por Manfred F. Schieder
“El deseo del niño por alcanzar la meta que se ha propuesto lo lleva a actuar correctamente. NO es la maestra quien le advierte sobre sus errores y le enseña a corregirlos, sino una compleja actuación de la propia inteligencia del niño la que lo lleva al resultado que se propuso.’
(María Montessori en "Ideas Generales sobre el Método")
Es el primer día de clase.
Para los más pequeños en el jardín de infantes, para los mayorcitos el primer grado. Impecables en sus delantales, “cual inocentes palomitas", dirá la Sra. Directora o el Sr. Director en su alocución. En sus uniformes o, simplemente, en raídas zapatillas, formarán, cual soldados (la comparación es inevitable y no menos amedrentadora), fila tras fila, columna tras columna, la nueva dotación de mentes que aguardan recibir nuevos conocimientos.
Al sonar el timbre o la campana, en las regiones modestas, caminan hacia el aula, se ubican, preparan sus útiles de escritura, el cuaderno y prestan atención, anhelantes y no sin temor, a lo que dirá la maestra. Aún no lo saben y muchos no lo sabrán jamás, pero se encuentran en un laboratorio, en una sala de torturas indoloras, dirigida desde el Ministerio de Educación y sus dependencias, donde se amoldará sus cerebros a lo que quienes gobiernan dispongan.
Ha comenzado el proceso oficial de sometimiento del soberano, el lento pero preciso operativo de masificación.
Es el Día del Control Total.
Esa filósofa suprema que inició y terminó en una sola labor la totalidad de la filosofía - Ayn Rand - expresó graves palabras sobre la educación al comparar al sistema educacional vigente en el mundo con esa ocupación horrorosa de los siglos pasados que Víctor Hugo describe en su obra “El Hombre que Ríe”: Los Comprachicos.
Los Comprachicos negociaban con niños. Los compraban, los desfiguraban de mil espantosas maneras para convertirlos en gnomos bufonescos y los vendían a reyes y príncipes como objetos de diversión. En la China, por ejemplo, tomaban una criatura de dos o tres años, la colocaban en una vasija de porcelana y la dejaban crecer, durante años, dentro de tan bizarro corsé. Esto comprimía las carnes y retorcía los huesos. En cierto momento, cuando el daño ya era irreparable, se rompía la vasija y se obtenía un hombre moldeado como el recipiente.
Anticipándome al contenido de este artículo quiero recordar al lector que el daño no se transfería a los genes.
La práctica misma, empero, no ha desaparecido. Ahora es más sutil, menos evidente.
Los colectivistas han descubierto que es menos riesgoso y de todas formas muchísimo más redituable retorcer los cerebros. Fieles a sus malvados propósitos fabrican aquello que responde a su meta de uniformar a la población mundial: robots, seres descerebrados programados pare obedecer al Stalitler de turno, a quien complace explotarlos y enviarlos a su temprana muerte, por lo cual, incluso, aun es vitoreado. Si el lector no lo creyese puedo remitirlo a leer la historia mundial.
La educación en manos del Estado es, de por si, una inmoralidad y defender a la misma a partir de la aseveración que con ello se asegura una igualdad en la oportunidad educativa de toda la población, equivale a no entender la raíz misma de la cuestión.
No se trata de una cuestión de economía, como permanentemente insiste la educación estatal. Hasta el más lego en la materia ha de entender que una educación privada es SIEMPRE menos onerosa que la estatal, encarecida por un inevitable exceso burocrático. Pero por más importante que pueda ser este aspecto del tema para la totalidad de la población, no puede su consideración afectar de manera alguna lo que la educación en manos gubernamentales - o de sectores protegidos por el Estado - significa filosófica y psicológicamente.
La idea fundamental es adoctrinar al “soberano” para que actúe a partir de ahí como un títere programado. La meta evidente es la de bloquear aun la mínima posibilidad de desarrollar ideas distintas, quizá nuevas, a partir de la observación personal de los hechos, sin la influencia de imbuídos conceptos.
Ludwig von Mises, economista gigantesco, expresa en su “Acción Humana”: “La enseñanza primaria fácilmente deriva hacia la adoctrinación política… El partido en el poder controla siempre la instrucción pública y puede, a través de ella, propagar sus propios idearios y criticar los contrarios.”
Incluso Bertrand Russell, a quien mal se le puede aplicar mote alguno de defensor del liberalismo, reconoció la maldad contenida en la educación pública al decir: “La educación estatal produce una manada de fanáticos ignorantes, prestos a iniciar una guerra o una cacería de brujas si así se les ordena hacerlo. Tan grande es este mal que el mundo sería mejor si nunca se hubiese iniciado la educación estatal.”
Ayn Rand menciona en su articulo “La Doctrina de la Igualdad de Oportunidades en la Educación” un punto particularmente inmoral: “El gobierno,” dice allí, “no tiene derecho alguno de imponerse como árbitro de ideas y, en consecuencia, sus establecimientos - las escuelas públicas y semipúblicas - no tienen tampoco el derecho de enseñar un único punto de vista, con exclusión de todos los demás. No tiene derecho de ponerse al servicio de las creencias de ningún grupo de ciudadanos en particular e ignorar y silenciar a los demás. No tiene el derecho de imponer desigualdad alguna sobre ciudadanos que llevan por igual el lastre de su sustento. Al igual de lo que ocurre con los subsidios estatales para las ciencias, es viciosamente errado forzar a un individuo a pagar por la enseñanza de ideas diametralmente opuestas a las suyas; es una violación profunda de sus derechos. Esta violación se vuelve monstruosa cuando son sus ideas las que se excluyen de tal enseñanza pública, ya que significa que está obligado a pagar por la propagación de aquello que considera falso y malvado y la supresión de aquello que entiende ser verdadero y bueno.”
La masificación de la especie, propósito declarado de todo colectivista, lleva a la humanidad a su segura destrucción. El hombre no comparte con las demás especies la característica que permite sobrevivir a éstas: adaptarse al medio ambiente. Por lo contrario, su naturaleza determina como método de supervivencia lo opuesto: debe acomodar al medio ambiente a sus propias necesidades. Este fin, diametralmente opuesto al dejarse llevar, al adaptarse, exige, claro está, una actividad compleja que sólo el ser humano es capaz de realizar: entender la realidad, comprender sus leyes resultantes y aplicar la imaginación para adaptar los materiales de la realidad - los elementos físico-químicos - a sus necesidades, siendo la imaginación la facultad de reordenar los elementos de la realidad para alcanzar valores humanos. La imaginación no funciona en un vacío: requiere del conocimiento de los elementos que se desean reordenar.
La compulsiva educación colectivista es la culpable directa del estado de neurosis permanente que hoy en día predomina en el mundo. La desindividualización no logró ni logrará jamás cambiar al ser humano hasta el punto de dejar de ser lo que es: Hombre-Individuo. Solamente logra aplastar esa característica esencial con toneladas de miedo político y social que incluyen la adoctrinación del ser humano para transformarlo en aquello que no es: masa informe. El resultado es la desintegración social (un proceso de reversión: la bestialización del hombre), el desatado odio hacia los demás expresado en el terrorismo (explosión directa de quienes han sido privados, sin saberlo, de su individualidad y su racionalidad), la falta de toda creatividad artística (barbudos y desaliñados “artistas” produciendo la injustificable y repugnante expresión adulta de las manchas con las cuales los niños tratan de representar la realidad que los rodea), las manadas de hippies y sectarios cínicos y amargados que retornan a las épocas cavernarias, la universalización de la drogadicción como única pero horrorosa válvula de evasión de un mundo que el colectivismo produjo, como evidencia de su malevolencia metafísica, a su imagen y semejanza, y cuyo único resultado posible es una acelerante degradación de la especie.
El proceso de masificación, que se encuentra en el origen de los resultados arriba descritos, comienza ya en los primeros años de vida del niño, A decir verdad, son éstos los años decisivos. Lo son tanto que han permitido decir a los jesuitas: “Dadnos un niño durante siete años y después podréis hacer lo que queráis con él." O sea, lo habrán deformado - como Comprachicos - en un obediente robot, Es en estos años que se le niega al niño el contacto directo con la realidad. Se le enseña - o sea, se lo compele - a adaptarse a lo que “la sociedad” demande. De hecho, se lo compulsa a ajustarse a lo que la sociedad - el grupo dirigente - determine; no a conocer la realidad. Esta es presentada como algo cambiante, inseguro, en lo que no se puede fiar. Se provoca así un estado de confusión permanente en un cerebro que es una hoja en blanco y que necesita desesperadamente datos informativos, y se obtiene el resultado apetecido: una mente insegura que se adhiere fácilmente a lo que dicten los mayores: los maestros primero, los conductores espirituales después, finalmente el estado dictatorial. La religión participa en forma permanente y activa de este proceso. A lo largo del mismo, la mayoría se somete; en una minoría el clima de rebelión - el individuo que intenta reafirmarse frente a un orden que no le es propio y que quiere destruirlo - es constante.
Pero si el hombre quiere sobrevivir como especie depende de una individualización cada vez mayor de cada uno de sus componentes. Cada hombre debe sobrevivir y progresar POR SI MISMO. Existe una estructura social - el Capitalismo - donde se dan las condiciones exactas para esta meta, pero en este artículo deseo llamar la atención a otro aspecto de la cuestión: PARA SOBREVIVIR. El. SER HUMANO NECESITA INFORMACIÓN, NO UNIFORMACIÓN.
Existe un solo método de enseñanza basado en el respeto de la individualidad de cada niño y es el que creó la Dra. María Montessori (1870-1952) en su nativa Italia. El método ha sido ideado para los niños en sus primeros años de vida y es tan evidente en su propósito de lograr Hombres-Individuos que los colectivistas lo reconocieron de inmediato como enemigo insoslayable. Cuando los fascistas llegaron al poder en Italia ordenaron la clausura de todas las escuelas donde se aplicaba el sistema creado por María Montessori. En Alemania y Austria - en los años que fueron regidos por el nazismo - se quemaron efigies de la pedagoga sobra piras de sus propios libros, en parques públicos en Berlín y Viena.
El sistema Montessori hace hincapié en lograr que el niño comprenda, en primer lugar, conceptos elementales tales como altura, espesor, forma, textura, color, sonido, etc. y que tome conciencia de que la realidad no es caprichosamente cambiante sino que cada cosa tiene un lugar adecuado, que el mundo que lo rodea es comprensible e inteligible, que las cosas no desaparecen inexplicablemente y que él está capacitado para tratar con ellas. Esto quita el factor "miedo" de una mente que se está formando, lo cual, a su vez, brinda una plataforma de seguridad sobre la cual puede, confiadamente, adquirir nuevos conocimientos. El resultado es una consciente sensación de auto-suficiencia (son los materiales quienes le indican el proceso de ordenamiento objetivamente correcto y no necesita, por ello, depender de la "autoridad de los adultos”) y una creciente individualización. Este es el origen mismo de hombres capaces de sobrevivir y progresar por sus propios medios.
Ayn Rand explicó así el proceso: ‘Dado que el propósito de los materiales de Montessori es ayudar al niño en el desarrollo de su conciencia, o sea entender la naturaleza de la realidad y aprender a tratar con ella - la rigidez de los problemas que debe resolver provee la lección más importante que aprenderá jamás: le enseña la Ley de Identidad (A es A). Aprende que la realidad es un absoluto que no puede ser alterado por caprichos y que si quiere tratar adecuadamente con ella debe hallar la única respuesta correcta. Aprende que un problema tiene una solución y que él tiene la habilidad de resolverlo, pero que debe buscar la respuesta en la naturaleza de las cosas con las que trate y no en sus sentimientos. Esto lo prepara, desde sus primeros pasos cognitivos, para el momento en que, siendo adulto, entienda el principio de que “la Naturaleza, para ser comandada, debe ser obedecida" - momento éste en que tal principio se habrá automatizado en su mente. Todo intento de “educar al soberano” con inseguridad, caprichos y atemorización produce los pobres neuróticos que claman contra "la tiranía de la realidad’” (de "The Montessori Method", por Beatrice Hessen - The Objectivist/Julio de 1970).
Son los padres - especialmente aquéllos que no lograron superar individualmente el proceso oficial de uniformación - quienes deberían considerar con especial dedicación esta cuestión en relación con sus hijos. El mundo que produjo el colectivismo podrá ser el “ideal” de intelectuales y políticos pusilánimes y malvados, pero no podrá serlo jamás para hombres que, aun educados en la colectivización, todavía retienen en sí la capacidad, no importa cuán vagamente, de desear un mundo mejor para sus hijos. Tal mundo mejor no se logra aferrándose a lo que yo llamo “La Noria del Arroró”, el obstinado canto de sirena de que las cosas son así y no pueden ser rectificadas, sino tomando la decisión de repensar la situación, de no aferrarse a lo que los hipnotizantes Comprachicos quieren hacernos creer. El hombre no es masa informe sino Individuo. La repetitiva deformación física no tiene efectos genéticos (la circuncisión es una de las tantas pruebas de ello). No menos cierto es el efecto de la deformación mental inducida por los colectivistas. Miles de años de obligar a los hombres a comportarse como masa informe jamás logró ni logrará jamás un engendro semejante. Los hombres nacen como Individuos. Pero es la misión de su vida afirmarse como tales.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Nota: El original en inglés del presente artículo fue publicado en las páginas del Web de "Rebirth of Reason" (http://rebirthofreason.com/Articles/Schieder/ALIGNING_the_CITIZEN.shtml). Traducción al castellano del autor.
"Lejos de producir civilización, la realidad de los impuestos es algo muy diferente. La tributación hace a la sociedad menos eficiente, menos estable, y más pobre, mientras que proporciona al estado la capacidad de librar guerras, encarcelar a millones de ciudadanos por pequeños delitos no violentos, y regular todos los aspectos de la vida de los contribuyentes."
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Friday, August 21, 2009
Wednesday, July 08, 2009
Armas, Oro y Secesión
Hay un movimiento de secesión en marcha en EEUU y sus defensores están decididos a detener las ambiciones del gobierno federal de destruir y reconstruir una economía entera y de disolver los últimos restos de libertad individual. Veintiocho estados están apelando a la ley del país, la Constitución de los EEUU, extendiendo nueva legislación que afirme su soberanía como estados libres para evitar ser pisoteados por el enjambre de incontrolados decretos federales.
La velocidad con la que el gobierno federal intenta adquirir instituciones privadas y usurpar los derechos de los estados y la autonomía del individuo no tiene precedentes. Cuando comparamos las acciones del régimen de Bush-Obama con las de la era del New Deal de Hoover-Roosevelt, es como emplear el símil de la liebre y la tortuga.
A los brazos armados de la propaganda del Estado, desde los grandes medios de comunicación a los fuertes grupos de interés, se les están aumentando sus poderes para publicitar y vender la agenda del estado totalitario, pintándola de color de rosa para que calme los corazones de los sumisos norteamericanos. Sin embargo, hay un número creciente de disidentes que concluyen que la vida, la libertad, la propiedad y el futuro de sus hijos son más importantes que las cosas triviales que ocupan las mentes de la clase sumisa.
Por esa razón, la fuerza policial militarizada del Estado, a quienes se les han otorgado poderes sin parangón desde la artificial crisis que siguió al 11 de Septiembre, ha aumentado rápidamente en tamaño y se está fortaleciendo, previendo la necesidad de hacer frente a una rebelión por parte de aquellos ciudadanos que traten de resistir la tiranía del sobredimensionado Leviatán.
Desde que el régimen de Bush II tomó la presidencia y el 11 de Septiembre se convirtió en su plataforma de lanzamiento para expandir su hegemonía, la policía estatal se ha movilizado más rápidamente que nunca para demonizar a la resistencia y criminalizar a la disidencia.
El ejemplo más reciente es el informe del Centro de Análisis de Información de Missouri (MIAC, según sus siglas en inglés), que perfiló a los individuos según sus convicciones políticas, especialmente aquellas que rechazan la institucionalización de actos inconstitucionales y se oponen al aumento del poder del estado a expensas de las libertades individuales.
Ron Paul, Chuck Baldwin, Bob Barr, armas y municiones, impuestos, la Reserva Federal, secesión, y la resistencia al servicio militar universal o las acciones anti-privacidad. Todos estos temas se han convertido en palabras clave en la cruzada de criminalizar a los individuos que se niegan a ser moldeados como rebaños y a marchar hacia la servidumbre.
Dos años atrás, algo similar sucedió en Alabama cuando su Departamento de Seguridad Territorial hizo público un informe que calificaba a los activistas de la libertad como “tipos anti-gobierno” que “afirman que el gobierno de EEUU está violando sus derechos individuales, y/o que las políticas del gobierno son criminales e inmorales”.
Esos grupos, decía el informe, “pueden sostener que el actual gobierno está violando los principios básicos trazados por la Constitución de EEUU...”. No se molesten en buscar ese informe, porque el post del bloguero de LewRockwell.com, Chris Brunner, sobre el informe de Alabama se extendió tanto por la red, que lo eliminaron de la página web.Además, el informe del MIAC fue rápidamente aplastado por hordas de activistas de izquierdas, lo que llevó a Chuck Baldwin a decir que “la manera más efectiva de luchar contra un leviatán federal cada vez más invasor es centrarse en cada uno de los estados individuales”.
La lucha por la soberanía, a pesar de que comenzó a partir de individuos espontáneos con inclinaciones hacia los principios radicales de los fundadores de nuestra nación, ha llegado a las legislaciones estatales a lo largo de toda América en forma de proyectos de ley de soberanía.
Según el Christian Science Monitor, veintiocho estados están comenzando a tomar cartas en el asunto como reacción al repentino y masivo aumento de los poderes federales. Incluso la República de Lakotah (de los indios sioux) está declarando su abandono de todos los tratados y acuerdos impuestos sobre ella por el gobierno de EEUU.
La idea de la secesión de estados, considerada en el pasado como un tema para personas con ideas políticas excéntricas, se ha convertido en una solución legítima y práctica para deshacer los años de asaltos acumulados sobre la libertad individual que han venido del estado centralizado.
Con díscolos revolucionarios detrás de él, Mr. Pitts ha lanzado una advertencia al establishment de Washington. Como redactor de uno de los ‘proyectos de ley’ de los 28 estados -uno incluso llama a la abierta disolución de la Unión si Washington no se controla a sí mismo-, Pitts está en el centro del renacimiento de los derechos de los estados, reafirmando su capacidad de decisión sobre todos los asuntos, desde la investigación de las células madre a la Segunda Enmienda de la Constitución de EEUU.
Y aunque Pitts (representante del Estado de Carolina del Sur) es de Abbeville, donde se emitieron los votos para la primera secesión del Sur, insiste en que los esfuerzos de hoy para revisar y controlar el poder federal no se limitan a los grupos regionales ni incluso a la afiliación política. El derecho a portar armas“Los medios de comunicación establecidos nos pintarán como rednecks (término usado para referirse a los americanos sureños del mundo rural, normalmente de baja condición e ideas muy conservadoras), independientemente de que seamos de Pennsylvania, Oregon o Carolina del Sur”, dice Pitts. “Pero esto es una llamada para despertarnos. Y si Washington no hace caso de esta llamada, podría haber una revolución”.
Tales declaraciones fueron incluidas en un número reciente del Christian Science Monitor. Walter Williams, un respetado académico y popular columnista sindicado, declaró esto en su columna del 25 de marzo:
“Nuestros ancestros de las Colonias demandaron y suplicaron al Rey Jorge III que los libraran del yugo. Él ignoró sus ruegos, y en 1776, ellos legítimamente declararon la independencia unilateral y fueron a la guerra. Hoy es la misma historia, salvo que el que está usurpando los derechos de la gente y de los estados es el Congreso, haciendo parecer suaves las acciones del Rey Jorge en comparación con las de hoy”.
Nuestra ignorancia constitucional -quizás desprecio, unido al hecho de que nos hemos convertido en una nación de débiles y pedigüeños- nos ha convertido en presas fáciles para las fuerzas tiránicas de Washington. Pero eso podría estar cambiando un poco en la actualidad. Hay señales del resurgimiento del antaño espíritu de rebelión tan característico de los americanos.
El profesor y académico especializado en la constitución Don Livingston, en su Secessionist Paper No. 19: What is Secession?, apunta que “hablar sobre la secesión pone nerviosos a los americanos. Para muchos evoca imágenes de la Guerra Civil, y está emocionalmente (si no lógicamente) vinculado con la esclavitud, la guerra y la anarquía.Intervencionismo económico y social
Que la palabra “secesión” esté cargada de estas connotaciones negativas debería ser sorprendente, ya que “América nació en un acto de secesión”. Y continúa describiendo la secesión como un acto que “no busca derrocar o cambiar el gobierno de un estado moderno, sino que lo que busca es simplemente limitar su jurisdicción sobre el territorio que se ha separado”.
Pero aún así, las connotaciones negativas de la secesión perduran, incluso dentro de algunos círculos liberales [de izquierdas, según el argot de EEUU]. Quizás lo más sorprendente que sigo oyendo de algunos liberales es que aquellos que nos adherimos a las ideas secesionistas somos unos chiflados extremistas que no ofrecen ningún valor “al movimiento”, y que en lugar de eso, solo lanzamos banderas rojas (de la Confederación, símbolo del movimiento secesionista del Sur en la Guerra Civil Americana) que ahuyentan a la gente del liberalismo. Así se nos hace creer que los padres fundadores, los arquitectos de la rebelión y los máximos exponentes de los principios jeffersonianos, eran chiflados reaccionarios.
Este tipo de liberales anti-radicales, o ‘blandos’, serán los que se encogerán de miedo en una esquina cuando vengan a por nuestras armas (bajo un masivo decreto federal sobre el control de armas) y nuestros hijos (bajo leyes federales de “servicios de protección” a los niños” o un decreto para servicios nacionales). Estos liberales suelen tener escasos conocimientos de historia, política monetaria, disputas constitucionales, y de los filósofos políticos que a lo largo de los años han defendido los derechos de los estados y los derechos naturales de los individuos en contra del estado centralizado y totalitario.La expansión federal
De hecho, tienden a rehuir la vida intelectual porque no es tan divertida ni social como las reuniones mensuales y las invitaciones de clubes en los que participan tan asidua y activamente. Los agentes federales están concentrados en una amplia serie de medidas para tomar el control completo del sistema financiero (que está destruido para siempre) y de determinadas compañías; avanzar en los planes de una guerra perpetua; socializar la asistencia sanitaria; avanzar en la implantación de la educación federal y criminalizar el homeschooling [educación en casa]; apropiarse de las armas y munición; sacar a los niños de las casas de los disidentes; etc, etc.
En este punto, nada de esto se puede deshacer a través de medios políticos. Los agentes de la brigada anti-libertad de Obama fueron traídos a Washington D.C. con un solo propósito muy específico: centralizar todo lo que queda de vida y propiedad y ponerlo bajo las reglas federales, desde el dinero y la educación al comportamiento personal.
Nótese el comportamiento condescendiente y arrogante del Rey Obama en el programa de TV de 60 Minutes cuando se rió de la incapacidad de la opinión mayoritaria para hacer nada con el fin de parar su frenético ritmo de incremento del poder político y económico a nivel federal
Quizás el movimiento más significativo por parte de los federales, aparte de cargarse el libre mercado mediante rápidas nacionalizaciones, es el movimiento de los centralizadores de extinguir la característica más importante de una sociedad libre -el derecho a portar armas-.
Una sociedad que no puede portar armas es una sociedad condenada a la servidumbre eterna y a la opresión de los señores a los que sirven. El Fiscal General Eric Holder, elegido por Obama, ha abogado desde mucho tiempo por eliminar los derechos de portar armas. Incluso peor es el caso de Rahm Emmanuel, en calidad de Jefe del estado mayor, que está siendo utilizado más allá de su papel oficial para lanzar propaganda a favor del control absoluto e incondicional de las armas.
Emmanuel, un ciudadano israelí, está intentando etiquetar a los propietarios de armas como terroristas a los ojos de sus compatriotas americanos. Con todo, no ha habido ningún intento de apartar a Emmanuel de su puesto y convertirse en un defensor oficial de los que quieren desarmar a América.
Los derechos de las armas son uno de los temas más visibles que están haciendo que los estados se replieguen y declaren que el gobierno federal ha traspasado los límites. En Montana, cargos electos han firmado una resolución declarando que cualquier regulación del gobierno Federal sobre la Segunda Enmienda viola su condición de estado.
En Tennessee, el senador demócrata Doug Jackson, ha presentado legislación para prohibir la micro-estampación (microstamping) de las armas de fuego, usada para identificar a los propietarios de armas, con el fin de proteger la Segunda Enmienda y evitar que se avance hacia la confiscación total de las armas.
El otro movimiento que ha empujado las exigencias de soberanía de los estados es el rechazo de la Reserva Federal y sus políticas anti-liberales, que esclavizan a los ciudadanos de los estados confinándoles en unos mecanismos de dinero inflacionario y depreciaciones de la moneda. La Reserva FederalLegisladores en algunos estados, como Georgia y Montana, se han movido en contra del sistema de la Reserva Federal y a favor de instituir una política monetaria sólida, abogando por el uso del oro y la plata, en contraposición a los billetes de curso forzoso de la Fed.
En Montana, el diputado Bob Wagner introdujo un proyecto de ley de dinero sólido, aunque más tarde murió en el proceso. A medida que pase el tiempo y la economía empeore todavía más, es más probable que veamos muchas más iniciativas de este tipo por parte de legisladores de los estados.
El oro, como tal, es una herramienta de protección contra el colapso del dólar, que es por lo que los que se oponen a la Reserva Federal desean comprarlo y atesorarlo. Las armas son las herramientas con las que te auto-defiendes, no solo de criminales locales que quieren lo que tú tienes, sino que también proporcionan a los hombres libres de la capacidad de resistencia física hacia un gobierno federal cuya expansión de poderes y tácticas opresivas están fuera de control. Piensen en Rahm Emanuel y Eric Holder, y pregúntense por qué es que apoyan una agenda que pone las armas solo en las manos del Gobierno y los agentes que el Gobierno apruebe.
La única manera de librarse del tirano opresivo -conocido como el gobierno federal- es desprender de él y empezar de nuevo. Que veintiocho estados estén empezando a encender las llamas de la rebelión mediante un movimiento hacia la soberanía es algo realmente notable. Los estados y la gente deben declarar su soberanía y eliminar los tentáculos de las leyes del gobierno federal de sus cuellos. Sólo una ruptura de este monstruoso y descontrolado gigante despótico puede restaurar la libertad y evitar que todos sigamos caminando hacia las garras del Gobierno. Artículo elaborado por Karen de Coster, publicado originalmente en LewRockwell.com.
La velocidad con la que el gobierno federal intenta adquirir instituciones privadas y usurpar los derechos de los estados y la autonomía del individuo no tiene precedentes. Cuando comparamos las acciones del régimen de Bush-Obama con las de la era del New Deal de Hoover-Roosevelt, es como emplear el símil de la liebre y la tortuga.
A los brazos armados de la propaganda del Estado, desde los grandes medios de comunicación a los fuertes grupos de interés, se les están aumentando sus poderes para publicitar y vender la agenda del estado totalitario, pintándola de color de rosa para que calme los corazones de los sumisos norteamericanos. Sin embargo, hay un número creciente de disidentes que concluyen que la vida, la libertad, la propiedad y el futuro de sus hijos son más importantes que las cosas triviales que ocupan las mentes de la clase sumisa.
Por esa razón, la fuerza policial militarizada del Estado, a quienes se les han otorgado poderes sin parangón desde la artificial crisis que siguió al 11 de Septiembre, ha aumentado rápidamente en tamaño y se está fortaleciendo, previendo la necesidad de hacer frente a una rebelión por parte de aquellos ciudadanos que traten de resistir la tiranía del sobredimensionado Leviatán.
Desde que el régimen de Bush II tomó la presidencia y el 11 de Septiembre se convirtió en su plataforma de lanzamiento para expandir su hegemonía, la policía estatal se ha movilizado más rápidamente que nunca para demonizar a la resistencia y criminalizar a la disidencia.
El ejemplo más reciente es el informe del Centro de Análisis de Información de Missouri (MIAC, según sus siglas en inglés), que perfiló a los individuos según sus convicciones políticas, especialmente aquellas que rechazan la institucionalización de actos inconstitucionales y se oponen al aumento del poder del estado a expensas de las libertades individuales.
Ron Paul, Chuck Baldwin, Bob Barr, armas y municiones, impuestos, la Reserva Federal, secesión, y la resistencia al servicio militar universal o las acciones anti-privacidad. Todos estos temas se han convertido en palabras clave en la cruzada de criminalizar a los individuos que se niegan a ser moldeados como rebaños y a marchar hacia la servidumbre.
Dos años atrás, algo similar sucedió en Alabama cuando su Departamento de Seguridad Territorial hizo público un informe que calificaba a los activistas de la libertad como “tipos anti-gobierno” que “afirman que el gobierno de EEUU está violando sus derechos individuales, y/o que las políticas del gobierno son criminales e inmorales”.
Esos grupos, decía el informe, “pueden sostener que el actual gobierno está violando los principios básicos trazados por la Constitución de EEUU...”. No se molesten en buscar ese informe, porque el post del bloguero de LewRockwell.com, Chris Brunner, sobre el informe de Alabama se extendió tanto por la red, que lo eliminaron de la página web.Además, el informe del MIAC fue rápidamente aplastado por hordas de activistas de izquierdas, lo que llevó a Chuck Baldwin a decir que “la manera más efectiva de luchar contra un leviatán federal cada vez más invasor es centrarse en cada uno de los estados individuales”.
La lucha por la soberanía, a pesar de que comenzó a partir de individuos espontáneos con inclinaciones hacia los principios radicales de los fundadores de nuestra nación, ha llegado a las legislaciones estatales a lo largo de toda América en forma de proyectos de ley de soberanía.
Según el Christian Science Monitor, veintiocho estados están comenzando a tomar cartas en el asunto como reacción al repentino y masivo aumento de los poderes federales. Incluso la República de Lakotah (de los indios sioux) está declarando su abandono de todos los tratados y acuerdos impuestos sobre ella por el gobierno de EEUU.
La idea de la secesión de estados, considerada en el pasado como un tema para personas con ideas políticas excéntricas, se ha convertido en una solución legítima y práctica para deshacer los años de asaltos acumulados sobre la libertad individual que han venido del estado centralizado.
Con díscolos revolucionarios detrás de él, Mr. Pitts ha lanzado una advertencia al establishment de Washington. Como redactor de uno de los ‘proyectos de ley’ de los 28 estados -uno incluso llama a la abierta disolución de la Unión si Washington no se controla a sí mismo-, Pitts está en el centro del renacimiento de los derechos de los estados, reafirmando su capacidad de decisión sobre todos los asuntos, desde la investigación de las células madre a la Segunda Enmienda de la Constitución de EEUU.
Y aunque Pitts (representante del Estado de Carolina del Sur) es de Abbeville, donde se emitieron los votos para la primera secesión del Sur, insiste en que los esfuerzos de hoy para revisar y controlar el poder federal no se limitan a los grupos regionales ni incluso a la afiliación política. El derecho a portar armas“Los medios de comunicación establecidos nos pintarán como rednecks (término usado para referirse a los americanos sureños del mundo rural, normalmente de baja condición e ideas muy conservadoras), independientemente de que seamos de Pennsylvania, Oregon o Carolina del Sur”, dice Pitts. “Pero esto es una llamada para despertarnos. Y si Washington no hace caso de esta llamada, podría haber una revolución”.
Tales declaraciones fueron incluidas en un número reciente del Christian Science Monitor. Walter Williams, un respetado académico y popular columnista sindicado, declaró esto en su columna del 25 de marzo:
“Nuestros ancestros de las Colonias demandaron y suplicaron al Rey Jorge III que los libraran del yugo. Él ignoró sus ruegos, y en 1776, ellos legítimamente declararon la independencia unilateral y fueron a la guerra. Hoy es la misma historia, salvo que el que está usurpando los derechos de la gente y de los estados es el Congreso, haciendo parecer suaves las acciones del Rey Jorge en comparación con las de hoy”.
Nuestra ignorancia constitucional -quizás desprecio, unido al hecho de que nos hemos convertido en una nación de débiles y pedigüeños- nos ha convertido en presas fáciles para las fuerzas tiránicas de Washington. Pero eso podría estar cambiando un poco en la actualidad. Hay señales del resurgimiento del antaño espíritu de rebelión tan característico de los americanos.
El profesor y académico especializado en la constitución Don Livingston, en su Secessionist Paper No. 19: What is Secession?, apunta que “hablar sobre la secesión pone nerviosos a los americanos. Para muchos evoca imágenes de la Guerra Civil, y está emocionalmente (si no lógicamente) vinculado con la esclavitud, la guerra y la anarquía.Intervencionismo económico y social
Que la palabra “secesión” esté cargada de estas connotaciones negativas debería ser sorprendente, ya que “América nació en un acto de secesión”. Y continúa describiendo la secesión como un acto que “no busca derrocar o cambiar el gobierno de un estado moderno, sino que lo que busca es simplemente limitar su jurisdicción sobre el territorio que se ha separado”.
Pero aún así, las connotaciones negativas de la secesión perduran, incluso dentro de algunos círculos liberales [de izquierdas, según el argot de EEUU]. Quizás lo más sorprendente que sigo oyendo de algunos liberales es que aquellos que nos adherimos a las ideas secesionistas somos unos chiflados extremistas que no ofrecen ningún valor “al movimiento”, y que en lugar de eso, solo lanzamos banderas rojas (de la Confederación, símbolo del movimiento secesionista del Sur en la Guerra Civil Americana) que ahuyentan a la gente del liberalismo. Así se nos hace creer que los padres fundadores, los arquitectos de la rebelión y los máximos exponentes de los principios jeffersonianos, eran chiflados reaccionarios.
Este tipo de liberales anti-radicales, o ‘blandos’, serán los que se encogerán de miedo en una esquina cuando vengan a por nuestras armas (bajo un masivo decreto federal sobre el control de armas) y nuestros hijos (bajo leyes federales de “servicios de protección” a los niños” o un decreto para servicios nacionales). Estos liberales suelen tener escasos conocimientos de historia, política monetaria, disputas constitucionales, y de los filósofos políticos que a lo largo de los años han defendido los derechos de los estados y los derechos naturales de los individuos en contra del estado centralizado y totalitario.La expansión federal
De hecho, tienden a rehuir la vida intelectual porque no es tan divertida ni social como las reuniones mensuales y las invitaciones de clubes en los que participan tan asidua y activamente. Los agentes federales están concentrados en una amplia serie de medidas para tomar el control completo del sistema financiero (que está destruido para siempre) y de determinadas compañías; avanzar en los planes de una guerra perpetua; socializar la asistencia sanitaria; avanzar en la implantación de la educación federal y criminalizar el homeschooling [educación en casa]; apropiarse de las armas y munición; sacar a los niños de las casas de los disidentes; etc, etc.
En este punto, nada de esto se puede deshacer a través de medios políticos. Los agentes de la brigada anti-libertad de Obama fueron traídos a Washington D.C. con un solo propósito muy específico: centralizar todo lo que queda de vida y propiedad y ponerlo bajo las reglas federales, desde el dinero y la educación al comportamiento personal.
Nótese el comportamiento condescendiente y arrogante del Rey Obama en el programa de TV de 60 Minutes cuando se rió de la incapacidad de la opinión mayoritaria para hacer nada con el fin de parar su frenético ritmo de incremento del poder político y económico a nivel federal
Quizás el movimiento más significativo por parte de los federales, aparte de cargarse el libre mercado mediante rápidas nacionalizaciones, es el movimiento de los centralizadores de extinguir la característica más importante de una sociedad libre -el derecho a portar armas-.
Una sociedad que no puede portar armas es una sociedad condenada a la servidumbre eterna y a la opresión de los señores a los que sirven. El Fiscal General Eric Holder, elegido por Obama, ha abogado desde mucho tiempo por eliminar los derechos de portar armas. Incluso peor es el caso de Rahm Emmanuel, en calidad de Jefe del estado mayor, que está siendo utilizado más allá de su papel oficial para lanzar propaganda a favor del control absoluto e incondicional de las armas.
Emmanuel, un ciudadano israelí, está intentando etiquetar a los propietarios de armas como terroristas a los ojos de sus compatriotas americanos. Con todo, no ha habido ningún intento de apartar a Emmanuel de su puesto y convertirse en un defensor oficial de los que quieren desarmar a América.
Los derechos de las armas son uno de los temas más visibles que están haciendo que los estados se replieguen y declaren que el gobierno federal ha traspasado los límites. En Montana, cargos electos han firmado una resolución declarando que cualquier regulación del gobierno Federal sobre la Segunda Enmienda viola su condición de estado.
En Tennessee, el senador demócrata Doug Jackson, ha presentado legislación para prohibir la micro-estampación (microstamping) de las armas de fuego, usada para identificar a los propietarios de armas, con el fin de proteger la Segunda Enmienda y evitar que se avance hacia la confiscación total de las armas.
El otro movimiento que ha empujado las exigencias de soberanía de los estados es el rechazo de la Reserva Federal y sus políticas anti-liberales, que esclavizan a los ciudadanos de los estados confinándoles en unos mecanismos de dinero inflacionario y depreciaciones de la moneda. La Reserva FederalLegisladores en algunos estados, como Georgia y Montana, se han movido en contra del sistema de la Reserva Federal y a favor de instituir una política monetaria sólida, abogando por el uso del oro y la plata, en contraposición a los billetes de curso forzoso de la Fed.
En Montana, el diputado Bob Wagner introdujo un proyecto de ley de dinero sólido, aunque más tarde murió en el proceso. A medida que pase el tiempo y la economía empeore todavía más, es más probable que veamos muchas más iniciativas de este tipo por parte de legisladores de los estados.
El oro, como tal, es una herramienta de protección contra el colapso del dólar, que es por lo que los que se oponen a la Reserva Federal desean comprarlo y atesorarlo. Las armas son las herramientas con las que te auto-defiendes, no solo de criminales locales que quieren lo que tú tienes, sino que también proporcionan a los hombres libres de la capacidad de resistencia física hacia un gobierno federal cuya expansión de poderes y tácticas opresivas están fuera de control. Piensen en Rahm Emanuel y Eric Holder, y pregúntense por qué es que apoyan una agenda que pone las armas solo en las manos del Gobierno y los agentes que el Gobierno apruebe.
La única manera de librarse del tirano opresivo -conocido como el gobierno federal- es desprender de él y empezar de nuevo. Que veintiocho estados estén empezando a encender las llamas de la rebelión mediante un movimiento hacia la soberanía es algo realmente notable. Los estados y la gente deben declarar su soberanía y eliminar los tentáculos de las leyes del gobierno federal de sus cuellos. Sólo una ruptura de este monstruoso y descontrolado gigante despótico puede restaurar la libertad y evitar que todos sigamos caminando hacia las garras del Gobierno. Artículo elaborado por Karen de Coster, publicado originalmente en LewRockwell.com.
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