Thursday, October 21, 2010

Auge y Caída de la Ciudad

Mises Diario: Miercoles 23 de Noviembre de 2005

por Hans-Hermann Hoppe

Casi todos los entornos urbanos en el mundo están plagados de conflictos entre grupos, tanto es así que los comentaristas políticos pueden hablar de votos y candidatos, generalmente en términos de composición demográfica e impacto del voto. No es sólo en Baghad donde la gente lucha por las palancas del poder. Más bien, cada elección enciende el “voto religioso", el "voto negro", el “voto de los negocios”, el “voto de la mujer”, etc. Este es un triste comentario sobre la ciudad moderna, fundada en la Edad Media como un lugar de paz y de comercio y la cual vino a ser el fundamento mismo de la civilización.

¿Por qué existen estos conflictos y porqué la ciudad - el centro cultural de la civilización, caracterizada por la paz y la prosperidad - los atrae? Los marxistas dicen que ese conflicto urbano tiene sus raíces en la guerra entre el capital y el trabajo, los racistas dicen que su raíz se encuentra en la explotación de una raza por otra, y las feministas lo ven como el resultado de la lucha perpetua por el sexo. La religión evidentemente juega su papel también, tal como lo demuestra el caso de Irak.

Y, sin embargo ninguno de estos factores habla de la causa fundamental del conflicto urbano. Como respuesta ofrezco esta reflexión, tomada de mi libro Democracia: El Dios que falló: es el Estado, y ninguna otra institución o fuerza social, la entidad que convierte la pacífica civilización urbana en una zona de guerra:

Ludwig von Mises explicaba la evolución de la sociedad - de la cooperación humana bajo la división del trabajo - como el resultado combinado de dos factores. Estos factores son, en primer lugar, las diferencias existentes entre los hombres (trabajo) y las desigualdades en la distribución geográfica de los factores de producción brindados por la naturaleza (tierra), y en segundo lugar, el reconocimiento del hecho de que la labor efectuada bajo la división del trabajo es más productiva que el trabajo realizado en aislamiento autosuficiente. Escribe:

Siempre y cuando la labor bajo la división del trabajo sea más productiva que el trabajo aislado, y siempre y cuando el hombre sea capaz de darse cuenta de este hecho, la acción humana por si misma tiende hacia la cooperación y la asociación, el hombre se convierte en un ser social, no al sacrificar su propios intereses en aras de una mítica Moloch, la sociedad, sino al perseguir el mejoramiento de su propio bienestar. La experiencia enseña que esta condición - la mayor productividad lograda bajo la división del trabajo - está presente porque su causa - la desigualdad innata de los hombres y la desigualdad en la distribución geográfica de los factores naturales de producción - es real. Por lo tanto estamos en condiciones de comprender el curso de la evolución social. [1]
Es importante destacar varios puntos interesantes a fin de lograr un entendimiento apropiado de esta idea fundamental de Mises sobre la naturaleza de la sociedad - puntos que también nos ayudarán a llegar a algunas conclusiones preliminares sobre los roles del sexo y la raza en la evolución social.

En primer lugar, es importante reconocer que las desigualdades con respecto al trabajo o la tierra son una condición necesaria pero de ninguna manera una condición suficiente para el surgimiento de la cooperación humana. Si todos los seres humanos fueran idénticos y todo el mundo estuviera equipado con idénticos recursos naturales, todo el mundo produciría la misma calidad y cantidad de bienes, y por tanto la idea de intercambio y cooperación nunca entraría en la mente de alguien.

Sin embargo, la existencia de desigualdades no es suficiente para lograr la cooperación. También hay diferencias en el reino animal - en particular la diferencia de sexo (género) entre los miembros de la misma especie animal, así como la diferencia entre las distintas especies y subespecies (razas), pero no hay tal cosa como la cooperación entre los animales .

Sin duda, están las abejas y las hormigas que se conocen como "sociedades de animales". Sin embargo, forman sociedades sólo en sentido metafórico [2]. La cooperación entre las abejas y las hormigas se efectúa exclusivamente por factores biológicos - por instintos innatos. No pueden no cooperar como lo hacen, y sin ciertos cambios fundamentales en su estructura biológica, la división del trabajo entre ellos no está en peligro de romperse. En claro contraste, la cooperación entre los seres humanos es el resultado de acciones individuales con propósito, dirigidas concientemente a la consecución de sus fines personales. Como resultado, la división del trabajo entre los hombres está constantemente amenazada con la posibilidad de desintegración.

En el reino animal, entonces, de la diferencia entre los sexos sólo puede decirse que es un factor de atracción - para la reproducción y la proliferación -, mientras que podemos referirnos a las diferencias entre especies y subespecies como un factor de repulsión, de separación, o aún de fatal antagonismo, de evasión, de lucha y aniquilación.

Por otra parte, en el reino animal no tiene sentido describir el comportamiento resultante de la atracción sexual como consensual (el amor) o sin consentimiento (violación), ni tampoco tiene sentido hablar de la relación entre miembros de diferentes especies o subespecies como uno de hostilidad y odio o de delincuente y víctima. En el reino animal sólo existe la interacción, que no es ni comportamiento cooperativo (social) ni comportamiento criminal (antisocial). Como dice Mises:

Hay interacción - influencia recíproca - entre todas las partes del universo: entre el lobo y la oveja que devora; entre el germen y el hombre que mata, entre la piedra que cae y aquello sobre lo que cae. La sociedad por el contrario, implica siempre hombres que actúan en cooperación con otros hombres a fin de permitir a todos los participantes alcanzar sus propios fines [3].
Si la cooperación humana ha de evolucionar, además de las desigualdades en tierra y mano de obra, debe cumplirse con un segundo requisito. Los hombres - al menos dos de ellos - deben ser capaces de reconocer la mayor productividad de una división del trabajo basada en el reconocimiento mutuo de la propiedad privada (del control exclusivo de cada uno sobre su propio cuerpo y sus posesiones físicas) al compararla con la obtenida, o bien con el aislamiento auto-suficiente, o bien con la agresión, depredación, y dominación.

Es decir, debe haber un mínimo de inteligencia o racionalidad, y los hombres - al menos dos de ellos - debe tener la suficiente fuerza moral para entender este concepto y estar dispuestos a renunciar a la gratificación inmediata por una aún mayor satisfacción en el futuro. Sino fuera por la inteligencia y la voluntad consciente, escribe Mises, los hombres hubieran permanecido por siempre como enemigos mortales entre sí, rivales irreconciliables en sus esfuerzos por asegurar una parte de la escasa oferta de medios de sustento que ofrece la naturaleza. Cada hombre se habría visto obligado a ver a todos los demás hombres como enemigos; el ansia por la satisfacción de sus apetitos le habría llevado a un conflicto implacable con todos sus vecinos. Bajo tal estado de cosas no se hubieran podido desarrollar sentimientos de compasión, solidaridad o simpatía [4].

Hay miembros de la especie humana que son capaces de entender el concepto, pero que carecen de la fuerza moral para actuar en consecuencia. Tales personas bien pueden ser, bestias inofensivas que viven aparte, separadas de la sociedad humana, o simplemente son delincuentes. Hay personas que a sabiendas actúan equivocadamente y que además de tener que ser domesticadas, o incluso físicamente derrotadas, deben ser castigadas en proporción a la gravedad de su crimen para hacerles comprender la naturaleza de sus malas acciones y es de esperarse que con ello aprendan una lección para el futuro. La cooperación humana (la sociedad) puede prevalecer y avanzar siempre y cuando el hombre sea capaz de dominar, domesticar, apropiar, y cultivar su entorno físico y animalístico, y siempre que consiga reprimir el delito, reduciéndolo a una rareza, por medio de auto-defensa, protección de la propiedad, y castigo [5].

Una vez se cumplen estos requisitos, sin embargo, y mientras el hombre, motivado por el conocimiento de la mayor productividad física de la división del trabajo basada en la propiedad privada, se dedica a intercambios mutuamente beneficiosos, las fuerzas "naturales" de atracción que surgen de las diferencias entre los sexos y las fuerzas "naturales" de repulsión o enemistad derivadas de las diferencias entre, e incluso dentro de, las razas, puede ser transformadas en verdaderas relaciones "sociales". La atracción sexual, de cópula, puede transformarse en relaciones consensuales, en lazos de unión mutua, en hogares, familias, amor y afecto [6]. (Lo demuestra la enorme productividad del hogar familiar que, como ninguna otra institución, ha demostrado ser más duradera o capaz de producir tales emociones). Y la repulsión inter e intra-racial puede transformarse de sentimientos de enemistad u hostilidad a preferencia por la cooperación (comercial) entre sí.

La cooperación humana - la división del trabajo - sobre la base de la integración familia-hogar y en hogares separados, en pueblos, tribus, naciones, razas, etc., donde las naturales atracciones y repulsiones biológicas del hombre, a favor y en contra, del uno y del otro, se transforman en un sistema de reconocimiento mutuo de asignación de espacio geográfico (de aproximación física e integración o de separación y segregación, y de contacto directo o indirecto, intercambio y comercio), conduce a mejores niveles de vida, a una población creciente, a la extensificación e intensificación de la división del trabajo, y a crecientes diversidad y diferenciación [6].

Como resultado de este desarrollo y de un aumento cada vez más rápido de mercancías y deseos que pueden ser adquiridos y satisfechos sólo de manera indirecta, surgirán los comerciantes profesionales, los mercaderes y los centros de comercio. Los comerciantes y las ciudades funcionan como mediadores de los intercambios indirectos entre familias separadas territorialmente y asociaciones comunales y se convierten así en el lugar y foco sociológico y geográfico de asociación inter-tribal o interracial.

Será dentro de la clase de los comerciantes en la cual son relativamente más comunes los matrimonios mixtos entre razas, etnias o tribus, y como la mayoría de las personas, de ambos grupos de referencia, por lo general desaprueban este tipo de alianzas, son los miembros más ricos de la clase comerciante quienes pueden permitirse tales extravagancias. Sin embargo, incluso miembros de las familias más ricas de los comerciantes serán muy circunspectos en tales menesteres. Con el fin de no poner en peligro su propia posición como comerciante, se debe tener mucho cuidado para que todo matrimonio mixto sea un matrimonio entre "iguales" [7].

En consecuencia, será en las grandes ciudades como centros de intercambio y comercio internacional, donde una variedad de parejas y sus descendientes residen habitualmente, donde los miembros de diferentes etnias, tribus, razas, incluso si no se casan, todavía entran regularmente en contacto personal directo entre sí (de hecho, que lo hagan así es requerido para que, al regresar a casa, los respectivos miembros de tribu, no tengan que tratar directamente con extraños más o menos desagradables), y donde surgirá el más elaborado, y altamente desarrollado, sistema de integración y segregación, física y funcional [8]. También será en las grandes ciudades donde, como reflejo subjetivo de este complejo sistema de asignación funcional de espacios, los ciudadanos desarrollarán las más refinadas formas de conducta profesional y personal, de etiqueta, y de estilo. Es la ciudad la que engendra civismo y vida civilizada.

Para mantener la ley y el orden dentro de una ciudad grande, con su intrincado patrón de integración y separación, físico y funcional, hará su aparición una gran variedad de jurisdicciones, jueces, árbitros y agentes del orden, además de agencias de auto-defensa y protección privada. Habrá en la ciudad lo que uno podría llamar gobernabilidad, pero no habrá ningún gobierno (estado) [9].

Para que un gobierno surja es necesario que uno de esos jueces o árbitros consiga establecerse a sí mismo como un monopolio. Es decir, debe ser capaz de insistir en que ningún ciudadano puede elegir a otro sino a él, como juez o árbitro de última instancia, y debe suprimir con éxito la aparición de cualquier otro juez o árbitro que trate de asumir el mismo papel (en competencia contra él).

Más interesante que la cuestión de que es un gobierno, sin embargo, son las siguientes preguntas: ¿Cómo es posible que un juez pueda adquirir el monopolio del poder, dado que otros jueces se opondrán naturalmente, a cualquier tentativa en ese sentido; y que específicamente hace que sea posible, y que implica, establecer un monopolio de ley y orden en una ciudad grande, es decir, sobre un territorio poblado por una mezcla de etnias, tribus y razas?

En primer lugar, casi por definición se deduce que con el establecimiento de un gobierno en la ciudad aumentarán las tensiones inter-raciales, tribales, étnicas y de clanes familiares debido a que el monopolio, sea quien sea, debe ser de uno u otro origen étnico, por lo que ser el monopolista será considerado por los ciudadanos de otras etnias como un retroceso insultante, es decir, como un acto de discriminación arbitraria contra las personas de otra raza, tribu o clan. Se perturbará entonces el delicado equilibrio de interracial, interétnico, y de cooperación pacífica inter-familiar, logrado mediante el intrincado sistema de integración y separación espacial y funcional.

En segundo lugar, esta idea conduce directamente a la respuesta de cómo un juez único, pueda en alguna forma ganarles a todos los demás. En resumen, para vencer la resistencia de los jueces en competencia, un aspirante al monopolio debe asegurarse el apoyo adicional de la opinión pública. En un entorno étnicamente mixto esto significa normalmente jugarse "la carta racial". El candidato al monopolio debe elevar la conciencia racial, tribal o de clan entre los ciudadanos de su propia raza, tribu, clan, etc., y prometer, a cambio de su apoyo, el ser más que imparcial como juez en los asuntos relacionados con la propia raza, tribu o clan (exactamente lo que los ciudadanos de otras etnias temen, es decir, el ser tratados con menor imparcialidad) [10].

En esta etapa de esta reconstrucción sociológica hagamos, sin más explicaciones, rápidamente introduzcamos unos pocos pasos adicionales necesarios para llegar a un escenario contemporáneo realista en cuanto a raza, sexo, sociedad y del Estado. Naturalmente, un monopolista tratará de mantener su posición e incluso convertirla en un título hereditario (es decir, convertirse en un rey). Sin embargo, lograr esto dentro de una ciudad mixta étnica o tribalmente es una tarea mucho más difícil que dentro de una comunidad rural homogénea.

En cambio, en las grandes ciudades los gobiernos son mucho más propensos a adoptar la forma de una república democrática - con "entrada abierta" a la posición de gobernante supremo, a la competencia entre partidos políticos y a las elecciones populares [11]. En el curso del proceso de centralización política [12] - la expansión territorial de un gobierno a expensas de otro - este modelo de gobierno de ciudad grande se convertirá en esencia, en su forma única: la de un Estado democrático, en ejercicio de un monopolio jurisdiccional sobre un territorio con población, étnica o racialmente, diversa.

Si bien el monopolio judicial de los gobiernos hoy en día normalmente se extiende mucho más allá de una sola ciudad y en algunos casos a lo largo de casi todo un continente, las consecuencias para las relaciones entre razas y sexos y la aproximación y la segregación territoriales de un gobierno (monopolio) todavía se pueden observar mejor en las grandes ciudades, por su progresivo deterioro de centros de civilización, a centros de degeneración y decadencia.

Con un gobierno central que se extiende por ciudades y campos, se crean países, paisanos (de la propia tierra) y extranjeros. Esto no tiene efecto inmediato en el campo, donde no hay extranjeros (miembros de etnias, razas, etc., diferentes). Pero en los grandes centros comerciales, donde hay poblaciones mixtas, la distinción jurídica entre paisano y extranjero (más bien que entre dueños de propiedad privada de etnias o razas disímiles), casi invariablemente conducen a una cierta forma de exclusión forzada y a una reducción del nivel de cooperación interétnica.

Por otra parte, con un Estado central en su lugar, la segregación y la separación físicas entre ciudad y campo se reducirán sistemáticamente. Con el fin de ejercer el monopolio judicial, el gobierno central debe ser capaz de acceder a la propiedad privada de todos los paisanos, y para ello debe tomar el control de todos los caminos existentes e incluso ampliar el actual sistema de carreteras. Diferentes familias y pueblos son así puestos en contacto más estrecho de lo que hubiera sido de desear, y la distancia y separación físicas entre ciudad y campo se verá sensiblemente disminuida. Por lo tanto, internamente, se promoverá una integración forzada.

Naturalmente, esta tendencia hacia la integración forzada será más pronunciada en las ciudades debido a la monopolización de vías y calles. Esta tendencia se verá estimulada cuando, como es típico, el gobierno tiene su sede en una ciudad. Un gobierno elegido popularmente no puede evitar usar su monopolio judicial para participar en políticas redistributivas a favor de su circunscripción racial o étnica, lo cual invariablemente atraerá aún más a miembros de su propia tribu, y con los cambios en el gobierno más miembros de más y diferentes tribus serán atraídos del campo a la ciudad capital para recibir empleo o dádivas del gobierno. Como resultado, no sólo la capital se vuelve relativamente "de gran tamaño" (mientras otras ciudades se encogen). Al mismo tiempo, debido a la monopolización de las calles "públicas" - todo el mundo podrá deambular por donde quiera - se estimulará toda forma de tensión y animosidad entre las minorías étnicas, tribales y raciales.

Además, si bien, los matrimonios entre diferentes razas, tribus y etnias fueron originalmente escasos y limitados a los estratos superiores de la clase mercantil, con la llegada de burócratas de varias tribus, etnias y razas a la ciudad capital, la frecuencia del matrimonio interétnico aumentará, y el enfoque de las relaciones sexuales inter-raciales - incluso sin matrimonio - cada vez más pasará de la clase alta de los comerciantes a las clases bajas - incluso a la clase más baja, la de los receptores de asistencia social. El apoyo del Gobierno al bienestar llevará naturalmente a un aumento en la tasa de natalidad de los beneficiarios de asistencia en comparación con la tasa de natalidad de otros miembros, particularmente, con los miembros de la clase alta de su tribu o raza.

Como resultado de este crecimiento desproporcionado de las clases más bajas y con un número cada vez mayor de descendientes de mezclas de etnias, tribus y razas, sobre todo en los estratos más bajos, va a cambiar también, poco a poco, el carácter democrático (popular) del gobierno. En lugar de la carta "racial" esencialmente como único instrumento político, la política se convertirá cada vez más en una "política de clases”. Los gobernantes pueden depender, pero no exclusivamente, de su atractivo y su apoyo tribales, étnicos o raciales, sino que cada vez más tratarán de encontrar apoyo cruzando líneas tribales o raciales, apelando al sentimiento universal de envidia e igualitarismo (ya no de tribu ni de raza específica), es decir, a la clase social (los intocables o los esclavos contra los amos, los trabajadores contra los capitalistas, los pobres contra los ricos, etc.) [13], [14].

La mezcla cada vez mayor de política de clases igualitarias con políticas tribales pre-existentes conduce a mayores, hostilidad y tensión, raciales y sociales, y aún a una mayor proliferación de la población de las clases más bajas.

Además de ciertos grupos étnicos o tribales compelidos a salir de las ciudades como consecuencia de las políticas tribales, cada vez más miembros de las clases altas de todos los grupos étnicos o tribales saldrán de la ciudad hacia los suburbios (sólo para ser seguidos - por medio del transporte público (del gobierno) - por las mismas personas de cuyas conductas habían tratado de escapar) [15]. Con la salida de la clase alta y de los comerciantes en grandes cantidades, sin embargo, se debilitarán unas de las últimas fuerzas civilizadoras, y lo que queda abandonado en las ciudades representa una selección cada vez más negativa de la población: los burócratas del gobierno que trabajan pero no viven allí, y los delincuentes, y los marginados de todas las tribus y razas que viven allí, pero que no trabajan, sino que sobreviven del Estado-Benefactor. (Piense solo en Washington, DC.)

Cuando uno pensaba que las cosas no podrían a ser peor, empeoran. Después que se han jugado las cartas de "raza" y "clase" y han hecho su trabajo devastador, el gobierno recurre a las cartas de sexo y género, y "la justicia racial" y "la justicia social" se complementan con la "justicia de género” [16]. El establecimiento de un gobierno - un monopolio judicial - no sólo implica que jurisdicciones anteriormente separadas sean integradas a la fuerza (como distritos segregados étnica o racialmente, por ejemplo); implica al mismo tiempo que jurisdicciones antes plenamente integradas (como los hogares y las familias) sean, a la fuerza, desgarradas y aún disueltas.

En vez de considerar asuntos intrafamiliares e intra-hogareñas (temas como el aborto, por ejemplo) como para ser juzgadas o arbitradas por nadie más que por el jefe del hogar o por los miembros de la familia, [17] una vez que un monopolio judicial se ha establecido, sus agentes - el gobierno - llegan a ser jueces y árbitros de última instancia, y naturalmente tratarán de expandir sus funciones, de todos los asuntos familiares. Para ganar el apoyo popular por su papel el gobierno (además de enfrentar una clase tribal, racial, o social contra otra) de igual manera promoverá la división dentro de la familia: entre los sexos - marido y mujer - y las generaciones - los padres y los niños [18]. Una vez más, esto será particularmente notable en las grandes ciudades.

Toda forma de asistencia social por parte del gobierno - la transferencia obligatoria de riqueza o de ingresos de los "que tienen" hacia quienes "nada tienen" reduce el valor de la membrecía personal en un sistema extendido de hogares familiares como sistema social de cooperación mutua y de ayuda y asistencia. El matrimonio pierde valor. Para los padres se reduce el valor y la importancia de una "buena" educación para sus propios hijos. En consecuencia, de los hijos hacia sus propios padres habrá menores, respeto y atención. Debido a la alta concentración de receptores de asistencia social, está ya bastante avanzada la desintegración de la familia en las grandes ciudades. Al apelar al género y a la generación (edad) como fuente de apoyo político y a la promoción y promulgación de legislación basada en el sexo (género) y en la familia, invariablemente se debilitan la autoridad de los jefes de hogar y la "natural" jerarquía inter-generacional dentro de las familias y disminuye el valor de la familia multi-generacional como unidad básica de la sociedad humana.

Ciertamente y debe quedar claro, en el momento en que la ley y la legislación gubernamental suplantan el derecho y la legislación de familia (incluidos los acuerdos intrafamiliares en relación con el matrimonio, la descendencia en familia comunal, la herencia, etc.), sólo se obtiene la erosión sistemática de los valores y de la importancia de la institución familiar. Porque ¿qué es una familia, si ni siquiera puede encontrar y mantener sus propios orden y legislación internos! Al mismo tiempo, y debe quedar claro también, aunque no ha sido suficientemente señalado, desde el punto de vista de los gobernantes, la capacidad de interferencia en los asuntos internos de familia tienen que considerarlo como el premio supremo y el pináculo de su propio poder.

Una cosa es explotar los resentimientos tribales o raciales o la envidia de clase en ventaja personal. Otra muy distinta es lograr utilizar las disputas que surjan dentro de las familias para romper todo el sistema, en general armonioso, de las familias autónomas,: para arrancar de raíz a los individuos de sus familias a fin de aislarlos y atomizarlos, lo cual aumenta el poder del estado sobre ellos. En consecuencia, a medida que se implementa la política de familia del gobierno, también se incrementan los divorcios, la soltería, la maternidad soltera y la ilegitimidad, los incidentes entre padres o entre cónyuges, la negligencia con, o el abuso de, los niños, y la variedad y frecuencia de estilos de vida "no tradicionales" [19].

Paralelo a este desarrollo habrá un aumento gradual pero constante de la delincuencia y de las conductas delictivas. Bajo los auspicios del monopolio, la ley (el derecho natural) siempre será transformada en legislación. Como resultado de un proceso interminable de redistribución de ingresos y de riqueza en nombre de la discriminación racial, social, y de la justicia de género, la idea misma de justicia como conjunto de principios universales e inmutables de conducta y cooperación, en última instancia, se irá erosionando y destruyendo. En lugar de ser concebido como algo preexistente (y por descubrir), el derecho es cada vez más una ley redactada por el gobierno (legislación).

En consecuencia, no sólo aumentará la inseguridad jurídica, sino que, en reacción, la tasa social de preferencia temporal se elevará (es decir, la gente en general estará más orientada al presente y a la planificación a un horizonte temporal cada vez más corto). También se promoverá el relativismo moral. Porque si no existe tal cosa como un derecho absoluto, se desprende que tampoco habrá un agravio o una injusticia absoluta. De hecho, lo que hoy es correcto puede ser una equivocación mañana, y viceversa.

Por consiguiente el aumento de las preferencias temporales combinado con el relativismo moral, constituye el caldo de cultivo perfecto para los delincuentes y los delitos - una tendencia especialmente evidente en las grandes ciudades. Es aquí donde la disolución de las familias está más avanzada, cuando existe la mayor concentración de receptores de asistencia social, donde ha llegado más lejos el proceso de pauperización genética, y donde son más virulentas las tensiones tribales y raciales como resultado de la integración forzada. Más bien que centros de civilización, las ciudades se han convertido en centros de desintegración social, corrupción, brutalidad y delincuencia [20].

Sin duda, la historia está, en última instancia, determinada por las ideas y las ideas pueden, al menos en principio, cambiar casi instantáneamente. Pero, para que las ideas cambien no es suficiente que la gente vea que algo está equivocado. Por lo menos un número importante de personas debe ser también lo suficientemente inteligente como para reconocer qué es lo que está mal. Es decir, se deben entender los principios básicos sobre los que se basa la sociedad, la cooperación humana: que son precisamente los principios que aquí se explican. Además la gente debe tener suficiente fuerza de voluntad para actuar de acuerdo con esta idea.

El estado - un monopolio judicial - debe ser reconocido como fuente de de-civilización: los estados no crean la ley y el orden, los destruyen. Las familias y los hogares deben ser reconocidos como fuente de la civilización. Es esencial que los jefes de familia y de hogar reafirmen su autoridad de última instancia, como jueces en todos los asuntos internos de la familia. Los hogares deben ser declarados territorio inviolable, extraterritorial, como las embajadas extranjeras. La libre asociación y la exclusión del territorio deben ser reconocidos, no como cosas malas, sino buenas, que facilitan la cooperación pacífica entre diferentes grupos étnicos y raciales. La protección social debe ser reconocida como un asunto exclusivamente de las familias, y la caridad voluntaria y el Estado Benefactor no son más que la subvención, o el subsidio, a la irresponsabilidad.



Hans-Hermann Hoppe (Hoppe@Mises.com ) es profesor de economía en la Universidad de Nevada, Las Vegas.

Este ensayo se basa en un capítulo de Democracy: The God that Failed (La democracia: El Dios que Falló).

1 Ludwig von Mises, Human Action: A Treatise on Economics, Edición Académica (Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute, 1998), p.160.9

2 Véase sobre esto Jonathan Bennett, Rationality: An Essay Toward an Analysis (Londres: Routledge and Kegan Paul, 1964).

3 Mises, Human Action, p. 169.

4 Ibid., p. 144.

5 Rara vez ha hecho Mises más énfasis sobre la importancia de la cognición y la racionalidad, que en el surgimiento y mantenimiento de la sociedad. Explica que uno

puede admitir que en el hombre primitivo fueran innatas la propensión a matar y a destruir, así como también la disposición a la crueldad. También podemos suponer que bajo las condiciones de las edades más tempranas de la antigüedad la inclinación a la agresión y al asesinato fueran favorables a la preservación de la vida. El hombre fue alguna vez una bestia brutal. Pero no hay que olvidar que era un animal débil físicamente; no hubiera estado a la altura de las grandes bestias de presa si no hubiera estado equipado con un arma peculiar, la razón. Por el hecho de que el hombre sea un ser razonable, y que por lo tanto no cede sin inhibiciones a sus impulsos, sino que organiza su conducta de acuerdo a una razonada deliberación, debe ser calificado como natural desde el punto de vista zoológico. Conducta racional significa que el hombre, ante el hecho de que no puede satisfacer todos sus impulsos, deseos y apetitos, renuncia a la satisfacción de aquellos que considere menos urgentes. Con el fin de no poner en peligro el funcionamiento de la cooperación social, el hombre se ve obligado a abstenerse de satisfacer aquellos deseos cuya satisfacción impediría el establecimiento de las instituciones de la sociedad. No cabe duda de que tal renuncia es dolorosa. Sin embargo, el hombre ha hecho su elección. Ha renunciado a la satisfacción de ciertos deseos incompatibles con la vida social y ha dado prioridad a la satisfacción de los deseos que puede realizar sólo, o en una forma más abundante, dentro de un sistema de división del trabajo. Esta decisión no es irrevocable ni definitiva. La elección de los padres no afecta la libertad de elegir de los hijos. Ellos pueden revertir la resolución. Todos los días pueden proceder a la transvaloración de los valores y preferir la barbarie a la civilización, o, como dicen algunos autores, el alma al intelecto, los mitos a la razón, y la violencia a la paz. Pero deben elegir. Es imposible tener cosas incompatibles entre sí. (Human Action, pp. 171-72)
Ver sobre esto también Joseph T. Salerno, "Ludwig von Mises as Social Rationalist," Review of Austrian Economics 4 (1990).

6."En el marco de la cooperación social", escribe Mises, entre los miembros de la sociedad pueden surgir sentimientos de simpatía y de amistad y del sentido de pertenencia común. Estos sentimientos son la fuente de las más deliciosas y las más sublimes experiencias del hombre. Ellas son el adorno más preciado de la vida; levantan la especie animal "hombre" a la altura de una real existencia humana. Sin embargo, no son, como algunos han afirmado, los agentes que han dado lugar a las relaciones sociales. Son los frutos de la cooperación social, se desarrollan sólo dentro de su marco; no precedieron el establecimiento de relaciones sociales ni son la semilla de la que provienen. (Ibíd., p.l44).

"La atracción sexual mutua entre hombre y mujer", Mises explica, más adelante,

es inherente a la naturaleza animal del hombre y es independiente de cualquier pensamiento y especulación. Es permitido llamarla original, vegetativa, instintiva, o misteriosa; - Sin embargo, ni la cohabitación, ni lo que lo precede o lo que le sigue, genera cooperación social ni modos sociales de vida. Los animales también se unen en el apareamiento, pero no han desarrollado relaciones sociales. La vida familiar no es meramente el producto de la relación sexual. No es, de manera alguna, natural ni necesario que padres e hijos vivan juntos en la forma en que lo hacen en la familia. La relación del apareamiento no necesariamente resulta en una organización familiar. La familia humana es el resultado de pensar, planificar y actuar. Es este hecho lo que la diferencia radicalmente de los grupos de animales que llamamos per analogiam familias animales. (Ibid. p. L67)
7 Véase Murray N. Rothbard, "Freedom, Inequality, Primitivism, and the Division of Labor," en idem, Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays (Auburn, Ala: Instituto Ludwig von Mises, 2000).

8 Véase Wilhelm Mühlmann, Rassen, Ethnien, Kulturen. Moderne Ethnologie (Neuwied: Luchterhand, 1964), pp. 93 a 97. En general, aparte de los estratos superiores de la clase de los comerciantes, la mezcla racial o étnica pacífica suele restringirse a los miembros de la clase social alta, es decir, a los nobles y aristócratas. Por lo tanto, las familias menos étnica o racialmente puras son característicamente las principales dinastías reales.

9. Por ejemplo, Fernand Braudel ha dado la siguiente descripción del complejo patrón de separación espacial y de integración funcional y la correspondiente multiplicidad de jurisdicciones, separadas y en competencia, desarrolladas en los centros comerciales de la talla de Antioquía, durante el apogeo de la civilización islámica, entre los siglos VIII y XII: En el centro de la ciudad

estaba la Gran Mezquita, la del sermón semanal. Cerca estaba el bazar, es decir, el barrio de los comerciantes con sus calles y tiendas (el zoco) y su caravansares o almacenes, así como los baños públicos. Los artesanos se agrupaban concéntricamente, a partir de la Gran Mezquita: en primer lugar, los fabricantes y vendedores de perfumes e incienso, y luego las tiendas de venta de telas y alfombras, joyerías y tiendas de alimentos y, finalmente, los más humildes oficios: curtidores, zapateros, herreros, alfareros, talabarteros, tintoreros. Sus tiendas marcaban los bordes de la población. En principio, cada uno de estos oficios tenía su ubicación fija en todos los tiempos. Del mismo modo, el maghzen o cuartel del Príncipe, en principio, estaba situado en las afueras de la ciudad, lejos de motines o revueltas populares. Junto a ella, y bajo su protección, estaba el mellah o barrio judío. El mosaico se completa con una gran variedad de distritos residenciales, divididos por raza y religión: había cuarenta y cinco en Antioquía solamente. "La ciudad era un conglomerado de diferentes barrios, todos los cuales vivían bajo el temor de la masacre”. Así que los colonos occidentales, nunca, en ninguna parte prohijaron la segregación racial - así como tampoco en parte alguna la suprimieron. (Braudel, A History of Civilizations [Nueva York: Penguin Books, l995], p. 66).
10 Véase Otto Brunner, Sozialgeschichte Europas im Mittelalter (Gottingen: Vandenhoeck and Ruprecht, 1984), chap. 8; Henri Pirenne, Medieval Cities (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1969); Charles Tilly and Wim P. Blockmans, eds., Cities and the Rise of States in Europe, 1000 — 1800 (Boulder, Cob.: Westview Press, 1994); Boudewijn Bouckaert, "Between the Market and the State: The World of Medieval Cities," in Values and the Social Order , Vol.3, Voluntary versus Coercive Orders, Gerard Radnitzky, ed. (Aldershot, Reino Unido: Avebury, 1997). Por cierto, los tan denostados Guetos Judíos, que eran característicos de las ciudades europeas durante la Edad Media, no eran indicativos del reconocimiento de una situación de inferioridad jurídica de los Judíos o de discriminación contra los mismos. Por el contrario, el Gueto era un lugar donde los Judíos disfrutaban de completa autonomía y donde se aplicaba la ley rabínica. Véase sobre esto Guido Kisch, The Jews in Medieval Germany (Chicago: University of Chicago Press, 1942); also Erik Von Kuehrielt-Leddihn, "Hebrews and Christians," Rothbard - Rockwell Report 9, no. 4 (Abril, 1998).

11. Para un tratamiento sociológico de la primera etapa (pre-democrática) en el desarrollo de ciudades-estado, que se caracterizaban por un gobierno de patricios aristocráticos, fundado por las familias (clanes) y dividido según conflictos familiares, véase Max Weber, The City (New York: Free Press , 1958), cap. 3. Véase también la nota 16 infra.

12. Esta declaración relativa a la forma de gobierno en las grandes ciudades comerciales característicamente democrática - republicana - en lugar de monárquica - no debe ser malinterpretada como una simple propuesta empírico-histórica. De hecho, históricamente la formación de gobiernos es anterior al desarrollo de grandes centros comerciales. La mayoría de los gobiernos habían sido monárquicos o principescos, y cuando las grandes ciudades comerciales surgieron por primera vez, el poder de los reyes y príncipes típicamente también se extendió inicialmente a estas zonas urbanas recién desarrolladas. En su lugar, la afirmación anterior debería interpretarse como una proposición sociológica sobre la improbabilidad del origen endógeno del gobierno de reyes o príncipes sobre grandes centros comerciales con población étnicamente mixta, es decir, como una respuesta a una cuestión esencialmente hipotética y contra fáctica. Véase a este Max Weber, Soziologie, Analysen Weltgeschichtliche, Politik (Stuttgart: Kroener, 1964), pp. 41 a 42, quien señala que los reyes y nobles, aunque residían en las ciudades, no obstante, decididamente no eran reyes ni nobles de ciudad. Los centros de su poder descansaba fuera de las ciudades, en el campo, y el dominio que tenían sobre los grandes centros comerciales sólo era tenue. Por lo tanto, los primeros experimentos con formas de gobierno democráticas, republicanas, se produjeron característicamente en aquellas ciudades, que se habían desprendido, y ganado su independencia, de un entorno predominantemente monárquico y rural.

13 Sobre la competencia eliminativa y la tendencia inherente de los Estados hacia una centralización y hacia una expansión territorial - en última instancia, hasta el punto de la creación de un gobierno mundial - ver Democracy: The God That Failed, capítulos 5, 11 y 12.

14 Véase sobre esto Helmut Schoeck, Envy: A Theory of Social Behavior (New York: Harcourt, Brace and World, 1970); Rothbard, Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays; y esp. "Freedom, Inequality Primitivism, and the Division of Labor," en ibid.

15 Para un tratamiento sociológico de esta segunda etapa - democrática o "plebeya" - en el desarrollo del gobierno de las ciudades, basado y dirigido por clases y "conflictos de clase" (en lugar de clanes y conflictos familiares, como durante la etapa de desarrollo anterior de gobiernos de patricios), véase Max Weber, The City, cap. 4. A diferencia de gobierno de la ciudad patricia, el gobierno plebeyo, Weber hace observación importante, se caracteriza por

un concepto cambiado de la naturaleza de la Ley. El comienzo de la legislación es paralelo a la abolición del gobierno de los patricios. La legislación adoptaba inicialmente la forma de estatutos carismáticos por los aesymnetes [gobernantes que poseían poder supremo por un tiempo limitado]. Pero pronto fue aceptada la nueva creación de leyes permanentes. De hecho la nueva legislación por la ecclesia llegó a ser tan habitual como para producir un estado de flujo continuo. Pronto una administración puramente secular de la justicia se aplicó a las leyes o, en Roma, a las instrucciones del magistrado. La creación de leyes llegó a tal estado de fluidez que con el tiempo en Atenas, la pregunta anualmente iba dirigida a las personas si las leyes debían mantenerse vigentes o modificarse. Así se llegó a la premisa aceptada que la ley se crea artificialmente y que debe basarse en la aprobación de aquellos a quienes sea aplicable. (pp.170 - 71)
Asimismo, en las ciudades-estado medievales de Europa, el establecimiento "del gobierno del popolo tuvo similares consecuencias. También, produjo ediciones enormes de leyes de la ciudad y la codificación del derecho consuetudinario y las normas de la corte (derecho procesal) que producen un excedente de estatutos de todo tipo y un exceso de funcionarios "(p. 172). De la mano con el concepto cambiado de ley viene una diferente conducta política.

La justicia política del popolo con su sistema de espionaje oficial, su preferencia por las denuncias anónimas, los procedimientos inquisitoriales acelerados contra los magnates, y la prueba simplificada por "notoriedad", era la contraparte democrática de los juicios del Consejo de los Diez [aristocrático - patricio] en Venecia. Objetivamente el sistema popolo fue identificado por: la exclusión de su cargo de todos los miembros de las familias con un estilo de vida caballeresca; obligando a los notables con compromisos de buena conducta; colocando bajo fianza a todos los miembros de la familia de notables, el establecimiento de un ley penal especial para los delitos políticos de los magnates, especialmente insultar el honor de un miembro de la población, la prohibición a un noble de adquirir una propiedad limítrofe con la de un miembro de la población sin el consentimiento de este último. Dado que las familias nobles podían ser expresamente aceptadas como parte de la población, [sin embargo], incluso las oficinas del popolo eran casi siempre ocupadas por nobles. (Págs. 160-61)
16 Véase sobre esta tendencia Edward Banfield, The Unheavenly City Revisited (Boston: Little, Brown, 1974).

17 Véase a este Murray N. Rothbard, "The Great Women's Lib Issue: Setting it Straight," en Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays ; Michael Levin, Feminism and Liberty (New Brunswick, NJ: Transaction Publishers, 1987).

18 Véase Robert Nisbet, Prejudices: A Philosophical Dictionary (Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1982), pp. 1-8, 110-17.

19 Véase a este Murray N. Rothbard, "Kid Lib", en Egalitarianism as a Revolt Against Nature and Other Essays.

20 Véase sobre esto Allan C. Carlson, "What Has Government Done to Our Families?" Essays in Political Economy (Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute, 1991); Bryce J. Christensen, "The Family vs. the State", Essays in Political Economy (Auburn, Ala: Ludwig von Mises Institute, 1992).

21 Véase sobre esto Edward C. Banfield, "Present-Orientedness and Crime," en Assessing the Criminal, Randy E. Barnett y John Hagel, eds. (Cambridge, Mass.: Ballinger, 1977); David Walters, "Crime in the Welfare State," en Criminal Justice?: The Legal System vs. Individual Responsibility, Robert J. Bidinotto, ed. (Irvington-on-Hudson, NY: Foundation for Economic Education, 1994); también James Q. Wilson, Thinking About Crime (New York: Vintage Books, 1985).

23 Véase sobre esto Seymour W. Itzkoff, The Decline of Intelligence in America (Westport, Conn.: Praeger, 1994); idem, The Road to Equality: Evolution and Social Reality (Westport, Conn.: Praeger, 1992).



TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ

Friday, September 24, 2010

El “ciclo económico” tal como se explicaba en 1755

Mises Diario: Viernes, 24 de septiembre 2010

por Richard Cantillon

[ Tomado de An Essay on Economic Theory, traducido del Francés al Inglés por Chantal Saucier, editado por Mark Thornton]

Resumen: Cuando el banco nacional del gobierno infla la oferta de dinero mediante el aumento del suministro de billetes de banco, reduce la tasa de interés y puede aumentar el precio de las acciones. Este es un proceso corruptor, y al redimir los billetes, el precio de las acciones cae y puede dar lugar a "corridas" bancarias y al caos económico. Esto es lo que se conoce ahora como el "ciclo económico".

El Banco Nacional de Londres está compuesto de un gran número de accionistas quienes eligen una junta directiva para manejar sus operaciones. Su tarea principal consistía en hacer la distribución anual de las ganancias provenientes de los intereses sobre préstamos hechos con dinero de los depósitos bancarios. Más tarde la deuda pública, sobre la cual el Estado paga un interés anual, también se incorporaría a esta tarea.

A pesar de esta sólida base, una vez que el banco había desembolsado grandes sumas al Estado y los titulares de los billetes tuviesen la aprehensión de que el banco pudiera estar en dificultades, se producía una "corrida" bancaria, y los titulares de los billetes corrían en masa a retirar su dinero. Esta misma cosa ocurrió durante el colapso de la Compañía de los Mares del Sur en 1720.

Los refinamientos introducidos para apoyar el banco y limitar su descrédito fueron: establecer primero un número de empleados para contar el dinero de aquellos que traían los billetes; pagar grandes cantidades en monedas de seis peniques y chelines para ganar tiempo; [i] y pagar parcialmente a los tenedores individuales, especialmente a quienes habían estado esperando todo el día por su pago.

Sin embargo, las cantidades más considerables eran pagadas a los amigos, quienes las llevaban y secretamente las traían de vuelta al banco sólo para repetir la misma maniobra al día siguiente. De esta manera, el banco guardaba las apariencias y ganaba tiempo hasta que el pánico disminuyese. Pero cuando esto no era suficiente, el banco abría una suscripción de acciones, involucraba a gente confiable y solvente para que participaran como garantes de grandes sumas, a fin de mantener el crédito y la circulación de los billetes de banco.

Fue por este último refinamiento que el crédito del banco se mantuvo en 1720 cuando la Compañía de los Mares del Sur se derrumbó. Tan pronto como se sabía públicamente que personajes ricos y poderosos estaban en la lista de suscripción, la corrida contra el banco cesaba y los depósitos volvían como de costumbre.

Si un Ministro de Estado en Inglaterra, [ii], buscando reducir la tasa de interés, o por otras razones, aumenta el precio de la acciones públicas en Londres, y si tiene suficiente crédito con los directores del banco para llegar a emitir tal cantidad de billetes sin respaldo (bajo la obligación de indemnizarlos en caso de pérdida), pidiéndoles que utilicen esos billetes para comprar varios lotes de acciones públicas, el precio de estas acciones se incrementará debido a dichas operaciones.

Y aquellos que han vendido acciones, viendo que los altos precios continúen, tal vez se decidirán a volver a comprar a un precio superior al que vendieron, para no dejar sus billetes quietos, creyendo los rumores de que la tasa de interés iría a caer y que el precio de las acciones se elevaría más. Si varias personas imitan a los agentes de los bancos y compran estas acciones, con la esperanza de lucrarse como ellos, los fondos públicos se incrementarán en precio hasta el punto que el ministro desee. Y puede ocurrir que el banco hábilmente venda a un precio superior todas las acciones compradas a petición del ministro, y no sólo logrará una gran utilidad en ello, sino que además podrá retirar y cancelar todos los billetes que se emitieron en forma extraordinaria.

Si el banco por sí sólo hace que el precio de las acciones públicas suban mediante la compra, también hará que caiga cuando venda a fin de cancelar los billetes que emitió en forma extraordinaria. Sin embargo, muchas personas suelen seguir a los agentes del banco en sus operaciones y contribuyen a mantener un precio alto. Algunos quedan atrapados debido a que no entiende estas operaciones, en las que se encuentran un infinito número de refinamientos, o más bien de engaños, los cuales están por fuera del tema que hoy tratamos.

Es entonces evidente que un banco, con la complicidad de un administrador público, es capaz de elevar y sostener el precio de las acciones públicas, y reducir las tasas del interés estatal a conveniencia del administrador. Cuando estos pasos se dan con discreción, se puede pagar la totalidad de la deuda del estado. Pero estos refinamientos, que abren la puerta a la acumulación de grandes fortunas, rara vez se llevan a cabo para ventaja del Estado únicamente; quienes toman parte en este tipo de asuntos son generalmente corruptos.

El exceso de billetes fabricados y emitidos en estas ocasiones no incomodan la circulación ya que se utilizan para la compra y venta de acciones. No se utilizan para gastos del hogar ni se convierten a monedas de plata. Pero si algún tipo imprevisto de pánico o crisis lleva a los tenedores de los billetes a demandar monedas de plata en el banco, la bomba estalla y se descubre que estas son operaciones peligrosas.



Richard Cantillon (1680-1734) fue el padre de la economía moderna. Murray Rothbard lo llamó "uno de los personajes más fascinantes de la historia del pensamiento social o económico" y lo describió como "un comerciante irlandés afrancesado, banquero y aventurero que escribió el primer tratado de economía, anticipándose en más de cuatro décadas a la publicación de La Riqueza de las Naciones de Adam Smith."

Cantillon se convirtió en millonario invirtiendo en la "Compañía del Mississippi" de John Law y predijo el estallido de la ahora infame burbuja del Mississippi. Se trasladó a Inglaterra, donde murió en un incendio, supuestamente iniciado por un cocinero que había despedido.

Este artículo es un extracto de la parte 3, capítulo 8 "De los refinamientos del Crédito de los Bancos Generales" en el libro Ensayo sobre la Naturaleza del Comercio en General.


Notas

[i] Nota del Traductor: El banco estaba esencialmente sustituyendo los billetes por monedas de baja denominación con el fin de retrasar y desalentar la transacción.

[ii] Nota del Traductor: Cantillon se refiere probablemente a Robert Walpole, quien estaba en el Gabinete Inglés en aquel momento y quien se convertiría, a raíz del escándalo, en Primer Lord del Tesoro, Ministro de Hacienda, y Jefe de la Cámara de los Comunes. Fue el primer "Primer Ministro" de Inglaterra.


TRADUCIDO DEL INGLÉS POR RODRIGO DÍAZ

Sunday, September 19, 2010

La dinámica del Gobierno de la Turba

Aunque escrito hace mas de 20 años, este documento describe minuciosamente el actual Estado Venezolano. Podría este escrito servir a votantes que aún no despiertan ante la catastrofe que resultaría de un triunfo del paranoico Chavez? Aguantarán los altivos e independientes venezolanos un gobierno como el de Cuba?

La dinámica del Gobierno de la Turba
por Marc-Eric Ely Chaitlin

Mientras la gente discute sobre cuestiones políticas sin sentido, que giran en torno a necesidades institucionales artificialmente maquinadas (que constituyen un complicado juego), no alcanzan a reconocer la dinámica del poder político en una sociedad de masas. La forma tradicional de gobierno – la Nación Tribal – desapareció en la Edad Media, y fue reemplazada por un estado armado, el cual, a su vez, fue suplantado por la “Nación Revolucionaria”, o lo que ahora se llama el Estado-Nación.

El Estado-Nación es una sociedad de masas. Las personas se levantan para cumplir con las diferentes funciones que perpetúan el estado de masas, pero si alguno de ellos se opone, entonces el peso de esa masa se utiliza para aplastar al individuo. Las personas son tratadas como un rebaño, como a ganado. Los políticos no sirven a la gente, sino que son ”grupos de presión de colegas “, personas elegidas para controlar a los suyos, una táctica convencional en la mayoría de los campamentos de prisioneros de guerra. Es por eso que son elegidos por votación secreta, porque nadie quiere ser responsable de las cosas que hacen para mantener el control, que son a la vez implacables, y nunca tienen en cuenta la ley.

En la sociedad de masas, la primera etapa de la admisión es la “escuela pública”, el primer lugar adonde todas las personas se ven obligados a ir, “por su propio bien”. Como a perros, a los niños se les enseña a obedecer ciegamente; son castigados, a veces corporalmente, por hacer valer cualquier tipo de independencia de pensamiento o de acción, y condicionados a aceptar pasivamente la vida, sin ninguna ambición real. La voluntad de vivir es deliberadamente desterrada del individuo, para reforzar la ficción de que todas las cosas buenas vienen de la institución, de las masas.

A partir de ahí, emergen los “líderes”, los ingenieros, los médicos, abogados y profesores, quienes entran al “mercado laboral”, y se perpetua la masificación de la sociedad. Los analfabetos certificados por el estado se entrenan con las normas de la sociedad de masas. El mito de la Revolución, el “nacimiento” de la nación-revolucionaria, el panteón de “héroes” engrandecidos con ficciones, y el sentido de ser parte de una “gran tradición”, elimina la capacidad del individuo para tomar una decisión racional, especialmente en la impresionable edad de los 9 o 10 años. Por decir lo menos, esta forma de tortura de los niños es cínica y sin escrúpulos; es una forma de abuso infantil sin precedentes en el tiempo. El miedo se emplea abundantemente y la sociedad “de la escuela” se convierte en la base del pensamiento, como un modelo para el resto de la vida. La forma en que nos relacionamos el uno al otro se aprende en una olla a presión, que nunca debería aplicarse, debido al efecto lobotomizador que tiene sobre la población.

Pero una población lobotomizada es el único tipo de población que responde a los estímulos de las instituciones de la sociedad de masas. El miedo se utiliza para alejar a las personas, para poner distancia el uno del otro, para que la gente se convierta en dependiente de los contactos comerciales, para lo cual necesitan el sustento del estado de masas, el dinero. El dinero, por sí solo, no es ni bueno ni malo, pero como un “vale” decretado por un estado de masas, es una herramienta poderosa. Al obligar a la gente a necesitar dinero, en última instancia, pueden llegar a amarlo (en muchos casos más que a las personas). Pero un individuo obsesionado puede ser manipulado, mientras que una persona sana es independiente, íntegra.

Una vez que los patrones de respuesta son entamborados en la cabeza de los niños – que se convertirán en adultos – la población está lista para la sociedad de masas. Los medios de comunicación; el empleador de las masas, la corporación; el protector del alma de las masas (en aquellos momentos cuando parece insuficiente trabajar de 9 a 5), la iglesia y el estado de masas, con sus juegos políticos que santifican el gobierno de la turba. Sólo una turba tiene la clase de poder intimidatorio necesario para administrar un estado político moderno, la gente es deliberadamente mantenida en el borde de sus asientos, a fin de crear una gran reserva de ira, lista para ser dirigida a la caída de un sombrero, a un adversario político, o a las ideas de la oposición.

El estado de masas nació en la guerra. Los principios de la guerra se convirtieron en las premisas básicas de operación del gobierno de masas. La amenaza de un enemigo siempre ha catalizado a la gente, para darles una sensación de peligro inminente, por lo cual deberían sacrificar todo, aún lo que esperan recibir.

La Revolución demanda guerra y violencia, para terminar las cosas “rápidamente”. Los partidarios se amargan, y los radicales y extremistas se cambian al papel de “conservadores”. Los que apoyan la causa se anteponen, como carne de cañón, y los que la rechazan son expurgados; la uniformidad se acelera bajo el yugo de un régimen de terror. Las personas tienen derecho a vivir sus propias vidas, pero todos los días se reducen sus derechos consuetudinarios, en la tradición del estado de masas, por el bien de la patria “. Todos los días, nuevas profesiones enteras se convierten en ”uniformados”, en ujieres a cargo del Estado.

La Revolución, como la Inquisición, tiene sus acusadores, que no hacen nada más que acusar a la gente como responsable de haber cometido algún crímen. Los crímenes han sido diseñados para satisfacer la moral de quienes detentan el poder, quienes suelen ser agitadores carismáticos; obstinados y extravagantes voceros que dicen “sí” a cualquiera con dinero suficiente para comprar una elección.

La persona inculpada por el acusador es corporalmente capturada por un aspirante a matón, cuya misión entre los revolucionarios de la nación lo convierte en un “policía” en lugar de un matón, y el “criminal” es detenido (por lo general involuntariamente) hasta comparecer ante un “juez”. El juez es cualesquiera que cree tener el “derecho” de juzgar a otros, personificado en un abogado con su mazo. Por supuesto, todas estas personas somos tú y yo.

La sociedad de masas es un estado de conciencia. Si creemos en las instituciones del estado de masas, los medios de comunicación, las corporaciones, los políticos, la “república”, entonces estaremos de buen grado dando la espalda a la nación-como-familia, la comunidad orgánica de la humanidad, la cual no es una turba.
La única manera de acabar con la ley de la turba es disociarse uno mismo de las instituciones de masas, y animar a otros a hacer lo mismo. El hecho que las elecciones confundan, enfurezcan, e irriten mucho más de lo que resuelven, ya que consumen gran cantidad de recursos llevando al poder a hombres mediocres quienes heredan el legado de regicidas, es indicativo de una profunda división social, de una herida sangrante. Si bien la turba se enfurece, aunque esté contenida y dirigida por fuerzas armadas, gobiernos, medios de comunicación e iglesias, la destrucción es evidencia de que esta forma de democracia sólo es “igual”, en la medida en que lo destruye todo, “por igual”.

Nota:
Marc-Eric Ely Chaitlin (1959-2001) fue una activista en favor de personas sin hogar en el Condado de Orange (California). Este breve ensayo, conmovedoramente retrata la maquinaria de propaganda acoplada al aparato de represión: las dos piernas en que se para el estado. La exhortación final, a disociarse uno mismo de las instituciones de masas basadas en la ley de la turba, captura la esencia de este estimulante documento.


TRADUCIDO DEL INGLÉS POR RODRIGO DÍAZ

Friday, September 17, 2010

Ampliación de la noticia sobre la Banca de Reserva Fraccionaria

La página web de Bernhard Schmidt, ValOro.net, concretamente el señor Manuel Llamas, ha ampliado la noticia sobre el proyecto de ley presentado al Parlamento Británico por los Representantes Steve Baker y Douglas Clacton, el cual pretende controlar la forma como los bancos disponen de los recursos depositados en la cuentas corrientes de sus clientes.
Reproducimos el documento escrito por el Sr Llamas a continuación.

Reino Unido debate restaurar la reserva 100% en los depósitos bancarios


El Parlamento británico debatirá una propuesta revolucionaria. Una reforma financiera para restaurar la reserva 100% en los depósitos a la vista, lo cual implica eliminar la reserva fraccionaria, principio sobre el que se asienta el actual sistema bancario, y clave para entender los ciclos económicos.

El Parlamento británico ha aceptado debatir a partir del próximo noviembre una propuesta que supone una auténtica revolución para el actual sistema bancario. Steve Baker y Douglas Carswell, diputados conservadores de la Cámara, presentaron el miércoles, con el apoyo de otros miembros de su partido, una reforma financiera inédita, consistente en limitar la reserva fraccionaria de la banca. Es decir, el privilegio legal por el cual una entidad puede prestar los depósitos a la vista de sus clientes, expandiendo así el crédito.

Así, por ejemplo, cuando un cliente deposita 100 euros en una cuenta a la vista (cuenta corriente), su dinero, en realidad, se esfuma ya que, automáticamente, la entidad está autorizada legalmente por el gobierno para prestar hasta el 98% de esa cantidad. Esos 98 euros son, a su vez, depositados en otra cuenta y, nuevamente prestados a otro cliente con tal de reservar el 2% (coeficiente de caja), y así sucesivamente en un proceso que puede repetirse hasta 50 veces, aumentando de forma exponencial la oferta monetaria.

Según una reciente encuesta elaborada por The Cobden Center, el 74% de los británicos piensa, erróneamente, que el banco guarda al 100% el dinero despositado en sus cuentas corrientes, garantizando así su propiedad. Tan sólo un soprendente 8% conoce la realidad: que las entidades disponen libremente de esos ahorros.

El sistema de reserva fraccionaria es la base sobre el que se sustenta el funcionamiento de la banca desde hace casi dos siglos. Consiste en que un banco tiene derecho a prestar el dinero de sus clientes, al mismo tiempo que tiene la obligación de devolvérselo de forma inmediata en el momento que lo reclamen.

Por tanto, cuando se invierte a largo plazo (empleando depósitos a la vista para conceder, por ejemplo, hipotecas), sólo es viable si todos los depositantes no deciden retirar su dinero de forma simultánea (corrida bancaria). El banco tan sólo está obligado por ley a conservar en caja el 2% de los depósitos a la vista para pagar a los clientes que deseen retirarlo, el resto lo presta una y otra vez. Según numerosos miembros de la Escuela Austríaca de Economía, ésta es una de las principales claves para entender los recurrentes ciclos de auge y recesión propios de nuestra época.

La reforma que ha presentado Baker pretende poner fin a esta práctica, permitiendo al cliente elegir la forma de su depósito. Los impulsores reconocen explícitamente que su propuesta está inspirada en la obra Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos, de Jesús Huerta de Soto, catedrático de Economía en la Universidad Rey Juan Carlos.

Tal y como explica Baker en The Wall Street Journal, la reforma no consiste en prohibir la reserva fraccionaria sino en que el consumidor pueda elegir constituir depósitos 100%. Es decir, que el banco no preste su dinero sin su consentimiento.

En esencia, se trata de restaurar la Ley de Peel de 1844, sólo que extendiéndola a los depósitos bancarios. Dicha ley exigía un coeficiente de caja del 100% en oro a los bancos privados, pero tan sólo respecto a la emisión del papel moneda (patrón oro), olvidándose de aplicar el mismo requisito a los depósitos.

Según Baker, la reforma ofrecerá a los consumidores la posibilidad ´de elegir cómo van a utilizar los bancos sus depósitos. Si usted pide en préstamo una pintura a un amigo y le promete que la va a devolver cuando él la pida y a continuación, presta la misma pintura a otra persona, usted está cometido un fraude. Estas normas no se aplican, sin embargo, a los banqueros. Los parlamentarios británicos tienen hoy la oportunidad de cambiar esto, y espero que así lo hagan´.

El origen de la crisis

Desde hace casi dos siglos, los bancos gozan del privilegio legal de la reserva fraccionaria, ´lo cual significa que pueden prestar lo que ya deben a sus depositantes. Al prestar e invertir los depósitos a la vista, los bancos crean dinero mediante la extensión de crédito. Cuando las inversiones del banco se vuelven agrias, y las inversiones a menudo se vuelven agrias, el banco no puede devolver los depósitos y se declara en quiebra. A menos que se las arregle para convencer a los políticos de que es demasiado grande para caer [too big to fail], en cuyo caso serán rescatados con dinero de los contribuyentes´, explica el diputado.

´Esta relación asimétrica entre los depósitos bancarios y el contrato y los derechos de propiedad normales, combinada con la intervención del Estado, como en el caso de la planificación central de las tasas de interés [en alusión a la banca central], y diversas garantías adicionales, es la causa de los auges y crisis financieros´, aclara. Baker señala que esta propuesta está siendo seguida muy de cerca en EEUU y Europa. No es de extrañar si se tiene en cuenta que supondría una auténtica revolución para el sistema bancario.

´Nuestro proyecto de ley permitiría a los británicos elegir cómo se utiliza su dinero´. Es decir, que la entidad lo custodie sin posibilidad de prestarlo, garantizando la reserva 100% a cambio de pagar una comisión, o bien que el cliente permita explícitamente a la entidad prestar su dinero por un período de tiempo determinado, o lo que es lo mismo, un depósito a plazo a cambio de un determinado rendimiento (tipo de interés).

De este modo, según Baker, ´el crédito seguiría existiendo´, sólo que ahora sí estaría ´respaldado por ahorro real´. Además, el depositante ´sería plenamente consciente de los beneficios y los riesgos a la hora de optar entre depositar su dinero en custodia [depósito a la vista] o invertirlo durante un período definido [depósito a plazo]´.

´Hace dos años la economía mundial entró en crisis, sin embargo, nada se ha hecho para tratar de evitar nuevas crisis. Poner fin a la banca de reserva fraccionaria ha sido propuesto en algunas ocasiones por varios economistas de las tres grandes escuelas tradicionales - keynesianos, monetaristas y austríacos-. Uno podría preguntarse por qué el clamor para poner fin a este privilegio legal y anti-capitalista de la banca de reserva fraccionaria no se ha planteado con anterioridad ni con más fuerza´.

Baker tiene muy claro cuál es el problema clave que padece el sistema bancario contemporáneo y propone su solución de forma meridianamente clara: ´Los enemigos de la libertad muestran la crisis financiera como un fracaso del capitalismo. Sin embargo, el mercado en realidad no otorga privilegios legales a la banca tales como la reserva fraccionaria, los políticos sí. El privilegio legal de la reserva fraccionaria destruye los mecanismos sanos de propiedad y derecho contractual propios del capitalismo. Esperamos poner fin, hoy, a este privilegio´.

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Autor: Manuel Llamas

Wednesday, September 15, 2010

Un proyecto de ley para luchar contra el capitalismo “crony” (con favorecimientos)

Por Steve Baker

Traducido por Rodrigo Díaz de artículo tomado de the Wall Street Journal (Opinion Europe section) (Sept. 15, 2010)

La medida reformatoria dará a los consumidores la forma de elegir cómo van a utilizar los bancos sus depósitos.

Si usted pide en préstamo una pintura a un amigo y le promete que la va a devolver cuando él la pida y a continuación, presta la misma pintura a otra persona, usted está cometido un fraude. Estas normas no aplican, sin embargo, a los banqueros. Los parlamentarios británicos tienen hoy la oportunidad de cambiar ésto, y espero que así lo hagan.

Hoy en día, los bancos gozan del privilegio legal de banca de reserva fraccionaria, lo cual significa que pueden prestar lo que ya deben a sus depositantes. Al prestar e invertir los depósitos pagaderos a la vista, los bancos crean dinero mediante la extensión de crédito. Cuando las inversiones del banco se vuelven agrias, y las inversiones a menudo se vuelven agrias, el banco no puede devolver los depósitos y se declara en quiebra. A menos que se las arregle para convencer a los políticos de que es demasiado grande para fallar, en cuyo caso serán rescatados con dinero de los contribuyentes.

Esta relación asimétrica entre los depósitos bancarios y el contrato y los derechos de propiedad normales, combinada con la intervención del Estado, como en el caso de la planificación central de las tasas de interés, y diversas garantías adicionales, es lo que causa Auges y Crisis financieros. Hoy voy a apoyar a mi colega Douglas Carswell, miembro del Parlamento por Clacton, ya que presenta un proyecto de ley para eliminar el sistema bancario de Reserva Fraccionaria. Nuestros amigos en los EE.UU. y Europa están siguiendo el caso muy de cerca, ya que el capitalismo “crony” aflige a todo el mundo.

Antes de la reciente crisis financiera, los bancos solicitaban préstamos (y los siguen solicitando) a tasas de interés absurdamente bajas de los bancos centrales. Sus vendedores entonces inundaron de hipotecas (con comisión) a aquellos que no tenían esperanza de amortizar el capital con sus ingresos. Esta chatarra fue empaquetada y prestada de nuevo, esta vez de forma anónima, a desafortunados inversionistas dispuestos a creer que los precios de la vivienda sólo podrían aumentar, y que el riesgo del incumplimiento no estaba incluido en sus carteras. Este es sólo uno de los muchos errores del capitalismo financiero contemporáneo.

Nuestro proyecto de ley Reglamentario de Depósitos y Préstamos permitiría, a los británicos, elegir cómo se utiliza su dinero. Tendrían la opción ya sea de depositar su dinero en custodia, o de guardarlo por un período que el banco lo podría invertir a renglón seguido. Si la custodia es su elección, usted podrá tener su dinero de regreso al solicitarlo. Sus derechos de propiedad estarían intactos – seguiría siendo el dueño de su depósito. Usted probablemente no ganaría intereses, de hecho podría tener que pagar por el privilegio de acceder directamente a él a través de sucursales y cajeros automáticos. Sin embargo, si usted quisiera un rendimiento, podría optar por en cambio depositar su dinero por un período de tiempo. El banco podría invertirlo de nuevos, con lo cual usted tendría, potencialmente, un nuevo ingreso.

Crédito seguirían existiendo, respaldado por ahorro real. El ahorrado estaría plenamente consciente de los beneficios y de los riesgos a la hora de elegir entre depositar en custodia el dinero y ahorrarlo a término definido.

Hace dos años la economía mundial entró en crisis, sin embargo, nada se ha hecho para tratar de evitar nuevas crisis. Poner fin a la banca de reserva fraccionaria ha sido propuesto en algunas ocasiones por varios economistas de las tres grandes escuelas tradiciones – keynesianos, monetaristas y austríacos. Uno podría preguntar por qué el clamor para poner fin al privilegio legal, y anti-capitalista, de la banca de reserva fraccionaria no había sonado antes ni con más fuerza?

¿Es escandaloso sugerir que a los banqueros les guste más bien la socialización del riesgo y el fácil acceso a dinero de los demás, y que su éxito en este sistema requiera el amparo de los políticos adecuados? En contraste con los empresarios heróicos de “La Rebelión de Atlas” de Ayn Rand,” el financiero contemporáneo percibe una remuneración asombrosa para reportar ganancias no realizadas. Mientras tanto, no comparte ninguna de las inevitables pérdidas inherentes a un sistema basado en modelos fatalmente viciados de comportamiento del mercado. En lugar de prestar sólo a personas de su confianza, el actual sistema conduce a que los financieros contemporáneos se limiten a prestar a alguien, siempre y cuando puedan trasladar posteriormente el riesgo a otra persona o entidad.

Las pérdidas han sido socializados por el poder del Estado. Los bonos se han pagado a directivos de los bancos rescatados y el staff de apoyo piensa que es justo porque no fueron ellos quienes hicieron los negocios. Ejecutivos que, en otra época, habrían perdido todo como socios con abierta responsabilidad, han salido ahora como jubilados ricos.

Si hay hoy un conflicto de clases dentro del capitalismo, no es entre los trabajadores y los empresarios-propietarios, sino entre contribuyentes, ejecutivos de banco y accionistas. Los accionistas han entregado desde hace mucho tiempo el control de sus bienes y el pequeño inversionista encuentra escasos beneficios. Mientras tanto, los capitalistas financieros apuestan el dinero de otras personas sobre la base de modelos y teorías que han resultado ser una tontería, al mismo tiempo que nos dicen cuánta riqueza están creando y cuanto merecen compartir. Esa rara especie, el accionista a largo plazo, no tiene ningún recurso después de las pérdidas o los pobrísimos dividendos, y es el contribuyente quien luego queda obligado a pagar la factura pendiente.

El esquema anterior es incompleto y la mayoría de los jugadores que participan en este sistema no tienen la intención de explotar a los demás. Pero es explotación, cuando un grupo se ve obligado a cubrir las pérdidas derivadas de malas apuestas realizadas por un segundo grupo con el dinero que pertenece a un tercero. Este sistema de relaciones no es saludable. La antigua Regla de Oro, “haz lo que quisieras que te hicieran,” ha sido reemplazada por “haz a los demás antes que te lo hagan a ti.” Deberíamos preguntarnos si es esta la forma en que queremos vivir.

Los enemigos de la libertad muestran la crisis financiera como un fracaso del capitalismo. El mercado en la realidad no otorga privilegios legales, tales como la banca de reserva fraccionaria – los políticos si los otorgan. El privilegio legal de la banca de reserva fraccionaria destruye los mecanismos sanos de propiedad y derecho contractual del capitalismo. Esperamos poner fin, hoy, a este privilegio.


El Sr. Baker es miembro del Parlamento británico por el partido conservador por Wycombe.

TRADUCCION DE RODRIGO DIAZ

Monday, September 13, 2010

El Estado Benefactor de Finlandia está en la Bancarrota

Daily Mises: Martes, 31 de agosto de 2010 por Kaj Grussner


Los Progresistas en América a menudo tienen interés en promover el Estado Benefactor europeo como un argumento para apoyar un gobierno grande, especialmente en el debate sobre el cuidado de la salud. Señalan a los países de Europa, especialmente a los países nórdicos socialdemócratas, como modelos de conducta, con sus servicios de salud universal, su sistema de escuelas públicas, su generosa red social de seguridad y a la felicidad de todas las personas que viven allí.

Esta línea argumental consiguió un importante impulso cuando Newsweek proclamó a Finlandia fue el mejor país para vivir del mundo, seguido muy de cerca por Suecia y Suiza. Y por supuesto que son felices. Después de todo, no hay pobreza en estos grandes países, la población es educada y las personas generalmente no tienen porqué sufrir en la vida, porque el Gobierno benevolente siempre está ahí para resolver todos los problemas.

Muchas personas han intentado disipar este mito, pero aún persiste. Supongo que no seré capaz de agotar el tema, pero hay algunas cosas que deben saber acerca de esta mítica utopía, el "mejor país del mundo": Finlandia.

Educación por cuenta del Gobierno

Al igual que otros países escandinavos, Finlandia le gusta alardear acerca de su sistema de educación pública. Todas las escuelas están dirigidas por el Gobierno, incluso en las universidades. No hay pago alguno por el ingreso inicial, ni por matrícula semestral o anual, para los estudiantes finlandeses. Por el contrario, los estudiantes realmente reciben más de 400 euros al mes mientras estudian para obtener un grado, además de recibir préstamos y almuerzos estudiantiles, fuertemente subsidiados, etc. La educación superior gratuita es vista como un derecho, y como derecho debe ser accesible. Para tal fin, Finlandia tiene 20 universidades y 27 escuelas politécnicas. Esto en un país con alrededor de 5,3 millones de personas, de los que 1 millón viven en el área de la ciudad capital, y donde sólo otras cinco ciudades tienen una población mayor de 100.000.

Uno podría pensar que es grandioso que haya tantos lugares de enseñanza superior en un país con tan pocos habitantes, prueba de que su pueblo es educado y civilizado. Pocas cosas podrían estar más lejos de la verdad.

En primer lugar, la razón para tener tantas universidades es la política regional. Los políticos compran votos con la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo gubernamentales en zonas deprimidas — el truco más antiguo en el libro.

En segundo lugar, la multitud de universidades y escuelas politécnicas bajan el nivel general de educación, debido a que una población tan pequeña no puede mantener un alto nivel de la educación en tantos lugares diferentes. Simplemente no hay un número de personas suficientemente competentes para atender las universidades y las escuelas politécnicas, sin mencionar que muchas de ellas están ubicadas en lugares poco deseables. Sólo unas pocas de las universidades de Finlandia pueden reclamar un muy alto nivel de educación. Por supuesto, la educación en Economía está por debajo del promedio en todos los ámbitos.

En tercer lugar, con tan accesible educación superior, se atrae a miles de personas cada año a obtener un grado, aunque nada tengan que ver con el mundo académico. Esto produce un gran número de Bachilleres, Magisters y Doctores que no tienen ningún valor en el mercado de trabajo porque estudiaron literatura, historia del arte, estudios religiosos o algo parecido. En muchos casos, no eligieron sus carreras porque realmente pensaran que les daría un trabajo; la eligieron porque parecía divertida o interesante, o era más fácil que entrar a la Escuela de Derecho o de la Escuela de Medicina.

El desempleo entre la gente educada se ha convertido en un problema crónico. La otra cara de la moneda es que Finlandia ha tenido durante mucho tiempo una aguda escasez de personas con habilidades tradicionales tales como: carpinteros, fontaneros, mecánicos etc., — personas que realmente pueden proporcionar servicios valiosos. Como era previsible, la escasez ha impulsado el alza en los precios y demoras en la entrega.

Salud Total

Al igual que los otros países escandinavos, Finlandia tiene Asistencia total de Salud. Esta es una de las cosas de la cual muchos gustan jactarse. Sin embargo, el sistema de salud es malo incluso para los estándares de Asistencia total de Salud.

En primer lugar, no es un sistema de pagador único de la manera que se podría imaginar un sistema de salud manejado y financiado por el Estado — es decir, donde es el Estado central el que proporciona y ejecuta el sistema. En en vez de esto, el sistema finlandés es municipal. Cada municipio está obligado formalmente a proporcionar a sus ciudadanos el cuidado de salud. Por supuesto, no todos los municipios pueden permitirse el lujo de un hospital o aún de un centro de salud. Por eso, Finlandia se divide en innumerables distritos de cuidado de la salud, cada uno de ellos servido por centros de salud y hospitales ubicados en algunos de los municipios que componen cada distrito. A primera vista, esto puede parecer razonable y bueno. Después de todo, ¿cuál es la diferencia entre sistemas de cuidado de salud nacionales y municipales? Una muy significativa, como veremos.

Un problema importante con un sistema de cuidado de la salud municipal es que es muy restrictivo. Sólo a las personas que están registradas en el distrito se les permite utilizar los servicios de cuidado de la salud allí. Si tiene una emergencia, usted tiene derecho a recibir tratamiento, pero tan pronto como se encuentra fuera de la UCI, se debe transferir a un hospital en su propio distrito. Esto ha conducido a numerosos casos donde personas han sido enviadas de un lugar a otro, a expensas de los contribuyentes, para dar cabida a estas reglas administrativas.

Uno de los ejemplos más estramboticos de esto fue el de una mujer que enfermó en la ciudad capital, Helsinki. Se le dio el tratamiento de emergencia, pero tan pronto como pasó la situación de emergencia tuvo que ser transferida de vuelta a su propio distrito, que estaba en Rovaniemi, más de quinientas millas al norte. Tengamos en cuenta que sólo porque uno se encuentra fuera de la sala de emergencias no necesariamente todo está bien y listo para ser dado de alta. Debido a la forma en que se ha configurado el sistema de salud municipal, el individuo enfermo tuvo que ser conducido más de quinientas millas a un hospital diferente.

Una de las leyes más básicas de la sociedad es que mientras más áreas administrativas se establezcan dentro de un estado, más burocracia se produce. Todos estos distritos sanitarios por supuesto deben tener sus propias administraciones, que a su vez tienen que servir de enlace a través de los funcionarios de salud en cada municipio del distrito, y todos ellos tienen que coordinar con los administradores de cada centro de salud y hospital. Y, a continuación, uno tiene que tener un departamento lleno de toda clase funcionarios de cuidado de la salud, a nivel nacional para acabar de complicar las cosas.

Como se puede imaginar, la eficiencia no es uno de los principales atributos del sistema sanitario finlandesa. Estudios han demostrado exceso de médicos en algunos lugares con la correspondiente escasez en otros. Muy pocos municipios pueden permitirse mantener servicios de la atención de la salud de acuerdo al mandato de la Ley. Centros de salud han sido, y están siendo, cerrados todo el tiempo, pero nunca es despedido un administrador. El Gobierno central debe transferir dinero a los distritos para mantenerlos a flote en forma continua. En otras palabras, Finlandia parece tener un sistema central de cuidado de la salud, manejado y financiado por el estado, sino que en realidad tiene un sistema municipal, que ha resultado en mucha más burocracia.

Cualquier país que quiera tener un sistema universal de salud no debe tomar como ejemplo a Finlandia. Una de las tragedias reales de este fracaso es el hecho de que Finlandia tiene algunos de los mejores hospitales privados en el mundo, pero debido a la forma como opera nuestro servicio de atención universal de salud, muy pocos ciudadanos finlandeses llegan a beneficiarse de ellos.

Con licencia para Robar

Como consultor de impuestos, yo estoy con frecuencia participando en batallas legales con las autoridades fiscales, representando a mis clientes y tratando de proteger sus derechos. En estas luchas, encuentro la arrogancia y en algunos casos, la malevolencia pura del recaudador, completamente incontrolada. Nunca dejo de estar sorprendido por la ignorancia y la insensibilidad en este particular departamento del Estado.

Como regla general, las autoridades fiscales no se preocupan por la ley, en el caso raro de que la conozcan. No sólo eso, sino que es evidente, por la manera de actuar, que consideran cada centavo como su dinero y sólo podrá retenerlo el contribuyente a discreción de la autoridad. Incluso, sucede que inventan argumentos que son manifiestamente falsos y sin ningún piso legal a fin de recaudar más impuestos e imponer varias otras sanciones. Cuando los contribuyentes desafían sus reclamaciones indignantes, simplemente los ignoran y continuan como si nada ha ocurrido — a pesar de que la Constitución exige que todas las decisiones y reglamentos hechos por una agencia del Gobierno deben estar basadas en la Ley y detalladamente explicadas.

Esto no parece sin embargo que aplicara a las autoridades fiscales así como tampoco otros principios jurídicos. En todas las demás cuestiones, usted es inocente hasta que se pruebe su culpabilidad, pero si el recaudador le cobra algo, es usted quien tiene que probar su inocencia. Si uno falla en probar su inocencia, uno es culpable, y son las autoridades fiscales quienes deciden si usted falla.

Este tipo de comportamiento es sin duda familiar para el público estadounidense, ya que el IRS les ha sometido a todo tipo de violaciones. Sin embargo, estas violaciones, llevadas a cabo no menos regularmente en Finlandia que en los Estados Unidos, desafían el aura de utopía que parece que rodear a los Estados Benefactores social-demócratas del norte de Europa.

Los estatistas pueden sentirse muy cómodos con los impuestos elevados, pero incluso tienden a ser aprensivos cuando escuchan los estragos a que son sometidos los particulares y sus familias por las autoridades fiscales. Y son por supuesto los particulares y los pequeños empresarios quienes sufren la mayoría de la agresión, porque rara vez tienen el conocimiento o los recursos para defenderse por sí mismos. Los multimillonarios y las grandes empresas por lo menos tienen la oportunidad de luchar; los chicos no. Y eso que se trata de una sociedad compasiva.

En un sistema como este — con leyes de impuestos muy vagas; con funcionarios fiscales que están exentos de responsabilidad por su conducta; y además onerosas, los gastos legales derivados de litigios contra las autoridades fiscales nunca tienen compensación — se violan rutinariamente los derechos de los contribuyentes. Los funcionarios no tienen ningún interés en tomar la decisión correcta, por lo que cuando un caso no es completa y totalmente obvio, deciden en favor del Estado.

El estado promulga una legislación vaga y, a continuación, hace que el contribuyente pague por su interpretación.

Después de eso, el contribuyente podrá elegir entre pagar el impuesto adicional y a menudo ilegal, o gastar tiempo y dinero en desafiar la decisión. Y debido a que los funcionarios de impuestos pueden y rutinariamente lo hacen, ignorar los argumentos del contribuyente, incluso el más trivial de los casos puede ser apelado a través del sistema judicial hasta llegar a lo más alto, a la Corte Suprema Administrativa, el máximo Tribunal del país. Si el contribuyente tiene mala suerte, el resolver una controversiapuede tomar tanto como diez años, a un costo decenas de miles en honorarios legales. Y si gana, no se le compensa el tiempo y el dinero gastado en defensa de sus derechos, ni son reprendidos por su conducta los funcionarios fiscales responsables. Por esta razón, la mayoría de disputas de impuestos son decididas principalmente en base a la jurisprudencia, y la jurisprudencia ha sido en gran medida pagada por los contribuyentes. En otras palabras, el estado promulga una legislación vaga y, a continuación, hace que el contribuyente pague por su interpretación.

Deudas en aumento

La realidad y el futuro del Estado Benefactor finlandés no es muy brillante. La crisis en Grecia y en los demás países de la PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) ha dado lugar a un muy necesario debate sobre el estado de las finanzas públicas en Europa. Por primera vez en mucho tiempo, los políticos están realmente hablando de la necesidad de recortar el gasto del Gobierno. Aunque esto es sin duda positivo, incluso aquellos políticos que abogan por recortar el gasto no parecen comprender lo que realmente significa.

El creciente déficit y las deudas nacionales no son el resultado de una escasez de ingresos fiscales. En Finlandia, la tasa de impuesto marginal máxima para los individuos es superior al 50 por ciento. Se cobra un impuesto de valor agregado sobre todos los bienes y servicios a todos los niveles de producción. La tasa de impuestos para servicios y bienes de consumo normales fue recientemente elevada del 22 al 23 por ciento. Como en los Estados Unidos, hay una gran multitud de diferentes tasas y tarifas impuestas sobre todo lo que existe bajo el sol.

Lo que ha llevado al Estado Benefactor finlandes a un desastre fiscal es el siempre creciente gasto del Gobierno. Incluso durante los 15 años anteriores al colapso del 2008, un período mencionado como de continuo crecimiento económico, no se pagó la deuda nacional. En 1994, la deuda nacional finlandesa fue 51,7 millones de euros. En 2007, ascendió a 56,1 millones de euros. A finales de 2009, la deuda se disparó a 64,3 millones de euros y a finales de junio de 2010, aumentó a 69,8 millones de euros. Esto a pesar del hecho de que los ingresos por impuestos habían permanecido estables, y aún incrementado, entre el 2000 y el 2009. Las cifras muestran que el gasto gubernamental durante este mismo período aumentó de 33 millones de euros en 2000 a 46,9 millones de euros en 2009. El gasto proyectado para 2010 y 2011 es 52,5 millones de euros y 50,4 millones de euros, respectivamente. Se estima que la deuda nacional llegará a 85 millones de euros al final del año fiscal 2010.

Conclusión

Finlandia es y ha sido durante mucho tiempo, el orgullo del utópico Estado Benefactor social-democrata en Europa y ahora ha sido nominado como el país más grandioso del mundo, en un extraño remedo del premio otorgado a Ben Bernanke como Personaje del Año por la Revista Time.

En Finlandia, los progresistas creen, el gran Gobierno trabaja. También lo hacen el cuidado universal de la salud y la educación pública "gratuita". Y si Finlandia puede hacerlo, también pueden hacerlo los Estados Unidos. El defecto en ese argumento es que Finlandia realmente no puede hacerlo, no más de lo que puede Obama mantener sus promesas.

El Eestado Benefactor finlandes llega ya a un precio que no podemos permitirnos. El sistema de cuidado de la salud es enormemente ineficiente y costoso y estorba el camino de acceso de la gente normal a una verdadera y grandiosa atención médica proporcionada por el sector privado. La educación pública es también muy costosa y constantemente se encuentra "corta" de dinero. Los libros de texto pasan de generación a generación, todo el mundo aprende las mismas falacias que quienes los antecedieron, si se logra que los libros sean aún legibles.

La idea del del derecho de todo el mundo a un título universitario se ha traducido en un número muy elevado de los graduados universitarios, pero sus grados a menudo no tienen ningún valor en el mercado de trabajo. Debido a los altos impuestos y a ambos, los altos riesgos legales y financieros, al emplear personas, una tasa de desempleo del 8 por ciento se considera normal. ¿Y he mencionado que el sistema de jubilación es centavo a centavo un esquema Ponzi tanto como el sistema de seguridad social de los Estados Unidos y está al borde del colapso?

La deuda nacional ya ha alcanzado niveles alarmantes. Por otra parte, no ha habido un período prolongado de tiempo en que el monto de la deuda haya sido sistemáticamente pagado. En el mejor de los casos se ha mantenido estable, para sólo incrementarse en casi un 50 por ciento en el último par de años, si las proyecciones son ciertas. La quiebra vendrá a menos que se realicen cambios significativos.

Sin embargo, deseo terminar con una nota positiva. En encuesta tras encuesta, los finlandeses favorecen abrumadoramente el recorte del gasto como un medio para lograr poner bajo control las finanzas públicas del Gobierno. Anteriormente, a los finlandeses no les ha importado pagar impuestos, pero ahora están despertando al hecho de que el aumento en los impuestos no es ya una opción viable.

El año próximo, los finlandeses vamos a las elecciones para elegir un nuevo Parlamento. Espero que el resultado de la elección reflejará esta importante y nueva realidad.

Kaj Grüssner es un asesor de impuestos en Finlandia.

Sunday, August 29, 2010

Desechemos las Leyes del Salario Mínimo

Según artículo de Art Carden, publicado en Forbes.com 09.13.10, 12:00 AM ET

Aumentar el salario mínimo horario parecería una buena idea, pero sólo ha logrado destruir empleos.

¿Quiere tomar en serio el aumento del empleo? Entonces es hora de darse cuenta de que la inversión gubernamental en programas de empleo es un enfoque equivocado. Sería mucho mejor eliminar obstáculos a las personas que quieren encontrar trabajo. Uno de esos obstáculos es el salario mínimo.

El efecto del salario mínimo es un ejemplo clásico de la Ley de Consecuencias No Deseadas. El salario mínimo crea desempleo: A precio por encima del mercado la gente querría suministrar más trabajo del que los empleadores desean contratar. El rechazo del salario mínimo tendría dos efectos. En primer lugar, crearía oportunidades de empleo, especialmente para los adolescentes, y la oportunidad de adquirir hoy una experiencia que se podría traducir en un aumento de ganancias en el futuro. En segundo lugar, enviaría un poderoso mensaje a los empleadores, empleados e inversionistas para que contraten e inviertan sin miedo al castigo.

La carga del desempleo recae principalmente sobre trabajadores jóvenes y sobre personas con pocas habilidades. El salario mínimo afecta a una gran cantidad de empleados menores de 25 años, que constituyen aproximadamente la mitad de la fuerza de trabajo con salario mínimo. Diecinueve por ciento de los adolescentes que recibieron salarios por hora ganaron el salario mínimo ó (por causa de trabajar en la agricultura o en una empresa familiar) inferior al mínimo. Sólo el 2% de los trabajadores contratados por hora, a tiempo completo, gana el salario mínimo o menos. El salario mínimo, en otras palabras, hace a los jóvenes inempleables, y además reduce la capacidad de percibir los ingresos necesarios de los trabajadores mayores, quienes normalmente trabajan tiempo completo, para mantener la familia.

Entre 2007 y 2009 el salario mínimo federal aumentó en un 41%, de $ 5.15 por hora a 7,25 dólares la hora. Las consecuencias han sido desastrosas: Según el Instituto de Políticas de Empleo en Washington, D.C., se han perdido aproximadamente 98.000 puestos de trabajo – una reducción de 6,9% del empleo de los trabajadores entre los 16 – 19 años de edad, en los estados afectados por las tres etapas de aumento del mínimo salarial impuesto por el gobierno federal. Ampliando la cobertura a los 32 estados que se vieron afectados parcialmente por el aumento del salario mínimo en tres etapas, la medida tuvo un costo de 114.000 puestos del empleo de los adolescentes.

Usted puede ver el efecto en los datos oficiales de empleo. Las estadísticas más recientes del gobierno muestran una tasa de desempleo del 9,7% en los hombres adultos y del 7,9% entre las mujeres adultas. La tasa de desempleo de los adolescentes, sin embargo, es de 26%. El desempleo de los adolescentes de raza negra es del 40%. “La tasa de sub-empleo” en Julio, la cual incluye a trabajadores desalentados en la búsqueda, y trabajadores a tiempo parcial, que les gustaría tener trabajo de tiempo completo, es del 16,5%. (Gallup la pone en el 18,4%.) La eliminación de obstáculos en el mercado del empleo reduciría esos números.

El aumento del salario mínimo entre 2007-09 ha tenido grandes efectos en muchos estados del Sur y de las Grandes Llanuras. Los datos recientes sugieren que el aumento salarial por dos años redujo el empleo de adolescentes en Tennessee en un 8,2% (6.365 empleos). Reversar el alza del salario mínimo federal (o su derogación total) creará nuevas oportunidades de empleo para los adolescentes en estas regiones; un crecimiento similar del empleo en el Noreste, Medio Oeste y en la Costa Oeste requeriría que se rechazaran otros salarios mínimos más altos vigentes a nivel estatal.

La eliminación del salario mínimo enviaría un mensaje económico fuerte y positivo. Mostraría a los inversionistas, empresarios y empleados que los políticos aprecian las leyes de la oferta y la demanda – y que la prosperidad viene de enjaezar la producción, y no de la redistribución de la riqueza.

Incluso un trabajo de bajo salario en la mayoría de los casos no late de empleo y los salarios no. Los defensores del salario mínimo argumentan que ganar al menos $ 7,25 por hora significa una declaración sobre el tipo de sociedad en que vivimos. Por desgracia, dicha declaración se traduce en: “No entendemos cómo funcionan los mercados competitivos.” Los defensores del salario mínimo pueden tener buenas intenciones, pero la gente sin empleo no puede comprar comida, ropa y techo con las buenas intenciones de los demás.

La derogación del salario mínimo puede crear un aumento permanente del empleo y la riqueza. No podemos decir lo mismo de los programas de gasto público del gobierno. Tome un pequeño ejemplo. El Gobierno Federal acaba de hacer disponible un subsidio de $ 300.000 a la ciudad de Hartselle, Ala. Ese dinero está destinado a ayudar a construir un restaurante Cracker Barrel. El dinero se supone que crearía hasta 200 puestos de trabajo. No se cuentan en este número de empleos creados: los empleos perdidos en otros restaurantes, cuando Cracker Barrel se lleve su clientela.

Los programas del Tío Sam no van a crear un aumento permanente de la actividad económica – o estimular la creación de puestos de trabajo con mucho poder de permanencia. A lo sumo, van a reorganizar los recursos y generar aumentos temporales de empleo en algunos sectores en detrimento de los demás. Iniciativas como estas también animarían a la gente a invertir en habilidades políticas para desamarrar el dinero del gobierno.

De los políticos no se puede esperar que entiendan las leyes de la economía. La eliminación del salario mínimo impulsaría los empleadores a contratar más gente. Sin embargo, si tendrán en cuenta que con un proyecto de calles con asfalto nuevo se logra una mejor sesión de fotos.

Art Carden es profesor asistente de economía y negocios en el Rhodes College en Memphis, Tennessee

Más sobre la creación de puestos de trabajo:

Bring On The Share Economy
Every Man (And Woman) An Entrepreneur
Import Job Creators

TRADUCCIÓN DE RODRIGO DÍAZ


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