, Salento, Armero, La Línea, Letras, Icononzo, Supía, Anserma, Cajamarca, El Águila, Falan. El genocidio de El Dovio, el genocidio de Fresno, el genocidio de Irra, el genocidio de Salento, el genocidio de Armero, el genocidio de La Línea, el genocidio de Letras, el genocidio de Icononzo, el genocidio de Supía, el genocidio de Anserma, el genocidio de Cajamarca, el genocidio de El Águila, el genocidio de Falan, ¿qué? ¿Nunca ocurrieron? Centenares de campesinos decapitados, extendidos en fila por el suelo con las cabezas asignadas por manos caritativas a los cuerpos a la buena de Dios. ¡Qué! ¿Colombia ya los olvidó? ¿Es que con tanto muerto le entró el mal de la desmemoria y se le borró la historia? A mí no. Pues esos genocidios se cometieron en nombre de los principios irrenunciables del gran partido conservador o de los principios irrenunciables del gran partido liberal, según fuera la filiación de los asesinos y del pueblo de los muertos. Poquito después los dos partidos se pusieron de acuerdo, crearon el Frente Nacional y se repartieron los puestos. ¿Y los muertos qué? ¿Y los principios qué? ¿No dizque eran irrenunciables? Si eso no es infamia, entonces yo no sé qué quieren decir aquí las palabras.
Y sin embargo seguimos eligiendo para los puestos públicos a quienes se siguen llamando, o se dejan llamar cuando les conviene, conservadores o liberales. O son o no son. Si no son, díganlo y renieguen del nombre. Pero si lo son, carguen con la responsabilidad de lo que es hoy Colombia y con la etiqueta que se merecen de infames.
Todo lo regularon, todo lo legislaron, todo lo gravaron. No se movía aquí una hoja de árbol sin que pagara un impuesto o la controlara una ley. Hubo aquí un impuesto de ausentismo para los colombianos que vivíamos afuera, y un impuesto de soltería para los que no teníamos hijos. ¿Ausentismo el de los millones de colombianos que vivíamos en los Estados Unidos, en México, en Venezuela, regados por el mundo, donde fuera, porque aquí nos cerraron todas las puertas? ¿Y soltería donde la gente se reproduce como animales y ya no cabemos? Los animales los matamos, los bosques los tumbamos, los ríos los secamos, y los que aún corren los volvimos cloacas. Cuando yo me fui, hace años, muchos años, me llevé en la memoria al Cauca, el río de mi niñez. Se fue conmigo ese río caudaloso, torrentoso, sonándome en el corazón sus queridas aguas. Un día, en uno de mis regresos, lo volví a ver: era una quebrada sucia.
Yo no soy vocero de nadie ni hablo por nadie, pero en estos instantes siento como si hablara a nombre de esos millones que se fueron de Colombia sin querer, porque yo también me fui, porque yo soy uno de ellos. Yo nunca me he querido ir. Yo no tengo más patria que ésta. ¡Impuesto de ausentismo como si la ausencia forzada fuera una traición!
¡E impuesto de soltería como si casarse para imponer la vida fuera una obligación! ¿No será al revés, crimen lo que creen mérito? Quitar la vida incluso, lo cual va contra el quinto mandamiento, es un delito menor. Imponer la vida es el crimen máximo, así para ese no haya mandamiento que lo prohíba. Aquí todo el mundo se rasga las vestiduras por los treinta mil asesinados de Colombia al año con los que nos hemos convertido, y desde hace mucho, en el país más asesino de la tierra. ¿Y quién levanta su voz por los quinientos mil o un millón de niños que sin haberlo pedido nacen en el país cada año? ¿La Iglesia? ¿La Iglesia que es la que los va a sostener? La Iglesia no sostiene a nadie, ella está para que la sostengan. ¿Y dónde van a vivir? ¿Y qué van a comer? Vivirán en las comunas de Medellín que son una delicia, y comerán maná del cielo que les lloverá la Divina Providencia.
Ni el partido conservador ni el partido liberal ni la Iglesia, que aquí son los dueños de la voz, han hablado nunca por ellos. Por eso de los dos millones que éramos al comenzar este siglo ya somos cuarenta y no nos toleramos porque no cabemos.
Pero estábamos en la proliferación de impuestos. ¡Cómo así que un impuesto de guerra! ¿No se ha venido pues gastando siempre el Ejército una parte enorme del presupuesto nacional? ¿Todo ese dinero qué se hace, qué se hizo, a qué saco roto ha ido a dar? Como el impuesto de guerra lo que nos resultó fue el impuesto de la derrota, ahora estrenamos gobierno con el impuesto de la paz. ¿La paz un impuesto? O sea, como quien dice, que aquí pagamos porque estamos vivos y pagamos porque estamos muertos. Un Estado que no es capaz de protegerle la vida a nadie no tiene derecho a cobrar impuestos. Ni de paz ni de guerra ni de nada. Eso es una inmoralidad.
Poniendo una tras otra las leyes y constituciones que aquí se han expedido desde el Congreso “admirable”, le podemos dar la vuelta a esta galaxia. La más reciente Constitución le cambió el nombre a la capital y se lo volvió al del comienzo, Santafé de Bogotá, que era el que tenía hace ciento ochenta años, cuando lo del florero. Así que aquí avanzamos retrocediendo como el cangrejo. No faltará otro presidente genial que convoque otro Congreso admirable que nos expida otra Constitución admirable que le vuelva a cambiar el nombre a esa ciudad por el que tenía cuando nacimos, el de la simple Bogotá. Ya dirán que es lo más conveniente para el correo. Sigan brillando, genios nuestros de la administración y de las leyes, que mientras más brillen ustedes nosotros más nos apagamos.
¡Y el actual Congreso! No éste de esta noche de esta sala sino el otro, el honorable. El espectáculo que nos ha venido dando durante estos últimos años el honorable, ¿no les hace pensar a ustedes, amigos escritores, que estamos usando muy mal el idioma? Yo tenía entendido que “honorable” significaba “gente de bien” y no lo contrario. Entonces una de dos: o la palabra “honorable” pasa en adelante a designar lo opuesto a lo que designaba cuando yo nací y así se lo notificaremos a la Real Academia Española de la Lengua para que tome nota, o se la quitamos al Congreso de Colombia. Yo le propongo a este Primer Congreso de Escritores Colombianos aquí reunidos que al Honorable Congreso de la República de Colombia le quitemos el “honorable”: primero para aligerarlos de arandelas; y segundo para que tratemos de salvar aunque sea, en medio de esta catástrofe, el idioma, de suerte que si nos vamos a seguir matando por lo menos nos entendamos y nos podamos decir por qué.
En la confusión los linderos de las palabras se nos han borrado y ya estamos en plena torre de Babel. Ya no sabemos dónde está la decencia y dónde la delincuencia. Ya no distinguimos a la víctima del victimario. Se nos enloqueció la semántica.
La brecha inmensa que se ha abierto entre los colombianos en estos dos siglos que van corridos desde el florero no es entre ricos y pobres como dicen muchos. Pobres siempre ha habido y siempre habrá, y mientras más se reproduzcan más. La brecha, la brecha injusta, la brecha inmensa es entre gobernantes y gobernados, entre funcionarios y ciudadanos. Aquí no hay servidores públicos. Esos son cuentos. Lo que hay es aprovechadores públicos que se reparten y parrandean los puestos. Se los pasan de padres a hijos, de amigos a amigos, de compinches a hermanos: las alcaldías, las gobernaciones, los ministerios, la presidencia. Ellos son los que dicen, ellos son los que hablan, ellos son los que ges-ticulan; nosotros los que los oímos y los vemos y los padecemos. Ellos son los protagonistas de la Historia; nosotros los comparsas de su gloria. En ellos están puestos los reflectores; nosotros estamos en la sombra. Ellos son los que suben; nosotros los que bajamos. Ellos son los que cobran; nosotros los que pagamos, los que pagamos los impuestos y los platos rotos de su fiesta. Dueños ellos y señores de las primeras planas, nosotros saldremos en la página roja. Ellos van, vienen, funcionan, y mientras más van y vienen y funcionan, con sus patas enormes de elefante ciego más nos atropellan. Nosotros somos los servidores y ellos son los señores. Ellos trocaron los papeles. La sirvienta se nos convirtió en la dueña de la casa.
Todos los caminos nos los bloquearon, todas las puertas nos las cerraron, en todo se metieron y lo que estaba bien lo dañaron y lo que estaba mal lo empeoraron. Para nada sirven pero en todo están: en la salud, en la economía, en el transporte, en la educación. Hasta convocan congresos de escritores y nos ceden un ratico la palabra. Muchas gracias y aprovechemos y sigamos que el tiempo se nos va a acabar.
Y ya piensan gravar a la industria editorial. La van a quebrar. También la van a quebrar. ¿Y quién nos va a editar los libros?
Siempre se las arreglan para conciliar los contrarios. Y así son pero no son y están pero no están; quitan para poner y ponen para quitar. Hoy crean un ministerio de cultura, mañana lo quieren quitar, pasado mañana volverlo a poner. Políticos de Colombia, o sea burócratas, camarillas del partido conservador y liberal: No más trabas, no más leyes, no más cambios, no más impuestos. No declaren más en los noticieros. Desaparezcan, bórrense, ¡déjennos respirar!
Al monstruo bicéfalo liberal-conservador últimamente le salieron otras cabezas: la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico. Y así tenemos hoy pesando sobre Colombia a la hidra de cinco cabezas. Si bien las viejas produjeron a las nuevas y hacen parte de un solo animal, las cabezas no se hablan ni se ven ni se quieren reconocer. Temen verse en el espejo. Aunque a ratos cambian de opinión y sí se miran y se ven y se reconocen y arman híbridos de cabezas. Entonces nos nacen el Frente Nacional y la narcoguerrilla. En estos días dos de las cabezas resolvieron hablarse y reconocerse y andan en diálogos de paz. Por eso el impuesto de la paz.
¿Y el de la guerra entonces qué? ¿Contra quién era la guerra? ¡Era una guerra entre cabezas! ¡Y yo que de malpensado en México pensé que era contra Venezuela!
Para ser equitativo con las cabezas pero sin abusar más de su paciencia, les voy a leer una última paginita.
Aquí, en esta tierra mía de Antioquia, en las montañas del municipio de Envigado, el capo de los capos, difunto ya y cuyo nombre todos conocemos, al viceministro de no sé qué de un presidentico reciente y genial (el que con estas avenidas tan amplias que él nos construyó abrió la importación de carros y nos embotelló a Colombia), lo tomó preso y lo arrodilló en su catedral y lo puso a oír misa. Yo estaba aquí y vi el show por televisión, muerto de risa y de vergüenza. Al Estado colombiano mi paisano capo cuando quiso lo compró y cuando quiso lo humilló y cuando quiso lo mató. ¡Descanse en paz el pobre, gran contratador de sicarios!
En fin, los bandoleros, que por cuestiones de semántica hoy se llaman guerrilleros. ¡Cuánto petróleo no han regado, cuánta sangre no han derramado! ¡Cuánto boleteado, cuánto desplazado, cuánto secuestrado, cuánto asesinado por ellos! Con sus chantajes, con sus cultivos de coca, con sus secuestros, ya tienen dizque de todo: armas modernas, cuentas en Suiza, sofisticados equipos de comunicación. Yo no sé, no los conozco. A mí todavía no me han secuestrado, para quitarme estas regalías enormes que me pagan en Planeta y Alfaguara. Pero lo que sí sé es que también tienen, tienen, tienen “ideólogos”. Como el partido comunista de Cuba, vaya, o como tenían antaño aquí el partido liberal y el conservador. ¿Y quiénes serán, qué harán estos señores “ideólogos” del E Ele Ene y de las Farc? Ah yo no sé, no sé qué harán. Serán los que idean los chantajes, los secuestros, y qué tramo del oleoducto hay que volar o a qué sicario hay que contratar para que mate a fulanito de tal. ¿Y habrá posibilidad de negociar con estos “ideólogos”, o será pura ilusión, espejismo? ¡No, qué va! Sí se puede negociar, por supuesto. ¿Y cómo? Denles puestos. Repártanse con ellos los puestos, según la fórmula ya probada y requeteprobada del Frente Nacional. Por sus “ideologías”, sus convicciones, no se preocupen, que son tan sólidas e inconmovibles como los principios del gran partido conservador y liberal.
Pero dejemos esto que ya parezco Torquemada y éste es un Congreso de Escritores, y no la quema de brujas de la Santa Inquisición. Amigos escritores: Colombia para la literatura es un país fantástico, no hay otro igual. En medio de su dolor y su tragedia Colombia es alucinante, deslumbrante, única. Por ello existo, por ella soy escritor. Porque Colombia con sus ambiciones, con sus ilusiones, con sus sueños, con sus locuras, con sus desmesuras me encendió el alma y me empujó a escribir. Ella prendió en mí la chispa, y cuando me fui, la chispa se vino conmigo encendida y me ha acompañado a todas partes, adonde he ido. Por eso yo no necesito inventar pueblos ficticios, y así pongo siempre en todo lo que escribo, siempre, siempre, siempre: “Bogotá”, “Colombia”, “Medellín”. ¡Cómo no la voy a querer si por ella yo soy yo y no un coco vacío! ¡Qué aburrición nacer en Suiza! ¡Qué bueno que nací aquí!
Sunday, January 06, 2008
DOLOR DE PATRIA
El fracasado de Marquetalia
por Salud Hernández-Mora.
Columnista de EL TIEMPO.

Foto archivo de El Tiempo
Destila veneno por todos los poros. No puede contener el odio visceral hacia unos compatriotas que le desprecian. 'Tirofijo' nos condena al fuego de su guerra sin cuartel para sofocar el desconcierto y la rabia incontenible que le producen su estrepitoso fracaso vital. Cuarenta años de monte para llegar a ninguna parte. O, mejor dicho, para acumular un prontuario digno del peor criminal.
Como colofón a su carrera, nos lanza el culebrón de Emmanuel, la demostración más palpable de la sinrazón de la banda delincuencial que fundó hace cuatro décadas y la falta de cohesión interna.
Convocan al mundo para humillar a Uribe y permitir que su adorado Hugo Chávez presuma de estadista pacificador y ni siquiera tienen al niño en sus manos. No sólo eso. Sino que el maltrato sufrido por el pequeño demuestra que también le sometieron a unas condiciones extremas que pusieron en grave riesgo su supervivencia.
Dios quiera que al terco anciano de Marquetalia le quede una rendija de iluminación y ordene liberar de inmediato a Clarita y a Consuelo, aunque sólo sea para no dejar peor a su admirado bolivariano. No me quiero ni imaginar el enfado que debe tener el antiguo golpista, mucho más grande que cuando sus vasallos no le dejaran robarse el referéndum.
Se ahogará en una ira profunda cada vez que recuerde que sus amigos de las Farc le incitaron a orquestar un espectáculo planetario acorde con su megalomanía y le dejaron colgado de la brocha y con Uribe matado de la risa. Algo le tendrán que dar a cambio.
Supongo que el mismo Chávez se estará preguntando por qué prometieron devolver al menor si no estaba con ellos y en cualquier momento podía ocurrir lo que vimos; por qué escoger a ese ramillete de secuestrados con secretos inconfesables y no a cualquier otro como Gloria Polanco, como Pablito Moncayo, como Gechem, con sus muchos infartos.
Y por qué agregar al desplante la amenaza de tierra arrasada que ha lanzado 'Tirofijo' y la insistencia en el despeje de Florida y Pradera, evidencia de que nunca tuvieron la intención de hacer un acuerdo humanitario en paralelo, bajo los auspicios de Chávez y de Sarkozy, sino tan sólo alguno que otro gesto aislado.
Por si fuera poco todo ello, la constatación de que el niño de Bogotá es Emmanuel le impide al vecino arrojar la basura contra Uribe. Por supuesto que el Presidente podría haber actuado de forma discreta, sin destapar el enredo en su viaje a Villavicencio para sacar provecho político de la extraña situación, pero no podrán reprocharle el fracaso de la operación. Es más, el comunicado de 'Tirofijo' parece avalar el exagerado gasto militar del ejercicio que ahora comienza. Uribe podrá ahora justificar haber incrementado el presupuesto de Defensa más que ningún otro, a pesar de que hay necesidades más acuciantes, como la pésima infraestructura vial, amparado en la ofensiva bélica que han anunciado las Farc.
En todo caso, muy triste para el país acabar el año de forma tan dramática, sin las secuestradas en casa y con sus familiares y amigos angustiados, y comenzar el 2008 soplando vientos de guerra. Terrible para los colombianos, que merecen otro destino, y pésimo para su imagen exterior. He seguido la crisis desde España y el amplio despliegue dado a la noticia deja muy mal parada a Colombia.
Durante días, los medios recordaron que hay cautivos que llevan años pudriéndose en la selva sin que los rescaten -algo incomprensible para el ciudadano del común- y dejaron entrever que existe el peligro de una guerrilla siempre al acecho; además, entrevistaron a algunos de la veintena de españoles que sufrieron ese flagelo y el relato de sus experiencias causaron estupor.
En fin, que por ingentes esfuerzos que haga la excelente embajadora Noemí Sanín, será difícil contrarrestar la negativa avalancha informativa. Qué dolor de patria.
Salud Hernández-Mora
por Salud Hernández-Mora.
Columnista de EL TIEMPO.

Foto archivo de El Tiempo
Destila veneno por todos los poros. No puede contener el odio visceral hacia unos compatriotas que le desprecian. 'Tirofijo' nos condena al fuego de su guerra sin cuartel para sofocar el desconcierto y la rabia incontenible que le producen su estrepitoso fracaso vital. Cuarenta años de monte para llegar a ninguna parte. O, mejor dicho, para acumular un prontuario digno del peor criminal.
Como colofón a su carrera, nos lanza el culebrón de Emmanuel, la demostración más palpable de la sinrazón de la banda delincuencial que fundó hace cuatro décadas y la falta de cohesión interna.
Convocan al mundo para humillar a Uribe y permitir que su adorado Hugo Chávez presuma de estadista pacificador y ni siquiera tienen al niño en sus manos. No sólo eso. Sino que el maltrato sufrido por el pequeño demuestra que también le sometieron a unas condiciones extremas que pusieron en grave riesgo su supervivencia.
Dios quiera que al terco anciano de Marquetalia le quede una rendija de iluminación y ordene liberar de inmediato a Clarita y a Consuelo, aunque sólo sea para no dejar peor a su admirado bolivariano. No me quiero ni imaginar el enfado que debe tener el antiguo golpista, mucho más grande que cuando sus vasallos no le dejaran robarse el referéndum.
Se ahogará en una ira profunda cada vez que recuerde que sus amigos de las Farc le incitaron a orquestar un espectáculo planetario acorde con su megalomanía y le dejaron colgado de la brocha y con Uribe matado de la risa. Algo le tendrán que dar a cambio.
Supongo que el mismo Chávez se estará preguntando por qué prometieron devolver al menor si no estaba con ellos y en cualquier momento podía ocurrir lo que vimos; por qué escoger a ese ramillete de secuestrados con secretos inconfesables y no a cualquier otro como Gloria Polanco, como Pablito Moncayo, como Gechem, con sus muchos infartos.
Y por qué agregar al desplante la amenaza de tierra arrasada que ha lanzado 'Tirofijo' y la insistencia en el despeje de Florida y Pradera, evidencia de que nunca tuvieron la intención de hacer un acuerdo humanitario en paralelo, bajo los auspicios de Chávez y de Sarkozy, sino tan sólo alguno que otro gesto aislado.
Por si fuera poco todo ello, la constatación de que el niño de Bogotá es Emmanuel le impide al vecino arrojar la basura contra Uribe. Por supuesto que el Presidente podría haber actuado de forma discreta, sin destapar el enredo en su viaje a Villavicencio para sacar provecho político de la extraña situación, pero no podrán reprocharle el fracaso de la operación. Es más, el comunicado de 'Tirofijo' parece avalar el exagerado gasto militar del ejercicio que ahora comienza. Uribe podrá ahora justificar haber incrementado el presupuesto de Defensa más que ningún otro, a pesar de que hay necesidades más acuciantes, como la pésima infraestructura vial, amparado en la ofensiva bélica que han anunciado las Farc.
En todo caso, muy triste para el país acabar el año de forma tan dramática, sin las secuestradas en casa y con sus familiares y amigos angustiados, y comenzar el 2008 soplando vientos de guerra. Terrible para los colombianos, que merecen otro destino, y pésimo para su imagen exterior. He seguido la crisis desde España y el amplio despliegue dado a la noticia deja muy mal parada a Colombia.
Durante días, los medios recordaron que hay cautivos que llevan años pudriéndose en la selva sin que los rescaten -algo incomprensible para el ciudadano del común- y dejaron entrever que existe el peligro de una guerrilla siempre al acecho; además, entrevistaron a algunos de la veintena de españoles que sufrieron ese flagelo y el relato de sus experiencias causaron estupor.
En fin, que por ingentes esfuerzos que haga la excelente embajadora Noemí Sanín, será difícil contrarrestar la negativa avalancha informativa. Qué dolor de patria.
Salud Hernández-Mora
Historia de Emmanuel, el niño que tiene en vilo al país y postradas internacionalmente a las Farc
Enero 5 de 2008
Diario EL TIEMPO
EL TIEMPO reconstruye su corta vida, y revela apartes inéditos del testimonio que José Crisanto Gómez, el hombre que lo recibió, en el 2005, de manos de la guerrilla, dio a la Fiscalía.

Foto: Archivo-EL TIEMPO
A Clara González de Rojas, madre de Clara Rojas, la Fiscalía le tomó muestras de ADN que sirvieron para corroborar que el niño en manos del ICBF sí era Emmanuel, su nieto.
"'Raúl Reyes' me lo confirmó verbal y físicamente, frente a mí, mirándome a los ojos".
El periodista Jorge Enrique Botero recordó así el día en que supo, por accidente, que Clara Rojas -secuestrada hace casi 6 años por las Farc- había tenido un hijo con un guerrillero y que el niño se llamaba Emmanuel.
La existencia del menor comenzó a circular en los primeros días de abril del 2006, cuando Botero promocionaba su libro 'Últimas noticias de la guerra'.
Allí narró cómo un guerrillero fue quien le habló por primera vez de Emmanuel, el primer niño en el país nacido secuestrado, cuya ubicación -realizada hace apenas 8 días, por unidades del CTI de la Fiscalía- tiene hoy literalmente contra la pared a la organización ilegal que lo proclama como hijo suyo.
Las propias Farc reconocieron el viernes, en un escueto y confuso comunicado, que el niño había sido entregado a una familia y que es el mismo que, bajo el nombre de Juan David Gómez Tapiero, está hoy en manos del ICBF.

Foto: Guillermo Herrera/Llano 7 días
En esta casa de El Retorno estuvo viviendo José Crisanto hasta el miércoles de esta semana.
Solo un puñado de funcionarios del más alto nivel del Gobierno conocen el paradero del niño, de 3 años y medio, que permanece custodiado por agentes en cubierta.
La primeras pruebas
Tras la versión de Botero, vinieron nuevos datos sueltos: que Emmanuel nació por cesárea en plena selva y sin las mejores condiciones médicas. Que Clara y el papá del bebé habían sido separados desde el embarazo...
Los primeros en reaccionar ante esta dramática historia fueron los familiares de la abogada secuestrada: Iván Rojas, su hermano, pidió que Botero que se retractara y congelara la venta del libro. Y Clara González de Rojas, madre de la abogada, rechazó que la versión se basara en "un rumor" sin mayores pruebas.
Pero esas pruebas empezaron a llegar un año después, el 28 de abril de 2007, con el intendente de la Policía John Frank Pinchao, quien tras fugarse de un campo de secuestrados de las Farc -en el que permaneció encadenado por 9 años- confirmó el nacimiento del bebé, al que había visto un par de veces.
Contó que a través de unos huecos en las paredes de tabla de un campamento al que fue llevado se dio cuenta del embarazo de Clara Rojas. Y agregó que el cuidado del bebé era similar al de un niño indígena y que guerrilleros y secuestrados le fabricaban la ropita.
'Gritaba que no se lo quitaran'
Pinchao también dijo que meses después del nacimiento, ocurrido en julio del 2004, se llevaron al pequeño y Clara clamaba por que se lo devolvieran: "Ella gritaba el nombre del niño y les pedía que se lo dejaran ver. La guerrilla no le ponía atención. Durante la caminata lo volvimos a ver, pero lo llevaba la guerrillera a la que llamaban 'Rosa'".
Del papá, dijo Pinchao, se comentaba que lo iban a matar. Hoy el CTI sabe que se llama Juan David, que su alias es 'Rigo' y que pertenece al frente 54 de las Farc.
Pinchao narró que "en los primeros meses un guerrillero que hacía las veces de enfermero, conocido como 'Guillermo', llevó al pequeño a su campamento y se lo mostró: era un niño blanquito que tuvo problemas al nacer". Según su relato, 'Guillermo' le puso una férula o yeso en uno de los brazos debido a una fractura que había sufrido durante el parto.
Testimonio clave
José Crisanto Gómez le aseguró al Fiscal 12 Antisecuestro que los problemas de salud del niño -afectado además por paludismo y leishmaniasis- obligaron a las Farc a entregárselo a él: "Lo llevaron a mi casa en la vereda La Paz, en el municipio de El Retorno (Guaviare) en donde mi suegro, un curandero, lo empezó a atender".
Gómez Tovar, oriundo de Ortega (Tolima), había ido a parar a La Paz para raspar coca. Sin embargo, con la entrega del bebé lo que halló fue más líos.
"No es de las Farc dejar que las guerrilleras tengan hijos, y cuando es demasiado tarde para abortar, al nacer los entregan a milicianos en las poblaciones más cercanas", dice un ex director del hospital de El Retorno.
Lo entregaron de meses
"Aquí traemos este niño para que le curen la picadura de pito y le arreglen el brazo", le dijeron a Gómez Tovar los guerrilleros.
El hombre, que se desempeña como albañil, le dijo a la Fiscalía que era visible la fractura y que tenía tres marcas por leishmaniasis, una de ellas en el pómulo derecho.
"Yo tenía cinco hijos en ese momento y vivía con mi esposa y a ella no le gustó nada (...) pero era una situación de que a mi, si me negaba, pues iba a tener problemas", dijo Gómez Tovar.
Según él, el niño tendría unos tres meses de nacido y aunque le habían dicho que regresarían al otro día con pañales y leche, "pasaron cuatro meses sin nada".
Después de ese tiempo regresaron los guerrilleros, vieron al niño y se dieron cuenta de que había mejorado un poco de salud. Dejaron un tarro de leche y pañales y se marcharon. Una de las guerrilleras que lo fue a ver dijo que era muy lindo y parecido a su padre, Juan David. Por eso fue registrado con ese nombre.
Las circunstancias en las que vivía Gómez Tovar no eran las mejores. "La situación económica del raspachín en El Retorno era muy crítica, incluso varias personas le colaborábamos con mercados para que subsistiera", aseguró a EL TIEMPO Jairo Martínez Bonilla, ex candidato a la Alcaldía de ese municipio.
Escape a El Retorno
Gómez Tovar se fue a ese municipio del Guaviare luego de que los guerrilleros le negaron el permiso para salir de La Paz.
"Según me contó -relata un amigo de José Crisanto- , él hizo la solicitud para salir porque uno de sus siete hijos tenía paludismo y el niño que le habían entregado también estaba muy enfermo".
Aunque al principio los dos infantes fueron atendidos mediante infusiones y emplastos elaborados con hojas de árboles, la salud de ambos menores empeoró.
"La desesperación que le producía el llanto de los niños hizo que, sin la autorización del grupo guerrillero, Gómez Tovar emprendiera con su familia el viaje hacia el casco urbano de El Retorno, sabiendo de antemano que no podía regresar", explica un funcionario de la Alcaldía de ese municipio.
"Contra viento y marea y contra la voluntad de ella (la esposa), alisté por ahí unos chiritos y cogimos una canoa y echamos todos los niños y me traje al niño que le decían 'pegui'. Al niño que me habían dado le decíamos 'pegui' por un personaje de la televisión", narra Gómez Tovar.
Después de un viaje de dos días y de pasar por un retén de la guerrilla, llegaron cerca a El Retorno.
José Crisanto se hospedó en una residencia, pero las malas condiciones que presentaban, especialmente el más pequeño de los niños, hicieron que una vecina denunciara el hecho ante la oficina municipal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
"No tenían ropa, estaban muy pálidos y no paraban de llorar", dice una señora que afirma haber visto a la familia recién llegada.
Tras su arribo al pueblo, el campesino apenas tuvo cuatro días en su poder a Emmanuel, pues luego de su ingreso al hospital local fue remitido a San José del Guaviare, el 15 de junio del 2005. Allí, un juez de familia se lo quitó.
Gómez Tovar contó que estando en el hospital de San José del Guaviare, un hombre que se identificó como integrante del séptimo frente de las Farc lo amenazó y le dijo que se hiciera pasar como familiar para sacar al bebé del centro médico.
Entonces fue cuando dijo ser el tío abuelo del niño, a quien llamó Juan David Gómez Tapiero.
También afirmó que su madre era Martha Gómez Tapiero, de 22 años, y que ella había desaparecido ocho meses atrás. En su declaración, Gómez Tovar aceptó que había inventado el nombre de la supuesta mamá basándose en el de una sobrina.
Fue este el momento cuando las Farc perdieron el rastro de Emmanuel.
Cuatro meses después volvieron a llamar a Gómez Tovar para preguntar por Emmanuel y él les mintió diciendo que lo tenía una hermana en Bogotá, "que se le estaba haciendo todo el tratamiento que, incluso, yo la llamaba a ella cada quince días (...) pero nunca me dijeron 'usted necesita plata' (...) jamás, ellos desentendidos", narró.
Hace tres meses el comandante 'Jerónimo' le dijo que necesitaba hablar con él sobre el niño y amenazó a toda su familia si no le daba razón del bebé.
A mediados de diciembre pasado, las amenazas fueron más directas, ordenándole que devolviera al niño y le dieron un ultimátum hasta el 30 de diciembre para devolverlo.
En medio de su desesperación, Gómez Tovar fue a la Fiscalía y no lo escucharon, según narra, "porque ya no había atención". Y en la Sijín le indicaron que ellos no recibían denuncias.
Su salida fue llamar a un amigo que lo contactó con el Defensor del Pueblo de San José del Guaviare y el Personero de El Retorno, quienes ayudaron para que las autoridades le brindaran seguridad.
Luego se dio su traslado y el de su familia a Bogotá.
'En la noche llama a su mamá'
En una rueda de prensa del 31 de diciembre pasado, el presidente Álvaro Uribe y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, contaron lo que sucedió mientras el niño estuvo al cuidado de las autoridades.
Juan David, como era conocido en ese momento, salió del hospital el 27 de enero del 2005. Al siguiente día ingresó al Bienestar Familiar teniendo en cuenta el reporte que había realizado la trabajadora social del Hospital Regional de San José del Guaviare.
"De acuerdo con el diagnóstico de maltrato, negligencia y abandono del menor de edad. Lo mantienen encerrado, solo y no le daban de comer ni de beber", reportó entonces la funcionaria.
Los médicos agregaron a ese concepto que Emmanuel presentaba desnutrición, paludismo, enfermedad diarreica aguda, leishmaniasis, fractura de húmero y abandono.
El 26 de julio del 2005 se emitió la resolución para decretar la situación de peligro del menor y al otro día se aprobó su traslado a Bogotá, a un hogar sustituto del Bienestar Familiar.
El 31 de octubre de ese año le practicaron una cirugía en el Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt para corregirle la fractura en el húmero izquierdo.
Y bajo el cuidado de una madre sustituta se han tenido en cuenta los comportamientos del menor: "El niño es de buen apetito, tolera adecuadamente todos los alimentos, acostumbra a bañarlo una vez al día, disfruta el contacto con el agua, durante la noche suele despertarse, llamar a la mamá y volver a dormirse".
A pesar de que el niño se encuentra alerta, que pronuncia algunas palabras como 'mamá' y sílabas sueltas, que se muestra activo y con actitud de exploración del medio que le rodea, presenta retardo en su desarrollo psicomotor.
En la actualidad, "el niño se encuentra en buen estado de salud, con un desarrollo psicosocial adecuado para su edad, con valoraciones médica y nutricionales conforme a su proceso de desarrollo".
La rueda de prensa de Uribe, Restrepo y la plana mayor de las Fuerzas Militares, en el último día del 2007, marcó el final de tres días en los que la Cruz Roja y delegados internacionales, liderados por Hugo Chávez, esperaron en Colombia, sin éxito, las coordenadas de las Farc para rescatar a los tres rehenes.
Ahora, con la confirmación de que el ADN del niño es compatible con el de la familia Rojas y el comunicado de las Farc aceptando que sí es Emmanuel -quien hoy domingo tiene tres años, cinco meses y 17 días-, lo que resta es que el bebé esté con sus familiares, lo cual podría suceder en las próximas dos semanas.
Investigación de filigrana
El 28 de diciembre el CTI recibió la grabación de una llamada hecha al Gaula, en la que un hombre advertía que un niño de San José del Guaviare iba a ser sacado ilegalmente del ICBF en Bogotá. Juan David fue ubicado y vino una segunda llamada que lo relacionó con el caso de Emmanuel: que no iba a ser entregado porque estaba en manos del ICBF. El fiscal Mario Iguarán, y la jefe del CTI, Marilú Méndez, tomaron el caso y le avisaron al presidente Uribe. Allí se inició una rigurosa indagación judicial.
15 días para ser un Rojas
En dos semanas Clara de Rojas, abuela del pequeño Emmanuel, podría tener las custodia temporal del niño y así poner fin a la larga espera por conocer a su nieto.
Elvira Forero, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) , afirmó que el procedimiento para que Emmanuel se quede con los Rojas es "sencillo y se adelantará desde la próxima semana" con la familia verdadera del menor. "Vamos a sentarnos a trabajar con doña Clara para empezar con el proceso de desarrollo sicosocial", señala.
La funcionaria agregó que Emmanuel es un niño "feliz, dulce y amoroso" y que debido a su temprana edad aún no tiene conciencia de lo que le ha sucedido. El sitio donde se encuentra el menor no fue revelado y su imagen y características físicas serán conocidas por el país previa autorización de la familia Rojas.
Para la expedición del registro civil es necesario interponer una acción ante un juez de menores. En poco tiempo, Emmanuel adoptaría el apellido Rojas.
Con reportería de Jhon Alfonso Moreno C., enviado especial a El Retorno (Guaviare)
Diario EL TIEMPO
EL TIEMPO reconstruye su corta vida, y revela apartes inéditos del testimonio que José Crisanto Gómez, el hombre que lo recibió, en el 2005, de manos de la guerrilla, dio a la Fiscalía.

Foto: Archivo-EL TIEMPO
A Clara González de Rojas, madre de Clara Rojas, la Fiscalía le tomó muestras de ADN que sirvieron para corroborar que el niño en manos del ICBF sí era Emmanuel, su nieto.
"'Raúl Reyes' me lo confirmó verbal y físicamente, frente a mí, mirándome a los ojos".
El periodista Jorge Enrique Botero recordó así el día en que supo, por accidente, que Clara Rojas -secuestrada hace casi 6 años por las Farc- había tenido un hijo con un guerrillero y que el niño se llamaba Emmanuel.
La existencia del menor comenzó a circular en los primeros días de abril del 2006, cuando Botero promocionaba su libro 'Últimas noticias de la guerra'.
Allí narró cómo un guerrillero fue quien le habló por primera vez de Emmanuel, el primer niño en el país nacido secuestrado, cuya ubicación -realizada hace apenas 8 días, por unidades del CTI de la Fiscalía- tiene hoy literalmente contra la pared a la organización ilegal que lo proclama como hijo suyo.
Las propias Farc reconocieron el viernes, en un escueto y confuso comunicado, que el niño había sido entregado a una familia y que es el mismo que, bajo el nombre de Juan David Gómez Tapiero, está hoy en manos del ICBF.

Foto: Guillermo Herrera/Llano 7 días
En esta casa de El Retorno estuvo viviendo José Crisanto hasta el miércoles de esta semana.
Solo un puñado de funcionarios del más alto nivel del Gobierno conocen el paradero del niño, de 3 años y medio, que permanece custodiado por agentes en cubierta.
La primeras pruebas
Tras la versión de Botero, vinieron nuevos datos sueltos: que Emmanuel nació por cesárea en plena selva y sin las mejores condiciones médicas. Que Clara y el papá del bebé habían sido separados desde el embarazo...
Los primeros en reaccionar ante esta dramática historia fueron los familiares de la abogada secuestrada: Iván Rojas, su hermano, pidió que Botero que se retractara y congelara la venta del libro. Y Clara González de Rojas, madre de la abogada, rechazó que la versión se basara en "un rumor" sin mayores pruebas.
Pero esas pruebas empezaron a llegar un año después, el 28 de abril de 2007, con el intendente de la Policía John Frank Pinchao, quien tras fugarse de un campo de secuestrados de las Farc -en el que permaneció encadenado por 9 años- confirmó el nacimiento del bebé, al que había visto un par de veces.
Contó que a través de unos huecos en las paredes de tabla de un campamento al que fue llevado se dio cuenta del embarazo de Clara Rojas. Y agregó que el cuidado del bebé era similar al de un niño indígena y que guerrilleros y secuestrados le fabricaban la ropita.
'Gritaba que no se lo quitaran'
Pinchao también dijo que meses después del nacimiento, ocurrido en julio del 2004, se llevaron al pequeño y Clara clamaba por que se lo devolvieran: "Ella gritaba el nombre del niño y les pedía que se lo dejaran ver. La guerrilla no le ponía atención. Durante la caminata lo volvimos a ver, pero lo llevaba la guerrillera a la que llamaban 'Rosa'".
Del papá, dijo Pinchao, se comentaba que lo iban a matar. Hoy el CTI sabe que se llama Juan David, que su alias es 'Rigo' y que pertenece al frente 54 de las Farc.
Pinchao narró que "en los primeros meses un guerrillero que hacía las veces de enfermero, conocido como 'Guillermo', llevó al pequeño a su campamento y se lo mostró: era un niño blanquito que tuvo problemas al nacer". Según su relato, 'Guillermo' le puso una férula o yeso en uno de los brazos debido a una fractura que había sufrido durante el parto.
Testimonio clave
José Crisanto Gómez le aseguró al Fiscal 12 Antisecuestro que los problemas de salud del niño -afectado además por paludismo y leishmaniasis- obligaron a las Farc a entregárselo a él: "Lo llevaron a mi casa en la vereda La Paz, en el municipio de El Retorno (Guaviare) en donde mi suegro, un curandero, lo empezó a atender".
Gómez Tovar, oriundo de Ortega (Tolima), había ido a parar a La Paz para raspar coca. Sin embargo, con la entrega del bebé lo que halló fue más líos.
"No es de las Farc dejar que las guerrilleras tengan hijos, y cuando es demasiado tarde para abortar, al nacer los entregan a milicianos en las poblaciones más cercanas", dice un ex director del hospital de El Retorno.
Lo entregaron de meses
"Aquí traemos este niño para que le curen la picadura de pito y le arreglen el brazo", le dijeron a Gómez Tovar los guerrilleros.
El hombre, que se desempeña como albañil, le dijo a la Fiscalía que era visible la fractura y que tenía tres marcas por leishmaniasis, una de ellas en el pómulo derecho.
"Yo tenía cinco hijos en ese momento y vivía con mi esposa y a ella no le gustó nada (...) pero era una situación de que a mi, si me negaba, pues iba a tener problemas", dijo Gómez Tovar.
Según él, el niño tendría unos tres meses de nacido y aunque le habían dicho que regresarían al otro día con pañales y leche, "pasaron cuatro meses sin nada".
Después de ese tiempo regresaron los guerrilleros, vieron al niño y se dieron cuenta de que había mejorado un poco de salud. Dejaron un tarro de leche y pañales y se marcharon. Una de las guerrilleras que lo fue a ver dijo que era muy lindo y parecido a su padre, Juan David. Por eso fue registrado con ese nombre.
Las circunstancias en las que vivía Gómez Tovar no eran las mejores. "La situación económica del raspachín en El Retorno era muy crítica, incluso varias personas le colaborábamos con mercados para que subsistiera", aseguró a EL TIEMPO Jairo Martínez Bonilla, ex candidato a la Alcaldía de ese municipio.
Escape a El Retorno
Gómez Tovar se fue a ese municipio del Guaviare luego de que los guerrilleros le negaron el permiso para salir de La Paz.
"Según me contó -relata un amigo de José Crisanto- , él hizo la solicitud para salir porque uno de sus siete hijos tenía paludismo y el niño que le habían entregado también estaba muy enfermo".
Aunque al principio los dos infantes fueron atendidos mediante infusiones y emplastos elaborados con hojas de árboles, la salud de ambos menores empeoró.
"La desesperación que le producía el llanto de los niños hizo que, sin la autorización del grupo guerrillero, Gómez Tovar emprendiera con su familia el viaje hacia el casco urbano de El Retorno, sabiendo de antemano que no podía regresar", explica un funcionario de la Alcaldía de ese municipio.
"Contra viento y marea y contra la voluntad de ella (la esposa), alisté por ahí unos chiritos y cogimos una canoa y echamos todos los niños y me traje al niño que le decían 'pegui'. Al niño que me habían dado le decíamos 'pegui' por un personaje de la televisión", narra Gómez Tovar.
Después de un viaje de dos días y de pasar por un retén de la guerrilla, llegaron cerca a El Retorno.
José Crisanto se hospedó en una residencia, pero las malas condiciones que presentaban, especialmente el más pequeño de los niños, hicieron que una vecina denunciara el hecho ante la oficina municipal del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
"No tenían ropa, estaban muy pálidos y no paraban de llorar", dice una señora que afirma haber visto a la familia recién llegada.
Tras su arribo al pueblo, el campesino apenas tuvo cuatro días en su poder a Emmanuel, pues luego de su ingreso al hospital local fue remitido a San José del Guaviare, el 15 de junio del 2005. Allí, un juez de familia se lo quitó.
Gómez Tovar contó que estando en el hospital de San José del Guaviare, un hombre que se identificó como integrante del séptimo frente de las Farc lo amenazó y le dijo que se hiciera pasar como familiar para sacar al bebé del centro médico.
Entonces fue cuando dijo ser el tío abuelo del niño, a quien llamó Juan David Gómez Tapiero.
También afirmó que su madre era Martha Gómez Tapiero, de 22 años, y que ella había desaparecido ocho meses atrás. En su declaración, Gómez Tovar aceptó que había inventado el nombre de la supuesta mamá basándose en el de una sobrina.
Fue este el momento cuando las Farc perdieron el rastro de Emmanuel.
Cuatro meses después volvieron a llamar a Gómez Tovar para preguntar por Emmanuel y él les mintió diciendo que lo tenía una hermana en Bogotá, "que se le estaba haciendo todo el tratamiento que, incluso, yo la llamaba a ella cada quince días (...) pero nunca me dijeron 'usted necesita plata' (...) jamás, ellos desentendidos", narró.
Hace tres meses el comandante 'Jerónimo' le dijo que necesitaba hablar con él sobre el niño y amenazó a toda su familia si no le daba razón del bebé.
A mediados de diciembre pasado, las amenazas fueron más directas, ordenándole que devolviera al niño y le dieron un ultimátum hasta el 30 de diciembre para devolverlo.
En medio de su desesperación, Gómez Tovar fue a la Fiscalía y no lo escucharon, según narra, "porque ya no había atención". Y en la Sijín le indicaron que ellos no recibían denuncias.
Su salida fue llamar a un amigo que lo contactó con el Defensor del Pueblo de San José del Guaviare y el Personero de El Retorno, quienes ayudaron para que las autoridades le brindaran seguridad.
Luego se dio su traslado y el de su familia a Bogotá.
'En la noche llama a su mamá'
En una rueda de prensa del 31 de diciembre pasado, el presidente Álvaro Uribe y el alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, contaron lo que sucedió mientras el niño estuvo al cuidado de las autoridades.
Juan David, como era conocido en ese momento, salió del hospital el 27 de enero del 2005. Al siguiente día ingresó al Bienestar Familiar teniendo en cuenta el reporte que había realizado la trabajadora social del Hospital Regional de San José del Guaviare.
"De acuerdo con el diagnóstico de maltrato, negligencia y abandono del menor de edad. Lo mantienen encerrado, solo y no le daban de comer ni de beber", reportó entonces la funcionaria.
Los médicos agregaron a ese concepto que Emmanuel presentaba desnutrición, paludismo, enfermedad diarreica aguda, leishmaniasis, fractura de húmero y abandono.
El 26 de julio del 2005 se emitió la resolución para decretar la situación de peligro del menor y al otro día se aprobó su traslado a Bogotá, a un hogar sustituto del Bienestar Familiar.
El 31 de octubre de ese año le practicaron una cirugía en el Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt para corregirle la fractura en el húmero izquierdo.
Y bajo el cuidado de una madre sustituta se han tenido en cuenta los comportamientos del menor: "El niño es de buen apetito, tolera adecuadamente todos los alimentos, acostumbra a bañarlo una vez al día, disfruta el contacto con el agua, durante la noche suele despertarse, llamar a la mamá y volver a dormirse".
A pesar de que el niño se encuentra alerta, que pronuncia algunas palabras como 'mamá' y sílabas sueltas, que se muestra activo y con actitud de exploración del medio que le rodea, presenta retardo en su desarrollo psicomotor.
En la actualidad, "el niño se encuentra en buen estado de salud, con un desarrollo psicosocial adecuado para su edad, con valoraciones médica y nutricionales conforme a su proceso de desarrollo".
La rueda de prensa de Uribe, Restrepo y la plana mayor de las Fuerzas Militares, en el último día del 2007, marcó el final de tres días en los que la Cruz Roja y delegados internacionales, liderados por Hugo Chávez, esperaron en Colombia, sin éxito, las coordenadas de las Farc para rescatar a los tres rehenes.
Ahora, con la confirmación de que el ADN del niño es compatible con el de la familia Rojas y el comunicado de las Farc aceptando que sí es Emmanuel -quien hoy domingo tiene tres años, cinco meses y 17 días-, lo que resta es que el bebé esté con sus familiares, lo cual podría suceder en las próximas dos semanas.
Investigación de filigrana
El 28 de diciembre el CTI recibió la grabación de una llamada hecha al Gaula, en la que un hombre advertía que un niño de San José del Guaviare iba a ser sacado ilegalmente del ICBF en Bogotá. Juan David fue ubicado y vino una segunda llamada que lo relacionó con el caso de Emmanuel: que no iba a ser entregado porque estaba en manos del ICBF. El fiscal Mario Iguarán, y la jefe del CTI, Marilú Méndez, tomaron el caso y le avisaron al presidente Uribe. Allí se inició una rigurosa indagación judicial.
15 días para ser un Rojas
En dos semanas Clara de Rojas, abuela del pequeño Emmanuel, podría tener las custodia temporal del niño y así poner fin a la larga espera por conocer a su nieto.
Elvira Forero, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) , afirmó que el procedimiento para que Emmanuel se quede con los Rojas es "sencillo y se adelantará desde la próxima semana" con la familia verdadera del menor. "Vamos a sentarnos a trabajar con doña Clara para empezar con el proceso de desarrollo sicosocial", señala.
La funcionaria agregó que Emmanuel es un niño "feliz, dulce y amoroso" y que debido a su temprana edad aún no tiene conciencia de lo que le ha sucedido. El sitio donde se encuentra el menor no fue revelado y su imagen y características físicas serán conocidas por el país previa autorización de la familia Rojas.
Para la expedición del registro civil es necesario interponer una acción ante un juez de menores. En poco tiempo, Emmanuel adoptaría el apellido Rojas.
Con reportería de Jhon Alfonso Moreno C., enviado especial a El Retorno (Guaviare)
Directora del DAS revela explosiva historia de José Crisanto Gómez, el falso padre de Emmanuel
Enero 5 de 2008
Diario EL TIEMPO
La Directora del DAS reveló que José Gómez le pidió a una hermana, que trabaja hace 10 años en el DAS, que adoptara al niño y ella se negó.
María del Pilar Hurtado dice que el DAS ha confirmado, por ejemplo, que Gómez Tapiero se presentó en las elecciones de octubre como candidato al Concejo de El Retorno, en el Guaviare.
"No tiene antecedentes; pertenece a una familia numerosa; son 12 hermanos. Tres han muerto. Uno de sus hermanos fue guerrillero activo de las Farc, fue capturado hace varios años y estuvo en la cárcel. Aquí en Bogotá viven dos de sus hermanas. Otra hermana vive fuera de Bogotá y es funcionaria del DAS", revela Hurtado.
Yamid Amat: ¿El hermano guerrillero murió en combate o murió en la cárcel?
María del Pilar Hurtado: No tengo los detalles, sé que falleció hace tiempo.
Una hermana de Gómez Tapiero trabaja en el DAS
¿Y la hermana que trabaja en el DAS, quién es?
Tan pronto el Presidente de la República puso en conocimiento de los colombianos la hipótesis sobre el niño Emmanuel, se acercó una funcionaria a nosotros en el nivel central y nos dijo: "Yo soy hermana de esa persona que dice ser el tío abuelo del supuesto niño Emmanuel y quiero contarles que él, mi hermano José Crisanto, se acercó a mí, en diciembre del 2005, a decirme que él quería que yo hiciera diligencias para adoptar a ese niño; me dijo que era hijo de una señora que él apreciaba mucho, de una familia muy cercana y que él quería que el bebé quedara en manos conocidas. Ella nos dijo que se negó a aceptar la adopción porque hacía muchos años había perdido cercanía con su hermano, desde cuando él se fue para el Guaviare. A raíz de eso, ella decide no colaborarle.
¿Ella vive en Bogotá?
No. Pero actualmente esta protegida por nosotros. Reside, temporalmente, en un hotel en Bogotá.
¿Qué cargo tiene en el DAS?
Trabaja en la parte administrativa. Es una funcionaria con más de diez años en el DAS, no ha tenido inconvenientes y desarrolla muy bien su trabajo. Quiero destacar que fue ella quien reveló su consanguinidad con el señor Gómez Tapiero y que él decidió irse de la cercanía de su familia hace más de 16 años, cuando deja la zona de La Macarena, de donde son oriundos, y se va para el Guaviare.
¿La hermana de Gómez Tapiero va a continuar en el DAS?
Sí. Ha sido una buena funcionaria. Ese es el drama que viven muchos colombianos: Familias de bien, en las que uno de sus hijos se fue por la senda indebida, llámese paramilitar, llámese guerrillero o llámese narcotraficante.
¿Cómo ingresó ella al DAS?
Por el proceso normal. Ella no es detective, es una funcionaria administrativa y fue nombrada hace más de 10 años. Ha trabajado en la misma zona en tres seccionales diferentes cumpliendo su labor de apoyo administrativo sin tacha.
¿Usted habló con ella?
Sí. Hemos confirmado toda la información que ella nos ha dado, ya se le hizo una verificación de confiabilidad y eso me ha dado tranquilidad.
¿El Presidente Uribe tiene toda esta información?
Por supuesto. Y la única indicación que ha dado es poner todo en conocimiento de la Fiscalía. Es lo que hemos hecho.
¿Ella ha hablado con su hermano?
No, hasta ahora no, pero va a hablar con él.
¿Por qué lo sabe usted?
Ella tiene dos hermanas más que viven en Bogotá y me dijo que ambas han recibido ya amenazas. Cree que ante esa situación, su hermano podría tener la confianza de contarle algunas cosas. Sin embargo, yo me he enterado de que el señor Gómez Tapiero ha colaborado con la justicia plenamente.
Gómez Tapiero está colaborando
¿Ha aceptado que tiene vínculos con las Farc?
Esa información la tiene la Fiscalía; sé que él está colaborado con la justicia.
¿Aceptó que el niño se lo dieron las Farc?
Él está dando la información a la Fiscalía y eso es reservado.
¿Toda la familia de Gómez Tapiero está bajo protección?
Él está bajo protección como testigo de la Fiscalía; a su hermana, funcionaria del DAS, se le ha dado vigilancia especial y hoy estamos evaluando las amenazas que le llegaron a sus otras dos hermanas vía telefónica.
Podría ser un miliciano
¿La presencia de Gómez Tapiero, primero en La Macarena, donde hay una gran presencia de las Farc, y luego en Guaviare, otro eje de la actividad de la guerrilla, permite suponer que él tiene claros vínculos con las Farc?
Pienso que puede tratarse de un miliciano, pero eso nos lo dirá al final la Fiscalía. Él ya dijo que el niño se lo habían entregado las Farc y pudo ser por una de dos razones: o porque lo forzaron a tener el niño o porque es un miliciano y le dijeron cuide a este niño y dentro de un tiempo volvemos por él.
¿Por qué si Gómez Tapiero había perdido al niño, al ser entregado al hospital de San José del Guaviare y luego a Bienestar Familiar las Farc ofrecieron liberarlo junto a su madre?
Por lo que acabo de decirle: "Cuide a este niño y después volvemos por él". Fíjese que al niño lo pierde cuando una brigada de salud lo atiende y lo traslada al hospital. Y observe que, aun con las carencias de nuestro país, el sistema de atención a los menores funciona. Ese niño, ante una alarma de mal cuidado, es asumido por el sistema de protección del ICBF y llega a Bogotá e inclusive es operado. Estoy casi segura de que las Farc creían que el niño estaba todavía con Gómez Tapiero. Vea esta hipótesis: ¿Por qué llegaron tres helicópteros para la operación de entrega de los secuestrados? Uno podría decir: van a tres lugares diferentes. Uno de ellos debía recoger al niño. Al comprobar las Farc que el menor no estaba, todo su plan se desbarató.
¿Y cómo se explica que en uno de los testimonios de supervivencia que las Farc enviaron, hace meses, el oficial William Domínguez dice que había visto a Clarita con su hijo?
El intendente Pinchao dijo en rueda de prensa que él no le daba credibilidad a esa prueba de supervivencia, porque el oficial relata hechos como si Clara e Íngrid estuvieran juntas y él dice que eso no es cierto, que ellas estaban separadas y que de eso da fe. Pinchao también dijo que el niño había sufrido una fractura en un bracito al nacer. Recuerde que el niño en poder de Bienestar fue operado en el Roosevelt de una lesión en un brazo cuando fue trasladado a Bogotá.
¿El niño sigue con su madre sustituta?
Sí. No han sido separados. Con ella está, muy bien protegido, además.
Diario EL TIEMPO
La Directora del DAS reveló que José Gómez le pidió a una hermana, que trabaja hace 10 años en el DAS, que adoptara al niño y ella se negó.
María del Pilar Hurtado dice que el DAS ha confirmado, por ejemplo, que Gómez Tapiero se presentó en las elecciones de octubre como candidato al Concejo de El Retorno, en el Guaviare.
"No tiene antecedentes; pertenece a una familia numerosa; son 12 hermanos. Tres han muerto. Uno de sus hermanos fue guerrillero activo de las Farc, fue capturado hace varios años y estuvo en la cárcel. Aquí en Bogotá viven dos de sus hermanas. Otra hermana vive fuera de Bogotá y es funcionaria del DAS", revela Hurtado.
Yamid Amat: ¿El hermano guerrillero murió en combate o murió en la cárcel?
María del Pilar Hurtado: No tengo los detalles, sé que falleció hace tiempo.
Una hermana de Gómez Tapiero trabaja en el DAS
¿Y la hermana que trabaja en el DAS, quién es?
Tan pronto el Presidente de la República puso en conocimiento de los colombianos la hipótesis sobre el niño Emmanuel, se acercó una funcionaria a nosotros en el nivel central y nos dijo: "Yo soy hermana de esa persona que dice ser el tío abuelo del supuesto niño Emmanuel y quiero contarles que él, mi hermano José Crisanto, se acercó a mí, en diciembre del 2005, a decirme que él quería que yo hiciera diligencias para adoptar a ese niño; me dijo que era hijo de una señora que él apreciaba mucho, de una familia muy cercana y que él quería que el bebé quedara en manos conocidas. Ella nos dijo que se negó a aceptar la adopción porque hacía muchos años había perdido cercanía con su hermano, desde cuando él se fue para el Guaviare. A raíz de eso, ella decide no colaborarle.
¿Ella vive en Bogotá?
No. Pero actualmente esta protegida por nosotros. Reside, temporalmente, en un hotel en Bogotá.
¿Qué cargo tiene en el DAS?
Trabaja en la parte administrativa. Es una funcionaria con más de diez años en el DAS, no ha tenido inconvenientes y desarrolla muy bien su trabajo. Quiero destacar que fue ella quien reveló su consanguinidad con el señor Gómez Tapiero y que él decidió irse de la cercanía de su familia hace más de 16 años, cuando deja la zona de La Macarena, de donde son oriundos, y se va para el Guaviare.
¿La hermana de Gómez Tapiero va a continuar en el DAS?
Sí. Ha sido una buena funcionaria. Ese es el drama que viven muchos colombianos: Familias de bien, en las que uno de sus hijos se fue por la senda indebida, llámese paramilitar, llámese guerrillero o llámese narcotraficante.
¿Cómo ingresó ella al DAS?
Por el proceso normal. Ella no es detective, es una funcionaria administrativa y fue nombrada hace más de 10 años. Ha trabajado en la misma zona en tres seccionales diferentes cumpliendo su labor de apoyo administrativo sin tacha.
¿Usted habló con ella?
Sí. Hemos confirmado toda la información que ella nos ha dado, ya se le hizo una verificación de confiabilidad y eso me ha dado tranquilidad.
¿El Presidente Uribe tiene toda esta información?
Por supuesto. Y la única indicación que ha dado es poner todo en conocimiento de la Fiscalía. Es lo que hemos hecho.
¿Ella ha hablado con su hermano?
No, hasta ahora no, pero va a hablar con él.
¿Por qué lo sabe usted?
Ella tiene dos hermanas más que viven en Bogotá y me dijo que ambas han recibido ya amenazas. Cree que ante esa situación, su hermano podría tener la confianza de contarle algunas cosas. Sin embargo, yo me he enterado de que el señor Gómez Tapiero ha colaborado con la justicia plenamente.
Gómez Tapiero está colaborando
¿Ha aceptado que tiene vínculos con las Farc?
Esa información la tiene la Fiscalía; sé que él está colaborado con la justicia.
¿Aceptó que el niño se lo dieron las Farc?
Él está dando la información a la Fiscalía y eso es reservado.
¿Toda la familia de Gómez Tapiero está bajo protección?
Él está bajo protección como testigo de la Fiscalía; a su hermana, funcionaria del DAS, se le ha dado vigilancia especial y hoy estamos evaluando las amenazas que le llegaron a sus otras dos hermanas vía telefónica.
Podría ser un miliciano
¿La presencia de Gómez Tapiero, primero en La Macarena, donde hay una gran presencia de las Farc, y luego en Guaviare, otro eje de la actividad de la guerrilla, permite suponer que él tiene claros vínculos con las Farc?
Pienso que puede tratarse de un miliciano, pero eso nos lo dirá al final la Fiscalía. Él ya dijo que el niño se lo habían entregado las Farc y pudo ser por una de dos razones: o porque lo forzaron a tener el niño o porque es un miliciano y le dijeron cuide a este niño y dentro de un tiempo volvemos por él.
¿Por qué si Gómez Tapiero había perdido al niño, al ser entregado al hospital de San José del Guaviare y luego a Bienestar Familiar las Farc ofrecieron liberarlo junto a su madre?
Por lo que acabo de decirle: "Cuide a este niño y después volvemos por él". Fíjese que al niño lo pierde cuando una brigada de salud lo atiende y lo traslada al hospital. Y observe que, aun con las carencias de nuestro país, el sistema de atención a los menores funciona. Ese niño, ante una alarma de mal cuidado, es asumido por el sistema de protección del ICBF y llega a Bogotá e inclusive es operado. Estoy casi segura de que las Farc creían que el niño estaba todavía con Gómez Tapiero. Vea esta hipótesis: ¿Por qué llegaron tres helicópteros para la operación de entrega de los secuestrados? Uno podría decir: van a tres lugares diferentes. Uno de ellos debía recoger al niño. Al comprobar las Farc que el menor no estaba, todo su plan se desbarató.
¿Y cómo se explica que en uno de los testimonios de supervivencia que las Farc enviaron, hace meses, el oficial William Domínguez dice que había visto a Clarita con su hijo?
El intendente Pinchao dijo en rueda de prensa que él no le daba credibilidad a esa prueba de supervivencia, porque el oficial relata hechos como si Clara e Íngrid estuvieran juntas y él dice que eso no es cierto, que ellas estaban separadas y que de eso da fe. Pinchao también dijo que el niño había sufrido una fractura en un bracito al nacer. Recuerde que el niño en poder de Bienestar fue operado en el Roosevelt de una lesión en un brazo cuando fue trasladado a Bogotá.
¿El niño sigue con su madre sustituta?
Sí. No han sido separados. Con ella está, muy bien protegido, además.
Friday, November 30, 2007
La esperanza, al congelador
Por Saúl Hernández Bolívar
Publicado en el periódico El Tiempo, el 27 de noviembre de 2007
Nada bueno podía salir de una mediación entre el Gobierno colombiano y las Farc, a cargo de personajes tan desprovistos de neutralidad como el presidente Chávez y la senadora Córdoba, antípodas y enemigos del presidente Uribe.Pero era inimaginable un desenlace tan absurdo, que implicara el congelamiento de las relaciones entre países y el resquebrajamiento de la química que había entre los mandatarios, mancillada por las injurias de un Chávez iracundo por un asunto que ni siquiera es de su competencia, que atañe solo a la soberanía de Colombia.
Chávez no tenía derecho a embejucarse. Era potestad del Gobierno colombiano terminar la mediación cuando lo considerara pertinente, máxime cuando había razones de sobra. En tres meses no se avanzó un centímetro en el tema humanitario por mucho que asegure ahora la señora Córdoba que algunos de los secuestrados iban a comer pavo con sus familias en Navidad y que, en enero, las Farc se iban a sentar a firmar la paz. Por otro lado, todo estuvo girando en torno de la idea de un despeje, esta vez en el Yarí, para Chávez conversar con un 'Marulanda' que muchos presumen muerto y que aunque viviera, esa reunión solo tendría por objeto deshacer la tenaza con que las Fuerzas Armadas de Colombia están triturando a los subversivos de las Farc. Finalmente, las cosas estaban tomando un tinte insospechado con esa llamada al general Montoya, que por mucho que doña Piedad jure que era casual, inocente y rutinaria, no lo era.
El chasco fue de tal magnitud que en los tres meses no se consiguieron pruebas de supervivencia sin las cuales hasta el mismo Fabrice Delloye -ex esposo de Íngrid- opinaba que no se podría proseguir la mediación. A pesar de que a los campamentos de la guerrilla llega cualquiera (desde periodistas hasta la misma señora Córdoba, o la madre de la guerrillera holandesa), es inverosímil que no haya sido posible sacar las pruebas por supuestos bombardeos y presión militar. Más con lo fácil que es subir videos, fotografías y documentos escaneados a Internet, o enviarlos por correo electrónico. Y deja muy mal sabor el intento último de la Córdoba por tratar de hacer ver el video trasnochado del capitán Solórzano como una muestra de buena voluntad de los guerrilleros.
Dada la afinidad política entre Chávez y los facinerosos y la admiración mutua que ambos se han expresado en incontables ocasiones, se presumía que era imposible el escenario de una negociación empantanada porque a casi nadie le cabía en la cabeza que las Farc dejaran a Chávez como novia vestida. Sin embargo, a estas horas no se sabe a ciencia cierta si el Presidente de Venezuela fue víctima de las Farc o si, simplemente, estaba en la tarea de oxigenarlas. De todas maneras, persiste la sensación de que los subversivos desecharon la oportunidad de interlocución con cinco gobiernos del más alto turmequé, como si no tuvieran el más mínimo interés en absolutamente nada.
En el fondo, lo más triste de todo es que ahora sí los secuestrados parecen una simple mercancía. Y no hay certeza alguna de su estado. La necesidad de aferrarnos a una esperanza nos ha llevado a los colombianos a inducir al Gobierno a caer en la trampa de hacer lo que sea para devolverles la libertad a los secuestrados políticos de las Farc, cosa que solo depende de la voluntad de los guerrilleros o de un golpe de gracia de las fuerzas del Estado.
Si a las Farc les interesara la libertad de estas personas, bastarían una delegación de la Cruz Roja y un par de días de 'tregua' para devolverles sus vidas, pero en los estertores de una agonía ya inevitable de esa guerrilla, la carta de los secuestrados parece ser su única alternativa y, como tal, se la van a jugar. Quiera Dios que los colombianos no caigamos en la trampa de hacer acuartelar las tropas para revivir la esperanza y menos que estas terminen ocupadas en asuntos fronterizos por obra de un vecino bocón.
Publicado en el periódico El Tiempo, el 27 de noviembre de 2007
Nada bueno podía salir de una mediación entre el Gobierno colombiano y las Farc, a cargo de personajes tan desprovistos de neutralidad como el presidente Chávez y la senadora Córdoba, antípodas y enemigos del presidente Uribe.Pero era inimaginable un desenlace tan absurdo, que implicara el congelamiento de las relaciones entre países y el resquebrajamiento de la química que había entre los mandatarios, mancillada por las injurias de un Chávez iracundo por un asunto que ni siquiera es de su competencia, que atañe solo a la soberanía de Colombia.
Chávez no tenía derecho a embejucarse. Era potestad del Gobierno colombiano terminar la mediación cuando lo considerara pertinente, máxime cuando había razones de sobra. En tres meses no se avanzó un centímetro en el tema humanitario por mucho que asegure ahora la señora Córdoba que algunos de los secuestrados iban a comer pavo con sus familias en Navidad y que, en enero, las Farc se iban a sentar a firmar la paz. Por otro lado, todo estuvo girando en torno de la idea de un despeje, esta vez en el Yarí, para Chávez conversar con un 'Marulanda' que muchos presumen muerto y que aunque viviera, esa reunión solo tendría por objeto deshacer la tenaza con que las Fuerzas Armadas de Colombia están triturando a los subversivos de las Farc. Finalmente, las cosas estaban tomando un tinte insospechado con esa llamada al general Montoya, que por mucho que doña Piedad jure que era casual, inocente y rutinaria, no lo era.
El chasco fue de tal magnitud que en los tres meses no se consiguieron pruebas de supervivencia sin las cuales hasta el mismo Fabrice Delloye -ex esposo de Íngrid- opinaba que no se podría proseguir la mediación. A pesar de que a los campamentos de la guerrilla llega cualquiera (desde periodistas hasta la misma señora Córdoba, o la madre de la guerrillera holandesa), es inverosímil que no haya sido posible sacar las pruebas por supuestos bombardeos y presión militar. Más con lo fácil que es subir videos, fotografías y documentos escaneados a Internet, o enviarlos por correo electrónico. Y deja muy mal sabor el intento último de la Córdoba por tratar de hacer ver el video trasnochado del capitán Solórzano como una muestra de buena voluntad de los guerrilleros.
Dada la afinidad política entre Chávez y los facinerosos y la admiración mutua que ambos se han expresado en incontables ocasiones, se presumía que era imposible el escenario de una negociación empantanada porque a casi nadie le cabía en la cabeza que las Farc dejaran a Chávez como novia vestida. Sin embargo, a estas horas no se sabe a ciencia cierta si el Presidente de Venezuela fue víctima de las Farc o si, simplemente, estaba en la tarea de oxigenarlas. De todas maneras, persiste la sensación de que los subversivos desecharon la oportunidad de interlocución con cinco gobiernos del más alto turmequé, como si no tuvieran el más mínimo interés en absolutamente nada.
En el fondo, lo más triste de todo es que ahora sí los secuestrados parecen una simple mercancía. Y no hay certeza alguna de su estado. La necesidad de aferrarnos a una esperanza nos ha llevado a los colombianos a inducir al Gobierno a caer en la trampa de hacer lo que sea para devolverles la libertad a los secuestrados políticos de las Farc, cosa que solo depende de la voluntad de los guerrilleros o de un golpe de gracia de las fuerzas del Estado.
Si a las Farc les interesara la libertad de estas personas, bastarían una delegación de la Cruz Roja y un par de días de 'tregua' para devolverles sus vidas, pero en los estertores de una agonía ya inevitable de esa guerrilla, la carta de los secuestrados parece ser su única alternativa y, como tal, se la van a jugar. Quiera Dios que los colombianos no caigamos en la trampa de hacer acuartelar las tropas para revivir la esperanza y menos que estas terminen ocupadas en asuntos fronterizos por obra de un vecino bocón.
Thursday, November 22, 2007
LA VIDA ES UNA ANTORCHA ESPLÉNDIDA
Palabras del Canciller Fernando Araujo Perdomo
Colegio Jorge Washington, Cartagena, Mayo 25 de 2007.
Quiero presentarles unas ideas, una visión de los elementos que considero que son esenciales para continuar en el proceso de construcción de un presente y de un futuro promisorio para Colombia, para ustedes, para nuestros hijos, para los colombianos, todos. Me voy a centrar en la construcción del hombre, del ser humano moderno, del nuevo hombre, voy a hablarles del desarrollo y compromiso personal.
El primer concepto que quiero presentarles está aquí, en el ambiente, la LIBERTAD.
Todos creemos ser libres, todos queremos sentirnos libres, pero muchas veces pensamos que la libertad es la posibilidad que tenemos de elegir entre diferentes alternativas, de escoger lo que queremos.
Muchas veces esta manifestación no es sino la expresión de un sentimiento egoísta, que básicamente lo que quiere expresar es que nadie se meta en mi vida y que me dejen hacer las cosas que yo quiero; y pensamos que de esta manera vamos a ser felices, pensamos que la felicidad es esa expresión de una libertad sin límites y creo que esto quizás los lleva por el camino equivocado.
Creemos que ser libres es no tener ataduras, es no estar sometidos a ninguna autoridad, cuando la verdadera libertad requiere de principios, requiere orden, requiere de respeto.
Además pensamos que la libertad depende de las condiciones exteriores, creemos que para poder ser libres necesitamos casi el mundo plegado a nuestros pies. ¡Cuando la verdadera libertad reside en nuestro interior! Tenemos la impresión normalmente de que lo que limita nuestra libertad son las circunstancias que nos rodean, las normas y obligaciones que nos impone la sociedad, las limitaciones físicas que tenemos, cuando tenemos problemas de salud, esas son las cosas que nos coartan la libertad. Muchas veces nos sentimos agobiados realmente por nuestras responsabilidades familiares, responsabilidad por ejemplo, en el caso de los muchachos(as) de estudiar, de tener que hacer algunas cosas, de entregar algún trabajo, de presentar un examen y creemos que eso realmente está limitando nuestra libertad, pero la verdad es que dentro de nosotros es donde reside realmente la libertad de cada uno.
También quiero decirles que somos más libres si reconocemos que los derechos son menos importantes que las obligaciones. Aquí tengo que hacer una reflexión adicional, ligar nuevamente la libertad con el amor, solamente cuando amamos somos libres porque el acto del amor, de verbo amar significa una entrega a los demás y allí es donde radica la verdadera libertad del ser humano, ¡si nuestro corazón es egoísta y queremos todo para nosotros, en lugar de ser libres, lo que hacemos es construir ataduras! ¡La verdadera libertad consiste en nuestra posibilidad de crecer, de esperar, de amar en cualquier circunstancia!. Esas circunstancias, inclusive, significan en muchos casos, aceptar lo que nosotros no hemos elegido, es decir, hay circunstancias que la vida nos impone y que sólo cuando las aceptamos somos libres.
Quien desea acceder a una verdadera libertad interior, debe entrenarse en la serena y gustosa aceptación de multitud de cosas que parecen ir en contra de nuestra libertad, aceptar nuestras limitaciones personales, nuestra fragilidad y nuestra impotencia en las situaciones que la vida nos impone.
La verdad es esta, las situaciones que nos hacen crecer de verdad, son precisamente aquellas que no dominamos. No seremos capaces de transformar eficazmente nuestras vidas si no comenzamos por acoger la vida en su integridad y en consecuencia, por aceptar cualquier acontecimiento exterior al que nos enfrentemos.
Pensamos que es muy difícil aceptar las cosas que nos causan dolor, pero desde mi experiencia personal les puedo dar fe, de que sólo cuando aceptamos la realidad de nuestra vida, comenzamos a ser felices. Cuando a mi me secuestraron tuve unos primeros días de mucha zozobra, de mucha angustia, pero solamente logré superar esa situación cuando acepté mi situación de secuestrado.
Un día me levanté de la hamaca en la que dormía y me hice esta reflexión, ¡estoy secuestrado, tengo que aceptar mi realidad y zafarme de mis recuerdos, de mis expectativas, de la vida que venía desarrollando, de mis deseos, de mis ansiedades, de mi deseo de estar con mis hijos, con mi esposa, con mis padres, de mis deseos de poder trabajar en las actividades que me gusten y aceptar que la realidad que estaba viviendo era diferente a lo que yo deseaba y cuando acepté esa realidad comencé a superar el inmenso dolor que me producía el secuestro y eso a pesar de estar secuestrado, ¡fue una expresión de libertad!
Por eso llegué a la conclusión de que todos podemos ser libres a pesar de las circunstancias que nos rodean. Yo he sido un atento estudiante de Stephen Covey, un autor muy reconocido norteamericano, autor entre otros de un libro muy famoso, que se llama Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva.
Libro que ha sido para mí un norte en la vida, en este encontré el ejemplo de Víctor Frankl, un señor que estuvo preso en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, y que estuvo sometido a una serie de pruebas inhumanas, porque fue utilizado como conejillo de indias, para hacer experimentos en seres humanos y a pesar de encontrarse en esa situación y de estar siendo torturado, tomó la decisión de que bajo ninguna circunstancia iba a perder su capacidad interior de elegir una respuesta ante un estímulo que recibiera y así pudiera ser maltratado por sus captores él no perdería la calma, no perdería la fe, no perdería la esperanza.
Allí radica la verdadera libertad humana, hay un instante entre el momento en que yo recibo un estímulo y en el momento en que doy una respuesta. En ese instante que hay entre el estímulo y la respuesta radica mi libertad de ser humano, de escoger cómo respondo. La verdadera libertad está dentro de nosotros en nuestros corazones. Tengo la esperanza, tengo la experiencia, de que en cualquier circunstancia, si hacemos una planificación adecuada podemos superar las dificultades, pero creo, que lo más importante es aceptar la realidad que estamos viviendo plenamente.
Yo recuerdo también que estando secuestrado, en una oportunidad me llevaron un ejemplar del periódico ‘El Tiempo’, y en la parte superior de la columna donde aparecen las cartas de los lectores leí una frase que escribí en uno de mis cuadernos que decía: “¡El dolor cuando no se convierte en verdugo es un gran maestro!”
Me tomé esta frase como propia y aprendí que a través del dolor se puede crecer y en el sufrimiento que padecí, durante mis seis años de secuestro aprendí a crecer, aprendí a ser una mejor persona, aprendí a ser más humano, aprendí a entender el dolor de mis semejantes y eso me humanizó, porque hoy cuando veo una persona que está sufriendo, entiendo mucho mejor ese dolor.
Naturalmente NO estoy haciendo con esto una invitación a sufrir, porque todos tenemos en la vida la ilusión de ser felices, pero si reconocemos el dolor como un elemento que nos conduce a la felicidad, vamos a encontrar que ese es el camino adecuado, y el dolor nos libera.
La naturaleza se halla en total equilibrio, existe la ley de la causa y el efecto. Lo que se siembra se cosecha.
Los problemas de la vida surgen cuando sembramos una cosa y esperamos cosechar otra totalmente diferente, si sembramos mangos recogeremos mangos, no limones, si sembramos odio recogeremos odio, si sembramos amor recogeremos amor. Como dice el proverbio “siembra vientos y recogerás tempestades ”
También quiero hacer una reflexión sobre un concepto de Covey, que es la proactividad. Hoy en día se habla mucho de proactividad y la gente lo entiende como el acto de tomar la iniciativa. Pero para Covey y para mí, la proactividad realmente significa asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas.
Tenemos la tendencia natural de responsabilizar a las demás personas de las cosas que nos suceden.
Cuando hacemos eso somos reactivos y pensamos que nuestra infelicidad es producto del ambiente o de los demás y por ese camino, pensamos que el mundo tiene que cambiar para que nosotros podamos ser felices, pero realmente la situación es la contraria, ser proactivo significa yo soy responsable de lo que me pasa, así esté secuestrado.
En mi secuestro soy responsable de mí.
No puedo cambiar la realidad de mi secuestro, ¡bueno sí la pude cambiar porque a los seis años me fugué!, pero tuve que esperar el tiempo para poderla cambiar, mientras esa oportunidad se me presentaba, me preparé para aprovecharla lo mejor que pude.
Me preparé para vivir cada día de mi secuestro de la mejor manera posible, asumí la responsabilidad de mis actos y me dije, si pierdo mi tiempo mientras esté secuestrado después no voy a poder echar el tiempo para atrás y esto no lo voy a recuperar, tengo que aprovechar cada instante de mi vida, sin importar las circunstancias en que me encuentre.
Entonces me propuse enriquecerme, y pensé, cómo puedo ser una mejor persona en estas circunstancias y me dije ¡bueno yo puedo aprender a ser generoso! Y me propuse practicar la generosidad; ustedes me preguntarán, “¿Pero Cómo puede ser uno generoso estando secuestrado?, si uno no tiene nada”, pues sí, a veces me regalaban un pan, y como yo había decidido ser generoso, lo partía por la mitad y le daba la otra mitad al guardia, y esto lo practicaba para todo.
Para el 24 de Diciembre último me regalaron cuatro manzanas y una bandejita de uvas, cada vez que me iba a comer una manzana la partía por la mitad y le daba la mitad al guardia y yo me comía el resto. Las uvas, ¡una para ti, una para mí!, como me cambiaban de guardia cada dos horas entonces las compartía con varios de mis captores y esa misma generosidad la practiqué durante los seis años de secuestro con cualquier detalle que tuviera.
También decidí ser paciente, esto quiere decir ser conciente del momento, vivir el presente, no vivo mañana ni vivo el ayer. Lo que pasó ayer ya no lo puedo cambiar, lo que pasará mañana tengo alguna forma de planearlo, pero finalmente es tan incierto. Si alguien lo puede decir soy yo que mientras trotaba el 4 de Diciembre de 2006, mientras escuchaba el radio sucedía el ataque al campamento donde me encontraba, el que me permitió fugarme. En Febrero de 2007 en recuperación de una operación, recibí la llamada del Presidente Uribe para ofrecerme la Cancillería. Es decir planear el futuro es realmente difícil, la vida da tantas vueltas que un realmente no sabe lo que va a pasar. Sólo viviendo el presente aprendemos a ser pacientes, la paciencia se refleja finalmente en tranquilidad espiritual, en serenidad.
También decidí ser fuerte. ¿Qué significa ser fuerte? Todos tenemos miedos y a mí, al igual que a todos, me daban miedo muchas cosas, eso es humano. Ser fuerte significa enfrentar el miedo, no dejarse vencer por el miedo.
Yo me acuerdo que mi hijo Manuel, cuando tenía seis años, que estaba en clases de karate, cada vez que había un combate me decía: “¡Papi tengo miedo!”, yo le decía “¡es natural que lo tengas, lo importante es superarlo!”
Resulta fácil pensar en ser valiente con respecto a circunstancias especiales y extraordinarias, como sobreponerse a un secuestro o escaparse a sus captores; pero les quiero hacer una reflexión, ¡hace falta mucha valentía para actuar íntegramente cada día, para ser sinceros cada día, para liberarnos de las excusas que nos impiden ser leales con nosotros mismos, para actuar con base en principios a pesar de que muchas veces estos no sean populares o comprensibles para los demás!
El mejor modo de lograr calidad de vida es escuchar a nuestra conciencia y seguir sus dictados sin permitir que ninguna voz suene más fuerte en nuestros oídos que la voz propia de la conciencia. Sean cuales sean las circunstancias de la vida, guiarnos por ellas.
Estando secuestrado aprendí también a no desfallecer, aprendí que por muy duras que sean las circunstancias, hay que seguir adelante, por eso desde que salí, desde que me fugué y fui rescatado por la Armada he tratado de llevarle un mensaje a los colombianos, que hay que hacer siempre un esfuerzo adicional frente a las dificultades de la vida, para salir adelante.
Cada uno de nosotros, de una u otra manera enfrenta retos, unos más definitivos, unos más duros, por eso los invito a desarrollar una actitud personal proactiva, constructiva, optimista y responsable para poder superar las dificultades. Estoy convencido de que la espiritualidad y los valores le dan sentido a nuestras vidas.
La observación de nuestras actitudes e intereses y el reconocimiento de nuestros gustos y pasiones nos ayudan a encontrar la paz y el sosiego que tanto buscamos, y por supuesto la felicidad que anhelamos. Quiero agregar que el verdadero secuestro, es el secuestro en el que las personas en lugar de cultivarse, de tratar de ser mejores cada día; nos dejamos llevar por las cosas mundanas y por los vicios, nos dejamos llevar por el rencor y el odio. Sólo el que vive a través del amor se libera plenamente.
Ustedes son jóvenes y les ha tocado vivir en un mundo de alta tecnología, son expertos en aparatos digitales y computadores, en video juegos. Les tocó además un mundo interconectado y globalizado con grandes ventajas y con problemas y consecuencias para todos como el calentamiento de la tierra o el problema mundial de las drogas ilícitas, que tanta tragedia, dolor y violencia ha generado en nuestro país.
Estos retos y realidades exigen actitudes proactivas y responsables, exigen tomar posición y actuar como sociedad civil organizada, para contribuir a la solución.
Algunas personas me dicen, que después de mi secuestro volví a nacer, eso no es cierto, después de mi secuestro yo me siento más fuerte y más vivo que nunca, le doy gracias a Dios, le doy gracias a la vida, porque durante los seis años de mi secuestro pude continuar en mi proceso de crecimiento.
Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones que me hice cuando estaba secuestrado, sólo como un testimonio. Unos apuntes que hice el primero de Enero del año 2003 en mi diario, dicen así:
“estamos en año nuevo, estoy lleno de nostalgias, tristezas y pesares, lleno de ausencia, pero doy gracias a Dios porque gozo del don principal: ¡la vida!, además ¡salud, amor esperanza, fe, fortaleza e ilusiones!.
Cuento con toda mi familia, con su amor, su apoyo, su entrega, su trabajo, su energía, los extraño con toda mi alma, los adoro con todo mi ser, confío en que Nuestro Señor nos permita reunirnos pronto, he escuchado muchos mensajes bellísimos y llenos de esperanza y fortaleza, hecho de menos a Moni y a Ferni a quienes no he escuchado desde finales de octubre, pero tengo la seguridad que pronto les escucharé.
Estoy a la expectativa de que en estos próximos días reciban el video que grabé el 18 de diciembre y la carta para Mónica, también a la espera de que algunas gestiones de facilitación comiencen a dar frutos y se encienda de verdad una luz de esperanza para todos los secuestrados, para este año me propongo mantener la línea de acción que he conservado durante mi secuestro: primero, vivir el presente día a día; segundo, cuidarme, mantenerme saludable; tercero, ser siempre positivo sin importar las dificultades, superando el miedo y el dolor, superar mis sentimientos de abandono, sentir plenamente el amor de toda mi familia, de todos mis amigos, conservar siempre la esperanza de mi liberación; cuarto, aprender todo lo que pueda y fortalecer mi espíritu”
El primero de Enero del año 2006, escribí lo siguiente: “Feliz año nuevo, me levanto con la ilusión de regresar este año a mi hogar, a mi libertad, a mi vida y mientras tanto repito mis propósitos para el año, similares a los que me he hecho cada año y en todos los momentos de mi cautiverio, ser siempre positivo, vivir día por día, aprender todo lo que pueda, acrecentar mi fe, practicar el amor, la bondad, la gratitud, la humildad, la paciencia, el valor, la fortaleza, la tranquilidad, aumentar mis esperanzas, mi serenidad, mi alegría y la sabiduría que me permita aceptar vivir el presente”
Citando nuevamente a Covey, debo decir, ¡lo que nos quiere o daña no es lo que nos sucede, sino nuestra respuesta a lo que nos sucede!, desde luego, las cosas pueden dañarnos físicamente o perjudicarnos económicamente y producirnos dolor por ello, pero nuestro carácter, nuestra identidad básica en modo alguno tiene que quedar herida, de hecho, nuestras experiencias más difíciles se convierten en los crisoles en donde se moldea nuestro carácter y se desarrollan las fuerzas internas, la libertad para abordar las circunstancias difíciles en el futuro y para inspirar a otros la misma conducta.
Insisto, no somos el producto de nuestro pasado, sino de nuestras elecciones.
Nuestra condición humana nos permite vivir conforme a nuestra imaginación y no a nuestra memoria. Como dijo Mahatma Gandhi, no me cabe ninguna duda de que cualquier hombre o mujer, es capaz de obtener lo que yo logré si hiciera los mismos esfuerzos y cultivara la misma esperanza y la misma fe.
Queridos amigos, queridos muchachos, para terminar hago mías las palabras de George Bernard Shaw: “¡Este es el verdadero goce de la vida!, ese ser utilizado con un propósito que uno reconoce como importante, ese ser una fuerza de la naturaleza y no un montecito febril y egoísta de malestares y molestias que se queja de que el mundo no se consagra a hacerlo feliz.
Soy de la opinión de que mi vida pertenece a toda la comunidad y que mientras viva, es mi privilegio hacer por esta todo lo que pueda. Cuando muera quiero estar completamente agotado, pues cuanto más duramente trabajo, más vivo.
Gozo de la vida, por la vida misma; para mí, la vida no es una pequeña vela, es una especie de antorcha espléndida que por el momento sostengo con fuerza y quiero que arda con el mayor brillo posible, antes de entregarla a las futuras generaciones”
Muchas Gracias
Colegio Jorge Washington, Cartagena, Mayo 25 de 2007.
Quiero presentarles unas ideas, una visión de los elementos que considero que son esenciales para continuar en el proceso de construcción de un presente y de un futuro promisorio para Colombia, para ustedes, para nuestros hijos, para los colombianos, todos. Me voy a centrar en la construcción del hombre, del ser humano moderno, del nuevo hombre, voy a hablarles del desarrollo y compromiso personal.
El primer concepto que quiero presentarles está aquí, en el ambiente, la LIBERTAD.
Todos creemos ser libres, todos queremos sentirnos libres, pero muchas veces pensamos que la libertad es la posibilidad que tenemos de elegir entre diferentes alternativas, de escoger lo que queremos.
Muchas veces esta manifestación no es sino la expresión de un sentimiento egoísta, que básicamente lo que quiere expresar es que nadie se meta en mi vida y que me dejen hacer las cosas que yo quiero; y pensamos que de esta manera vamos a ser felices, pensamos que la felicidad es esa expresión de una libertad sin límites y creo que esto quizás los lleva por el camino equivocado.
Creemos que ser libres es no tener ataduras, es no estar sometidos a ninguna autoridad, cuando la verdadera libertad requiere de principios, requiere orden, requiere de respeto.
Además pensamos que la libertad depende de las condiciones exteriores, creemos que para poder ser libres necesitamos casi el mundo plegado a nuestros pies. ¡Cuando la verdadera libertad reside en nuestro interior! Tenemos la impresión normalmente de que lo que limita nuestra libertad son las circunstancias que nos rodean, las normas y obligaciones que nos impone la sociedad, las limitaciones físicas que tenemos, cuando tenemos problemas de salud, esas son las cosas que nos coartan la libertad. Muchas veces nos sentimos agobiados realmente por nuestras responsabilidades familiares, responsabilidad por ejemplo, en el caso de los muchachos(as) de estudiar, de tener que hacer algunas cosas, de entregar algún trabajo, de presentar un examen y creemos que eso realmente está limitando nuestra libertad, pero la verdad es que dentro de nosotros es donde reside realmente la libertad de cada uno.
También quiero decirles que somos más libres si reconocemos que los derechos son menos importantes que las obligaciones. Aquí tengo que hacer una reflexión adicional, ligar nuevamente la libertad con el amor, solamente cuando amamos somos libres porque el acto del amor, de verbo amar significa una entrega a los demás y allí es donde radica la verdadera libertad del ser humano, ¡si nuestro corazón es egoísta y queremos todo para nosotros, en lugar de ser libres, lo que hacemos es construir ataduras! ¡La verdadera libertad consiste en nuestra posibilidad de crecer, de esperar, de amar en cualquier circunstancia!. Esas circunstancias, inclusive, significan en muchos casos, aceptar lo que nosotros no hemos elegido, es decir, hay circunstancias que la vida nos impone y que sólo cuando las aceptamos somos libres.
Quien desea acceder a una verdadera libertad interior, debe entrenarse en la serena y gustosa aceptación de multitud de cosas que parecen ir en contra de nuestra libertad, aceptar nuestras limitaciones personales, nuestra fragilidad y nuestra impotencia en las situaciones que la vida nos impone.
La verdad es esta, las situaciones que nos hacen crecer de verdad, son precisamente aquellas que no dominamos. No seremos capaces de transformar eficazmente nuestras vidas si no comenzamos por acoger la vida en su integridad y en consecuencia, por aceptar cualquier acontecimiento exterior al que nos enfrentemos.
Pensamos que es muy difícil aceptar las cosas que nos causan dolor, pero desde mi experiencia personal les puedo dar fe, de que sólo cuando aceptamos la realidad de nuestra vida, comenzamos a ser felices. Cuando a mi me secuestraron tuve unos primeros días de mucha zozobra, de mucha angustia, pero solamente logré superar esa situación cuando acepté mi situación de secuestrado.
Un día me levanté de la hamaca en la que dormía y me hice esta reflexión, ¡estoy secuestrado, tengo que aceptar mi realidad y zafarme de mis recuerdos, de mis expectativas, de la vida que venía desarrollando, de mis deseos, de mis ansiedades, de mi deseo de estar con mis hijos, con mi esposa, con mis padres, de mis deseos de poder trabajar en las actividades que me gusten y aceptar que la realidad que estaba viviendo era diferente a lo que yo deseaba y cuando acepté esa realidad comencé a superar el inmenso dolor que me producía el secuestro y eso a pesar de estar secuestrado, ¡fue una expresión de libertad!
Por eso llegué a la conclusión de que todos podemos ser libres a pesar de las circunstancias que nos rodean. Yo he sido un atento estudiante de Stephen Covey, un autor muy reconocido norteamericano, autor entre otros de un libro muy famoso, que se llama Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva.
Libro que ha sido para mí un norte en la vida, en este encontré el ejemplo de Víctor Frankl, un señor que estuvo preso en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, y que estuvo sometido a una serie de pruebas inhumanas, porque fue utilizado como conejillo de indias, para hacer experimentos en seres humanos y a pesar de encontrarse en esa situación y de estar siendo torturado, tomó la decisión de que bajo ninguna circunstancia iba a perder su capacidad interior de elegir una respuesta ante un estímulo que recibiera y así pudiera ser maltratado por sus captores él no perdería la calma, no perdería la fe, no perdería la esperanza.
Allí radica la verdadera libertad humana, hay un instante entre el momento en que yo recibo un estímulo y en el momento en que doy una respuesta. En ese instante que hay entre el estímulo y la respuesta radica mi libertad de ser humano, de escoger cómo respondo. La verdadera libertad está dentro de nosotros en nuestros corazones. Tengo la esperanza, tengo la experiencia, de que en cualquier circunstancia, si hacemos una planificación adecuada podemos superar las dificultades, pero creo, que lo más importante es aceptar la realidad que estamos viviendo plenamente.
Yo recuerdo también que estando secuestrado, en una oportunidad me llevaron un ejemplar del periódico ‘El Tiempo’, y en la parte superior de la columna donde aparecen las cartas de los lectores leí una frase que escribí en uno de mis cuadernos que decía: “¡El dolor cuando no se convierte en verdugo es un gran maestro!”
Me tomé esta frase como propia y aprendí que a través del dolor se puede crecer y en el sufrimiento que padecí, durante mis seis años de secuestro aprendí a crecer, aprendí a ser una mejor persona, aprendí a ser más humano, aprendí a entender el dolor de mis semejantes y eso me humanizó, porque hoy cuando veo una persona que está sufriendo, entiendo mucho mejor ese dolor.
Naturalmente NO estoy haciendo con esto una invitación a sufrir, porque todos tenemos en la vida la ilusión de ser felices, pero si reconocemos el dolor como un elemento que nos conduce a la felicidad, vamos a encontrar que ese es el camino adecuado, y el dolor nos libera.
La naturaleza se halla en total equilibrio, existe la ley de la causa y el efecto. Lo que se siembra se cosecha.
Los problemas de la vida surgen cuando sembramos una cosa y esperamos cosechar otra totalmente diferente, si sembramos mangos recogeremos mangos, no limones, si sembramos odio recogeremos odio, si sembramos amor recogeremos amor. Como dice el proverbio “siembra vientos y recogerás tempestades ”
También quiero hacer una reflexión sobre un concepto de Covey, que es la proactividad. Hoy en día se habla mucho de proactividad y la gente lo entiende como el acto de tomar la iniciativa. Pero para Covey y para mí, la proactividad realmente significa asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas.
Tenemos la tendencia natural de responsabilizar a las demás personas de las cosas que nos suceden.
Cuando hacemos eso somos reactivos y pensamos que nuestra infelicidad es producto del ambiente o de los demás y por ese camino, pensamos que el mundo tiene que cambiar para que nosotros podamos ser felices, pero realmente la situación es la contraria, ser proactivo significa yo soy responsable de lo que me pasa, así esté secuestrado.
En mi secuestro soy responsable de mí.
No puedo cambiar la realidad de mi secuestro, ¡bueno sí la pude cambiar porque a los seis años me fugué!, pero tuve que esperar el tiempo para poderla cambiar, mientras esa oportunidad se me presentaba, me preparé para aprovecharla lo mejor que pude.
Me preparé para vivir cada día de mi secuestro de la mejor manera posible, asumí la responsabilidad de mis actos y me dije, si pierdo mi tiempo mientras esté secuestrado después no voy a poder echar el tiempo para atrás y esto no lo voy a recuperar, tengo que aprovechar cada instante de mi vida, sin importar las circunstancias en que me encuentre.
Entonces me propuse enriquecerme, y pensé, cómo puedo ser una mejor persona en estas circunstancias y me dije ¡bueno yo puedo aprender a ser generoso! Y me propuse practicar la generosidad; ustedes me preguntarán, “¿Pero Cómo puede ser uno generoso estando secuestrado?, si uno no tiene nada”, pues sí, a veces me regalaban un pan, y como yo había decidido ser generoso, lo partía por la mitad y le daba la otra mitad al guardia, y esto lo practicaba para todo.
Para el 24 de Diciembre último me regalaron cuatro manzanas y una bandejita de uvas, cada vez que me iba a comer una manzana la partía por la mitad y le daba la mitad al guardia y yo me comía el resto. Las uvas, ¡una para ti, una para mí!, como me cambiaban de guardia cada dos horas entonces las compartía con varios de mis captores y esa misma generosidad la practiqué durante los seis años de secuestro con cualquier detalle que tuviera.
También decidí ser paciente, esto quiere decir ser conciente del momento, vivir el presente, no vivo mañana ni vivo el ayer. Lo que pasó ayer ya no lo puedo cambiar, lo que pasará mañana tengo alguna forma de planearlo, pero finalmente es tan incierto. Si alguien lo puede decir soy yo que mientras trotaba el 4 de Diciembre de 2006, mientras escuchaba el radio sucedía el ataque al campamento donde me encontraba, el que me permitió fugarme. En Febrero de 2007 en recuperación de una operación, recibí la llamada del Presidente Uribe para ofrecerme la Cancillería. Es decir planear el futuro es realmente difícil, la vida da tantas vueltas que un realmente no sabe lo que va a pasar. Sólo viviendo el presente aprendemos a ser pacientes, la paciencia se refleja finalmente en tranquilidad espiritual, en serenidad.
También decidí ser fuerte. ¿Qué significa ser fuerte? Todos tenemos miedos y a mí, al igual que a todos, me daban miedo muchas cosas, eso es humano. Ser fuerte significa enfrentar el miedo, no dejarse vencer por el miedo.
Yo me acuerdo que mi hijo Manuel, cuando tenía seis años, que estaba en clases de karate, cada vez que había un combate me decía: “¡Papi tengo miedo!”, yo le decía “¡es natural que lo tengas, lo importante es superarlo!”
Resulta fácil pensar en ser valiente con respecto a circunstancias especiales y extraordinarias, como sobreponerse a un secuestro o escaparse a sus captores; pero les quiero hacer una reflexión, ¡hace falta mucha valentía para actuar íntegramente cada día, para ser sinceros cada día, para liberarnos de las excusas que nos impiden ser leales con nosotros mismos, para actuar con base en principios a pesar de que muchas veces estos no sean populares o comprensibles para los demás!
El mejor modo de lograr calidad de vida es escuchar a nuestra conciencia y seguir sus dictados sin permitir que ninguna voz suene más fuerte en nuestros oídos que la voz propia de la conciencia. Sean cuales sean las circunstancias de la vida, guiarnos por ellas.
Estando secuestrado aprendí también a no desfallecer, aprendí que por muy duras que sean las circunstancias, hay que seguir adelante, por eso desde que salí, desde que me fugué y fui rescatado por la Armada he tratado de llevarle un mensaje a los colombianos, que hay que hacer siempre un esfuerzo adicional frente a las dificultades de la vida, para salir adelante.
Cada uno de nosotros, de una u otra manera enfrenta retos, unos más definitivos, unos más duros, por eso los invito a desarrollar una actitud personal proactiva, constructiva, optimista y responsable para poder superar las dificultades. Estoy convencido de que la espiritualidad y los valores le dan sentido a nuestras vidas.
La observación de nuestras actitudes e intereses y el reconocimiento de nuestros gustos y pasiones nos ayudan a encontrar la paz y el sosiego que tanto buscamos, y por supuesto la felicidad que anhelamos. Quiero agregar que el verdadero secuestro, es el secuestro en el que las personas en lugar de cultivarse, de tratar de ser mejores cada día; nos dejamos llevar por las cosas mundanas y por los vicios, nos dejamos llevar por el rencor y el odio. Sólo el que vive a través del amor se libera plenamente.
Ustedes son jóvenes y les ha tocado vivir en un mundo de alta tecnología, son expertos en aparatos digitales y computadores, en video juegos. Les tocó además un mundo interconectado y globalizado con grandes ventajas y con problemas y consecuencias para todos como el calentamiento de la tierra o el problema mundial de las drogas ilícitas, que tanta tragedia, dolor y violencia ha generado en nuestro país.
Estos retos y realidades exigen actitudes proactivas y responsables, exigen tomar posición y actuar como sociedad civil organizada, para contribuir a la solución.
Algunas personas me dicen, que después de mi secuestro volví a nacer, eso no es cierto, después de mi secuestro yo me siento más fuerte y más vivo que nunca, le doy gracias a Dios, le doy gracias a la vida, porque durante los seis años de mi secuestro pude continuar en mi proceso de crecimiento.
Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones que me hice cuando estaba secuestrado, sólo como un testimonio. Unos apuntes que hice el primero de Enero del año 2003 en mi diario, dicen así:
“estamos en año nuevo, estoy lleno de nostalgias, tristezas y pesares, lleno de ausencia, pero doy gracias a Dios porque gozo del don principal: ¡la vida!, además ¡salud, amor esperanza, fe, fortaleza e ilusiones!.
Cuento con toda mi familia, con su amor, su apoyo, su entrega, su trabajo, su energía, los extraño con toda mi alma, los adoro con todo mi ser, confío en que Nuestro Señor nos permita reunirnos pronto, he escuchado muchos mensajes bellísimos y llenos de esperanza y fortaleza, hecho de menos a Moni y a Ferni a quienes no he escuchado desde finales de octubre, pero tengo la seguridad que pronto les escucharé.
Estoy a la expectativa de que en estos próximos días reciban el video que grabé el 18 de diciembre y la carta para Mónica, también a la espera de que algunas gestiones de facilitación comiencen a dar frutos y se encienda de verdad una luz de esperanza para todos los secuestrados, para este año me propongo mantener la línea de acción que he conservado durante mi secuestro: primero, vivir el presente día a día; segundo, cuidarme, mantenerme saludable; tercero, ser siempre positivo sin importar las dificultades, superando el miedo y el dolor, superar mis sentimientos de abandono, sentir plenamente el amor de toda mi familia, de todos mis amigos, conservar siempre la esperanza de mi liberación; cuarto, aprender todo lo que pueda y fortalecer mi espíritu”
El primero de Enero del año 2006, escribí lo siguiente: “Feliz año nuevo, me levanto con la ilusión de regresar este año a mi hogar, a mi libertad, a mi vida y mientras tanto repito mis propósitos para el año, similares a los que me he hecho cada año y en todos los momentos de mi cautiverio, ser siempre positivo, vivir día por día, aprender todo lo que pueda, acrecentar mi fe, practicar el amor, la bondad, la gratitud, la humildad, la paciencia, el valor, la fortaleza, la tranquilidad, aumentar mis esperanzas, mi serenidad, mi alegría y la sabiduría que me permita aceptar vivir el presente”
Citando nuevamente a Covey, debo decir, ¡lo que nos quiere o daña no es lo que nos sucede, sino nuestra respuesta a lo que nos sucede!, desde luego, las cosas pueden dañarnos físicamente o perjudicarnos económicamente y producirnos dolor por ello, pero nuestro carácter, nuestra identidad básica en modo alguno tiene que quedar herida, de hecho, nuestras experiencias más difíciles se convierten en los crisoles en donde se moldea nuestro carácter y se desarrollan las fuerzas internas, la libertad para abordar las circunstancias difíciles en el futuro y para inspirar a otros la misma conducta.
Insisto, no somos el producto de nuestro pasado, sino de nuestras elecciones.
Nuestra condición humana nos permite vivir conforme a nuestra imaginación y no a nuestra memoria. Como dijo Mahatma Gandhi, no me cabe ninguna duda de que cualquier hombre o mujer, es capaz de obtener lo que yo logré si hiciera los mismos esfuerzos y cultivara la misma esperanza y la misma fe.
Queridos amigos, queridos muchachos, para terminar hago mías las palabras de George Bernard Shaw: “¡Este es el verdadero goce de la vida!, ese ser utilizado con un propósito que uno reconoce como importante, ese ser una fuerza de la naturaleza y no un montecito febril y egoísta de malestares y molestias que se queja de que el mundo no se consagra a hacerlo feliz.
Soy de la opinión de que mi vida pertenece a toda la comunidad y que mientras viva, es mi privilegio hacer por esta todo lo que pueda. Cuando muera quiero estar completamente agotado, pues cuanto más duramente trabajo, más vivo.
Gozo de la vida, por la vida misma; para mí, la vida no es una pequeña vela, es una especie de antorcha espléndida que por el momento sostengo con fuerza y quiero que arda con el mayor brillo posible, antes de entregarla a las futuras generaciones”
Muchas Gracias
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